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Mork Orden - Capítulo 11

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11: Tiempo para pensar 11: Tiempo para pensar Una semana pasó rápidamente.

El pueblo y la vida de sus residentes no tuvo cambios significativos en este corto lapso.

Pero los que se relacionaban con Lufa no podían decir lo mismo.

Luego del evento ocurrido en las festividades de cosecha, la gente tenía distintas opiniones de Lufa.

Aunque todavía hubo murmullos, ya no se sentían tan negativos.

Después de dos semanas de estar en cama, Lufa no pudo quedarse quieto debido a su aburrimiento, así que le pidió a Miena que lo llevara con Crinar y lo convenciera para que le concediera el permiso de ingresar a la biblioteca.

Miena se preguntaba por qué un niño que no sabía leer quería ir un lugar repleto de libros, pero, después de lo ocurrido, tenía más fe en Lufa.

-Primero te enseñaré algunas palabras para que puedas entrar a jugar a la biblioteca- comentó Miena y sacó algunos libros guardados.

Como sentía que iba a perder mucho tiempo, Lufa respondió que había aprendido a leer mirando a los pobladores y siguiendo a escondidas a Crinar.

Con la cabeza ladeada, Miena lo observó de forma inquisitiva.

Lufa cogió un pedazo de yeso duro del suelo y comenzó a escribir algunas palabras en el piso torpemente empedrado.

-¡Que..!- gritó Miena con sorpresa y temblando después de pedirle que escriba algunas oraciones.

Sin pensarlo, ella fue corriendo a contarle a Crinar.

Crinar se encontraba en una reunión con los pobladores sobre los planes para el invierno cuando Miena llegó exaltada.

Ella, con orgullo, contó lo inteligente que era Lufa al aprender a leer sin ayuda.

Después de que Miena conversara con Crinar, este último también le hizo un examen escrito y su sorpresa fue casi la misma que ella cuando vio las respuestas.

Miena se encontraba extasiada.

No pasó mucho tiempo antes de que el rumor corra de boca en boca.

Uno, porque Lufa parecía ser un niño a quien no le interesaban esas cosas y dos, porque aun siendo tan joven aprendió a leer y escribir correctamente.

No era tan raro que alguien de 8 años supiera esas cosas, pero eso fue en las grandes ciudades, específicamente en casas nobles.

En un pueblo como el suyo, ya era extraordinario si poseías esa clase de “talento”.

Así, recibiendo algunas reglas por parte de Crinar, Lufa pudo ingresar a la única biblioteca del Pueblo.

Pasaron los días.

Un mes después de ser golpeado, Lufa recorría su sendero habitual hacia la biblioteca.

“Mi capacidad de regeneración es bastante buena”, Lufa se tocaba la mejilla izquierda y no sentía ninguna molestia.

Superando las expectativas de Rafa, su rostro se encontraba completamente curado.

Minutos más tarde, llegó a la entrada de una casa hecha totalmente de madera que era custodiada por un viejo.

Este se encontraba sentado en un madero, bloqueando la entrada mientras revisaba cuidadosamente un pedazo de piel de cordero.

-Buenos días Señor Zigs- Lufa fue el primero en saludar.

-¿Leyendo otra vez ese viejo pergamino?- -Hola pequeño- respondió el anciano -aún no logro traducir algunas partes- A Lufa le agradaba bastante este abuelo que no recordaba de su anterior vida.

Desde que lo presentaron, él nunca tuvo una expresión negativa hacia Lufa y siempre le recomendaba libros.

“Un académico en toda regla”, pensó.

-¿Es el antiguo Silvarium?- preguntó Lufa.

Los ojos del viejo brillaron, volteando con sorpresa.

-¿Conoces el idioma?- En respuesta por la buena voluntad del viejo, Lufa quiso ayudarlo, pues en sus memorias había aprendido Silvarium arcaico.

La mayoría de textos mágicos antiguos estaban escritos en ese idioma, así que podía contar como un requisito para llegar ser archimago.

Como era muy raro que domine una lengua casi extinta de la noche a la mañana y sin justificación, Lufa decidió esperar algún tiempo para ayudar al viejo con su traducción.

-He estado leyendo algunos libros sobre ese idioma- asintió -aun no tengo mucho conocimiento, pero estoy seguro de que después de algún tiempo podré ser de ayuda- -Jajajaja- el viejo rio de buena gana.

-Estaré esperando tu apoyo- En sus ojos se reflejaba la incredulidad, tomándolo como una broma de niños, pero sí sentía un sincero agradecimiento.

-Entonces no te molesto más- se despidió Lufa, ingresando a la biblioteca.

Aunque era llamada biblioteca, difería bastante de las bibliotecas que Lufa había visitado en su vida anterior donde había millones de libros colocados sistemáticamente en las gigantescas estanterías bien cuidadas.

Aquí, donde los maderos eran de color oscuro debido al aceite para impedir que las termitas no los devoren, los libros llegaban a ser unos pocos cientos y además se encontraban en estado deplorable.

Se sentó en la única mesa del recinto, la cual fue colocada estratégicamente en el lugar por donde los rayos del sol acudían con mayor fuerza, y comenzó a leer los libros de historia que había dejado el día anterior.

Durante todo este tiempo, Lufa verificó las hipótesis que tuvo: sus memorias se encontraban selladas, esperando desbloquearse.

Desde que regresó supo que hubo un problema en la batalla final contra Belkial, pero no recordaba mucho sobre los detalles.

Incluso los recuerdos sobre sus compañeros se encontraban borrosos.

Solo recordaba el nombre de Arthur y una simple descripción de este.

Incluso la información sobre sí mismo se imprimía en su cerebro a grandes rasgos, como una bibliografía de una decena de hojas, pero no podía ahondar en sus relaciones pasadas, a menos que existiera algún desencadenante.

Sus sospechas se comprobaron al analizar su llegada al pueblo de los Noctas, cuando al mirarlo desde lejos recordó más cosas, del mismo modo que la carta de su madre y sus recuerdos del problema con Porcus.

Así que Lufa se puso a leer libros sobre la historia de su región, buscando desencadenantes para recuperar sus memorias pasadas.

Alrededor de doscientos libros fueron revisados por él.

Con ello, información variada se llenó en su cabeza, pero nada específico que fuera importante a corto plazo.

“Parece que las imágenes son más efectivas que las palabras”, pensó, pues encontró dibujos de círculos mágicos en los libros y recordó cómo controlar su mana y configurar hechizos de todo tipo.

Con sus recuerdos, Lufa estaba listo para embarcarse nuevamente en su camino de archimago, pero descubrió que tenía un gran inconveniente.

-¿!Por qué no tengo mana en mi cuerpo!?- se jaló los cabellos.

Él sabía que el mana es propio de cualquier persona, algunos con menos cantidad que otros, pero todos lo poseían.

-No, no puede ser- Lufa se dispuso a utilizar todos los métodos a su alcance para sentir el mana.

Decenas de minutos pasaron.

-¡MIERDA!- Lufa dejó caer su rostro abatido sobre los libros.

-Cómo es posible que no pueda sentir ninguna gota de mana- Lufa se encontraba a punto de llorar -¿Debería probar métodos ortodoxos?- Chiiwwww Como respondiendo a su llamado, la puerta se abrió e ingresó una hermosa niña con una gran sonrisa en su rostro.

La madera crujía con cada pequeño paso dado por Abigail.

-Hola Lufa.

Hoy también debes enseñarme a leer- Abi ocupó el asiento vacío al lado de Lufa.

Lufa suspiró.

Después de enterarse que él sabía leer, Abigail lo siguió diariamente para que le enseñe.

En este momento Lufa no se encontraba con ganas de seguir leyendo después de tal fracaso, pero no podía rechazar a Abigail y sus brillantes ojos que lo veían con expectativa.

-Está bien.

Ve a buscar el libro de ayer- pronunció suavemente.

Con esas palabras, Abi bajó rápidamente de la silla y dio saltitos hasta los estantes.

Lufa tenía una cara de aburrimiento mientras veía a su amiga tratando de alcanzar un libro que se encontraba en la parte superior del estante.

“Espera”, le llegó un loco pensamiento.

Después de tanto intentar, Abigail cayó sentada y el libro grueso le golpeó en la cabeza.

-Ouch- Lufa se acercó rápidamente a ella con una sonrisa.

Mientras le acariciaba la cabeza, frotándole la parte golpeada, le preguntó -Abi, aparte de leer ¿Quieres que te enseñe algo más divertido?- Abigail, que trataba de contener el llanto por el dolor, se sorprendió.

-¿Algo más divertido?- respondió con interés -Magia- respondió Lufa, esperando la felicidad de su amiga.

-¿Magia?- Abi tenía el ceño fruncido -¿Qué es magia?- Fue el turno de Lufa para sorprenderse.

Suspiro.

“Parece que tengo un largo camino por delante…”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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