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Mucho más allá de nosotros - Capítulo 13

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  4. Capítulo 13 - 13 parte 28 Perderse en el tiempo
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13: parte 2.8: Perderse en el tiempo 13: parte 2.8: Perderse en el tiempo Noxion ardía de furia y desató todo su poder.

Los héroes retrocedieron, no por miedo, sino para reunirse.

Lapso dio un paso al frente y habló con firmeza: —La fe y la esperanza de este mundo no recaen sobre uno solo de nosotros.

Recaen sobre todos.

Y es nuestro deber que nunca desaparezcan.

Es nuestro deber… derrotarte.

Esto somos nosotros.

Los que defienden al mundo.

Los que lo liberan.

Así comenzó la batalla final.

No solo por las personas, sino por los animales, las plantas, las emociones… por todos los sentimientos que hacen que este mundo exista.

—Y como líder —continuó—, mi deber es asegurar que exista un nuevo mañana.

Los héroes avanzaron juntos.

No solo Lapso.

También Amor, Fe y Unión.

Tomados de las manos.

Amor entrelazó las suyas con las de ellos, no para interrumpir ningún lazo, sino para compartir su amor.

También tomó la mano de Lapso… y él la sostuvo.

Noxion, al verlos, organizó a su ejército.

Dos fuerzas avanzaron una contra la otra.

Una para liberar el mundo.

La otra… para atraparlo para siempre.

Los dos ejércitos chocaron entre sí con una fuerza devastadora.

Lapso marcó a Noxion como su objetivo principal; los demás también lo tenían presente, pero él era quien podía acercarse más rápido.

Aun así, ninguno actuaba solo.

Si uno avanzaba, los otros lo hacían con él.

Siempre juntos.

Incluso Unión se mantenía a su lado, sosteniéndolos con sus lazos, mientras Fe permanecía cerca, protegiéndola con todo lo que le quedaba.

Amor luchaba con orgullo y una felicidad que nadie esperaba ver en un campo de batalla.

Un nuevo amor había nacido en medio del caos, y ella peleaba con más fuerza que nunca contra hordas enteras, decidida a que el amor no muriera allí, ni ahora ni jamás.

Cada golpe suyo llevaba el deseo de que el mundo siguiera sintiendo.

Intercambiaban enemigos, cubriéndose unos a otros, pero jamás se separaban.

Esa unión absoluta hacía arder el rostro de Noxion de ira.

Su poder no lograba afectarlos.

Su ejército tampoco podía hacerles frente.

Intentaba romperlos, separarlos, destruirlos… pero cada ataque era detenido por otro de ellos.

Se defendían como uno solo.

Y ese hombre… el del tiempo.

El que aceleraba a los demás, el que hacía que cada movimiento fuera imposible de seguir.

Si continuaban así, Noxion lo supo con claridad: sería derrotado.

Entonces lo entendió.

El poder de aquellos cuatro no provenía solo de ellos mismos.

Noxion retrocedió, alejándose del combate.

Lapso lo notó de inmediato y fue tras él, pero lo perdió de vista.

No podía permitirse distraerse.

La batalla aún no había terminado, y no podían bajar la guardia.

Fue entonces cuando lo sintió.

Los lazos de Unión la estaban agotando.

Cada segundo le costaba más mantenerse en pie.

Y no solo él lo notó: todos lo sintieron.

Amor, Fe, Lapso… todos sabían que Unión estaba dando más de lo que su cuerpo podía soportar.

Sus lazos no venían solo de las personas, sino de su propia vida.

Por ella.

Por Fe.

Por el mundo.

No podían alargar más aquella guerra.

Debían terminarla lo antes posible.

Mientras ellos luchaban contra el ejército, Noxion se alzó hacia el cielo.

Con ambas manos concentraba un poder inmenso, formando una explosión colosal que amenazaba con arrasar todo a su paso.

Los héroes se dieron cuenta de inmediato y trataron de escapar, pero los soldados de Noxion, siguiendo órdenes precisas, los interceptaban cada vez que lo intentaban.

Cada intento de liberarse parecía inútil.

Frente a la imposibilidad de escapar, debían actuar rápido.

Lapso tuvo una idea.

Se acercó a Amor y le susurró algo al oído.

Ella lo entendió de inmediato: nunca habían usado esa estrategia, pero confiaba plenamente en él.

Con la ayuda de Fe, sabían que podría soportar la explosión.

Amor comenzó a esparcir sus nubes por todo el campo, pero no solo para tranquilizar a los soldados: las transformaba en algo más resistente, un escudo que pudiera protegerlos.

Lapso y Unión tenían que ganar tiempo; él utilizó su poder para acelerar sus movimientos y darles a Amor y Fe el tiempo suficiente.

Mientras tanto, Unión se encargaba de los demás, luchando contra los soldados que se acercaban y protegiendo al árbol.

Su cuerpo y su energía estaban al límite, pero no permitiría que la situación se descontrolara.

Le susurró algo a Lapso, compartiendo su determinación.

Amor ya tenía listas sus nubes; las absorbió y las fortaleció con Fe, quien creó una armadura y un espacio seguro detrás de ella.

Ese sería el refugio para resistir la explosión.

Ahora, todo dependía de Amor y de su capacidad para mantenerse firme ante la fuerza de Noxion.

Lapso aceleró el tiempo de algunos enemigos, haciéndolos tropezar unos con otros, mientras Fe y Unión se escondían detrás de Amor en un espacio reducido, lo suficientemente grande para los tres.

Con los enemigos distraídos, lograron entrar allí.

Lapso utilizó su poder.

Ahora solo quedaba que Amor soportara la explosión.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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