Mugen Tabi - Capítulo 17
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17: **CAPÍTULO 17 El Joven León y la Caída de Roshar** 17: **CAPÍTULO 17 El Joven León y la Caída de Roshar** Nostradamus se giró hacia Kairo con su característica sonrisa tranquila.
—Bueno, me iré a una región pequeña de Roshar.
No te pierdas —dijo, antes de desaparecer entre la neblina.
—¡ESPERA!
—gritó Kairo, corriendo tras él—.
¡NOSTRADAMUS!
¡TE ESTABA BUSCANDO!
Nostradamus se detuvo, girándose lentamente.
—O no… —respondió, como si no tuviera prisa en irse.
—¿Quién eres?
—preguntó Kairo, exhausto y confundido.
—Él es… El Joven León —dijo Nostradamus, señalando a un chico que se mantenía firme, sereno y lleno de autoridad natural—.
Verás, en mis profecías siempre me refería a él como alguien; nunca pensé que en una parte de la ficción existiría de verdad.
El Joven León lo miró directamente.
—La diferencia es que yo… vengo esperándote mucho tiempo —dijo, con voz profunda y segura.
Nostradamus sonrió y levantó la mano.
—Bueno, Kairo, te dejo con él.
A ver qué hacen.
Yo me iré a una pequeña región de Roshar; ahorita nos vemos, no voy a tardar mucho.
Kairo lo miró, pero antes de que pudiera decir algo, El Joven León se acercó.
—Yo te conozco —dijo, con calma.
Kairo frunció el ceño.
—Ya lo sabía… no ocupas decirme —respondió.
—Todo tiene un lugar —dijo el Joven León, acercándose más—.
Tú no perteneces a ninguno.
No está mal.
Tu habilidad es extraordinaria, pero al final… ¿te sientes feliz?
Kairo tragó saliva, bajando la cabeza.
—¿Y si mi lugar no existe?
—preguntó, con voz quebrada—.
¿No puedo existir entonces?
El Joven León le sonrió suavemente.
—No, Kairo.
Que no tengas un lugar definido no te hace peor, ni mal, ni indigno.
Claro que puedes existir.
Al final, sigues siendo un humano, ¿no?
Eres un humano con una cualidad que te hace diferente, pero sigues siendo humano, y no está mal que tengas esa cualidad.
Kairo sintió que algo se quebraba dentro de él.Por primera vez desde que comenzó este viaje… abrazó a alguien.
Un Spren, observando desde lejos, flotaba silencioso.
—Las acciones pueden tener consecuencias irreversibles… —susurró el Spren para sí mismo—.
Y yo estoy a punto de hacer una.
Kairo, recobrando un poco la compostura, le preguntó al Joven León, con voz temblorosa: —Yo tengo derecho a actuar… y sabes una cosa, le agarré mucho cariño a Nostradamus.
Antes de que el Joven León pudiera responder, un grito resonó en la distancia: —¡UNA PARTE DE ROSHAR SE ESTÁ CAYENDO!
¡SE ESTÁ DERRUMBANDO!
Kairo giró la cabeza y sus ojos se abrieron de par en par.Era la misma región donde estaba Nostradamus.
El corazón de Kairo se aceleró.La tranquilidad de los últimos días se había roto.
—…No… —susurró—.
No puede ser… El Joven León lo miró fijamente.
—Kairo… ahora tus decisiones importan más que nunca.
El viento rugía.Las piedras caían.Y en el aire, el multiverso parecía observarlo, esperando su próximo movimiento.
Kairo comprendió algo con claridad: la libertad y la fuerza tienen un precio… y Nostradamus estaba en peligro, justo en el ojo de la tormenta.
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