Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

More than just humans - Capítulo 24

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. More than just humans
  4. Capítulo 24 - 24 Descanso antes del infierno
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

24: Descanso antes del infierno 24: Descanso antes del infierno Después de que Adán entrara en el cuerpo de Sebastián, Kuseremo se acercó donde estaba Sebastián y lo llamó: —Muchacho.

Sebastián, con la mirada aún cargada de preocupación, respondió: —¿Dime?

—¿Nos vamos ya?

—preguntó Kuseremo, tratando de acelerar el ritmo.

—Sí, solo ayúdame a llevar a los muchachos —respondió Sebastián mientras recogía fuerzas.

Con cuidado, Kuseremo colocó a Hana, Vanessa, Sofía, Balero y Alexandra en el auto, procurando que estuvieran lo más cómodos posible.

Luego se montó junto a Misaki, y llamó a Sebastián para que subiera.

Sebastián arrancó el auto, dejando atrás la incertidumbre de ese combate.

Tras varias horas de camino en silencio, llegaron a la casa de Sebastián.

Kuseremo ayudó a colocar a Hana sobre una cama blanda, asegurándose de que estuviera bien acomodada.

Luego, Sebastián se encargó de acomodar a los demás entre las camas y muebles disponibles, aliviados por al fin contar con un lugar seguro.

Una vez terminaron, Sebastián se dirigió a donde estaba Kuseremo y, con voz tranquila, pero firme, le dijo a Kuseremo: —Dile a Misaki que descanse.

—Ya le digo —respondió Kuseremo.

Le comunicó a Misaki la indicación, y ella aceptó recostarse, agotada pero segura.

Kuseremo se volvió hacia Sebastián, tomando un tono serio: —Muchacho, tengo que salir.

Cuídalos bien.

Y salió Sebastián sintió un desanimo que lo invadía, pero solo pudo responder: —Está bien.

Las horas se tornaron pesadas hasta que sonó el teléfono.

Era Michael, llamando con voz alterada: —¡¿Qué pasa, que no reclutaste a nadie?!

—gritó frustrado.

Sebastián pidió con paciencia: —Deja de gritar, por favor.

—¡Dale gracias a tu amigo, que al menos reclutó a 10 personas!

—insistió Michael con énfasis.

—¿No te dije que dejaras de gritar?

¿Qué quieres?

—respondió Sebastián.

—¿Puedes venir?

Los nuevos quieren conocerte.

—Ya voy, ya voy —dijo Sebastián, decidido.

Se levantó y salió caminando hacia la casa de Michael.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo