Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mugen Tabi - Capítulo 5

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Mugen Tabi
  4. Capítulo 5 - 5 CAPÍTULO 5
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

5: **CAPÍTULO 5 Cuando un Rey Mira al Abismo** 5: **CAPÍTULO 5 Cuando un Rey Mira al Abismo** El aire cambió.

No fue un sonido ni un movimiento.Fue una presión.

Kairo sintió cómo su piel se tensaba incluso antes de que Shanks diera el primer paso.

El puerto entero parecía contener la respiración.

Las olas dejaron de romper con normalidad.

El mundo, por un instante, se volvió pesado.

—No te acerques… —pensó Kairo—.

No te acerques.

Era lo único que tenía claro.

Shanks avanzó.

No corrió.No atacó.

Simplemente caminó hacia él, espada en mano, como si el resultado ya estuviera decidido.

Kairo retrocedió de inmediato, aumentando la distancia entre ambos.

Activó su haki, no como una explosión, sino como un muro invisible alrededor de su cuerpo.

El suelo bajo sus pies crujió.

—Bien… —murmuró Shanks—.

Así que eliges observar primero.

Kairo no respondió.Respiraba con cuidado, midiendo cada paso, cada gesto.

Si me acerco, pierdo.Si intercambio golpes, pierdo.Si bajo la guardia… muero.

Shanks desapareció.

No literalmente, pero así se sintió.

Un segundo estaba frente a él.Al siguiente— CLANG.

Kairo apenas logró saltar hacia atrás cuando la espada de Shanks partió el aire donde su cuello había estado un instante antes.

La onda de choque le arrancó la respiración y lo lanzó varios metros atrás.

Rodó por el suelo, se levantó de inmediato y volvió a retroceder.

—¡No!

—pensó—.

¡No puedo dejar que me encierre!

Shanks avanzó otra vez.

Cada paso suyo reducía el mundo de Kairo.

El pelirrojo atacó de nuevo, esta vez con un corte horizontal que parecía lento… hasta que el aire explotó.

Kairo extendió el brazo por reflejo y liberó haki para desviar el impacto.

El choque lo lanzó contra el suelo.

Dolor.

Un dolor limpio, honesto.

—¿Eso es todo?

—preguntó Shanks, sin burla—.

¿O todavía estás midiendo?

Kairo se puso de pie, jadeando.

Algo dentro de él se movió.

No fue el haki.Fue más profundo.

Como si una pieza invisible estuviera ajustándose.

Rettō no Kado…¿Estás… reaccionando?

Kairo volvió a retroceder, pero esta vez sus pasos fueron distintos.

Más firmes.

Su cuerpo empezó a anticipar el ritmo de Shanks, aunque su mente no alcanzaba a comprenderlo.

Shanks atacó de nuevo.

Y esta vez— Kairo esquivó.

Por centímetros.Pero lo hizo.

Los ojos del pelirrojo se abrieron apenas un poco.

—Oh… La pelea continuó.

Shanks atacaba con precisión absoluta.

Cada golpe era suficiente para terminar el combate.Kairo no respondía con ataques.Respondía con distancia.

Saltaba.Rodaba.Se deslizaba.

Cada segundo resistiendo era una victoria.

El suelo estaba lleno de marcas.El puerto, en silencio total.

Y entonces, Shanks dio un paso distinto.

El haki del rey se expandió.

La presión fue brutal.

Kairo cayó de rodillas.

Su visión se nubló.El mundo parecía romperse en fragmentos.

Aquí termina, pensó.

Pero algo dentro de él no se rompió.

Se adaptó.

Por un instante, el peso disminuyó.

No desapareció… pero dejó de aplastarlo por completo.

Shanks lo sintió.

—Interesante… —susurró.

Un último movimiento.

Shanks apareció frente a él y lo golpeó con la empuñadura de la espada, directo al pecho.

El impacto fue devastador.

Kairo salió despedido y cayó de espaldas, inmóvil, mirando el cielo.

Silencio.

Algunos pensaron que había terminado.

Shanks bajó la espada lentamente.

—Es suficiente —dijo—.

Ya demostraste lo que— —Aún… no… La voz fue débil.Rota.Pero real.

Kairo movió los dedos.Luego el brazo.

Con esfuerzo, giró la cabeza.

—Aún… no me rindo.

El viento sopló.

Shanks sonrió.

No como un pirata.No como un emperador.

Sino como alguien que acaba de encontrar algo raro…y valioso.

Y en lo profundo de Kairo, sin palabras ni notificaciones visibles, el Rettō no Kado siguió ajustándose.

Aprendiendo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo