Mugen Tabi - Capítulo 1
- Inicio
- Todas las novelas
- Mugen Tabi
- Capítulo 1 - 1 CAPÍTULO 1 — La Voz que Rompe el Silencio
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
1: CAPÍTULO 1 — La Voz que Rompe el Silencio 1: CAPÍTULO 1 — La Voz que Rompe el Silencio El murmullo del salón era un ruido lejano, casi inexistente para él.Kairo permanecía con la mirada perdida en el vacío, tan quieto que cualquiera diría que el tiempo lo había dejado atrás.
—Kairo… Kairo… Kairo —la voz de una chica cortó la neblina de sus pensamientos como un rayo inesperado.
Él parpadeó, regresando al presente, y giró la cabeza lentamente.Detrás de él estaba ella… la chica que le gustaba, con esa mezcla de dulzura y firmeza que siempre lograba desarmarlo.
—¿Qué pasó?
—preguntó Kairo, intentando sonar normal aunque su mente seguía atrapada en otro lugar.
Ella inclinó un poco la cabeza, observándolo con cierta preocupación.
—¿En qué estabas pensando tanto?Parecía que estuviera leyendo a través de él.
Kairo bajó la mirada.En su mente no había espacio para otra persona que no fuera Yuki Tsukihara, su padre.El hombre que, antes de morir, le dejó una simple carta con un mensaje aún más simple: “Lee mis libros.” Un mensaje que se clavó como una espina en su corazón desde ese día.
—En nada… —mintió, con una sonrisa débil.
—¿Seguuuro?
—replicó ella, levantando una ceja.
Kairo suspiró.
No tenía caso ocultarlo más.
—La verdad… estoy confundido —admitió—.Mi padre murió hace dos meses, pero… no sé cómo, ni qué estaba haciendo.
Desde entonces todo se siente… diferente.Lo siento, no debería contarte mis problemas.
En serio.
Ella negó suavemente con la cabeza.
—No te preocupes, es normal.
Sus palabras fueron cálidas, sinceras.
Pero justo cuando Kairo quiso responder, la campana sonó, rompiendo el momento.
— Timelapse: 1 hora después — El aula estaba casi vacía.
Sombras alargadas entraban por las ventanas mientras la tarde avanzaba lento.
Pero Kairo seguía pensando lo mismo.
La carta.Los libros.La sensación de que algo no encajaba.Como si la muerte de Yuki hubiera sido solo el primer paso de algo mucho más grande.
Algo que estaba a punto de despertarse.
**CAPÍTULO 1 — Parte 2 El Libro que No Debía Abrirse** La tarde se había convertido en un tono naranja suave cuando Kairo llegó a casa.Cerró la puerta con un suspiro largo, como si ese sonido marcara el final de su duda y el inicio de algo inevitable.
—Ya fue… lo voy a hacer.Su voz tembló apenas, pero había decisión en ella.—No pierdo nada en hacerlo.
—Apretó los puños—.
Estuve conteniéndome dos meses…Por fin voy a leer sus libros.
Su corazón golpeaba con una mezcla de nerviosismo y curiosidad.Era hora.
— Timelapse: 10 minutos después — El cuarto estaba lleno de polvo y silencio.
Un pequeño armario de madera, viejo pero resistente, esperaba al fondo.
Kairo se arrodilló frente a él, abrió las puertas… y ahí estaban.
Los libros de Yuki Tsukihara.
Tres tomos gruesos, de tapas oscuras.
El primero tenía un título que hizo fruncir el ceño a Kairo.
—“Heritage Online”… ¿Qué es esto?El nombre no le sonaba a nada conocido.
Tomó aire y empezó a leer.
Crónicas del Viajero — El pasado oculto Página tras página, el libro narraba algo que parecía absurdo, imposible… y aun así, demasiado detallado.
La historia contaba cómo su padre viajaba entre universos, cómo conoció a una mujer llamada Doric, su madre.
Las aventuras eran épicas, increíbles, llenas de mundos diferentes… pero todo parecía demasiado fantasioso.
—Es pura historia ficticia… —murmuró Kairo, confundido.
Pero algo no lo dejaba soltar el libro.
Había una sensación familiar entre las letras.Como si Yuki hubiera querido decirle algo entre líneas.
Hasta que llegó al final.
Ahí, en la última página, escrita con tinta roja, había una sola frase: **「裂島の門」 Rettō no Kado** Kairo se quedó inmóvil.
—¿Qué es esto…?No se veía como parte de la historia.Parecía un mensaje.
Uno directo.
Uno que no debía ignorar.
Sintió que su respiración se agitaba.
Podía oír su propio corazón martillar en su pecho.
—Rettō no Kado… —repitió, casi sin pensar.
En ese instante, el aire de su habitación tembló.
El piso vibró.Las luces parpadearon.Un sonido profundo, como un rugido distante, llenó la casa.
Y justo frente a él… …se abrió un portal.
Un remolino de luz azul y negra se expandió hacia afuera, devorando el espacio, doblando las paredes de la realidad misma.Era como una grieta en el mundo, un camino roto hacia lo desconocido.
Kairo retrocedió, aterrado y fascinado al mismo tiempo.
—¿Qué… qué es esto…?
—susurró, pero ya sabía la respuesta.
Era lo que su padre había dejado para él.
La puerta hacia los fragmentos.Rettō no Kado.
Y estaba abierta.
Esperándolo **CAPÍTULO 1 — Parte 3 El Primer Salto** El rugido del portal seguía resonando, como si la realidad misma estuviera respirando.Kairo dio un paso atrás, paralizado.
—¿Q-qué es esto…?Las palabras se escaparon solas de su boca.—¿Por qué… por qué se abrió un portal?
Entonces lo vio.
Sobre la grieta luminosa, letras flotaban como hologramas suspendidos en el aire: Universo actual: Heritage Online Año: 2025 (Calendario Gregoriano) Kairo sintió que el suelo se le hundía bajo los pies.
—¿E-esto es… de verdad?… —Era la primera vez que veía algo tan imposible… y tan real.
Su corazón latía como si quisiera escapar de su pecho.Todo parecía un sueño, una alucinación… pero no lo era.
Yuki, su padre, había vivido esto.Y ahora le estaba entregando el mismo destino.
Kairo tragó saliva.Antes de hacer cualquier locura, sacó su teléfono, abrió mensajes y escribió con dedos temblorosos: “Mamá, voy a desaparecer unos días.
No te preocupes.” Dudó un momento.Quiso explicar, quiso decirle algo…Pero no había palabras para describir lo que tenía frente a él.
Le dio enviar.
La pantalla parpadeó.“Mensaje enviado.” Respiró hondo.
—…Está bien.
Si mi padre lo hizo… yo también puedo.
Se acercó al portal.
El vórtice lo absorbió al instante.
SHUUUUUUM— La luz lo envolvió.El cuerpo le pesaba, como si estuviera hecho de arena y viento al mismo tiempo.Sus oídos se llenaron de ecos, voces, fragmentos de mundos desconocidos.
Y de pronto— SPLAAAAASH— Kairo abrió los ojos.
Estaba cayendo.
Hacia un océano interminable.
El cielo era claro, el viento caliente, el salitre le cortaba el rostro.Cayó al agua como una piedra, tragando una bocanada de mar.
—¡¿Dónde estoy?!
—gritó entre jadeos, intentando mantenerse a flote.
Entonces, sobre su cabeza, en letras azules gigantes que solo él parecía ver, apareció una nueva información: Universo actual: ONE PIECE Año: ~4131 (Era del Cielo) o 1541 (Era del Círculo Marino) Kairo palideció.
—No… no puede ser…¿One Piece?¿El mismo One Piece que conocía?
El oleaje lo empujó, hundiéndolo un momento para luego sacarlo a la superficie.
Un universo lleno de monstruos marinos, piratas, mares imposibles… y él no sabía nadar bien.
—¡Genial… genial, el primer mundo y me voy a morir ahogado!
—exclamó con desesperación.
Pero algo se movía bajo el agua.
Algo enorme.
Y no estaba solo **CAPÍTULO 1 — Parte 4 La Presencia del Rey** El mar seguía golpeando a Kairo mientras luchaba por mantenerse a flote.El agua salada le quemaba los ojos, pero aun así, alcanzó a ver algo en el horizonte… No.A alguien.
Bajo el brillo del sol, sobre una pequeña costa cercana, se levantaba la silueta de un hombre pelirrojo, riendo mientras ayudaba a un niño que parecía haber sido atacado.
Kairo se congeló.
—E-espera…—¿Ese no es… Shanks… ayudando a Luffy?
—susurró, con los ojos muy abiertos.—¿El principio del anime?
¿La escena del Rey de los Piratas?
Era imposible.Demasiado icónico.Demasiado perfecto como para ser coincidencia.
Pero antes de que pudiera procesarlo, algo enorme se movió bajo sus pies.
Un remolino se formó a su alrededor.Una sombra gigantesca ascendía desde lo profundo, lo suficientemente grande como para tragar un barco entero.
—¿Q-qué demonios…?
¡No, no, no!
—Kairo sintió cómo el pánico escalaba.
La presión del agua cambió.El sonido del mar se distorsionó.
Y entonces— —Rettō no Kado— Nuevo poder desbloqueado Haki del Rey Las palabras aparecieron en su visión como una notificación celestial.
Y al mismo instante, algo explotó desde dentro de Kairo.
Una onda.Invisible.Poderosa.Atronadora.
El mar vibró.El aire rugió.Los peces bajo él salieron disparados como si huyeran del mismísimo infierno.
La sombra gigantesca bajo sus pies… retrocedió.
Retrocedió con un chillido ahogado, como reconociendo la presencia de un depredador mayor.Kairo no sabía cómo controlar el poder, pero su cuerpo lo activó instintivamente, como un rugido de supervivencia.
—¿E-eso salió… de mí?
—jadeó, con terror y asombro.
El mar se calmó.La sombra desapareció.
Kairo no perdió el tiempo:Comenzó a nadar con todas sus fuerzas hacia la orilla donde estaban Shanks y Luffy.
El agua salpicaba a su alrededor mientras el viento le golpeaba la cara.El corazón le retumbaba en el pecho, aún sintiendo la energía salvaje que había liberado.
—¡Por favor, que sí sea la escena que creo…!
—dijo entre jadeos.—¡Solo necesito… llegar…!
Mientras avanzaba, el pelirrojo y el niño se volvían cada vez más claros.Kairo estaba presenciando uno de los momentos más legendarios de la historia del anime… Y ahora…Él era parte de él **CAPÍTULO 1 — Parte 5 El Encuentro con el Pelirrojo** Kairo seguía nadando con todas sus fuerzas.Era torpe, tragaba agua, y cada brazada parecía más difícil que la anterior… pero no se detenía.
—¡Vamos… vamos…!
—se repetía a sí mismo, luchando contra el mar.
Finalmente, después de largos segundos de desesperación, sus manos tocaron arena.Se arrastró hasta la orilla, empapado, exhausto.
Y justo ahí—Frente a él— Un niño pequeño de sombrero de paja… y un hombre pelirrojo sangrando.
Kairo se incorporó de golpe, con los ojos bien abiertos.
—Luffy…—Shanks…Y luego vio la sangre caer al suelo como una cascada roja.
El brazo faltante.
El icónico sacrificio.
—Shanks, tú— ¡tu brazo!
—exclamó Kairo instintivamente, shockeado al verlo tan cerca.
Shanks, sorprendentemente tranquilo, mantenía al pequeño Luffy detrás de él para protegerlo.
El pelirrojo giró la cabeza hacia Kairo.
Sus ojos eran tranquilos… pero afilados.Analíticos.Notó al instante que Kairo no pertenecía a ese mundo.
—¿Y tú quién eres?
—preguntó Shanks, arqueando una ceja.A pesar del dolor, su voz seguía imponente.
Kairo, nervioso, intentó sonar normal.
—H-hola… soy una persona… que se perdió —dijo, inventando lo primero que se le vino a la mente.
Shanks parpadeó.Miró su ropa moderna, empapada, claramente distinta a cualquier tela del East Blue.Era obvio que algo no cuadraba…Pero Shanks, como siempre, tenía un instinto para saber cuándo ignorar los detalles peligrosos.
—Ya veo —dijo finalmente—.
Eres un joven extraño… —sonrió, incluso mientras el dolor vibraba por su cuerpo.
—¿Q-qué pasó, joven?
—preguntó Shanks, como si él fuera el que necesitara explicaciones.
Kairo tragó saliva.La situación era absurda.Pero tenía que moverse.
—¿No… no hay alguna forma de llegar a la costa más rápido?
—preguntó, sin saber muy bien qué decir.
Shanks soltó una risa suave, ignorando por completo el hecho de que acababa de perder un brazo para salvar a un niño.
—Hay una cerca —dijo entre jadeos, manteniendo su voluntad firme—.
Solo… nada hacia la derecha.
Kairo asintió, pero algo dentro de él lo detuvo.No podía irse así.No podía dejar pasar esta oportunidad única.
—Shanks… —dijo en voz baja.
El pelirrojo se giró una vez más.
Kairo dio un paso hacia adelante, temblando, empapado, pero con una determinación que no sabía que tenía.
—Por favor… ¿me entrenas?
El viento del mar se detuvo por un instante.Luffy miró a Kairo con curiosidad.Shanks abrió ligeramente los ojos, sorprendido.
Una petición audaz.Demasiado audaz.
Pero el Haki del Rey que había brotado minutos antes… seguía latiendo en el aire alrededor de Kairo.
Shanks lo sintió.
Y sonrió.
“El juicio del Rey Rojo”** El mar seguía rugiendo detrás de ellos, como si la bestia que había intentado devorar a Luffy aún estuviera observando desde las profundidades.
El viento olía a sal, hierro y destino.
Shanks, con el brazo ensangrentado, sostenía al niño como si nada más importara.
Su sonrisa seguía ahí… pero sus ojos, por primera vez, parecían pesados.
Kairo tragó saliva.
Aún podía sentir la presión residual de su Rettō no Kado —ese extraño pulso de haki que había brotado de su alma— vibrando en el aire.
Él no entendía lo que había hecho, pero Shanks sí… y lo notó al instante.
El capitán del pelirrojo se quedó quieto, analizando a Kairo como si intentara descifrar un libro antiguo.Sus pupilas, aún repletas del poder de un Rey, se entrecerraron ligeramente.
—Oye… chico —murmuró Shanks, con una voz tranquila que contrastaba con la sangre que caía en gotas al agua—.
Eso que liberaste hace un momento… no cualquiera puede hacerlo.
Kairo retrocedió medio paso, nervioso.—¿A qué te refieres?
El pirata soltó una carcajada suave, aunque jadeante.
—No te hagas el tonto.
Tú lo sabes… ¿verdad?
Ese impulso.
Esa presencia que aplastó a la criatura bajo el mar.—Yo solo… reaccioné —respondió Kairo, sin saber si admitir o negar algo que aún no entendía.
Shanks sonrió más amplio, como si hubiese encontrado un diamante tirado en la arena.
—Haki del Rey.
—Lo dijo como quien revela el nombre de un emperador dormido—.
Muy pocos nacen con él… y tú eres uno de ellos.
El corazón de Kairo dio un vuelco.¿Haki del Rey?
¿Desde cuándo…?
¿Por qué él?
Shanks lo observó un instante más, evaluándolo, midiendo su espíritu, su respiración, incluso la forma en que su alma temblaba ante ese nuevo título.
Finalmente, habló: —Escúchame bien, Kairo.
—Su voz se volvió seria, casi paternal—.
Así como estás ahora… no estás listo para manejar ese poder.Pero dentro de ti hay algo… algo grande.
Shanks dio un paso hacia él, apoyando su mano —la única que le quedaba— sobre el hombro de Kairo.Incluso herido, su presencia era imponente, cálida, irrompible.
—Búscame en East Blue, dentro de un año.
Kairo levantó la mirada, confundido.—¿Un año…?
—Sí.
—Shanks alzó el pulgar, con esa misma manera despreocupada que algún día inspiraría al Rey de los Piratas—.
Dame ese tiempo para resolver mis propios asuntos… y cuando regreses, te entrenaré todo lo que quieras.
El viento sopló entre los tres, moviendo el cabello pelirrojo del capitán y secando el sudor frío en la piel de Kairo.
Shanks añadió, esta vez con una voz baja, casi solemne: —Chico… tienes potencial.Un potencial que podría rivalizar… incluso con el del propio Luffy.
Kairo abrió los ojos, sorprendido.Luffy, aún pequeño, aún temblando, lo miró con asombro.
Shanks dio media vuelta, preparando al niño para llevarlo a salvo.—No llegaste aquí por casualidad.
Así que no falles.
Nos veremos en un año… si de verdad quieres cambiar tu destino.
Kairo apretó los puños.El mar frente a él ya no parecía infinito… parecía un camino.
—Lo haré —dijo, con firmeza—.
Volveré… y seré digno de ese entrenamiento.
Shanks sonrió, satisfecho.
—Eso quiero ver.
Y sin más palabras, el pirata se alejó con Luffy en brazos, dejando atrás una línea de espuma y un inicio de leyenda.
Kairo, con el corazón latiendo como un tambor, supo que ese encuentro no había sido parte del canon.
Era el primer paso…de un Rey que había despertado antes de tiempo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com