Mucho más allá de nosotros - Capítulo 14
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- Capítulo 14 - 14 parte 29 La sorpresa del tiempo
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14: parte 2.9: La sorpresa del tiempo 14: parte 2.9: La sorpresa del tiempo Noxion miró hacia abajo y vio el intento de los héroes de resistir su poder.
Sonrió, seguro de que no tendrían escape.
Él tampoco podría escapar de la fuerza que desataría, pero estaba decidido a aguantarlo.
Cuando volvió a mirar, vio la sonrisa de Amor.
Con esa sonrisa de Amor, Noxion se apresuró aún más a desatar todo su poder, concentrando la energía en una explosión masiva a su alrededor.
Le gritaba a Amor: “¡Te convertiré en polvo!”.
Comenzó un rápido despliegue de energía desde aquella esfera que absorbió a Noxion y a su ejército, junto con los héroes.
Estaba decidido a dejar solo cenizas en el mundo, a borrar de una vez por todas las esperanzas de todos.
Y así fue.
Cuando todo quedó dentro de aquella esfera, estalló con un estruendo aterrador, y entre la explosión se escuchó la risa de Noxion, cruel y desafiante.
Aquella explosión había arrasado con todo a su alrededor.
El ejército de Noxion y los héroes quedaron atrapados, sumidos en un caos de fuego y escombros.
Por un instante, parecía que nada podría sobrevivir, y Noxion, gravemente herido pero aún sonriendo, creía que la victoria estaba asegurada.
Pero entonces, algo cambió.
Entre las nubes de humo y el polvo, Amor seguía de pie, sangrando y con su sonrisa inquebrantable.
Fe y Unión quedaron aturdidos, luchando por incorporarse, pero Amor se mantenía firme, encarnando la fuerza y la esperanza de todos.
Noxion, al verla, dejó escapar un grito de furia pura: el cielo mismo se tornó oscuro y tormentoso, reflejando su odio.
Justo cuando creía que todo estaba bajo su control, sintió un vacío en su percepción: faltaba alguien.
Buscó a su alrededor frenéticamente, pero el héroe que esperaba ver a su lado no estaba en el campo de batalla.
Su corazón se tensó con la incertidumbre.
Y entonces… desde lo alto del cielo, un golpe directo y fulminante descendió sobre él.
Noxion apenas tuvo tiempo de reaccionar; el impacto lo lanzó hacia atrás con fuerza, levantando un vendaval de polvo y escombros.
Sus ojos se abrieron, llenos de sorpresa y desconcierto.
Allí estaba él, el héroe del tiempo: con el rostro cubierto de heridas, el cuerpo marcado por la batalla, pero con una determinación que hacía temblar el aire a su alrededor.
La perspectiva había cambiado por completo.
Ahora, el enemigo que creía invencible enfrentaba a un adversario capaz de desafiarlo directamente, y la esperanza renacía con un solo vistazo.
Noxion ya se encontraba en el abismo que él mismo había creado.
Se levantó y miró fijamente a aquel que le había dado el golpe, preguntándose cómo había logrado llegar hasta él.
Lapso pensó en su mente que mientras los otros se escondían, Noxion no lo vería, y así lo creyó.
Usó su poder para elevarse lo más alto que pudo, listo para sorprenderlo cuando la explosión pasara.
Pero no esperaba que Noxion hiciera que la explosión lo absorbiera también a él.
Lapso intentó escapar con todo su poder, pero no pudo.
La explosión fue tan destructiva que sus espadas quedaron reducidas a polvo.
Gracias a Unión, pudo sobrevivir.
Él le había pedido poder para derrotar a Noxion, pero no se había esperado algo así.
Ahora estaba atrapado dentro de la explosión, herido y sin armas, enfrentando a su enemigo mano a mano, mientras la batalla continuaba a su alrededor.Noxion estaba al límite.
Su orgullo estaba completamente humillado, y el recuerdo del día de la caída del reino lo atormentaba, siendo la última gota que su paciencia podía soportar.
Con un rugido de furia, se lanzó directamente contra Lapso.
Pero antes de que impactara, los otros héroes intervinieron: Amor detuvo el golpe con su cuerpo, pero la fuerza del ataque era descomunal.
Noxion no se quedó quieto.
Su control sobre sí mismo se había perdido por completo, y desató todo su poder de una vez.
Cuchillos oscuros y filosos surgieron de sus manos, girando y cortando el aire con velocidad mortal.
Los héroes intentaron esquivarlos, pero Noxion los mantenía bajo su mirada, anticipando cada movimiento.
Uno a uno, los golpeó con fuerza, arrojándolos lejos hacia el corazón del caos absoluto, donde él tenía el control total.
Allí, el campo de batalla se transformó en un lugar de destrucción y terror, y los héroes debían encontrar la fuerza de su unión, su amor y su fe para no sucumbir.
Todos vieron cómo Noxion se acercaba hacia ellos.
Sus cuerpos temblaban ante su presencia, su furia y su poder abrumador.
Pero Lapso interrumpió esos pensamientos paralizantes.
Con voz firme, los hizo recordar por qué luchaban, que ellos también tenían derecho a sentir enojo y rabia.
Que Noxion había arrebatado vidas inocentes, destruido más que ciudades… había destruido la esperanza misma.
Amor se levantó del suelo, con heridas visibles pero con la mirada fija en Lapso, y luego en Unión y Fe.
Sus compañeros lo seguían, recuperando fuerza y determinación.
Lapso los organizó, recordándoles que debían darlo todo, ahora.
Y con una voz que resonó con autoridad y decisión, Lapso gritó a Noxion: —¡No eres el único con derecho a sentir rabia!
Con esas palabras, los cuatro héroes se lanzaron al ataque, dejando que su ira, su amor y su fe los impulsaran hacia la batalla final contra Noxion.
Noxion logró detener a Lapso y Amor con sus manos, ejerciendo un poder abrumador.
Pero Unión y Fe no lo permitieron: se aferraron a su cuerpo y, con toda su fuerza combinada, lo lanzaron lejos, liberando a Lapso y Amor.
Ahora los cuatro héroes podían atacar sin que Noxion los separara.
Unidos, no se despegaron ni un instante de él, lanzando todos sus poderes.
Lapso aceleraba a los demás, potenciando sus ataques.
Amor recibía los golpes de Noxion y los devolvía con su fuerza pura.
Fe creó armas para Lapso, que con ellas infligía heridas cada vez más graves.
Unión mantenía a sus amigos a salvo de cualquier ataque mortal.
Pero el peligro seguía siendo extremo.
Unión sabía que si caía ahora, todo terminaría.
Consciente de esto, utilizó lo último de su vida y se lo entregó a Lapso.
Al sentirlo, Lapso desató todo su poder en un golpe devastador que impactó directamente en Noxion.
La fuerza fue tan intensa que le dejó una profunda cicatriz que recorría todo un lado de su rostro, como un recordatorio visible de la fuerza de los héroes.
Noxion gritó de furia y dolor, pero sobrevivió, mostrando que aún era invencible y que la batalla no había terminado.
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