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Mission Taimanin [ES] - Capítulo 32

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  4. Capítulo 32 - 32 Extra El descenso de Sakura
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32: Extra: El descenso de Sakura 32: Extra: El descenso de Sakura “El Mensaje para Onee-chan – Dormitorio de Hammer/Sakura, al amanecer” En el dormitorio privado de Hammer en la Academia Seishou, hay una habitación bañada en luz roja tenue con varias runas demoníacas grabadas en las paredes.

Sobre la cama king-size se encuentra Sakura completamente desnuda, con las muñecas y tobillos sujetos por cadenas de metal negro transmutado por el poder de Hammer.

No son cadenas normales; parecen estar vivas, latiendo como venas, y cada vez que ella se retuerce de placer o dolor, dichas cadenas se aprietan un poco más, dejando marcas rojas en su piel.

Hammer, con el aspecto de Hito pero con ojos completamente negros y venas demoníacas marcadas en el cuello, está de pie al borde de la cama, completamente desnudo, su miembro erecto cubierto de una fina capa de energía oscura que palpita al ritmo de su corazón.

No la ha penetrado todavía.

Primero quiere que ella lo pida… que lo suplique mientras su mente se quiebra un poco más.

—Hermano Hito… —gimió Sakura con su voz entrecortada, sus lágrimas mezcladas con la baba que escurría por sus mejillas—.

Por favor… ya no aguanto… métemelo… quiero sentirlo todo… Hammer sonríe, pasa un dedo por el vientre plano de Sakura y dibuja una cresta pequeña justo sobre su útero.

La piel se enciende un segundo, provocando que Sakura arquee la espalda con un grito ahogado.

Dentro de ella, algo se mueve; la cresta palpita sobre sus ovarios para que comience a ovular.

—Todavía no, pequeña —susurra Hammer, inclinándose para lamer una lágrima de su mejilla—.

Primero vas a romperte un poco más… para que el bebé crezca fuerte.

Con un gesto, las cadenas tiran de sus extremidades, abriéndola hasta formar una X completa.

Sakura gritó cuando la cresta de su vientre comenzó a expandirse, marcando su útero desde dentro.

Lo que ella siente ahora no es dolor normal, sino un placer tan intenso que duele, como si cada nervio de su útero estuviera siendo lamido por lenguas de fuego.

Su cérvix se contrae violentamente, expulsando un chorro claro que moja las sábanas blancas.

Al ver esto, Hammer se sube a la cama, posiciona la punta de su verga contra el coño de Sakura y empuja despacio, evitando provocar daños en la cresta que aún se está formando.

Sakura empieza a convulsionar, sus ojos se ponen en blanco, su lengua se sale de su boca, comienza a hablar balbuceando sin coherencia.

—¡Más…!

¡Más profundo…!

¡Quiero…!

—gritaba—.

¡Quiero que me destroces…!

¡Que me hagas tu puta…!

¡Que me llenes hasta que reviente…!

Hammer suelta una risa baja y empuja de golpe hasta el fondo.

Sakura suelta un alarido que seguramente se escucha en todo el pasillo, pero las runas en las paredes absorben el sonido.

Él no se mueve todavía; solo deja que su miembro palpite dentro de ella mientras su útero reacciona al contacto directo.

El vientre de Sakura se dilata ligeramente; sabe lo que se viene y está lista para recibirlo.

—Buena chica —murmura Hammer, empezando a moverse lento pero embistiendo con fuerza.

Sakura gime de placer mientras su útero se abre con cada impacto.

—¡Aaaahhh…!

¡Sí…!

—su voz sale entrecortada, ronca, como si le arrancaran el aire a golpes—.

¡Mmmh…!

¡Uff… Ahhh…!

—Este va a ser el primero… pero no el último.

Cuando Asagi vea lo que le hiciste a tu cuerpo por mí… cuando vea tu vientre hinchado con mi hijo… va a venir corriendo a salvarte… y caerá igual que tú.

Sakura ya no responde con palabras.

Solo jadeos, gemidos y espasmos.

Sus senos rebotan con cada embestida, sus pezones duros y enrojecidos por el placer.

Hammer acelera, y cuando siente que está por venirse, aprieta la cresta con la palma de la mano.

Sakura grita una última vez, su cuerpo se arquea tanto que casi se parte la espalda, y un orgasmo masivo la atraviesa.

Chorros de fluido, contracciones violentas, lágrimas y baba por todos lados.

—¡Aaaarrrghhhh…!

¡Oooooohhhhh… aaaahhhhh…!

Hammer eyacula dentro de ella en ese preciso momento, liberando su esencia especial, un espeso semen casi tan denso como el barro y que quema al tocar las paredes internas.

Sakura siente cómo su óvulo es perforado por los soldados de Hammer, mientras su vientre se hincha un poco más, como si el embrión ya estuviera creciendo a velocidad acelerada.

Hammer se retira despacio, dejando que el exceso de semen chorree por sus muslos.

Sakura queda jadeando, con la mirada perdida, una sonrisa de placer absoluto en la cara mientras inconscientemente acaricia su propio vientre con sus manos temblorosas.

—Hermano… —susurra—.

Ya… ya lo siento… está aquí… nuestro bebé… Hammer se inclina y besa su frente.

—Muy bien, Sakura.

Mañana le enviaremos el video a Asagi.

Que vea lo feliz que estás… y lo mucho que te queda por sufrir.

“Transmisión directa para Onee-chan – Dormitorio de Hammer/Sakura, al amanecer” Hammer graba con una cámara oculta, transmitiendo directamente a un dispositivo que Asagi puede ver en Gosha.

Sakura, aún encadenada pero ahora en posición de perrito sobre la cama, vientre colgando ligeramente con movimientos visibles bajo la piel.

Hammer la penetra por detrás mientras le susurra al oído.

—Dile a tu hermana lo feliz que estás… dile cuánto amas llevar a mi hijo dentro de ti… Sakura, entre gemidos y lágrimas de placer abrumador, mira directo a la cámara, con los ojos vidriosos y pupilas dilatadas.

—Onee-chan… mira… mira lo que me hizo el hermano mayor… me llenó… me hizo suya… este bebé se mueve… se mueve todo el tiempo… duele tanto… pero se siente tan bien… ven a buscarme… por favor… quiero que lo veas… quiero que tú también lo sientas… Hammer acelera, una mano apretando el vientre pulsante de Sakura hasta que ella grita y chorrea de nuevo.

El embrión reacciona al estímulo: la protuberancia se mueve más fuerte, como si “respondiera” al placer de su madre.

Al clímax, Hammer eyacula otra dosis de esencia especial adentro, haciendo que el vientre se hinche visiblemente un centímetro más en tiempo real.

Sakura colapsa boca abajo, jadeando, acariciando su abdomen mientras murmura.

—Te amo, hermano… te amo tanto… Asagi va a venir… y cuando llegue… la vamos a romper juntas… Hammer corta la grabación, la encripta y la envía.

Fin de escena.

“Transmisión directa para Onee-chan – Cuarto subterráneo de la Academia Seishou, nacimiento” El cuarto es un círculo de piedra blanca tallada con una gran cama circular en el medio.

El aire huele a dulces y a feromonas densas.

Sakura está suspendida en el centro, flotando a medio metro del suelo por cadenas vivientes que se clavan y la sostienen por sus muñecas, sus tobillos y ahora también en la base de su columna y en los costados del vientre hinchado.

Su abdomen es grotescamente grande, del tamaño de un embarazo de 8–9 meses humanos.

Sakura jadea sin parar, sudor y fluidos corporales goteando al suelo.

Sus senos están hinchados hasta el punto de doler, pezones rojos y goteando un líquido lechoso como si tuviera una fuga.

Cada contracción la hace arquearse y gritar, pero los gritos se transforman en gemidos de placer cuando Hammer acaricia la cresta central en su vientre.

Hammer está frente a ella, desnudo, con su forma demoníaca parcialmente activa.

Como si Sakura también lo deseara.

Detrás de él, Miko Shimizu, la esclava más leal, sostiene la cámara, grabando cada detalle con una sonrisa somnolienta y depravada.

Imari está en un círculo exterior, canalizando magia de restauración y contención en caso de algún accidente.

—Está listo, hermano… —gime Sakura, voz rota por el dolor y el éxtasis—.

Lo siento… se mueve… quiere salir… duele tanto… pero quiero verlo… quiero que nazca… Hammer coloca ambas manos sobre el vientre pulsante.

La cresta brilla intensamente y Sakura grita cuando las contracciones comienzan; su coño se abre solo en una línea vertical perfecta, sin sangre al principio, solo un fluido que chorrea como aceite caliente.

Dentro, el embrión ya no es un feto diminuto; es un bebé con rasgos demoníacos, aun así se desliza entre las entrañas de su madre como un bebé normal que trata de nacer.

El parto es natural, aunque Hammer quería hacer una cesárea introduciendo sus dedos en la abertura y tirar lentamente, pero Sakura se negó rotundamente a eso y yo también.

Sakura comenzó a convulsionar, chorros de fluido salpicaron, pero su expresión es de éxtasis absoluto; orgasmos múltiples sacudiéndola mientras el cuerpo del niño comienza a salir.

Primero emergió la cabeza, y cuando por fin salió todo el cuerpo, el bebé comenzó a gritar con una voz que no era humana, sino chillido agudo mezclado con un ronroneo grave.

Imari activa su magia, restaurando el coño y el útero de Sakura que se había expandido brutalmente.

El recién nacido cae en las manos de Hammer, cubierto de placenta y venas pulsantes.

Inmediatamente abre la boca y muerde el dedo índice de Hammer, succionando su sangre demoníaca.

El bebé crece visiblemente en segundos, revelando tener los genes de damphir de Hito.

Piel semipalida, ojos de color guinda, unas pequeñas garras en pies y manos por alguna extraña razón.

Hammer lo sostiene en alto, mostrando a la cámara.

—Este es el primero… mi hijo con Sakura.

El primero de muchos.

Asagi… si estás viendo esto… tu hermana ya no es tuya.

Es mía.

Y este niño… es solo el comienzo.

Sakura, aún suspendida y agotada por el parto, sonríe con lágrimas y baba, mirando al niño.

—Mi bebé… mi pequeño Hammer… te amo… te amo tanto… El niño gira la cabeza hacia Sakura y extiende una mano pequeña con garras.

Sakura lo acaricia con dedos temblorosos, y el niño ronronea, lamiendo los pezones de su madre antes de comenzar a chuparlos.

Hammer corta la transmisión.

La sala queda en silencio salvo por los jadeos de Sakura y el ronroneo del niño.

—Miko —ordena Hammer—.

Prepara mi habitación.

Sakura necesita recuperarse… y luego será el turno de invitar a Asagi personalmente.

Esto no ha terminado.

Hammer planea engendrar una legión de niños utilizando el cuerpo de Sakura, y ella, más que feliz, de tener más niños porque así su familia crecerá y podrán estar juntos para siempre.

… “Dormitorio de Hammer/Sakura, al amanecer” Sakura abre los ojos de golpe, jadeando como si hubiera corrido una maratón.

Su cuerpo está desnudo, cubierto de sudor brillante, sábanas empapadas entre sus piernas.

Siente un vacío extraño en el vientre… pero también un calor residual, como si algo hubiera estado ahí hace apenas unos segundos.

Baja la mirada; su abdomen está plano otra vez, sin protuberancia, sin cresta, sin marcas.

Solo piel suave y ligeramente enrojecida por el roce constante de las manos de Hammer durante la noche.

—¿Q-qué…?

—susurra, voz ronca de tanto gritar en sueños—.

El bebé… ¿dónde está mi bebé…?

Hammer estaba sentado en el borde de la cama, ya vestido con su uniforme de director, observándola con esa calma perturbadora que siempre la hace sentir pequeña y expuesta.

En su mano sostiene un pequeño dispositivo demoníaco de Industrias Heart Hammer que proyecta hologramas; con él reproduce fragmentos del sueño de Sakura desde su propia perspectiva.

Sakura gritando de placer mientras su vientre se hincha, moviéndose el embrión bajo su piel, y Hammer eyaculando dentro mientras ella suplica por más.

—Fue hermoso, ¿verdad?

—dijo Hammer con voz suave, casi tierna—.

Tan real que casi me convences de que realmente te había preñado.

Sakura se sienta de golpe, piernas temblorosas, manos instintivamente cubriendo su coño aún sensible y mojado.

Un hilo de fluido claro se desliza por su muslo interno.

—¿Todo… todo fue un sueño?

—sus ojos se llenan de lágrimas, pero no de tristeza, sino de frustración sexual—.

Yo sentí… lo sentí moverse… sentí cómo crecía dentro de mí… cómo me llenabas una y otra vez… Hammer se acerca, le toma la barbilla con dos dedos y la obliga a mirarlo.

—Porque yo lo quise así.

Quería ver hasta dónde llegaba tu deseo de entregarte por completo.

Y mira lo que pasó: en tu sueño me diste todo.

Gritaste que querías que te rompiera, que te hiciera madre de mi semilla demoníaca, que Asagi viera tu vientre hinchado y se uniera a nosotros… ¿Recuerdas?

Sakura asiente despacio, mordiéndose el labio inferior hasta que sangra un poco.

El recuerdo del sueño la inunda de nuevo: las embestidas brutales, el placer quemándole las entrañas, el orgasmo final tan intenso que creyó que se desmayaría… y la “criatura” que nunca nació.

—Quiero que sea real… —susurra, voz quebrada—.

Quiero que me hagas un bebé de verdad… quiero sentirlo crecer… quiero que Onee-chan lo vea… Hammer sonríe, desliza una mano entre sus muslos y roza apenas el clítoris hinchado.

Sakura se estremece violentamente, un chorrito escapa de su interior solo con ese toque mínimo.

—Pronto, pequeña.

Pero primero… tienes que ganártelo.

Y graduarte también.

La empuja suavemente hacia atrás hasta que queda acostada otra vez.

Hammer se quita la chaqueta, se desabrocha los pantalones y libera su erección, aún dura, aún palpitante, con venas rojas marcadas por la energía demoníaca.

No hay preliminares esta vez.

Sakura abre sus piernas y permite que Hammer entre en ella de un solo empujón profundo.

Sakura grita, pero es un grito de éxtasis puro.

Sus paredes internas se contraen alrededor de él como si nunca quisieran soltarlo.

Hammer empieza a moverse con ritmo implacable, cada embestida golpeando su útero, haciendo que sus senos reboten y que gotas de sudor vuelen.

—Dime qué sentiste en el sueño… —ordena mientras acelera—.

Dime cada detalle sucio.

—Sentí… ahh… sentí cómo me abrías… cómo tu semen me quemaba dentro… cómo el embrión se movía… como si ya supiera que era tuyo… —Sakura gime de placer clavando sus uñas en la espalda de Hammer—.

Quería… quería que naciera… quería amamantarlo… quería que me follaras mientras lo tenía en brazos… Hammer gruñe de placer ante las palabras, embiste más fuerte, haciendo que la cama cruja; por suerte el roble es resistente.

—Y lo tendrás… pero no hoy.

Hoy solo te voy a llenar hasta que te desmayes… hasta que tu coño recuerde quién es su dueño.

Sakura alcanza el clímax casi de inmediato, su cuerpo convulsiona, chorros calientes empapan las sábanas y el abdomen de Hammer.

Él no se detiene, mantiene su verga dentro de ella, prolongando su éxtasis hasta que comienza a llorar de sobrecarga sensorial.

Cuando finalmente Hammer eyacula dentro de ella, con la misma esencia especial de sus sueños, Sakura siente cómo su interior se llena por completo.

No hay embrión, no hay cresta, no hay nacimiento… pero el placer es tan abrumador que por unos segundos su mente vuelve al sueño y cree que sí está pasando.

Sakura se queda jadeando con los ojos vidriosos, con el vientre plano, pero lleno de calor.

—Fue… fue el mejor sueño de mi vida… —susurra—.

Pero quiero el real… por favor, hermano… hazme madre de verdad… Hammer se retira despacio, dejando que el semen chorree por sus muslos, y le acaricia el cabello empapado.

—Paciencia, Sakura.

Cuando Asagi caiga… cuando las tenga a las dos… entonces sí.

Entonces te dejaré llevar a mi hijo… y a muchos más.

Sakura sonríe débilmente, exhausta pero feliz, y se acurruca contra su pecho.

—Te amo… te amo tanto… REFLEXIONES DE LOS CREADORES H47_Thevil Este es un mini capitulo extra.

Ademas informo que comenzaré a escribir diálogos con “—” en lugar de entre comillas, que ahora servirá mencionar ubicación.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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