More than just humans - Capítulo 35
- Inicio
- Todas las novelas
- More than just humans
- Capítulo 35 - 35 intentando salvar a Sebastián
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
35: intentando salvar a Sebastián 35: intentando salvar a Sebastián Vanessa se prepara y se pone en posición de combate.
Sebastián, con una velocidad impresionante, aparece detrás de ella y le da un golpe en el estómago.
El impacto es tan fuerte que expulsa a Eva del cuerpo de Vanessa.
Adán agarra a Eva rápidamente y se aleja.
Vanessa corre hacia Sebastián y le lanza un puñetazo.
El golpe no le hace nada.
Sebastián prepara otro golpe que, aunque se detiene un instante antes de impactar por completo, igual la alcanza.
Vanessa logra esquivar el siguiente ataque.
Sebastián le agarra el brazo y la lanza fuera del fuego.
Ella, usando su velocidad, aparece detrás de Sebastián y le da una patada en la cara, rompiendo una parte de la masa, que se regenera al instante.
Un fuego dorado empieza a envolver los golpes de Vanessa: es energía divina dada por Eva.
Vanessa aprovecha y golpea varias veces a Sebastián en distintas partes del cuerpo.
En un momento, se concentra en castigar el estómago; Sebastián aprovecha esa apertura para alejarla con un golpe en la cara.
Vanessa vuelve a aparecer detrás de él y lo golpea en la espalda, luego se aparta.
Sebastián junta las manos y dice: —Domo de la muerte.
Antes de que el domo aparezca, Vanessa lanza una piedra cubierta por energía divina hacia las manos de Sebastián, anulando la técnica.
Sebastián y Vanessa intercambian golpes.
Uno alcanza la cabeza de Vanessa y le causa una herida; ella la regenera con dificultad.
Eva vuelve al cuerpo de Vanessa y sus golpes se potencian todavía más.
Vanessa le golpea la cara a Sebastián y rompe una parte de la masa que esta vez no logra regenerarse.
Sebastián junta las manos de nuevo y dice, con una voz que ya no parece suya, deformada por la masa cósmica: —Domo de los mil años de conocimientos.
Un domo pequeño cubre solo a Sebastián y a Vanessa.
El piso dentro del domo se vuelve amarillo.
Vanessa mira hacia abajo y se da cuenta de que no puede moverse.
Meretori rompe el domo desde afuera y luego se aparta unos pasos.
Eva potencia al máximo la producción de energía divina en Vanessa; ella le da un golpe en el estómago a Sebastián y, alrededor del impacto, rayos amarillos aparecen de golpe y luego se dispersan en el aire como polvo de luz.
Meretori observa y piensa para sí mismo: —Esa mujer me da miedo.
Vanessa cae agotada al piso.
Antes de que Sebastián pueda hacerle algo, Meretori la agarra rápidamente y la lleva a un lugar seguro.
Maturín y Yuzata entran a pelear.
Ambos intercambian golpes con Sebastián.
Él prepara un ataque con una extraña mezcla de energía divina y energía oscura para golpear a Maturín.
Yuzata empuja a Maturín y recibe el golpe en su lugar, saliendo disparado.
Maturín le da una patada a Sebastián que lo daña levemente.
Sebastián responde con un golpe al estómago; Maturín esquiva y empieza a golpear diferentes zonas del cuerpo de Sebastián.
Maturín se teletransporta a la rama de un árbol, señala a Sebastián y dice: —Resplandor.
Un brillo cubre a Sebastián.
En ese instante, Coyuro aparece detrás de él y le clava su espada en la espalda, lo justo para que no alcance al verdadero cuerpo de Sebastián.
Sebastián manda a volar a Coyuro, pero él regresa rápidamente, lo golpea varias veces y retira la espada de su espalda.
Sebastián crea una espada de masa cósmica y se la clava en el brazo a Coyuro antes de que pueda hacer algo más con su arma.
Minara aparece, junta las manos y dice: —Rey del infierno… Antes de que pueda terminar la frase, Sebastián crea una bola negra y se la lanza.
Al llegar hasta Minara, la bola explota, impidiendo que invoque lo que estaba por llamar.
Aun así, Minara se lanza al combate.
Usando piedras, crea una gigantesca, luego la destruye en fragmentos y los lanza a Sebastián en forma de flechas.
Sebastián recibe el ataque pero, usando solo las garras de la masa, anula el efecto.
Minara lanza varios golpes cargados con energía divina, pero Sebastián los esquiva con aburrimiento.
Ella se estaba conteniendo para no herir a su hijo.
—Minara, ¡no te contengas!
Esa cosa no es tu hijo.
El que es tu hijo está dentro de esa cosa —le grita Coyuro, débil.
Minara decide no contenerse más y lanza un golpe al estómago cargado con energía divina; alrededor del impacto, rayos amarillos aparecen y luego se dispersan igual que antes.
Después, intercambian más golpes.
En un momento, Maturín teletransporta a Minara al árbol donde estaba para alejarla del centro del combate y vuelve a enfrentarse a Sebastián.
Maturín junta las manos y, de pronto, Sebastián cae de rodillas: es un ataque de gravedad que acaba de crear.
Después del esfuerzo, Maturín cae al piso por el cansancio.
Sebastián se levanta, mira una bola negra de masa que tenía lista y la lanza hacia Maturín.
Maturín se pone en pie rápidamente, desintegra la bola, Maturín decide no retroceder.
Después de desintegrar la bola negra, aparece detrás de Sebastián y lo golpea con fuerza en la cabeza.
En el instante siguiente se teletransporta frente a él y le asesta un puñetazo en el estómago; del punto de impacto brota un estallido de rayos rosados que aparecen de golpe y luego se dispersan en el aire, diferentes a los amarillos de la energía divina.
Maturín aprovecha ese segundo de aturdimiento y se teletransporta hasta donde se encuentra Meretori.
Al llegar, el cuerpo no le responde más y se desmaya en sus brazos.
—Lo hiciste bien —dice Meretori con un tono inusualmente dulce.
Con una velocidad sobrehumana, Meretori carga a Vanessa, Yuzata, Maturín y a los demás heridos y los lleva a la casa de Sebastián.
Luego regresa al campo de batalla.
Ve que Minara y Coyuro están demasiado cansados y les ordena que se retiren también a la casa de Sebastián.
Ellos obedecen.
Meretori se queda solo frente a Sebastián.
Ambos juntan las manos al mismo tiempo y dicen: —Domo de destrucción.
Los dos domos se unen y, de repente, toda la casa de Michael y el bosque entero explotan.
Pasan unos minutos.
A medida que el polvo se dispersa, Meretori aparece golpeando a Sebastián una vez más, tratando de mantenerlo en pie.
Entonces, una voz suena a un lado: —Hola, colegas.
Sebastián y Meretori giran la cabeza y ven, a cierta distancia, la silueta de una persona esperando entre los restos humeantes del bosque.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Cameron_hotchet Ay alguien que lee?
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com