Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

More than just humans - Capítulo 67

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. More than just humans
  4. Capítulo 67 - Capítulo 67: Cuerpo nuevo
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 67: Cuerpo nuevo

Primero fue un silencio absoluto, como si el planeta contuviera el aliento. Luego, el suelo tembló con violencia renovada. Grietas colosales se abrieron en continentes enteros, tragándose ciudades que habían sobrevivido milagrosamente al primer ataque. Naciones ya debilitadas colapsaron por completo bajo la furia sísmica.

En las costas, el océano rugió en respuesta. Maremotos de cien metros de altura barrieron archipiélagos enteros. Tsunamis viajaron a través de océanos enteros, impactando costas lejanas horas después. Los científicos, en bunkers subterráneos, calcularían después que los dos usos de la técnica habían segado 150 millones de vidas.

El cielo se oscureció con nubes de polvo nuclear. El sol desapareció tras un velo grisáceo. La temperatura global cayó 3 grados en minutos.

Finalmente, el polvo comenzó a asentarse. El encapuchado, inmóvil como una estatua en medio del cráter humeante, bajó la mirada hacia Sebastián, aún inconsciente sobre su hombro.

—Así que este es mi bisnieto… —murmuró, casi para sí mismo. Su voz tenía un matiz de curiosidad antigua, como si evaluara una reliquia familiar largamente olvidada.

De repente, el aire cambió. Se volvió pesado, viscoso, como respirar melaza. Una presión opresiva descendió sobre la zona devastada, haciendo crujir los pocos edificios que aún resistían. Torres de apartamentos se inclinaron lentamente, ventanas estallando en cascada. Vigas de acero se retorcieron con chirridos agónicos antes de colapsar en nubes de polvo.

Cuando el polvo se disipó por completo, algo imposibleemergió de las ruinas centrales.

Medía cuatro metros de altura. Su piel era gris metálica, atravesada por venas negras pulsantes. Cuatro brazos musculares colgaban a los lados, cada uno terminando en garras curvas. Tatuajes demoníacos –símbolos arcanos que brillaban con luz verdosa– cubrían cada centímetro de su torso desnudo. Pero lo más terrorífico eran sus ojos: dos orbes rojos incandescentes que marchitaban instantáneamente cualquier vegetación sobreviviente en un radio de cien metros. Árboles se pudrían en segundos, convirtiéndose en polvo negro.

El encapuchado tensó los músculos bajo su capa. Mierda… es verdad*, pensó. Yunhame era un recipiente. Esto es lo que albergaba dentro.*

La criatura comenzó a caminar hacia él. Cada paso hacía temblar la tierra, dejando huellas fundidas de dos metros de profundidad. Se detuvo a diez metros de distancia. Una sonrisa grotesca partió su rostro.

—Este no es mi cuerpo completo—dijo con voz dual, como si dos seres hablaran simultáneamente—. Es una fusión perfecta entre nuestro… amigo… y yo. —Extendió los cuatro brazos dramáticamente—. ¿Qué te parece, Suka?

El encapuchado alzó la cabeza lentamente. Bajo la capucha, una llama roja espectral brotó de su ojo izquierdo, iluminando su rostro con un resplandor infernal. La temperatura a su alrededor subió 20 grados instantáneamente.

Y dijo con desprecio absoluto.

—Tu nuevo cuerpo es horrendo, mocoso. —La llama parpadeó—. Ni con esa abominación podrías matarme.

Yunhame apretó sus cuatro puños simultáneamente. El suelo a su alrededor se cristalizó y explotó en fragmentos afilados. Un rugido gutural escapó de su garganta, haciendo vibrar el aire.

—¡Suka! —bramó, voz resonando como terremoto—. ¡A mí no me llames mocoso! ¡No soy un niño!

El encapuchado suspiró, casi aburrido.

—Aprende a madurar, Yunhame —dijo con calma glacial—. Sigues siendo el mismo crío impulsivo de hace siglos.

Sin más preámbulo, desapareció.

Suka se materializó frente a Yunhame en una fracción de segundo, agarrándola de un brazo con fuerza imposible. Los músculos de Yunhame-monstruo se tensaron, venas negras pulsando furiosamente, pero no pudo resistir.

Con un movimiento fluido, Suka comenzó a girar sobre sí mismo, acelerando progresivamente. El aire a su alrededor se ionizó, creando un tornado de plasma. La velocidad alcanzó niveles supersónicos.

Finalmente, lanzó.

Yunhame salió disparado como un meteorito inverso. Atravesó nubes de polvo a velocidad Mach 12, rompiendo la barrera del sonido con un estruendo sónico que se oyó a miles de kilómetros. Su silueta se volvió una estrella fugaz ascendiendo al cielo nocturno, desapareciendo en la negrura del espacio.

Suka observó el cielo unos segundos, asegurándose de que no regresara. Luego, ajustó a Sebastián sobre su hombro y comenzó a caminar hacia el horizonte devastado.

El planeta, herido de muerte, gimió en silencio bajo sus pasos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo