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Mork Orden - Capítulo 48

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  4. Capítulo 48 - 48 Memorias del asesino 8
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48: Memorias del asesino 8 48: Memorias del asesino 8 Prion bajó las escaleras crujientes en contra de su voluntad.

Al llegar a las celdas, notó que todos estaban pegados a los barrotes, buscando con la mirada a Lufa.

Vitor fue el primero en gritar.

–Hey, Prion, ¿dónde está Lufa?

–Sus delgadas manos hicieron presión en las rejas.

Prion bajó la mirada con tristeza.

Desde hace mucho no recibía palabras por parte de ellos, pues todos sabían que su vida iba a ser corta y las emociones no servirían de nada en esa situación, así que aprendieron a no rogar.

–Él…Está bien –habló, casi con un susurro que fue escuchado por todos –.

Deberían preocuparse por ustedes.

La multitud pareció entender algo.

Acto seguido, retrocedieron con miedo instintivo, congregándose en la parte más alejada de sus celdas.

Solo Vitor, Telmina y algunos jóvenes se quedaron inmóviles en su sitio.

Con los puños apretados, Prion dio un paso adelante, dispuesto a abrir la primera celda.

–Espera –escuchó desde atrás –.

Llévame a mi.

Quien habló fue un hombre de la misma edad de Vitor, que sobrevivió escondiéndose entre la gente.

Su cuerpo plagado de costras de tierra y cabello grasoso lo hacía ver peor que un mendigo.

Con la mirada dubitativa del esclavo, el hombre volvió a hablar.

–¡Estoy cansado de vivir en este lugar!

¡Solo llévame!

–Su voz, que hasta hace unos momentos tiritaba de pavor, ahora mostraba la convicción de alguien dispuesto a aceptar su destino.

Los demás lo miraron con asombro, sin atreverse a refutar.

Prion abrió su celda y el hombre salió por si solo –Vamos –dijo, mientras avanzaba lentamente.

Cuando Prion pasó por la entrada, con la voz resquebrajada, soltó unas palabras que enfriaron aún más el lugar.

–Él no será suficiente para Fullman.

Prepárense.

El sonido de las cadenas les recordó el terror que habían olvidado gracias a la intervención de Lufa.

Prion llegó a la sala de experimentación de Fullman y se detuvo a un costado, bajando la cabeza con remordimiento.

Cuando el hombre cubierto de suciedad se paró frente a Fullman, este último lo miró con sorpresa.

Normalmente los esclavos se quejaban y gritaban frente a él, pidiendo piedad o salvación de cualquier manera posible.

Los que tenían una mirada decidida eran pocos.

Ese tipo de semblante molestaba a Fullman, pues, luego de muchos años tratando a los humanos como basura, su mente se adecuó al sadismo y no podía estar tranquilo sin causar dolor.

–Iba a darte una muerte rápida, pero tus ojos me dan asco.

Con esas palabras, la oscuridad brumosa salió de las manos del mago y presionó con brutalidad al esquelético hombre, provocando que este último escupa una bocanada de sangre y comience a gritar.

–¡Mucho mejor!

–sonrió con gusto.

–¡Maldita mierda!

¡Voy a matarte!

–Lufa no pudo controlarse y escupió insultos al mago.

Fullman lo encontró divertido.

Luego, con un movimiento de manos, cortó el brazo del tipo envuelto en oscuridad.

En todo ese tiempo se quedó mirando a Lufa.

–¡Bastardo!

–gritó Lufa.

Otro corte hizo caer la pierna del tipo que pedía clemencia.

Cada insulto que salía de la boca de Lufa provocaba un corte más.

Al darse cuenta de las intenciones del mago, Lufa apretó la mandíbula con odio, manteniéndose en silencio.

–Que aburrido –Fullman hizo una mueca llena de desprecio.

Un movimiento de manos hizo que el cuerpo se dividiera por la mitad en el aire.

–¡Aaaaahhh!

¡Hijo de puta!

–Lufa se movió con locura, tratando de zafarse de sus ataduras, sin éxito.

Lufa se llenó de odio al recordar la conversación que tuvo con aquel hombre, donde, entre lágrimas contó que esperaba escapar y volver a ver a su anciana madre, pidiéndole perdón por sus errores del pasado y recompensarla por el tiempo perdido.

Un dolor palpitante atacó su cabeza al empatizar con el hombre muerto.

Una vida se perdió así, tan fácil, por un movimiento de muñeca.

Por otro lado, Fullman obvió las maldiciones de Lufa y comenzó a revisar el cuerpo dividido.

Se llenó de felicidad al encontrar un líquido plateado a la altura del corazón.

Después de algún tiempo, ese líquido se desvaneció en el aire.

Luego de tomar apuntes en su diario, Fullman volteó hacia Prion, susurrándole que vaya a traer más personas.

Prion se quedó allí, temblando, soportando el tormento de su marca y sin intención de obedecer.

–¿Eh?

¿En serio?

–Fullman parecía sorprendido.

Avanzó hasta quedar a corta distancia del esclavo y, bajando la cabeza, susurró en un tono maniaco.

–Prion, tráeme una persona cada 5 minutos.

¡Es una orden!

Las venas del esclavo se inflaron al máximo antes de avanzar contra su voluntad, soltando lágrimas con cada paso.

Minutos después llegó con otro joven dispuesto a morir.

Lufa no sabía si seguir gritando o mantenerse callado, se encontraba totalmente confundido y lleno de terror.

Al igual que antes, Fullman aplastó el cuerpo del tipo antes de cortarle las extremidades y partirlo por la mitad.

¡Estaba torturándolos!

Lufa respiraba con dificultad y tenía los ojos llenos de lágrimas, pues también recordaba la historia y desventuras de aquel joven.

Sumido en sus pensamientos, no se dio cuenta que Fullman cogió el líquido plateado a punto de desaparecer y, abriéndole la boca con una mano, hizo que se lo tragase.

Una sensación enfermiza se apoderó de Lufa y estuvo a punto de vomitar, pero Fullman presionó su pecho y manipuló el mana para detener las funciones de su cuerpo.

Lufa experimentó como aquel líquido se disolvió dentro de su estómago antes de expandirse por todo su cuerpo.

En ese momento, el cuerpo de Prion comenzó a moverse nuevamente en contra de su voluntad.

Las horas pasaron y el mago oscuro mutiló decenas de cuerpos.

Todas las personas quienes llegaron hasta el momento, sin excepción, se llenaron de rabia al ver la escena sangrienta de sus colegas.

Ellos perdieron el miedo en ese instante y maldijeron a Fullman con todo lo que tenían, provocando que el mago actuara de manera brutal, torturándolos hasta el final.

Lufa sufrió con cada muerte y se sintió como un monstruo al tragarse el líquido plateado de sus cuerpos.

La pila de cadáveres esparcidos por todo el lugar hizo que esta escena inhumana sea más terrible que las peores pesadillas de Lufa.

Toda la habitación estaba cubierta de sangre, tanto paredes, pisos y materiales tenían un manto carmesí sobre ellos que reflejaban la locura del mago, quien, por el contrario, seguía tan pulcro como antes, sin ninguna mancha.

No pasó tanto tiempo antes de que Prion llegara con Vitor.

La respiración de Lufa se puso más pesada y soltó galimatías tratando de hablar con él.

Vitor pasó su mirada por toda la habitación con los dientes apretados, antes de observar al chico lleno de sufrimiento y calmarse.

A diferencia de los demás, Vitor no insultó a Fullman, más bien le dedicó algunas palabras a Lufa con la intención de devolverle el vigor a esos ojos carentes de vida.

–Lufa, tienes que sobrevivir –mencionó con seriedad, sin tomarle importancia a Fullman –.

¡Sé fuerte!

¡Solo tú puedes vengarnos!

Lufa observó con detenimiento a Vitor, grabando aquel semblante orgulloso en su memoria.

La tortura de Vitor fue peor que los demás, pero él nunca soltó un grito o improperio, solo observó directamente a Lufa, tratando de compartirle un atisbo de fuerza a través de su mirada.

El destino de Vitor, el mago esclavizado, fue el mismo que los demás.

Lufa se quedó en trance viendo el cuerpo mutilado de Vitor, que luego fue lanzado junto a los otros.

Sin oponer resistencia, Lufa se tragó el líquido del cuerpo, rogando que termine esa pesadilla.

El tiempo pasó.

La cantidad de muertes fue aumentando.

Los cuerpos quedaron unos sobre otros llenando toda la sala.

Lufa recordó a cada uno de ellos, grabándolos en su retina, sin intención de olvidarlos.

En total fueron 136 personas que perdieron la vida hasta el momento.

Solo faltaban 4 más.

El corazón de Lufa comenzó a latir con locura.

En ese momento, el sonido de las cadenas y las pisadas fangosas por aquel líquido rojo viscoso se acercaron, quedando expuestos en un instante.

Prion tenía la boca goteando sangre por la presión de sus dientes, sus ojos enrojecidos miraron a Lufa con culpa mientras su cuerpo temblaba y sus venas parecían a punto de explotar.

Desde el primer día, el esclavo había escuchado todas las conversaciones de la gente desde otra habitación.

Las emociones que sintió por las historias encendieron una chispa de esperanza en su miserable vida.

Prion esperó que aquel joven recién llegado pueda escapar de sus ataduras y salvarlos de su tormento.

Ahora todo se perdió.

Y lo más trágico estaba por llegar.

Él sabía lo que significaban las siguientes personas para Lufa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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