Mork Orden - Capítulo 78
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78: Memorias del asesino 17 78: Memorias del asesino 17 Fullman se protegió con aura oscura, o al menos lo intentó antes de salir volando por el golpe de la espada brillante.
Lufa vio como el cuerpo del mago era expedido hacia el cielo e iba dirigido hacia la ciudad, pero, antes de seguir su camino, una bola gigantesca de fuego apareció de la nada y lo golpeó de regreso al mismo lugar.
Acto seguido fue golpeado otra vez con la espada del joven rubio, terminando con muchos cortes al no poder protegerse con su escudo de oscuridad.
Más que miedo, Lufa sintió exitación al verlo golpeado, pero esos pensamientos fueron borrados de su cabeza conforme pasaban los segundos.
Si seguía así, Fullman realmente moriría.
Aunque el deseo de Lufa era verlo completamente destrozado, no era el destino que merecía.
Él debía morir de una manera más brutal y espantosa.
¡Debía morir por sus manos!
Lufa se levantó lentamente.
Su objetivo era hablar con ellos, esperando al menos aplazar la muerte del mago y convertirla en una más dolorosa.
Mientras hacía todo lo posible para mover su adolorido cuerpo se escuchó un crujido de otra parte de la vivienda destrozada.
Prion salió desde los escombros haciendo bastante ruido.
Todos se quedaron estáticos por un segundo.
–Arthur, hay alguien más aquí.
Las figuras se pusieron en guardia.
Dos jovencitas apuntaron sus bastones hacia el esclavo sangrante.
Prion por su parte tenía una mirada de exitación y locura dirigida hacia Fullman.
El mago oscuro giró su cabeza hacia el esclavo y pronunció con ansiedad.
–¡Estúpido!
¡Atácalos!
La orden de Fullman hizo que Prion moviera su cuerpo por inercia.
Quienes peleaban se pusieron en alerta, listos para soltar sus mejores ataques, pero, antes de que sucediera, Prion se mantuvo erguido sin avanzar un paso más.
El rostro de Prion se distorsionó por el dolor que le ocasionaba la marca por la desobediencia a su amo.
Solo apretó los dientes y le dedicó una sonrisa cruel.
–Nunca esperabas que este día llegaría, ¿cierto?
Jajajaja.
Bien podría ser el día más feliz de mi vida.
!Muere maldita basura!
–escupió Prion con un rostro lleno de odio y levantándole el dedo medio.
Fullman quedó helado al igual que los observadores.
–¡Tú!
– Fullman apuntó con su dedo tembloroso –¡Puto esclavo!
Sin poder aguantar la vergüenza, Fullman presionó su mano con fuerza.
Tal vez, sintiendo lo que iba a hacer, el joven rubio se lanzó para rebanarlo con su espada pero fue muy tarde.
Al momento que Fullman cerró el puño, la cabeza de Prion explotó en pedazos.
Su cuerpo erguido se mantuvo un segundo de pie antes de caer hacia el costado, chorreando el líquido rojo por todo el lugar.
–¡No!
–bramó Lufa.
Al instante la espada cortó el brazo de Fullman, enviando la mano de este hacia el suelo.
–¡Ahhhh!
–gritó el mago oscuro, mientras se presionaba lo que le quedaba del brazo.
Lufa corrió torpemente, tropezando un par de veces en el camino.
Al llegar ante el cuerpo inerte de Prion, se dejó caer de rodillas y levantó lentamente su cuerpo irreconocible.
De su rostro sereno cayeron dos hileras de lágrimas.
En ese momento solo se escucharon los lamentos apagados de Fullman.
Los agresores se quedaron viendo de reojo a Lufa quien no tenía expresion alguna, pero se podía percibir un aura trágica que combinaba con sus ojos desprovistos de vida.
Al instante siguiente Lufa levantó su mirada, como buscando algo, hasta asentarse en un Fullman que se revolcaba entre los escombros.
Revisando alrededor suyo, Lufa cogió un madero roto y avanzó lentamente hacia el mago.
–¡Espera!
–el rubio levanto una mano, intentando detener a Lufa quien no escuchó.
Paso a paso se acercó a Fullman.
Este último llegó a ver al otro esclavo acercándose.
–¡Tú!
–apretó los dientes –¡¿También quieres revelarte?!
La otra mano de Fullman se levantó hacia él.
–¡No!
–gritaron los observadores.
Arthur se lanzó hacia Fullman para detenerlo, pero fue un paso muy tarde.
Solo pudo ver como el mago cerró el puño con fuerza.
El cuerpo de Lufa se detuvo.
Sus venas se engrosaron, como si estuvieran a punto de explotar.
No hubo cambio en el rostro sereno de Lufa, pero sus venas palpitantes eran visibles.
Lo esperado no sucedió.
Arthur llegó a una corta distancia de Fullman y lanzó un tajo cruzado.
La cabeza de Fullman dio algunos giros en el aire antes de caer a cierta distancia.
Sus ojos no se despegaron en ningun momento de Lufa, hasta el ultimo momento se quedaron prendidos en él mostrando conmoción.
Solo Fullman entendía lo que había sucedido.
Quiso soltar algunas palabras de asombro, pero era imposible hacerlo.
Sus últimos pensamientos no demostraron miedo, por el contrario, divagaron en lo que pudo haber logrado estudiando a Lufa.
Por otro lado, Lufa, quien volvió a tener el control de su cuerpo, continuó con su avance.
No le tomó importancia al rubio que lo observaba con el ceño fruncido.
Se dejó caer de rodillas en el cuerpo de Fullman, levantó el madero puntiagudo, decidido a clavárselo en el pecho, pero la muestra de brutalidad nunca llegó.
Lufa dejó caer sus brazos, y con ellos la estaca.
Su cuerpo lucía más debil que nunca.
Parecía que con solo un toque podría desaparecer.
Todo había terminado de manera abrupta.
El odio, el rencor, todo su deseo de venganza se fue con la muerte de Fullman.
Ahora no tenía nada.
Sus ojos en blanco demostraban sus pensamientos.
–Oye, ¿cómo te llamas?
–el rubio preguntó acercándose.
No hubo respuesta.
–¿Estás bien?
–preguntó una voz femenina desde el costado.
Lufa levantó la mirada, completamente perdido.
En algún momento el grupo lo había rodeado.
–¿Tienes un nombre?
–volvió a preguntar el joven rubio.
–No seas tan brusco –dijo una de las jóvenes –.
Todavía sigue en shock.
Luego de algunos segundos de silencio, –Lufa –mencionó, casi susurrando.
–Oye, ¿Qué relación tenías con ese mago?
– Una figura musculosa preguntó, mostrando cierta desconfianza.
–¡¿No ves que quiso matarlo?!
¡De seguro era un rehén!
–regañó otra de las jóvenes.
En ese momento comenzaron a discutir entre ellos.
–¡Deténganse!
–escupió el rubio.
Ambos se miraron de mala gana y retrajeron su enojo.
Pero ninguno esperaba las siguientes palabras.
–Bien, Lufa, ¿te gustaría viajar con nosotros?
–preguntó el rubio, sonriendo ligeramente.
Aquel rostro sonriente le provocó repulsión.
…
–Lufa, ¡Lufa!
Lufa abrió los ojos con brusquedad.
El rostro de Miena desprendía preocupación.
Apoyándo sus brazos en los maderos vibrantes levantó su cuerpo hasta quedar sentado.
–¿Qué pasó?
–preguntó todavía aturdido.
Su mirada verificó sus alrededores.
Se encontraba dentro de un carruaje.
–Estabas durmiendo tranquilamente y de la nada comenzaste a jadear fuertemente.
– comentó Miena, acercando su pañuelo y limpiando los ojos llorosos.
Lufa vivió las experiencias de muchos años en poco tiempo.
Su cabeza todavía zumbaba y palpitaba.
Por otro lado, su espalda estaba totalmente pegajosa por el sudor.
–Solo fue un mal sueño –Lufa forzó una sonrisa para calmar a Miena.
Ella asintió lentamente.
Lufa cerró los ojos y frunció el ceño mientras se masajeaba la cabeza.
Los recuerdos estaban aún presentes.
El odio y la sensación de pérdida aun se mantenían aferradas a sus pensamientos.
Lufa estaba seguro que vivió aquellos reuerdos, pero algo se sentía fuera de lugar.
Lufa continuó forzando a su cerebro para descifrar aquel sentimiento.
De repente la claridad inundó su mente.
Ahora entendía todo.
Los recuerdos que acababa de presenciar no estaban vistos desde su perspectiva, sino contaban toda la historia vista desde un modo más amplio, como si fuera un observador viendo una obra desde un lugar por encima de todo.
“¡Que mierda!”, se dijo a sus adentros.
Con estas nuevas memorias tuvo una visión más amplia de lo que había vivido anteriormente.
Podía sacar muchas más conclusiones con ello.
–¡Acamparemos aquí!
El carruaje se detuvo.
Los ojos de Lufa se dirigieron afuera.
La neblina circundante había desaparecido y el mundo parecía más colorido.
–Salimos del límite – mencionó Miena, estirando su cuerpo, lista para bajar
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