More than just humans - Capítulo 20
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20: Verdad 20: Verdad Después de la pelea, Adán llevó a Misaki a una casa en un pueblo cercano, ya que ella estaba desmayada y no quería arriesgarse a quedarse en un hotel o departamento, sabiendo que había varios enemigos que querían matarla.
Al llegar al pueblo, Adán encontró una casa que, aunque no estaba completamente abandonada, servía para su propósito.
Colocó a Misaki en una cama que, extrañamente, tenía un colchón.
Luego, usó su poder para hacer que todos los humanos dentro de un radio de diez kilómetros perdieran la consciencia, despertándolos solo cuando él lo considerara seguro.
Horas después, Misaki despertó y, extrañada al ver que estaba en una casa casi abandonada, fue a la sala y vio a Adán.
—¿Cómo entraste?
Del piso al techo no hay ni tres metros —dijo con duda.
Adán sonrió y respondió: —Trucos.
Luego añadió: —Siéntate en el piso y cuéntame cómo crees que son las cosas con tu familia.
Misaki se acomodó y respondió: —Creo que me extrañan.
Tenía una buena relación con mi hermano, mi sobrino y el resto de la familia.
Adán asintió y dijo con seriedad: —Solo en una estás bien.
Tu hermano sí te extraña porque sabe la verdad.
Te explicó que dentro de ti había un espíritu maldito, categoría Controlador de Cuerpo.
Controló tu cuerpo en varias ocasiones, matando a más de cuatro personas y haciendo sufrir a tu sobrino.
Misaki frunció el ceño, con la voz entrecortada.
Adán continuó: —Pero ese espíritu no tenía esas intenciones.
Fue manipulado por Balero, el padre de la pareja de Sebastián.
ya no necesitas odiarlo; esas víctimas de los asesinatos ya las reviví, suerte de que no pasaron dieciocho años.
Luego, Adán tocó la frente de Misaki con un dedo, transmitiéndole recuerdos de Sebastián.
Al verlos, Misaki se agarró la cabeza con ambas manos, agonizando por la revelación.
—¡No digas que fuiste tú!
—exclamó Adán—.
No fuiste tú.
Fue ese espíritu maldito.
Solo arregla las cosas con tu familia.
De repente, Misaki sintió que toda la culpa se desvanecía y encontró consuelo en Adán, que la abrazó para calmarla.
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