Mork Orden - Capítulo 76
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76: Memorias del asesino 15 76: Memorias del asesino 15 Cuando Lufa saltó de la ventana sus piernas quedaron demasiado adoloridas, pero huyó apretando los dientes.
El dolor que sentía no era nada comparado con la culpa que le carcomía el alma en ese momento.
“Lo maté.
Maté a una persona inocente.
¡Lo maté frente a su hija!” La adrenalina y la locura se habían esfumado, dejando solo miedo y culpa.
Corrió y corrió sin mirar atrás.
Obviando el traqueteo de los caballos y los gritos de la mansión.
Nunca antes hubo un intento de asesinato al gobernador de esa zona, ni siquiera un intento de robo, así que los guardias y soldados no estuvieron preparados llegado el momento, lo cual hizo fácil el escape de Lufa.
A las afueras del pueblo, Lufa se detuvo a espaldas de algunos árboles.
Su cuerpo no soportó más y cayó de rodillas a la tierra.
La luna iluminó sus manos manchadas de sangre, haciendo que temblasen aún más.
Lufa se sintió sucio, muy sucio.
Gateó hacia un charco cercano y comenzó a lavarse las manos, rascándose la piel con las uñas.
Sus jadeos se hicieron cada vez más pesados hasta que no pudo soportarlo más y comenzó a gritar.
Sus aullidos se convirtieron en lamentos y las lágrimas cayeron.
No se sentía de esa manera desde la muerte de Telmina.
Poco a poco se fue embarrando con el agua sucia de aquel charco, rascándose todo el cuerpo.
Sentía que toda la suciedad de la tierra estaba mucho más limpia que él.
Las horas pasaron.
No fue hasta casi el amanecer cuando Lufa volvió a la mansión donde estaba Fullman.
Al llegar Prion vio el estado de Lufa y lo desconoció.
Todo su cuerpo estaba plagado de heridas, como si lo hubieran arañado, sin contar todo el barro pegado.
–¿Qué te pasó?
–preguntó.
Lufa solo le dio una mirada rápida e ingresó con los ojos vacíos.
Ingresó a la oficina de Fullman y lo vio recién levantándose.
El mago oscuro le echó un vistazo y sonrió.
–Si sigues vivo entonces terminaste tu tarea –rió con ganas.
El odio de Lufa se apoderó de su cuerpo provocando que sus marcas se activaran, pero esta vez no le importó.
Lufa avanzó con decisión.
La sonrisa de Fullman se convirtió en una mueca de molestia.
Moviendo una mano una sombra negra salió volando hacia Lufa, estampándolo en la pared y desmayándolo.
–Mi nuevo juguete no debe romperse tan rápido –mencionó con enojo.
Fullman sabía que si Lufa continuaba teniendo esos pensamientos moriría por la marca.
Su mano se elevó y la sombra levantó a Lufa, luego lo lanzó fuera de la habitación y cerró la puerta.
Prion lo llevó a curarse.
Por otro lado, la ciudad estaba en completo caos.
La población se enteró en tiempo récord lo que le había pasado a su señor.
Muchas personas lloraron su muerte y muchos otros estaban enojados pidiendo que encuentren al asesino.
Tanto soldados como gente común fueron de vivienda en vivienda buscando al asesino.
¿Cómo lo encontrarían?
Tenían el perfil del asesino gracias a la hija del difunto Dometrio: un hombre de cabello café y un lunar bajo cada ojo.
Cerca de diez personas llegaron a la mansión ocupada por Fullman.
El mago perdió la paciencia por los constantes disgustos de ese día.
Así que salió solo a matar a esa gente.
Huyendo de todos los problemas y al igual que en la anterior ciudad, Fullman tomó a Prion y Lufa inconsciente, robó otra carreta y salieron como si nada hubiera pasado.
Esta vez el viaje duró tres semanas.
Prion habló con Lufa en todo el trayecto, haciendo que este cambie de opinión y deje de lado su sed de sangre contra Fullman.
El esclavo suspiró de alivio al sentir que Lufa había comprendido sus intenciones, pero no sabía que Lufa tenía más resolución que antes.
Su objetivo era matar a Fullman cuando sea más poderoso.
Las marcas en su espalda nunca dejaron de arder desde ese momento.
La siguiente ciudad a la que llegaron fue Datela, que también quedaba en la Gran Tacola.
Al igual que antes, Fullman envió a Lufa a asesinar a un mago.
Esta vez no fue una persona con gran influencia, sino un viejo mago que trabajaba como herrero.
Dejando de lado sus sentimientos, Lufa se acercó al viejo herrero a quien le pidió trabajo.
Poco a poco se fue acercando al anciano, quien se abrió completamente a Lufa.
Con las historias del viejo Lufa entendió que lo veía como si fuera su nieto fallecido.
Con lágrimas en los ojos, Lufa despidió al anciano que yacía muerto en su cama.
La noche anterior le había dado veneno, acabando con su vida sin dolor.
La siguiente ciudad fue Jajido, donde asesinó a un comerciante apuñalándolo por la espalda.
Se hizo pasar por un trabajador para ganarse su confianza.
Así pasaron por distintas ciudades.
Cada nueva ciudad significaba un nuevo objetivo y asesinato.
Algunos objetivos eran más fáciles que otros.
Normalmente Lufa trataba de acabar con ellos sin sufrimiento ni dolor, pero para otros tuvo que pelear.
En su mayoría tenía que asesinar magos, por lo que, en las ocasiones donde peleaba contra ellos terminaba con heridas profundas.
Con el tiempo se volvió más diestro en las peleas, así como en las técnicas de asesinato, encubrimiento y actuación.
Para su tercer año de asesino actuó como un noble para colarse a la habitación de una maga conocida a quien terminó dándole veneno.
Ella murió en sus manos con una sonrisa en el rostro.
Cada muerte le quitaba a Lufa una parte de su poca humanidad.
Al cuarto año, por orden de Fullman, Lufa tuvo que matar a un mago oscuro.
Por primera vez Lufa mostró un rastro de emoción.
A diferencia de las anteriores veces, Lufa hizo todo lo posible para causarla la peor de las muertes, luchando hasta casi morir.
A partir de ese momento los pedidos de Fullman fueron cada vez más exagerados, pidiendo a Lufa que destruya a todos sus enemigos.
Los años siguientes, Lufa se enfrascó en peleas cada vez más sangrientas, pero no sentía renuencia, al contrario, estuvo muy de acuerdo con Fullman.
Lufa usó la pelea contra esos magos como práctica para cuando tuviera la fuerza suficiente para oponerse a Fullman.
El trío continuó viajando de ciudad a ciudad buscando más objetivos.
Para su séptimo año como asesino llegaron a la ciudad más grande en la que estuvieron en ese momento, Roltas, en Kel Turd.
Lufa tenía veintisiete años, había estado con Fullman un total de casi nueve años.
Lufa había vivido y aprendido muchas cosas en ese tiempo.
En ese momento se encontraba recorriendo las calles concurridas portando una vestimenta totalmente negra con una capa y capucha que tapaban completamente su cuerpo.
Su siguiente objetivo era un mago que se hacía pasar por un comerciante.
Un alboroto hizo que se detuviera cerca de la plaza.
Un hombre se encontraba parado sobre un barril.
Por su vestimenta parecía ser un trovador que contaba noticias por algunas monedas.
La gente se aglomeró alrededor del tipo.
Lufa se acercó para escuchar.
–¡Yo sé que todos ustedes escucharon de los héroes llegados de otro mundo!
–¿En serio hay otro mundo?
–¡Claro que sí!
–¡Ellos nos salvarán de los malditos demonios!
Todos tenían diferentes opiniones de los héroes.
Lufa recordó que dos años antes el continente entró en un estado de alerta por los héroes.
En ese entonces unos pilares de luces que se podían ver desde cualquier lugar se proyectaron en distintas partes del mundo.
Con esos pilares llegaron los héroes de otro mundo que ayudarían en la pelea con la raza demoniaca.
Lufa no le tomó mucha importancia en ese entonces, pero parecía que estos héroes se estaban volviendo demasiado fuertes a un ritmo aterrador.
El grito del trovador sacó a Lufa de su trance.
–¡Los héroes se encuentran dispuestos a apoyarnos en la pelea contra esa maldita raza demoniaca!
¡Nos salvarán a todos!
Las oraciones deben hacerse llegar, así como nuestros buenos deseos.
En este momento ellos se encuentran en esta ciudad.
–¿Llegaron a Roltas?
–¿Dónde están?
–¿Dónde los puedo ir a ver?
Distintos gritos cortaron las palabras del trovador.
–Guarden la calma, todos.
Ellos se encuentran solo de paso, pues irán hacia el norte para liderar a nuestras fuerzas en la lucha del estrecho Luring.
–¡Wooooo!
–Los gritos estridentes de apoyo hicieron eco en toda la ciudad.
Lufa no quiso perder más tiempo y salió empujando a los que recién llegaban.
No tenía pensado saber sobre los héroes.
En este momento solo le interesaba ubicar a su próxima víctima.
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