Mugen Tabi - Capítulo 22
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22: **CAPÍTULO 22 “No más”** 22: **CAPÍTULO 22 “No más”** —Soy esclavo de las dimensiones a las que viajo… Kairo apretó los dientes.
—Pues ya no más.
No quería usar ese poder aquí.No quería hacerlo así.
Había aprendido algo en Roshar, algo que dolía más que cualquier herida:perder a alguien no te vuelve fuerte, te vuelve responsable.
—Tal vez… —susurró— la violencia nunca sea la opción.
El suelo tembló.
El choque entre Sukuna y Mahoraga desgarraba el aire mismo.
Cada impacto parecía un error acumulándose sobre otro error.
Kairo respiró hondo.
—Hora de usar lo que aprendí en el Cosmere…—Y sí —admitió—, esto va a ser malo.
Bajó por las escaleras del edificio.
Sin saltos imposibles.Sin refuerzos físicos.Sin margen de error.
Si me caigo… me muero.
Cada escalón era una decisión consciente.Cada paso, una aceptación del riesgo.
Cuando llegó abajo, el espectáculo era peor de lo que había imaginado.
Sukuna reía.Mahoraga giraba, adaptándose, rompiendo la lógica del combate.La ciudad… simplemente sufría.
Kairo inhaló.
Y gritó.
—¡HEY!—¡YA PAREN!
El mundo no se detuvo de inmediato.
Pero algo… escuchó.
Sukuna giró el rostro lentamente.
Cuatro ojos se clavaron en Kairo.
—¿Quién… —dijo, con una sonrisa torcida——quién es capaz de interrumpirme?
Kairo tragó saliva.
No retrocedió.
—Yo.
Por un segundo, el silencio fue absoluto.
Luego Sukuna descendió, caminando por el aire como si las reglas no le aplicaran.
Cada paso suyo presionaba el espacio, deformándolo.
—Hm… —murmuró—.—Me pareces divertido.
Kairo sintió cómo su cuerpo gritaba que corriera.Cómo su mente enumeraba todas las formas posibles de morir en los próximos segundos.
Pero su voz salió firme.
—No vine a pelear contigo.
La sonrisa de Sukuna se ensanchó.
—Eso lo hace aún mejor.
Kairo cerró los ojos un instante.
No usó haki.No usó fuerza.No usó violencia.
Extendió la mano.
No hacia Sukuna.
Hacia el mundo.
Sintió las Conexiones.Las tensiones invisibles que sostenían esta realidad.Los juramentos no dichos.Las reglas que mantenían a Jujutsu Kaisen en pie.
—No voy a romper este mundo… —pensó——solo voy a recordarle qué acepta.
Algo crujió.
No como una explosión.Como una página siendo doblada.
Mahoraga se detuvo por una fracción de segundo.
Sukuna ladeó la cabeza.
—Oh… Por primera vez, no reía.
—Eso… —dijo despacio——no es de aquí.
Kairo abrió los ojos.
—No —respondió—.—Pero tampoco lo soy yo.
El aire se volvió pesado.
El Cosmere no estaba mirando.
Pero las consecuencias, sí.
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