Mission Taimanin [ES] - Capítulo 36
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Capítulo 36: El velo rasgado
Tres años habían pasado desde que el velo entre humanos y demonios se rasgó para siempre. Todo comenzó con el asalto de Black Hammer a la Arena del Caos, un coliseo subterráneo donde Nomad reunía a sus bestias más salvajes para espectáculos de sangre y corrupción. El caos fue absoluto: demonios liberados, portales desgarrados y una batalla que escaló hasta atraer al ejército japonés. Soldados con rifles y misiles se enfrentaron a hordas de criaturas infernales, mientras grupos de la UFS se infiltraban para robar tecnología demoníaca sobrante. El mundo lo vio todo en directo como uno de los mayores videos virales de la historia. Lo que siguió fue el pánico de los noticieros, la negación del gobierno a lo obvio y muchas cosas más.
Japón entró en tres años de infierno. Demonios sueltos en las ciudades, terroristas invocando portales y una alianza forzada entre el gobierno y la aldea Gosha para contener la crisis. Los taimanin, como Asagi, se convirtieron en sombras implacables que cazaban y asesinaban abiertamente bajo la protección del gobierno. El mundo cambió antes de que pudieran mejorarlo, y ahora la nueva normalidad era la prevención y el miedo hacia la oscuridad.
Asagi Igawa, la taimanin más poderosa de la aldea Gosha, apenas había dormido en esos años. Sus misiones la llevaban a los rincones más oscuros de Japón, siempre bajo las órdenes de los ancianos de Gosha, que la mantenían como prisionera con maldiciones invisibles atadas a su novio Kyousuke y al hermano de su novio, Kosuke.
—Eres nuestra arma —le decían —No falles.
Ella obedecía, pero el peso crecía, especialmente después de que su hermana desapareciera de la Academia Seishou tras graduarse. El director, Hammer, no le dio explicaciones, ya que desde hacía tres años no habían vuelto a reencontrarse.
La aldea Gosha había sufrido múltiples rebeliones por culpa de taimanin rebeldes, especialmente si pertenecían a las familias más influyentes de la aldea. Sakura era una de esas taimanin, por lo que saber su ubicación era vital para que los ancianos no se preocuparan por posibles revueltas. Y al final la encontraron, en el Reino de Tokio, luchando junto con un grupo criminal liderado por el ‘Fantasma Rojo’, un ser temido por demonios y humanos por igual, con habilidades muy similares a las de un taimanin de élite.
Los ancianos entraron en pánico, culparon a Asagi por pura inercia y emitieron una orden firme:
—Captura a Sakura. No falles, o tus seres queridos pagarán.
…
El Reino de Tokio era una aberración flotante, una isla artificial a diez kilómetros de la bahía, construida como utopía tecnológica pero abandonada tras un desastre nuclear demoníaco. Ahora era un nido de criminales, demonios y mercaderes negros, aun que no piel. Calles de neón, bajo domos rotos, bares y tiendas donde se vendía de todo, desde armas demoníacas hasta esclavos mutados. Un lugar muy peligroso, pero no invisible.
Asagi y su compañera asignada, Asuka, lograron infiltrarse con éxito en el Reino de Tokio. Se disfrazaron como damas de compañía en uno de los bares más concurridos de la ciudad. El Velvet Abyss.
Vestidas con escotes profundos y faldas cortas que apenas cubrían sus muslos, eran la sensación de la noche. Hombres y demonios las miraban con lujuria, pero no las tocaban por las reglas del bar. Ellas jugaban muy bien su rol, con sonrisas falsas, toques sutiles y preguntas robadas en susurros. Lograron obtener mucha información durante los cuatro días que trabajaron en el bar, aunque no obtuvieron nada relacionado con Sakura o el Fantasma Rojo. Hasta que una noche, cuando Asuka salió del bar para botar la basura, un grupo de tres maleantes la acorralaron.
—Ven aquí, puta —dijo el líder.
Sus dos lacayos la agarraron por los brazos, comenzando a manosear sus muslos y su entrepierna. Asuka sintió un cosquilleo extraño, pero se mantuvo firme.
—Suéltame… —dijo con voz furiosa —No permitiré que un montón de pobretones me toque.
Los maleantes se rieron. Uno de ellos le apretó un pecho con fuerza, pellizcando su pezón a través de la tela.
—Jajaja, no dijiste pobretones. ¿Acaso no sabes con quién estás hablando? Este es nuestro territorio, niña. Aquí mandamos nosotros.
—Aun así son pobretones. Si quieren tocarme, primero tienen que pagar, cabrones.
Las fuertes palabras de Asuka convencieron a los miembros de la pandilla de voluntad débil, por lo que la soltaron.
—Hum, idiotas. Si quieren que les dé un buen servicio, entonces apaguen mis honorarios. O invítame a un evento exclusivo y quizás les dé un descuento.
Los pandilleros se miraron entre sí y sonrieron.
—Te diremos algo. Mañana hay una gran reunión en el Domo Central, organizada por los de la Gate Dragon. Donde esos chinos traen demonios importados y armas nuevas. Además, el Fantasma Rojo estará ahí, por lo que será un evento donde irán los peces gordos del Reino de Tokio. Si quieres, podemos llevarte, solo tienes que mostrarnos ese bonito culo tuyo, preciosa.
Asuka sonrió genuinamente y les dijo.
—Ustedes me dan asco, pero gracias por la información, idiotas.
Los tres pandilleros se enojaron, pero antes de que pudieran hacer algo, Asuka dio una patada giratoria y las cabezas de los dos lacayos salieron volando. Luego agarró al líder del cuello y lo levantó del suelo como si no pesara nada.
—Nos llevarás ahí —dijo Asuka —O te arrancaré la lengua.
El líder no podía creer lo que estaba pasando. Sacó su cuchillo y apuñaló el brazo de Asuka, pero no pasó nada, más bien el cuchillo se dobló.
—Bien hecho, Asuka —dijo Asagi, apareciendo detrás del delincuente.
—Maestra, ¿cuánto tiempo llevas ahí?
—Lo suficiente como para saber que has aprendido bien.
—Gracias.
Esa noche Asagi y Asuka torturaron al líder pandillero para que les revelara la ubicación del Domo Central y todo lo que sabía de esa reunión. Aunque no era necesario, el cobarde habló a la primera, peor Asagi quería enseñarle nuevas técnicas de tortura a Asuka, por lo que se tomaron su tiempo.
Descubrieron que la Unión China no solo estaba financiando a la Gate Dragon, sino que también a muchos grupos criminales del Reino de Tokio. Sus razones eran un misterio. Con esta información, Asagi se contactó con el Sr. Yamamoto, el líder de la Sección de Investigación No. 3, el lazo principal entre Gosha y el gobierno japonés, para informarle sobre los movimientos de la Unión China.
Uno de los múltiples acuerdos entre los taimanin y el gobierno japonés era que, en caso de averiguar actos relacionados con la política, se les debía informar de inmediato a la Sección de Investigación No. 3. De esta forma, la confianza entre Gosha y el gobierno sería más estable y la colaboración más digerible.
—Así que la Unión China… —dijo el Sr. Yamamoto a través del comunicador —Si realmente están involucrados en esa ciudad, eso violaría los acuerdos entre naciones… Asagi. Sé que los ancianos te dieron una misión, pero ahora el gobierno de Japón te asigna una misión más importante.
—¿Cuál es la nueva misión, señor?
—Infiltrate en esa reunión, busca cualquier cosa que relacione a la Unión China con los criminales del Reino de Tokio, sean documentos o personas. Informaré a los ancianos sobre tu nueva misión. Espero buenos resultados, Asagi.
—Señor, si voy a aceptar esa nueva misión, necesitaré refuerzos y medios para salir de la ciudad en caso de que la situación se complique.
—Me encargaré de enviar refuerzos y un medio de escape. Cambio y fuera.
El Sr. Yamamoto apagó su comunicador. Asagi sabía que esto no agradaría a los ancianos de la aldea; de seguro se pondrían furiosos de que el gobierno siguiera disminuyendo su autoridad sobre los taimanin. Pero ya estaba hecho, y no había forma de cambiarlo.
Esa noche Asagi y Asuka se prepararon, y la noche siguiente partieron hacia el Domo Central.
…
A las afueras del Domo Central, un coliseo improvisado de metal retorcido y luces neón parpadeantes, Asagi y Asuka observaban desde una distancia segura a todos los visitantes que ingresaban al coliseo. Pandillas de todo tipo, humanos con armas demoníacas, orcos mercenarios, incluso súcubos disfrazados. Todo guiado por un dragón holográfico proyectado sobre el domo.
Cuando los guardias cambiaron de posición, Asagi y Asuka subieron a la cima del domo, ocultas bajo el dragón holográfico. Desde allí podían ver todo el interior del coliseo y a todos los que ya habían entrado. Entre los grupos dispersos, Asagi divisó al Fantasma Rojo, una figura vestida con un traje táctico negro, cubierto por una larga capa blanca que parecían varias vendas y con el rostro oculto por una máscara. A su lado, casi como su sombra, estaba Sakura, vestida con el mismo traje negro, pero con una amplia y larga bufanda naranja.
—Hermana… —murmuró Asagi.
Su corazón se apretó, pero mantuvo la calma y siguió observando. Asuka se dio cuenta y no dijo nada, apoyando a su maestra. El evento continuó. El Domo Central estaba lleno. De pronto se apagaron las luces y sobre un gran escenario apareció un joven de lentes oscuros y chaleco verde, iluminado por nuevas luces del domo.
—Bienvenidos, futuros socios. Es un privilegio para mí anunciar el inicio de esta presentación extraordinaria.
El presentador chasqueó los dedos y sus secuaces trajeron grandes jaulas que contenían grandes y mortíferas bestias demoníacas en su interior, pero estas bestias estaban extrañamente muy tranquilas y sumisas.
—Aquí tenemos dos grandes ejemplares de mega bestias demoníacas traídas del mismísimo infierno, completamente sumisas y adiestradas.
Uno de sus secuaces agarró una lanza y pinchó a una de las criaturas, pero esta no hizo nada, sorprendiendo a los espectadores.
—Impresionante, ¿no lo creen? Ejemplares como estos son muy raros y costosos, pero aquí tenemos dos. ¿Pueden decirme por qué?
Uno de los maleantes gritó.
—¡Para realizar una subasta!
—Oh, no, por supuesto que no. A excepción del señor Fantasma Rojo y su grupo de allá, todos aquí presentes no tienen ni la más mínima oportunidad de comprar una de estas mega bestias demoníacas. Porque son pobres.
Esas palabras enojaron a casi todos los grupos de pandillas, pero antes de que pudieran hacer algo, él chasqueó los dedos y las dos jaulas se abrieron. Cuando las mega bestias demoníacas salieron, todos se asustaron. Las pandillas retrocedieron.
—Jajaja, tranquilos, mis bebés solo muerden cuando yo se los ordeno. Y no queremos que eso pase, ¿o sí?
Todos los pandilleros se calmaron, dándose cuenta de que esas mega bestias estaban aquí para demostrar el poder del organizador del evento, y que si querían salir vivos del Domo Central tenían que escucharlo.
—Bien, como les decía, todos ustedes son un montón de pobretones que viven en una ciudad a punto de colapsar. No hay dinero, al menos no lo suficiente como para que el mundo les dé un poco de respeto. Pero no se preocupen, yo ya estoy aquí y, con la colaboración de Gate Dragon y el grupo del Fantasma Rojo, elevaré esta ciudad a su máximo esplendor…
Asagi recibió una llamada del Sr. Yamamoto, de la línea de urgencias.
—¿Qué sucede, señor?
—Asagi, he revisado los informes que me diste y he descubierto algo interesante. Al parecer, el hijo del Primer Ministro chino está en el Reino de Tokio. Se le vio entrar y desaparecer rodeado por guardias de la Gate Dragon. Según las imágenes, es un joven con chaleco verde y gafas oscuras. Te enviaré una foto.
Asagi vio la imagen y reconoció al instante al joven.
—Señor, ese joven está en la reunión en el Domo Central. Lo estoy viendo justo ahora mismo es el presentador.
—Si lo que dices es cierto, esta es una gran oportunidad. Asagi, captura a ese joven, de preferencia vivo. Será una prueba irrefutable de la participación de la Unión China y sus pactos demoníacos.
—… Señor, pero aquí también está el objetivo de los ancianos.
—¿Es tu hermana, no es así?
—¿Cómo lo sabes?
—Tengo mis medios, Asagi. Escucha, sé que no quieres hacer esto, pero tienes que elegir entre obedecer mis órdenes o las de los ancianos. Y ambos sabemos que no quieres hacerle daño a tu hermana. Así que elige pronto, que los refuerzos llegarán en breve.
El Sr. Yamamoto colgó. Asuka se acercó a Asagi y le preguntó.
—Maestra, ¿qué hacemos?
—Las… Las órdenes son claras. Debo capturar a mi hermana, por el bien de Kyousuke y Kosuke.
—No, yo me encargaré de Sakura, maestra.
—¿Qué?
—Puedo hacerlo, maestra. Confía en mí. Usted encarguese de capturar al hijo del ministro chino, y yo me encargaré de Sakura. Le prometo que no la lastimaré demasiado.
—Sakura es muy hábil y ha entrenado las artes ninja de los taimanin.
—Lo sé, pero no tuvo el entrenamiento completo y, según me comentó, aún no despierta su arte ninja.
—Sí, tienes razón, pero… está bien. Asuka, te encargo la captura de Sakura, pero espera a que se encuentre sola. Crearé una fuerte distracción.
Asagi sacó unos dardos especiales y los envenenó con una droga especial. Luego utilizó su arte ninja para moverse más rápido que el tiempo.
—Arte ninja, arte de halcón. Koujinka.
El mundo comenzó a moverse a cámara lenta. Asagi saltó hacia el escenario pasando por encima de todos los presentes, luego disparó sus dardos y envenenó a las dos bestias demoníacas. Antes de que el tiempo retomara su velocidad, Asagi cortó las cadenas que aprisionaban a las dos mega bestias. Cuando el tiempo regresó, el veneno comenzó a hacer efecto, provocando tanto dolor que las mega bestias demoníacas entraron en un violento frenesí. Cuando las cadenas se rompieron, las bestias saltaron hacia la multitud dando comienzo al caos, todos comenzaron a correr aterrorizados, intentando evitar ser aplastados por las mega bestias demoníacas.
—Pero ¿qué está pasando? —dijo el presentador.
Al ver su oportunidad, Asagi cargó contra el presentador con la intención de asestarle un golpe directo en la nuca para dejarlo inconsciente y llevarlo lejos del Domo Central. Pero antes de que pudiera tocarlo, el Fantasma Rojo apareció y detuvo su ataque con una sola mano. Los ojos del Fantasma Rojo comenzaron a brillar y de inmediato Asagi se dio cuenta de lo fuerte que era este sujeto, por lo que retrocedió y desenvainó su espada.
—Pero qué diablos… —dijo el presentador —Wo… pero ¿quién es esa preciosura? Me mira como si quisiera matarme, me encanta.
—Ya es suficiente, niño —dijo el Fantasma con una voz reverberada —Ella es una taimanin, y con ella no se bromea.
—Qué insolente, pero si tú lo dices debe ser cierto. Está bien, es toda tuya. Al cabo que ni quería…
Asagi apareció al frente del presentador con espada en mano, pero el Fantasma Rojo reaccionó a tiempo para bloquear su ataque y desviarlo hacia atrás. El presentador se tropezó por la impresión y comenzó a sudar.
—Te lo dije, niño. Ahora ve con los soldados de tu padre a no ser que quieras ser decapitado.
La expresión se llenó de miedo, miró a Asagi y supo que tenía que escapar.
—Toda tuya, yo me largo —dijo antes de escapar con los brazos levantados.
Asagi reaccionó, pero el Fantasma Rojo también lo hizo, así que se detuvo. Si pudo bloquear dos de sus ataques, de seguro podría hacer más, perjudicando su próximo movimiento. Por lo que, si quería secuestrar a este joven, tenía que acabar primero con el Fantasma Rojo.
—Eres muy callada —dijo el Fantasma Rojo al desenvainar su katana —Sería bueno que te presentaras, taimanin.
—… ¿Por qué tendría que presentarme ante un muerto?
Asagi desapareció y al instante apareció atrás el Fantasma, atacando con un corte al cuello. En ese momento, el Fantasma desapareció por unos breves instantes para luego reaparecer y contraatacar con un golpe directo que Asagi bloqueó.
Ese movimiento era una imagen residual, la capacidad de moverse tan rápido que deja una copia visual de sí mismo para recibir el impacto. Una técnica muy difícil de aplicar, que Asagi reconoció como una técnica ninja.
Lo que siguió después fue una serie de ataques de Asagi, cortes tan rápidos y limpios que parecía que había más de una Asagi. Por su parte, el Fantasma Rojo desaparecía y aparecía, usando su imagen residual tantas veces que parecía ser intangible.
Aprovechando un choque de espadas, Asagi empujó al Fantasma Rojo lejos de ella para preparar su ataque final y acabarlo de una vez por todas.
—Arte ninja, arte de halcón —El tiempo se ralentizó —Satsujinka (Matanza de demonios).
La espada de Asagi fue imbuida por una poderosa emanación espiritual. Luego cargó hacia adelante, apareciendo detrás de ella cuatro duplicados con la misma intensidad de poder. Aquella técnica era capaz de aniquilar a los demonios más poderosos del infierno; combinaba las energías de los taimanin con la energía espiritual, dos venenos mortales para cualquier demonio.
Pero el Fantasma Rojo no era cualquier demonio.
Pese a que el tiempo había sido detenido, el Fantasma Rojo tocó el mango de su katana y preparó su ataque más poderoso.
—Ahora conocerás mi poder —La presión del ambiente aumentó —Corte de juicio… Final.
Con una absurda cantidad de energía demoníaca que gustosamente le compartí, el Fantasma Rojo desenvainó tan rápido que la realidad se cortó como un cristal de vidrio. Asagi y sus duplicados fueron atravesadas por uno de los múltiples cortes, sintiendo un miedo profundo y un silencio sofocante.
Cuando el Fantasma Rojo volvió a envainar su katana, la presión aumentó y, por instinto, Asagi se alejó de los cortes, evitando el ataque final de su adversario que literalmente cortó todo a su alrededor, incluyendo a los duplicados de Asagi, creando imágenes residuales de su alrededor que cayeron como cristales de vidrio.
Debido a la liberación del poder, el Domo Central comenzó a colapsar; el concreto se quebró y parte del techo comenzó a caer, aplastando a varios de los presentes. Las mega bestias demoníacas dejaron de atacar y huyeron, aterradas del demonio que casi las mata.
Asagi cayó al suelo, agotada por el sobreesfuerzo y la presión del choque de poder. Cuando se levantó, vio al Fantasma Rojo apoyado sobre su katana, quien estaba aún más agotado que ella. Su ataque especial, Corte de juicio… Final, no era fácil de lograr y mucho menos de controlar; era mucha presión.
—¡Koff! ¡Koff-Koff! —El Fantasma Rojo se sacó la máscara y escupió un charco de sangre—. Aghhh, mierda… eso casi fue fatal.
Cuando el Fantasma levantó la mirada, le reveló su rostro a Asagi. Ella intuía quién era él, pero aun así la sorprendió.
—Hito, sabía que eras tú.
—Por última vez, querida —dijo con una sonrisa en el rostro—. Yo soy Hammer.
…
Al otro lado del Domo Central, Sakura observaba el combate entre su hermana y su ahora jefe/amante/señor/hermano/prometido, hasta que Asuka apareció y la atacó por detrás. Sakura se ocultó en sus sombras y esquivó el ataque, apareciendo delante de ella con una sonrisa amigable.
—Oh, Asuka, eres tú. Has crecido mucho desde la última vez que te vi.
—Y tú sigues siendo tan molesta como siempre.
—Qué cruel. ¿Te gusta mi nuevo outfit? —dijo presumiendo su traje negro y ajustado similar a un spandex—. Yo quería una capa naranja que combinara con mi cabello, pero mi hermano dijo que era demasiado, así que me conformé con esta bufanda. ¿Se me ve bien, no?
—¡Cállate!
Sakura volvió a atacar utilizando cuchillas que parecían salir de sus brazos y de sus piernas, como si ella fuera un cyborg. Asuka esquivaba sus ataques con relativa facilidad, moviéndose entre sus sombras como si se teletransportara.
—Veo que estás enojada conmigo. ¿Por qué?
—Rrrrr… quédate quieta.
—Mm. Oh, ya sé. Quieres demostrar que eres mejor que yo e impresionar a mi hermana —Asuka se sonrojó, confirmando las palabras de Sakura —Ah, qué tierna.
Al escuchar esto, Asuka se enfadó y dijo:
—Arte ninja, arte del dios del viento. —Un fuerte viento la envolvió —Ciclón de polvo.
Asuka dio una patada hacia delante, surgiendo a su alrededor un tornado invertido que arrasó con todo a su paso. Al ver esto, Sakura sonrió y dijo:
—Arte ninja, arte de las sombras. —La sombra de Sakura se expandió por todos lados —Ataduras sombrías.
Del suelo surgieron varias cuerdas y cadenas negras que atacaron a Asuka en pleno torbellino, logrando atraparla y detener su ataque antes de que impactara contra Sakura. Ya en el suelo, Asuka intentó liberarse utilizando las cuchillas de sus prótesis, pero las ataduras sombrías de Sakura se regeneraban, haciendo imposible que escapara.
—Ya es suficiente. Perdiste.
—Cállate, traidora.
—Traidora yo… Bueno… Quizás sí, pero por una buena razón.
—Ja, por una buena razón. Te enamoraste de ese impostor y dejaste a la maestra Asagi. Dejaste a tu familia por la verga de ese demonio.
—Qué grosera. Yo no dejé a mi hermana por la verga de ese demonio, aunque en parte sí, sino porque la aldea quería usarme como prisionera.
—¿Qué?
—¿No te has dado cuenta?
—¿De qué no me di cuenta?
—Dime, honorable taimanin de la aldea Gosha. ¿Has visto a mi hermana realmente feliz en estos tres años que has convivido con ella?
—…
—¿La has visto sonreír genuinamente, disfrutar de un momento de paz?
—… La verdad, no. Ni siquiera cuando está con su novio Kyousuke y su hermano Kosuke a la hora del almuerzo.
—Mi hermana es prisionera de la aldea, o mejor dicho de esos malditos ancianos, pero no te preocupes, mi hermano Hito nos salvará, te lo aseguro.
Al escuchar su nombre, Asuka se enojó e intentó liberarse nuevamente.
—No menciones ese nombre, traidora. Leí los informes. Crees que ese tal Hammer es el señor Hito, pero te equivocas…
—Claro que sé que Hammer no es Hito. No soy tonta, Asuka.
—Entonces ¿por qué lo sigues?
—Porque Hammer trabaja para Hito, al igual que la persona que te salvó hace tres años.
Asuka se quedó en silencio.
—Sí, es la verdad. Yo no soy la única traidora de la aldea. Sé que tu lealtad está con otra persona, alguien que ya te ha salvado más de tres veces.
Sakura volvió a presenciar el enfrentamiento entre Asagi y el Fantasma Rojo, al igual que Asuka, quien fue testigo del choque de poder entre los dos adversarios que casi destruyó el Domo Central.
…
Al colocarse nuevamente la máscara, el Fantasma Rojo se levantó, preparado para continuar con la pelea, pero Asagi ya no quería pelear. Algo que el Fantasma se dio cuenta, por lo que bajó su espada.
—¿Qué pasa, Asagi? ¿Tienes una misión que cumplir o no?
—…
Antes de que Asagi pudiera hablar, una fuerte explosión llamó su atención. Los refuerzos de la Sección 3 ya habían llegado, comenzando a detener a todos los presentes con suma brutalidad.
—Maldita sea, justo cuando se estaba poniendo bueno. Lo lamento, Asagi, nuestra conversación tendrá que esperar —El Fantasma Rojo le lanzó un boleto que Asagi atrapó—. En el club más exclusivo de la ciudad, el Ultralux, se realizará un evento de gala.
—¿Qué? ¿Cómo…?
Sakura apareció detrás del Fantasma Rojo, saludando a su hermana con una sonrisa.
—Muestra ese boleto al portero y te dejará pasar. Nos veremos ahí. Adiós, Asagi.
—Nos veremos luego, hermana —dijo Sakura.
A través de las sombras de Sakura, el Fantasma Rojo y todos los de su manada escaparon del Domo Central antes de que las fuerzas de la Sección 3 los alcanzaran. Luego de detener a los criminales, Asuka se reunió con Asagi. Ella estaba algo deprimida por no haber atrapado a Sakura, pero Asagi la consoló dándole un gentil abrazo.
—No te preocupes, Asuka. Es mi culpa por subestimar a nuestros adversarios.
—No, maestra, es mi culpa por…
—Asuka. Yo soy la líder de esta misión, y como líder cualquier error también es mi error. ¿Entendiste?
—Sí, maestra.
—Bien. Ahora ve a que te revisen las heridas. Tengo que hablar con el Sr. Yamamoto.
A través de una pantalla, Asagi se reunió con el líder de la Sección de Investigación No. 3.
—Asagi, informe.
—Sí, señor. Los enemigos resultaron mucho más poderosos de lo que había pensado. Habían demonios de alto rango y mega bestias demoníacas en el Domo Central. Lamentablemente, el objetivo logró escapar.
—Maldita sea, ¿y qué hay de…?
—¿Y qué hay de Sakura? —dijo otra voz más agria. En la pantalla apareció otra ventana; era uno de los ancianos de la aldea —Tu misión principal es capturar a tu hermana, Asagi. ¿Por qué aún no lo has cumplido?
—La situación se puso complicada, no pude…
—¡Excusas! Solo escucho excusas. Pero no importa. Dime, ese Fantasma Rojo, lo enfrentaste, ¿no es así?
—Sí.
—Entonces debes saber quién es. ¿Es un demonio? ¿Un humano…?
—Es un taimanin.
—Ah, lo suponíamos. Ese maldito Hito. Por su culpa ahora cada vez hay más desertores. Asagi, nuevo objetivo, capturar al Fantasma Rojo vivo o muerto. Eso es todo y más te vale que lo cumplas o pagarás las consecuencias.
La ventana del anciano se cerró.
—Asagi —dijo el Sr. Yamamoto —No hay presiones. Gracias a las cámaras de seguridad tenemos suficientes pruebas como para darle un mal día a la Unión China. Puedes concentrarte en tu misión actual. Si necesitas ayuda, las fuerzas de la Sección 3 estarán en el Domo Central al menos por una semana más.
—Gracias, Sr. Yamamoto.
—No es nada. Cambio y fuera.
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