Mugen Tabi - Capítulo 10
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10: **CAPÍTULO 10 Siete Días de Normalidad** 10: **CAPÍTULO 10 Siete Días de Normalidad** La sensación fue distinta.
No hubo presión.No hubo vértigo.No hubo mar rugiendo ni voluntad aplastante.
Kairo apareció de pie sobre una carretera tranquila, bañada por la luz suave de la tarde.
El aire era limpio.
El silencio, cómodo.
Parpadeó.
—…¿Eh?
Miró alrededor.
Casas alineadas.
Cercas bajas.
Árboles moviéndose con el viento.
Todo le resultaba… extrañamente familiar.
No recordaba haber estado allí, pero su memoria insistía.
Caminó unos pasos hasta detenerse frente a una casa en particular.
Su pecho se apretó.
—No puede ser… La fachada era demasiado conocida.
—Esto sería ridículo… —murmuró.
Aun así, levantó la mano y tocó la puerta.
Unos segundos después, esta se abrió.
—¿Sí?
—dijo una chica de cabello largo, mirada firme y expresión directa—.
¿Quién eres?
Kairo se quedó inmóvil.
Hori… No había duda.
—Entonces… —pensó con incredulidad— estoy en Horimiya.
Sacudió la cabeza de inmediato.
—N-no, perdón —dijo con torpeza—.
Buscaba a un chico llamado Miyamura… quizá me equivoqué de casa.
La chica lo miró con curiosidad.
—¿Miyamura?
—repitió.
Antes de que pudiera decir algo más, una voz tranquila salió desde el interior.
—¿Quién era, Hori?
Kairo giró lentamente.
Ahí estaba.
Miyamura Izumi, con el cabello corto, sin piercings visibles, mirándolo con expresión educada… pero completamente desconocida.
Sus miradas se cruzaron.
—¿Me… buscabas?
—preguntó Miyamura, confundido.
El corazón de Kairo dio un salto.
—No… —respondió tras un segundo—.
Perdón, fue un error.
Disculpen la molestia.
Hori lo observó un instante más, intrigada, pero no insistió.
—Está bien.
La puerta se cerró suavemente.
Kairo se quedó solo frente a la casa.
Exhaló.
—Así que sí… —pensó—.
Estoy aquí.
Un anime de romance.Sin poderes.Sin enemigos.Sin destino que romper.
Por primera vez desde que el multiverso lo había reclamado… —Siete días de tranquilidad —susurró.
No sabía si sentirse feliz…o peligrosamente cómodo.
Pero por ahora,el mundo no quería nada de él.
Y Kairo…aceptó el silencio.
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