Mucho más allá de nosotros - Capítulo 25
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- Capítulo 25 - 25 parte 122 Las sorpresas del tiempo parte 2
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25: parte 12.2: Las sorpresas del tiempo parte 2 25: parte 12.2: Las sorpresas del tiempo parte 2 Al día siguiente, Elian se despertó por el sonido de la alarma.
Ya no sentía preocupación por nada.
Se levantó y se arregló para ir al colegio; su mente solo pensaba que ya era mañana.
Sus padres lo observaban: todo estaba tranquilo con él.
Ya estaban ansiosos por conocer a la novia de su hijo.
Elian se despidió de ellos y, al salir de su casa, se encontró con el autobús que acababa de llegar.
Corrió para subirse y sentarse junto a Aren.
Ese día transcurrió sin la compañía de Aren, pero Seris se la pasó con los amigos de Elian, disfrutando de estar juntos.
Se integraba muy bien con ellos.
Cuando terminó el descanso, Seris le lanzó un beso con la mano.
Elian, al verla, le siguió el juego y lo atrapó, dedicándole una sonrisa de despedida.
Al volver al salón, Elian se encontró con Aren esperándolo con una sonrisa paciente.
Elian se la devolvió con tranquilidad; esperaba que terminaran ya las clases para poder contarle todo.
El tiempo siguió sin parar hasta que por fin sonó el timbre de salida.
Antes de que terminara de sonar, Elian tomó a Aren por el brazo y se lo llevó sin pensar: quería saber qué harían ese sábado.
Aren se reía, pero le dijo que no lo sabía, porque su resonancia viene de lo que más desea.
Entonces le preguntó a Elian qué era lo que más deseaba, además de ser un héroe, mientras se subían al autobús que acababa de llegar.
Elian lo miraba y pensaba mientras lo seguía.
Los dos se sentaron y todavía no tenía la respuesta.
Aren lo tranquilizó: de eso se trataría mañana, de descubrir qué es lo que más cree él.
Con eso en mente, Elian se la pasó el resto del día pensando en lo que más cree.
Al terminar de cenar, subió a su cuarto para pensar.
Se sentó al lado de la ventana para ver la hermosa noche y pensar: ¿qué es lo que más deseo ser?, ¿qué es lo que más creo?, ¿yo por qué quiero ser un héroe?
Suspiraba porque no sabía cómo responderse.
Con la luz de la luna se dirigió a su cama para descansar y esperar el mañana.
Espera poderlo descubrir para ser aún más feliz.
Con eso en mente, Elian se la pasó el resto del día pensando en lo que más cree.
Al terminar de cenar, subió a su cuarto para pensar.
Se sentó al lado de la ventana para ver la hermosa noche y pensar: ¿qué es lo que más deseo ser?, ¿qué es lo que más creo?, ¿yo por qué quiero ser un héroe?
Suspiraba porque no sabía cómo responderse.
Con la luz de la luna se dirigió a su cama para descansar y esperar el mañana.
Espera poderlo descubrir para ser aún más feliz.
Elian se despertó esa mañana sin alarma, molestado por el primer rayo de sol que entraba por la ventana.
Aún medio dormido, no sabía qué hacer primero: si cerrar la cortina o seguir durmiendo.
Al final decidió levantarse y arreglarse un poco para ir a desayunar.
Entró al baño para cepillarse y, al ver su reflejo, pensó en lo que le dijo Aren.
Se preguntó: ¿qué soy yo para el mundo?
Se echó agua en la cara y bajó rápido a ver qué hacía su madre.
Ella estaba preparando el desayuno y, al verlo bajar, le preguntó por qué no durmió más.
Elian se acercó, la abrazó y le dijo: —Si quieres, mamá, me duermo aquí mismo.
Ella rió por la respuesta y lo mandó a sentarse mientras terminaba.
La madre de Elian se acercó con el desayuno de ambos y se sentó a su lado.
Mientras él comía, ella lo observaba en silencio.
Soltó un pequeño suspiro y le acarició el cabello.
—Me alegra que ahora todo esté más tranquilo en tu cabeza.
—Mamá… jaja, tienes razón.
Yo también estoy feliz de que todo esté tranquilo.
Estoy esperando que ya sea la hora para reunirme con Aren y Seris.
—Bueno, Elian, entonces ¿qué tal si te llevo de una vez a la casa de Aren?
Así yo también puedo hablar con su madre.
—¿En serio, mamá?
—Sí, Elian, así que termina rápido que yo te llevo.
Vamos a darles una sorpresa.
Elian se apresuró a comer y salió corriendo para ducharse y cambiarse de ropa.
Cuando bajó, su madre ya estaba lista.
Los dos se subieron al auto y, mientras se dirigían a la casa de Aren, escuchaban música y se divertían cantando.
Cuando llegaron, Elian se bajó rápidamente del carro y tocó el timbre.
Al abrir la puerta, quien los recibió fue la madre de Aren, que ya estaba de salida.
Ella lo saludó y, al notar a lo lejos a la madre de Elian, la saludó también.
Luego llamó a Aren mientras la madre de Elian se acercaba.
Elian entró y vio a Aren bajar por la escalera, ya arreglado y con una expresión de sorpresa, porque no lo esperaba en su casa.
–¿Elian, qué haces aquí?
Estaba emocionado por pasar el día con ustedes.
–Ah, esa es la razón.
–Aren, yo me tengo que ir, así que los dejo a los dos.
Me voy con la madre de Elian.
–Entendido, ma.
Nos vemos en la noche.
Elian y Aren se despedían de sus madres.
Cuando ellas dos se fueron, Aren invitó a Elian a pasar a sala y le dijo que sacara sus cuadernos para hace tarea temprano y irse más temprano para encontrarse más rápido con Seris.
Elian suspiraba por ese broma de Aren.
Pero no le pudo responder, ya que Aren le preguntó dónde estaban sus cosas para hacer la tarea.
Elian, al escucharlo, se dio de cuenta que salió tan rápido que no alistó nada; además, ya no estaba su madre para que le trajera las cosas.
–Elian, ¿pero cómo se te pudo olvido traer las cosas para hacer la tarea?
–Lo siento, Aren, me emocioné mucho por lo de mi resonancia y pasar el tiempo juntos.
Quería que te relacionaras más con Seris.
–Ah, bueno, tienes tus razones —suspira, ve a Elian—.
Sé que no estuve presente estos días para conocer más a tu novia.
– Se acerca.
Tranquilo, Elian, dime, ¿tu padre sigue en tu casa para que te pueda traer las cosas?
–Sí, él está ahí, voy a llamarlo —se aleja preocupado.
–Elian, tranquilo, todavía tenemos tiempo.
Elian se aleja un poco para llamar a su padre.
Él le contesta; Elian le dice que se le olvidó sus cosas para hacer la tarea.
Él se rió de la situación de su hijo.
Le dijo que se las dejaría por la tarde.
Preguntó si le sirve.
Elian le dijo que sí.
Colgó la llamada, se acercó a Aren y le dijo la respuesta de su padre.
–Jajja, te lo dije, Elian, todo se solucionó rápido.
Mmm, ya que no tenemos nada que hacer ahora, ¿qué tal si llamas a Seris y preguntas si está desocupada y no reunimos más tempano?
Así pasaremos más tiempo juntos.
Elian se emocionaba, pero se le ocurrió algo antes de llamar a Seris.
–Pero ahí un problema.
–Elian, no me digas que no tienes el número de ella.
Tuviste dos días para pedírselo.
–Jajajjaja, Aren, ti sí que piensas lo peor.
Ni siquiera me dejaste terminar la frase.
Sí lo tengo, pero quería hacerte una broma.
Pero ¿por quién me tomas?
–Por alguien despreocupado —se lo dijo enojado—.
Bueno, llámala y me dices qué tal.
Voy a llamar a mi padre para que me mande dinero para comer algo.
Arén se marchó.
elian también llamó a su madre para comunicarle que saldrían antes, ya que se le había olvidado sus cosas.
Ella se reía por lo despreocupado que es su hijo.
Elian le pedía dinero para salir y volver hasta la tarde.
Ella aceptó y se lo mandó por transferencia.
Cuando terminó de hablar con su madre, llamó emocionado a Seris para comunicarle que si se podrían reunir más temprano.
Cuando ella contestó y escuchó la proíesta de Elian, le dijo que no podía ir tan temprano, pero que se verían en la tarde donde acordaron anoche.
Elian entendía y colgaron.
Elian sintió que alguien se acercaba.
Es Aren, que ya terminó de hablar con su padre.
Elian le dijo que Seris no podría ir con ellos, así que tenían la mañana para ellos dos.
Aren le dijo que entonces se fueran de su casa para ir al parque para descubrir su resonancia.
Elian y Aren se marcharon de la casa de Aren.
Mientras caminaban, charlaban sobre cómo descubrir la resonancia de Elian.
Aren le decía que su resonancia era porque quería proteger el amor, como lo hacía la heroína del pasado.
Pero él solo quería eso: quería saber más, entender el amor, y por eso cree que su resonancia despertó porque él quería algo.
Con esto, Aren le preguntaba a Elian: —Dime, Elian, ¿tú qué quieres?
¿Qué héroe te ves siendo en el futuro?
—Yo todavía no tengo la respuesta a esa pregunta.
—Tranquilo, yo te ayudaré a averiguarlo —se lo decía con una sonrisa.
Pero Elian se sentía algo inquieto todavía.
No tuvo tiempo de seguir pensando, ya que ya habían llegado al parque.
Ha, dime Aren, ¿por qué me trajiste al parque?, ¿qué tiene que ver esto con que despierte mi resonancia?
Suspira.
—Elian, si te traje aquí es porque aquí podemos averiguarlo.
Este es un lugar común, pero hay muchas cosas que nos rodean: están las personas, los árboles, las hojas y la brisa acompañada de los rayos del sol.
—¿Y qué tiene que ver eso?
—Ay, por favor.
—Cruza los brazos—.
Elian, los primeros héroes significaban algo para ese tiempo, algo cotidiano.
Ellos querían que el mundo fuera libre, que cada cosa fuera libre, no solo nosotros.
Por eso aún hay personas que quieren protegernos; sus significados de sus poderes se acercan, vienen de algo cotidiano que vemos y sentimos.
—Ah, ya te entiendo.
Pero aun así, ¿qué puedo hacer yo aquí?
Pone su mano en la cara.
—Ya lo veremos, así que vamos.
Elian seguía a Aren.
Él le mostraba cosas, como las hojas cayendo, a las personas, al sol y toda cosa que se encontraran.
Pero Elian todavía no sentía nada.
No sabía qué quería ser o lo que quería proteger.
Así se les pasó la mañana y se fueron a sentar.
Elian se levantó un momento y compró algo para los dos.
Aren se veía muy cansado y decepcionado.
Aren se fijó en Elian, que le ofrecía una botana.
Él se levantó y la tomó.
Los dos se sentaron a observar cómo pasaban las cosas.
Elian se sentía algo decepcionado de sí mismo porque Aren se estaba esforzando por él para que pudieran ser héroes juntos, pero él no había podido avanzar.
Ya había llegado el mediodía.
Miró a Aren.
Vio otra vez cómo su cabello se encendía en una llama roja.
—Aren, tú siempre has sido especial.
Aren reaccionó rápidamente y se fijó en Elian.
—¿Qué estás diciendo?
—se fijó en su cabello—.
Ah, ¿es por esto?
—No es solo por tu cabello.
Tú ya tienes tu resonancia, pero yo no.
Te estoy haciendo quedar atrás.
—Elian, no digas eso.
Tú tienes lo tuyo.
Y si todavía no tienes tu resonancia es porque el mundo te va a dar algo especial.
Y igual a tus ojos… yo quisiera tener ese tono de ojos que no necesitan de la luz para verse hermosos.
Ese color gris que dice que no hay emociones contrasta en ti, que eres una tormenta de emociones —suspira—.
Sé que podrás entender más que yo en el futuro.
—¿Por qué me dices esto?
—lo mira triste.
—No solo lo hago porque eres mi amigo.
Lo hago porque tienes que saber lo especial que eres.
Y te digo que vamos a almorzar algo, que ya me está dando hambre, así que arriba los ánimos y vamos a comer.
Aren se levantó y le extendió la mano a Elian, y él la tomó confiando en él.
Los dos se dirigieron a un restaurante.
Ahí pidieron lo que iban a comer.
Mientras estaban ahí, Aren le explicaba más cosas y cómo entender lo que es una resonancia y por qué él va a tener una.
Así los dos terminaron sus platos.
Los dos se levantaron.
Aren se fue al baño mientras Elian lo esperaba.
Le timbró el teléfono; al revisar vio un mensaje de Seris.
Sus ánimos subieron en un instante.
Sin dudarlo la llamó.
Ella le había escrito para saber dónde estaban.
Elian le indicó dónde podrían encontrarse.
Al colgar notó que Aren lo estaba observando.
Aren bromeó un poquito con Elian, pero él se puso rojo de la vergüenza.
Aren se rió y lo jaló para que pudieran esperar a Seris en vez de que ella los esperara, ya que Elian no se movería por la broma.
Elian y Aren esperaban a Seris en silencio, pero Elian no se podía concentrar.
No sabía qué decir y pensaba en cómo se vería ella sin uniforme.
Pero en eso Aren lo interrumpió diciendo que Seris ya había llegado.
Elian se impresionó, pero al verla su cara se sonrojó y, al detallarla más, pudo mirar cómo ella también se ponía roja por su expresión.
Ese momento fue interrumpido por Aren, que les dijo que eran el uno para el otro con una pequeña risa, ya que Elian parecía que no podía hablar.
Aren comenzó la conversación.
Le dijo a Seris que estaban observando las cosas para descubrir la resonancia de Elian.
Seris entendía el porqué y Aren, al notar que ella lo entendía, le dio un golpecito a Elian.
Así que Aren invitó a Seris a seguir con la búsqueda de la resonancia de Elian, diciendo que el amor puede ayudar.
Ella se sonrojó por ese comentario.
Mientras Aren estaba adelante, Elian y Seris estaban atrás de él.
Elian no sabía cómo hablarle; le parecía muy hermosa sin el uniforme.
Seris tampoco decía nada; no entendía por qué no hablaba con ella, pero aun así se sentía muy a gusto a su lado.
Él se acercó un poquito más hacia ella.
Seris lo notó, así que se acercó también.
Ella acercó su mano hacia la de Elian para tomarla, pero fueron interrumpidos por Aren.
Disculpen la interrupción de su momento romántico, pero creo que aquí está bien para que descubran la resonancia de Elian.
—¿Cómo que nosotros?
¿Acaso tú no vas a estar?
—miró a Seris.
—Sí, yo los observaré.
Necesito un descanso.
Además, aprovechen para descubrir el mundo como lo hicieron Unión y Fe.
—Se marchó a una banca mientras se reía.
Elian y Seris se quedaron viendo, mientras Aren les decía que se apresuraran, no tenían toda la tarde.
Seris tomó de la mano a Elian y se lo llevó a ver más del parque.
Elian disfrutaba ver cómo Seris le hablaba y le decía qué sentía, pero él solo le decía que sentía felicidad junto a ella.
Ella solo sonreía y lo tomaba de la mano para llevárselo a otro lugar, pero no le daba la cara a Elian.
Él sabía por qué: las manos de ella se ponían rojas cada vez que le tomaba la mano.
Así que él no quería quedarse atrás.
Se detuvo.
Seris, al intentar voltear, no pudo, ya que Elian la sorprendió con un abrazo.
Los dos podían escuchar sus corazones mientras latían.
Elian se quedó en blanco, no sabía qué más hacer.
Pero escuchó una risa a lo lejos.
Era Aren, que se reía al ver las reacciones de ambos.
Elian soltó a Seris y tomó distancia.
Aren se les acercó y les dijo que ya era suficiente búsqueda por hoy, que era mejor que se divirtieran los tres.
Así que los tomó de las manos y los arrastró por todo el parque.
Seris y Elian se sentían más a gusto, así que comenzaron a charlar más, y también por las preguntas que les hacía Aren.
Por cada cosa que decían ellos, Aren los invitaba a hacerlas.
Elian pensó que ya él no era el inmaduro, ahora era Aren quien se comportaba como un niño, pero le gustaba más esa forma de ser de él.
Se quedó un momento observando a Seris y a Aren mientras ellos dos reían.
Todo el parque se rodeó de una energía que la gente notó y observaban a los tres chicos que se divertían.
Elian se sentía feliz porque había salido mejor de lo que imaginaba.
Hacía se la pasaron hasta que ya se iba a terminar la tarde.
Aren lo notó, así que llamó a Elian.
Él entendió, así que los dos se despidieron de Seris.
Elian se iba emocionado por esa pequeña reunión de los tres.
Ya llegaban a la casa de Aren.
Elian se encontró con su padre, que le venía a entregar sus cosas.
Elian quería seguir jugando más con Aren, pero ya sabía la respuesta de él, así que se despidió de su padre y entró a la casa de Aren.
Aren organizaba todo mientras Elian esperaba.
Cuando Aren terminó, se acercó y comenzaron a hacer el trabajo que tenían.
Elian notó cómo Aren cambió rápidamente cuando comenzó a hacer la tarea.
Él pensó que había sido su imaginación verlo así en el parque, pero en su mente recordó una vez que estaban haciendo tareas y él se quedó dormido, y cuando abrió los ojos vio a Aren viendo hacia la pared.
Aren notó que Elian estaba distraído, así que lo vio, le señaló, y volvió a hacer lo suyo.
Elian entendió, así que no se distrajo más.
Cuando terminaron ya había oscurecido, así que Aren le dijo a Elian que se pusiera su pijama.
Elian le respondió que sí, pero al irla a buscar se preguntó si había empacado pijama.
Miró a Aren con nervios y miedo.
Aren lo entendió y, con una cara de furia, dijo que subiera, que le prestaría una de él.
Elian siguió a Aren a su cuarto, donde sacó una pijama para él.
Aren salió del cuarto y Elian se la puso, pero notó que la pijama que le dio Aren le estaba quedando pequeña.
Aren entró y vio a Elian.
Notó que a Elian le quedaba su pijama pequeña.
—Elian, ¿a ti qué te están dando de comer estos meses?
La última vez que viniste esa pijama te quedaba bien.
—Ahí me queda bien.
—Jajaja, ¿en serio?
Creo que no te has dado cuenta de que te estás quedando pequeño, Aren.
—Ah… mejor sal, que yo también me voy a cambiar.
Elian esperaba afuera cuando escuchó que la puerta principal se abría.
Se acercó a ver quién había llegado.
Era la madre de Aren, pero él la notó preocupada.
Ella cambió de expresión al ver a Elian.
Aren se acercó ya cambiado y vio a su madre.
Elian notó que algo estaba pasando, algo se sentía extraño.
La madre de Aren se les acercó.
—Qué bueno que están bien, me tenían preocupada.
—les dio un abrazo.
Los dos estaban confundidos; no sabían qué pasaba.
—Elian, voy a llamar a tu mamá para decirle que estás aquí y bien.
—Miró a Aren; los ojos se le pusieron llorosos—.
Aren, tu abuela está en el hospital.
Solo pasé a revisar si estaban.
Ya me voy.
—Mamá, espera.
¿Cómo que mi abuela está en el hospital?
¿Qué pasó?
— Aren.
Noxion tuvo un enfrentamiento cerca del edificio donde estaba tu abuela.
Ella todavía está bien, así que solo voy a ir al hospital a acompañarla.
Tranquilo, ve a dormir.
—Lo decía con voz temblorosa y se marchó.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES alyxVQOY7u Hola disculpen la demora con el nuevo capitulo.
quieros darles las gracias por abrir esta historia gracias a ustedes llegue a las 5000 vistas, muchas gracias por avanzar con mis personajes y darle una oportunidad a la historia
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com