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Mucho más allá de nosotros - Capítulo 22

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  4. Capítulo 22 - 22 parte 100 Una brisa tranquila
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22: parte 10.0: Una brisa tranquila 22: parte 10.0: Una brisa tranquila Elian despertó cansado por la noche anterior.

No sabía por qué no había podido dormir temprano, pero su mente estaba llena de preocupaciones por ese día.

Sentía angustia al no saber qué iba a pasar.

Aun así, esta vez no se quedó dormido.

Escuchó la alarma y se levantó, decidido a estar preparado para lo que viniera.

Se acercó al espejo y vio su reflejo.

Entonces, sin saber por qué, solo pudo imaginar lo hermosa que era Seris.

No entendía por qué pensaba en ella de esa manera, pero quería verse perfecto.

Su corazón se lo pedía a gritos, aunque no supiera explicarlo.

Con ese sentimiento, eligió lo mejor de su ropa y se alistó.

Bajó a tomar el desayuno.

Su madre subía a buscarlo, preguntándose por qué se estaba demorando tanto, cuando lo vio bajar de una forma diferente.

Se quedó sorprendida.

No dijo nada, solo sonrió, porque sabía que ese día su hijo podría empezar a entender lo que sentía.

Al terminar de desayunar, Elian se levantó de la mesa, listo para irse, pero su madre lo detuvo.

Se acercó, alzó las manos y le acomodó el cuello de la camisa.

—Ten suerte hoy, Elian —dijo con suavidad—.

Quiero que sepas que eres especial, y lo que sientes también lo es.

Disfruta estos sentimientos… porque nadie más lo hará por ti.

—Mamá, ¿por qué dices eso?

Ella sonrió.

—Lo entenderás hoy.

Ahora ve, que el autobús ya va a llegar.

Elian y Aren se bajaron del autobús.

Elian miró a Aren y le sonrió, seguro de que todo iría bien ese día porque tenía el apoyo de su amigo.

Entraron al colegio y se dirigieron a su salón.

Al comenzar las clases, Elian no sentía preocupación alguna.

Sabía que Aren se encargaría de cualquier problema.

Las horas avanzaron y los timbres sonaron anunciando los cambios de clase, hasta que finalmente marcó el inicio del descanso.

Aren fue el primero en levantarse.

Comenzó a llamar la atención de los demás para que lo siguieran.

Elian no entendía por qué, pero sabía que Aren estaba encargándose de algo.

Salió del salón y vio la gran multitud que seguía a Aren.

Entre el ruido solo alcanzó a escuchar que ofrecía revelar el amor oculto en cada uno.

Elian no necesitaba respuestas.

Solo necesitaba ver a Seris.

Se dirigió al lugar indicado para encontrarse con ella, pensando en todo lo que quería decirle.

Mientras caminaba, pensó en lo poco que se conocían, pero también en cómo esas emociones parecían más grandes que el tiempo.

Quería que Seris pudiera sentirlo… o al menos entenderlo.

Al llegar al patio, observó a su alrededor buscando a Seris, pero no la encontró.

El sol brillaba con fuerza ese día, así que se acercó a la sombra de un árbol y se recostó a esperar.

Quería perderse un momento en su mente, pero algo lo interrumpió.

Una pequeña risa.

Al levantar la mirada, encontró a Seris sobre el árbol.

— Seris, ¿qué haces ahí?

—preguntó Elian.

—Ah, ¿yo?

—respondió Seris—.

Quería escapar de la multitud de chismosos que querían ver qué hacíamos.

—Ah, verdad… ayer hice todo un espectáculo.

Ya veo por qué Aren llamó tanto la atención.

—¿Aren?

¿Quién es él?

—Ah, es un amigo.

Debo agradecerle por brindarnos espacio.

—Entonces yo también debo darle las gracias.

Seris intentó bajarse del árbol.

—Espera, Seris, yo te ayudo —dijo Elian, alzando los brazos.

Seris lo miró fijamente y decidió confiar en él, lanzándose a sus brazos.

Pero Elian no esperaba perder el equilibrio al recibirla.

Ambos cayeron al suelo.

—Ah… lo siento, Seris.

No pensé bien cómo sostenerte y entré en pánico.

—Jajaja, en serio… al menos debiste pensarlo antes de hacer eso.

Y yo que confié en ti para recibirme.

Seris se levantó, se sentó a un lado y le hizo una seña a Elian para que la acompañara.

Elian, aún nervioso, se acomodó y se sentó frente a ella, mirando lo mismo que Seris observaba.

Seris rompió el silencio.

—Me estaba preparando hoy para soportar tanto escándalo por lo que hiciste ayer.

Lo miró y le sonrió.

Elian, al verla así, se sintió más tranquilo y miró hacia adelante.

—Es extraño… no sé por qué, pero tú eres especial para mí.

Con lo poco que nos hemos visto, me das tranquilidad.

—En serio, Elian… para mí tú eres una tormenta de emociones que no sé manejar.

Pero aun así, contigo siento la calma de poder vivir cada emoción.

Una pequeña brisa pasó entre ambos, haciendo bailar el entorno.

Elian se fijó en cómo Seris disfrutaba el viento y entonces entendió las palabras de su madre: apreciar cada momento y cada sentimiento.

Nervioso, Elian acercó lentamente su mano a la de Seris.

Mientras más se acercaba, más nervioso se sentía.

Seris retiró su mano… y la colocó sobre la de Elian, esperando que él la tomara.

Elian levantó la mano y la entrelazó con la de ella.

—Seris… quiero decirte algo.

Es poco tiempo, lo sé, pero quiero estar contigo.

Quiero compartir cada momento especial y ser parte de tu vida.

—Tienes razón… es poco tiempo.

Pero desde el día que choqué contigo sentí algo diferente.

Movió los dedos, acomodando sus manos.

—Donde vivía todo era tranquilo, sin emoción, y no me importaba.

Ahora entiendo a mis padres: es mejor vivir grandes momentos que una vida aburrida.

—Elian, tú eres la emoción que llegó del cielo.

Quiero vivir esta vida contigo.

Elian estaba completamente sonrojado.

Seris no tanto, pero para él todo en ella se veía hermoso.

—Gracias, Seris, por querer estar conmigo.

Apretó su mano con fuerza.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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