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Mucho más allá de nosotros - Capítulo 27

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  4. Capítulo 27 - 27 parte 13 El dolor del futuro
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27: parte 13: El dolor del futuro 27: parte 13: El dolor del futuro Esa noche todos se despidieron.

Elian se quedó tranquilo, porque cuando se despidió de Aren, él le dijo: —Seremos héroes.

Con una sonrisa.

Esa noche, en su cuarto, Elian no sabía qué pasaría en el futuro; solo esperaba que todo saliera bien.

Al día siguiente vio a Aren en el autobús.

Ya no se le veía tan triste, pero sentía algo extraño en él.

En el colegio notó que volvió a ser el de antes: estaba más pendiente de todas las actividades y clases.

Pero aun así, siempre le daba una sonrisa después de salir de clases.

Ya no pasaba mucho tiempo con él y sus amigos, pero cada vez que se encontraban se detenía a saludar.

Así pasó el tiempo sin control.

Elian solo veía cómo los días avanzaban y cómo las cosas cambiaban.

Aren ya no pasaba tanto tiempo con él; aun así podían reunirse para hacer actividades.

Además, comenzó a peinarse hacia atrás.

Cuando Elian lo vio, solo le dijo que sus ojos siempre se verían con la luz.

En una tarde en que Elian y Aren estaban haciendo trabajos, Elian le preguntó a Aren por qué ya no pasaba más tiempo con ellos.

Aren le respondió que ya estaban cerca las inscripciones para ir al instituto y convertirse en héroes.

Aren preguntó: —Elian, dime, ¿tú qué has hecho para ser héroe?

Elian quedó sorprendido por cómo Aren le respondió mientras hacía la actividad, pero también por su pregunta.

Solo se quedó viendo su cuaderno al no poder responder.

Aunque Aren estaba concentrado en convertirse en héroe, cuando podía salía con Elian y Seris.

Elian estaba feliz cuando eso sucedía y entendía las cosas: Aren ya tenía su resonancia y él no.

Entendía que Aren iba a ser un héroe y él no.

Al no poder sentirse a gusto hablando de estos pensamientos, se los guardaba.

Pero Seris, al notarlo decaído, habló con Elian.

Al ver que Seris se había dado cuenta, se lo contó.

No servía de nada ocultárselo a ella.

No quería mentirle ni tampoco que hubiera desconfianza.

Seris, disculpa por preocuparte.

Elian, ¿pero por qué te disculpas?

Yo quiero estar para ti.

Se acerca y le toma las manos.

Quiero entenderte.

Esta es una forma de saber más de ti, así que dime qué pasa.

¿Qué te está preocupando?

Es que yo solo… Mira a Seris a los ojos.

Suspira.

Lo que me preocupa es que no voy a poder acompañar a mi amigo a ser héroe.

Lo que te preocupa es que no podrán pasar más tiempo juntos como antes, lo que está pasando ahora.

Sí.

Desde niños imaginábamos ser héroes, pero ahora él tiene su resonancia y yo no.

¿Qué debo hacer yo?

Elian, tú no tienes que hacer nada.

Ven, sentémonos un momento.

Se sientan los dos en el piso.

Miremos el cielo… el atardecer que se asoma.

Donde vivía antes, solo esperaba el día siguiente.

Me gustaba, y yo no sabía por qué mis padres decidieron irse de ese lugar, pero… Mira a Elian.

Pero ahora entiendo que no vale la pena esperar sentir algo cuando tienes la oportunidad de sentirlo sin esperar, como cuando ves un atardecer.

¿Y por qué me dices esto?

Lo digo porque es momento de que no esperes ser un héroe, ni que Aren siempre esté a tu lado.

Es momento de que dejes de esperar.

Se levanta y jala a Elian.

Es momento de que busques más allá de ti.

Vamos, salgamos de aquí.

Se van caminando.

esa tarde elian y seris caminaron hasta la casa de aren.

aren se sorprendió al verlos.

seris le explicó que desde ahora ellos dos estarían para apoyarlo.

elian estaba atrás de seris, pero se acercó a aren.

te estaré apoyando para que seas un héroe.

prometo alcanzarte lo más rápido posible, aren.

con esto dicho elian tomó a los dos y les dio un abrazo.

así ellos terminaron el colegio y llegaron las vacaciones.

estas vacaciones son importantes porque es donde el instituto de héroes comienza el reclutamiento de héroes.

elian veía cada día a aren preparándose para ser el héroe del amor y cómo su poder, su resonancia, comenzaba a tener forma, pero aún no estaba lista para aparecer.

mientras, veía todas las tardes con seris a aren practicar hablar frente a ellos como su público a conquistar.

ellos dos se reían de la forma de aren comportarse, pero es necesario ya que si aren no recibe el apoyo de los demás no podrá ingresar y su poder no podrá crecer.

elian se acercó a aren.

ya no tenemos el mismo corte de hace un año, ¿cierto aren?

sí.

yo ahora parezco un profesional y tú un vagabundo.

aren no trates así a elian, ¿no lo ves qué tan feliz está porque tú ya te estás acercando a tu sueño?

sí, lo sé, ya debemos irnos.

no quiero que se haga de noche y más que mañana es mi presentación.

Los tres se marcharon juntos riendo.

Mientras la noche se acercaba, cada uno se separaba, hasta que Elian se quedó solo.

Llegó a su casa y les dijo a sus padres que ellos también tenían que prepararse para apoyar a su amigo.

Ellos aceptaron.

Elian, en su cuarto, se recostó en su cama.

—Ya verás, Aren, que te alcanzaré pronto.

Así, Elian se quedó dormido.

Al día siguiente… El mundo se preparó para recibir a sus nuevos héroes, abriendo las puertas para los futuros héroes que lucharán contra Noxion y sus aliados.

En un gran escenario esperaban los jurados que recibirían a los nuevos aspirantes a ser héroes.

El público estallaba en aplausos al recibirlos.

—¡Es momento de que pasen nuestros aspirantes, nuestros futuros defensores!

Mientras la bulla crecía recibiendo a los aspirantes, ahí estaba Aren esperando su turno para salir.

Se sentía nervioso, pero decidido a dar lo mejor de él.

Por el amor y por lo que sueña ser.

—Ha llegado el momento de que uno de nuestros aspirantes salga.

Este aspirante tiene como resonancia el poder del amor, como aquella heroína que luchó por liberarnos.

¡Reciban con un fuerte aplauso a nuestro aspirante a héroe del amor… reciban a Aren!

aren salió con una gran sonrisa.

Sus ojos y su cabello brillaban por las luces.

El público quedó en silencio, pero aren sabía que lo estaba haciendo bien.

Se acercó al micrófono.

Suena una pequeña risa.

Aren tiene sus ojos cerrados.

Mientras abre sus ojos, se presenta.

Es un gran placer estar aquí y recibir el amor de todos ustedes.

La gente grita y aplaude por esas palabras de aren.

Jajaja.

Por favor, cálmense, no hagamos bulla.

Para mí es más que suficiente ver sus corazones rebosantes de emociones.

Esto me hace sentir el deseo de ser aquel que pueda protegerlos a ustedes.

Toma el micrófono y se acerca a la multitud.

Ustedes son el amor que necesita este mundo y yo quiero ser aquel que pueda tener el derecho de protegerlo.

La multitud grita eufóricamente por aquella persona que ven.

Y no solo los que están ahí, también en las redes los comentarios no paran.

En todas partes lo estaban viendo.

Una persona caminaba por la calle y se detuvo frente a una pantalla donde transmitían la presentación de los aspirantes a héroes.

Se quedó mirando… y sonrió.

—Así que este eres tú… Luego se marchó.

Aren seguía en el escenario mientras los jurados daban su veredicto.

—Aren, es un gran placer recibirte en nuestro instituto para ser el héroe del amor.

El público y tu resonancia han dicho lo suficiente.

El público estalló en aplausos.

Aren se despidió con una gran sonrisa.

Con sus manos formó un corazón y saludó al escenario antes de retirarse.

Elian salía de las cámaras nervioso, pero feliz.

A él lo dirigieron hacia la salida.

Al salir se encontró con Aren y Seris, que lo esperaban emocionados por el espectáculo.

Aren se acercó, los abrazó y se fueron de allí.

Mientras caminaban, hablaban de qué harían ahora, pero no sabían.

Seris se marchó un momento, así que Elian y Aren salieron primero.

Mientras caminaban, Aren se detuvo un instante.

Elian lo notó y se volteó.

—¿Qué pasa, héroe del amor?

¿El escenario te dejó sin energía?

—No, Elian, el escenario no me dejó sin energía.

Solo que… estoy algo preocupado de que no haya aparecido tu resonancia… y de que no hayas podido presentarte conmigo.

Dime, ¿por qué no has seguido buscándola?

¿Qué es lo que esperas, Elian?

—A-Aren, cálmate, ¿sí?

Tranquilo.

Se acercó y lo tomó de los brazos.

—Yo te dije que te iba a alcanzar, así que tranquilo.

Te lo prometo, Aren, yo también seré un héroe y estaré a tu lado.

Le sonrió.

—Sigamos caminando.

Se volteó y avanzó.

Pero Aren no avanzó.

—Elian… espera.

Qui-quiero decirte algo.

Se detuvo.

—Ah, ¿qué pasa, Aren?

—Yo… —¡Chicos!

¿Qué hacen ahí parados?

Elian vio a Seris.

—Seris, ¿eres tú?

Ah, Aren, ¿qué me querías decir?

Se volteó a verlo.

—Yo te quería decir que te estaré esperando.

Nos vemos en el lugar indicado.

Bueno, me voy.

Chao, Seris.

Chao, Elian.

—¿Por qué te vas tan rápido?

—suspiró—.

Está bien… chao, Aren.

—Chao, Aren.

Así se separaron.

Elian se fue con Seris y pasaron la mañana juntos.

Los dos se dirigieron a comer un helado, a pasear por el parque.

Cuando llegó el mediodía fueron a un restaurante para almorzar.

Después de salir corrieron un poco para bajar la comida y disfrutar el hermoso día.

Cuando llegó la hora de separarse, Seris le dijo a Elian que consiguiera un paraguas, ya que parecía que iba a llover.

Elian le dijo que se encontraría con Aren y que se irían de una vez.

Así los dos se despidieron.

Elian se marchó de ahí con una gran sonrisa, pensando que solo faltaba que él obtuviera su resonancia para que todo estuviera perfecto.

Al llegar al lugar indicado donde se encontraría con Aren, notó que todavía no había llegado.

Pensó: Seguro está cansado por la presentación.

Ya llegará.

Entonces se recostó a esperar en la pared.

Elian veía pasar a las personas mientras el tiempo avanzaba.

Comenzó a impacientarse, así que le escribió a Aren.

Pero el tiempo siguió pasando y Aren no respondió, así que lo llamó… tampoco contestó.

Tal vez me está haciendo una broma, pensó Elian.

Entonces llamó a los padres de Aren para saber dónde estaba.

Cuando respondieron, le dijeron que Aren no había vuelto desde la presentación.

Elian les dijo que seguramente le estaba haciendo una broma, que lo esperaría un poco más.

Pero aun así Aren no aparecía.

El teléfono de Elian volvió a sonar.

Lo levantó rápidamente pensando que era Aren… pero no.

Eran sus padres llamando.

Contestó con la esperanza de que Aren estuviera con ellos.

No lo estaba.

Le dijeron que tampoco les respondía.

—De pronto dejó su teléfono en silencio y está entrenando —respondió Elian intentando convencerse.

Los padres de Aren colgaron.

Elian se quedó esperando en el lugar, pensando que quizá llegaría cansado por haberse retrasado.

Pero el tiempo siguió pasando… y Aren no aparecía.

Lo llamó otra vez, ya preocupado.

No respondió.

Lo volvió a llamar.

Le envió más mensajes.

Nada.

Elian empezó a angustiarse.

La lluvia llegó y el cielo se oscureció.

Ya no podía soportar seguir ahí.

Con el teléfono en la mano salió corriendo a buscarlo mientras lo llamaba una y otra vez.

La lluvia empapó su ropa, pero siguió corriendo.

No lo encontraba.

Entonces recordó dónde se habían visto por última vez.

Y corrió hacia allá lo más rápido que pudo.

Al llegar, lo buscó cerca de ahí.

Mientras caminaba, escuchó un sonido.

Uno diferente a la lluvia.

Se dirigió rápido hacia donde provenía.

Mientras más se acercaba, más fuerte se volvía.

Su corazón se aceleró.

Era un teléfono sonando.

Al acercarse al callejón, lo identificó.

Era el timbre del teléfono de Aren.

Sonrió aliviado.

Por fin lo había encontrado.

Solo tenía que girar y ver a Aren con una sombrilla, sosteniendo su teléfono y recibiéndolo con una sonrisa.

Elian avanzó un paso más.

Se lo imaginó ahí, esperándolo.

Giró.

—Aren… No había nada.

Los ojos de Elian temblaban mientras buscaban a Aren por todas partes.

Pero no podía encontrarlo.

No había nada.

El sonido de la lluvia se hizo más fuerte.

Elian miró hacia donde provenía… y al bajar la vista se encontró con sangre mezclándose con el agua.

En medio del rojo, algo brillaba.

Tragó saliva.

Su mente estaba en blanco.

Aún con una sonrisa temblorosa, se acercó.

Era un teléfono agrietado.

En la pantalla había una imagen.

Una foto de él y Aren.

—Aren… Aren, ¿dónde estás?

Sal de ahí… esto… esto debe ser una broma.

Dime dónde estás… Gritaba.

—Dime… dime dónde estás… Elian cayó de rodillas.

Sus piernas ya no podían sostenerlo.

Su respiración se descontrolaba.

Apoyó las manos en el suelo para acercarse más al teléfono.

En la pantalla vio las llamadas perdidas.

De él.

Y de los padres de Aren.

Con la cabeza agachada, miraba el teléfono de su amigo.

Su ropa se manchaba de sangre.

Una lágrima cayó, mezclándose con la lluvia.

El sonido del mundo desapareció.

—¡ARENNNN… POR FAVOR APARECE!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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