Mugen Janru no Oto - Capítulo 6
- Inicio
- Todas las novelas
- Mugen Janru no Oto
- Capítulo 6 - 6 CAPÍTULO 6 — LOS NOMBRES QUE QUEMAN
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
6: CAPÍTULO 6 — LOS NOMBRES QUE QUEMAN 6: CAPÍTULO 6 — LOS NOMBRES QUE QUEMAN —Si quieren entrar a La Nueva Sinfonía —dijo Oda cruzándose de brazos—, van a necesitar nombres artísticos.
Lian se quedó quieto.
—¿Nombres?
—Sí —respondió Oda—.
Nadie entra con su nombre real.
Regla no escrita, pero sagrada.
Lian tragó saliva.
—Y-yo… —dudó un segundo—.
Yo me quiero llamar Kamefuego.
Silencio.
Oda inclinó la cabeza.
—¿Seguro que ese…?
—Muy seguro —interrumpió Lian rápidamente—.
Sí.
Ese nombre me encanta.
No explicó por qué.No hacía falta.
Oda lo observó unos segundos más y luego sonrió.
—Está bien.
Kamefuego.
Se escucha… peligroso.
Celeste levantó la mano como si estuviera en clase.
—Entonces yo también elijo.
—Adelante.
—Yo me quiero llamar Boli.
Otra pausa.
—¿Segura?
—preguntó Oda—.
Digo, es corto… muy corto.
—Sí, sí —respondió Celeste sin dudar—.
Ese está perfecto.
—No suena a productora famosa —comentó Oda.
Celeste se encogió de hombros.
—Todavía.
Lian sonrió sin darse cuenta.
—Bien —dijo Oda sacando una pequeña libreta—.
Entonces: Kamefuego y Boli.
Escribió los nombres con cuidado, como si ya fueran importantes.
—Miren —continuó—, la banda no está muy lejos.
Normalmente nos juntamos en mi casa.
Lian levantó la mirada.
—¿En tu casa?
—Sí.
Y créanme —añadió—, se van a poner muy felices cuando se enteren de que hay una productora talentosa.
Celeste sonrió con naturalidad.
—Gracias.
Lian también sonrió.
Pero por dentro… algo se movió.
¿Felices?¿Con ella?
No dijo nada.Solo ajustó la correa de su mochila.
Oda arrancó una hoja de la libreta y escribió rápido.
—Tomen —dijo entregándoles una nota a cada uno—.
Vayan a esta dirección.
Es mi casa.
Lian leyó la dirección.
Celeste también.
—Nos van a encontrar muy fácil —añadió Oda—.
Siempre hay ruido.
—Eso suena prometedor —dijo Celeste.
—Lo es —respondió Oda—.
Nos vemos pronto, Nueva Sinfonía.
Oda se fue.
El salón quedó en silencio otra vez.
Celeste guardó la nota con cuidado.
—Boli, ¿eh?
—dijo Lian sin pensar.
—Kamefuego, ¿eh?
—respondió ella.
Se miraron.
—No está mal —dijeron al mismo tiempo.
Celeste rió.
—Supongo que este es el comienzo.
Lian asintió.
—Sí… supongo.
Pero mientras caminaban hacia la salida, Lian apretó la nota en su mano.
No por nervios.
Por algo más.
Porque ahora no solo tenía un sueño.
Tenía un nombre.Un camino.Y alguien más caminando a su lado.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com