Mugen Tabi - Capítulo 26
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
26: **CAPÍTULO 26 La herencia que no pedí** 26: **CAPÍTULO 26 La herencia que no pedí** —Kairo…—Kairo…—Kairo… Su nombre.
Repetido tres veces.
No como eco.No como llamada divina.
Como un recuerdo que se niega a morir.
Kairo abrió los ojos.
Aula blanca.
Ventanas abiertas.
El murmullo de estudiantes.
El olor a libros nuevos.
Uno de esos primeros días de clases que parecen insignificantes… hasta que los recuerdas toda la vida.
—Kairo, despierta.
Era ella.
La chica que le gustaba.
El sol entraba por detrás de su cabello y por un segundo —solo uno— el mundo parecía simple.
Normal.
Humano.
Kairo se rió.
No una risa feliz.
Una risa cansada.
—Jamás fui libre —dijo en voz baja—.—Jamás lo fui… y mucho menos desde que mi padre murió.
El aula empezó a distorsionarse.
Las voces se apagaron.
Los pupitres se alargaron como sombras.
Y entonces apareció la carta.
La maldita carta.
Papel viejo.
Letras firmes.
Demasiado firmes para alguien que sabía que iba a morir.
—¿Quién lo diría, no?
—Kairo apretó los dientes—.—Dime, padre.
La carta ardía en sus manos, pero no se consumía.
—¿Por qué me dejaste esto?—¿Por qué me dejaste un camino ya escrito?
Su voz tembló.
—Viajar.—Observar.—Crear libros.—Contar mundos que no son míos.
Las imágenes se sucedieron como cuchillas: Kairo cruzando dimensiones.Kairo perdiendo gente.Kairo dejando atrás mundos rotos.Kairo escribiendo, siempre escribiendo.
—¿Para qué?
—gritó—.—¿Para que yo haga lo mismo que tú?
El aula se rompió por completo.
Ahora estaba solo en la nada.
—Yo también… —continuó—.—Yo también iba a dejarle el mismo mensaje a mi hijo, ¿verdad?
Silencio.
—“Sigue viajando”.—“Observa”.—“No te quedes”.
Kairo bajó la cabeza.
—¿No es eso lo que querías?
—susurró—.—¿Que la cadena nunca se rompa?
Levantó la mirada.
Sus ojos ya no tenían duda.
—Pues no.
La carta se desintegró al fin.
—Ya no va a ser así.
El vacío tembló.
—Hoy… —dijo con una calma aterradora——se acaba.
No la historia.No el viaje.
La herencia.
Y en algún lugar, fuera del tiempo, ella sonrió.
Porque Kairo acababa de hacer algo que ni el Cosmere, ni las dimensiones, ni su padre habían previsto: Por primera vez…eligió romper el guion.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com