[Multiverso]: La travesía de un héroe [ES] - Capítulo 115
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- Capítulo 115 - 115 Capítulo 3 Sendero de la muerte
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115: Capítulo 3: Sendero de la muerte 115: Capítulo 3: Sendero de la muerte Después de caminar un buen rato, llegué a donde estaba mi víctima.
Era un tipo que, cuando lo veías, decías: “Muy estándar”, al menos para este tiempo.
Pero había algo que lo diferenciaba del resto, y era que estaba en mi lista de eliminación.
Hice presencia dando unos pasos hacia adelante.
El tipo, cuando me vio, pareció que casi le da un susto, y era normal.
Frente a él estaba un tipo con túnicas, cara de esqueleto y una hoz gigantesca.
Su susto fue momentáneo, ya que su cara pasó a la arrogancia después.
“Otro monstruo que quiere matarme, esto ya me está aburriendo”, dijo, pero en su voz aún notaba nerviosismo.
“Yo soy diferente, ya que vengo por tu alma, nada más”, le dije.
“Ja, intento; para tu mala suerte soy inmortal; no importa si me cortas la cabeza, esta se volverá a unir, no hay forma de matarme”, pronuncia con arrogancia, casi perdiendo el miedo que me tenía.
“Bueno, intentémoslo”, exclamé para usar soru y, de un corte, quitarle la cabeza de su cuerpo, haciendo que cayera al suelo.
“JAJAJA, ¿ves?
Te dije que soy inmortal, no puedes matarme, solo espera que vuelva a la normalidad para destruirte”.
Prácticamente grito, y así estuvimos unos cuantos minutos.
Vi cómo la cara del tipo pasó de arrogante a nervioso para finalmente pasar al horror.
“¿Qué pasa, por qué mi cabeza no vuelve a mi cuerpo?”, exclamó en pánico.
“Mi hoz tiene la particularidad de que, cuando corta una cabeza, esta no puede volver a unirse por ningún motivo; a menos que tengas una habilidad que desafíe las leyes de causa y efecto, no podrás volver a unir tu cabeza a tu cuerpo nunca más”.
Le expliqué calmadamente, para después crear una espada simple y cortar todas las líneas de vida del sujeto.
Sus ojos perdieron su brillo y dio un pequeño quejido para que su cuerpo cayera al suelo como una títere al cortarle las cuerdas que lo sostienen o como un juguete cuando venía Andy en Toy Story.
Al morir en territorio griego, su alma viaja automáticamente al Hades, así que no era necesario encarcelar su alma.
En ese momento, Kiss-Shot salió de mi sombra para darme un abrazo.
“Ya falta poco; después de eso podemos descansar e ir a vacacionar como debió ser desde el principio”, me dijo cariñosamente.
“Verdad, solo queda uno”, dije respondiéndole, sosteniendo sus manos cuidadosamente.
En ese momento invoqué el pergamino donde salían los nombres de aquellos que debía buscar.
Me fijé en que por fin solo apareció un nombre, ya que esta cosa se actualiza, para mala suerte mía.
“Bueno, terminemos el trabajo”.
…
Después de buscar tres días, logré encontrar a la última persona que estaba en la lista.
Llegué a una cabaña pequeña, un poco apartada de la civilización; usando mi haki, logré percibir que había dos personas en el lugar, siendo un hombre y una mujer.
El nombre de la lista era Adara, siendo nombre de mujer, así que ya sabía a quién debía apuntar.
Entró a la casa abriendo la puerta un poco bruscamente.
“¿Quién anda ahí?”, escuché la voz del hombre que estaba en la habitación con mi víctima.
“He venido por tu alma, Adara”, dije mientras caminaba hacia la habitación para ver a los dos, y cuando los vi me detuve en seco y fruncí el ceño.
Allí había un hombre que tenía alrededor de 30 o 40 años.
A su lado, yacía una niña acostada en la cama; tenía alrededor de unos 8 a 12 años, se veía muy enferma, y yo me di cuenta inmediatamente del porqué.
Tenía su alma incompleta; su cuerpo solo tenía 3/4 de su alma.
El hombre se asustó al verme, mientras que la niña se veía muy enferma como para hacer algo.
Me fijé en que la habitación estaba llena de posiciones y cosas relacionadas con la alquimia.
Puse mis ojos en el hombre.
“¿Qué hiciste?”, le dijo de manera intimidante al tipo.
Ante mi voz, su apariencia y presencia se tiraron al suelo.
“Por favor, no le hagas nada a mi hija, ella no tiene la culpa de nada, yo solo…”, no le dejé terminar su discurso, lo tomé del suelo y le hablé nuevamente.
“¿Qué hiciste?, responde la pregunta”, le exclamé.
“Yo solo quería traerla de vuelta a la vida; gasté toda mi fortuna para volverla a la vida, le pedí a una bruja que la reviviera y lo hice, pero ahora está muy débil y enfermiza, y apenas puedo cuidarla; todo es culpa mía”, me dijo llorando.
Solté al tipo y miré a la niña; verla tan indefensa y débil me hizo dudar.
“Hagamos un trato”, le dije al hombre.
Al decir esto, este me miró.
Esto era algo que siempre les hacía a las personas a las que tenía que reclamar su alma.
Le ofrecía un trato, tanto en mi forma de parca como en mi forma normal.
“Generalmente, ella debería tener que hacer esto, pero te daré la opción de que lo hagas tú.
Al noroeste de aquí hay una ciudad llamada Crisa; allí hay un ser al cual debes derrotar.
Si lo haces, no reclamaré el alma de tu hija, pero si fallas, también reclamaré la tuya, ¿aceptas?”, le anuncia al hombre.
Este me miró dejando de llorar un poco, se paró y se limpió la cara con una manta.
“Acepto”, dijo con determinación.
“Bien, tienes un año para hacerlo”, exclamé para después irme del lugar, para esconderme cerca del lugar.
Una vez escondido, vería cuándo este tipo se iría de la casa para cumplir con el trato.
En ese momento Kiss-Shot salió de mi sombra.
“Qué raro, nunca haces estas cosas”, me dijo.
“¿A qué te refieres?”, le pregunté sin mirarla.
“Dar tanto tiempo, apidarte, dejar que alguien más haga el trabajo sucio, ¿ahora por qué lo hiciste?”.
Ella sabía la respuesta, pero quería que yo la dijera.
“Porque yo haría lo mismo por mi hija”, dije simplemente.
“Excepto la parte de llorar”.
“Ese tipo no logrará”, me dijo ella.
“Lose”, le contesté, “pero solo queda esperar”.
“¿Para qué?”, me pregunto.
“Solo ten paciencia”, le declaré.
…
Después de tres días, el hombre salió de la cabaña con su hija, y yo, como un acosador, lo seguí para saber qué iba a hacer.
Al final de 4 días llegó a una ciudad, en donde, después de hablar con el dueño de una granja, dejó a su hija y partió al noroeste.
El hombre iba con un cuchillo y una bolsa con provisiones, nada más.
Yo, al verlo, me dije: “A este tipo lo van a matar”, y así fue, bueno, no tan así.
En medio de su caminata le aparecieron tres arpías.
Si las arpías jugaran con su comida, entonces lo que estaba viendo era la representación de eso.
“¿No crees que ya es dura realidad para él?”, me preguntó Kiss-shot dentro de mi sombra, ya que era de día.
“Sí, lo van a matar a este paso”, le respondí para invocar mi Sword Buster y caminar en su dirección.
Ahora mismo estaba en mi atuendo de aventurero; no había ningún indicio de que yo era la parca que le estaba obligando a hacer este viaje.
De un salto, corte la mitad a las tres arpías en un dos por tres, para caer al frente del tipo.
“Vaya que te ves mal, amigo, vi que necesitabas ayuda, espero no haber molestado”, le dije mientras le extendía mi mano.
“Para nada, le agradezco mucho su ayuda, señor”, me dijo el hombre adulto.
“Dante, llámame así, sin lo del señor”, le expresé mi sinceridad.
“Entendido, Dante, mi nombre es Bemus”, dijo de manera un poco alterada por el ataque anterior.
“¿Y qué trae un hombre como tú a estas tierras llenas de bestias?”, vi cómo palidecía su rostro al escuchar lleno de bestias.
“Bueno, no es tan simple”, me respondió.
“Cuéntame, me gusta escuchar historias interesantes”, le manifesté mi intención de escuchar algo que ya sé, pero desde su punto de vista.
Y así me contó cómo un ser malévolo le quiso quitar a su hija, pero a cambio hizo un trato muy dudoso, pero ante las circunstancias solo podía hacerlo.
“Qué historia más conmovedora”, le dije secándome una lágrima.
“Un padre que haría cualquier cosa por salvar a sus hijos; Zeus debería aprender de ti”.
Ahora mismo, caminando por una carretera de tierra, en rumbo a la siguiente ciudad para vender los restos de las bestias.
“¿Y a dónde te diriges?”, le pregunto intentando guiar la conversación.
“A Crisa, allá es donde tengo que ir”, me respondió.
“Qué coincidencia, yo también tengo que ir allá; mi hermano tuvo un hijo no hace mucho y me pidió que fuera a visitarlo, y justo vive donde vas”, le dije, a lo que él solo me miró y asintió con asombro de la coincidencia.
Pero en ese momento lo detuve sujetándolo de los hombros.
“Si mal no estoy, en donde te diriges hay una criatura peligrosa que mata a cualquier ser vivo que se enfrente a ella”.
Hable con exageración.
“¿Entonces las personas que viven allí no están en peligro?”, me preguntó con nerviosismo.
“No realmente, la cosa vive en la cima de una montaña y nunca baja de ahí; mientras no subas imprudentemente, estarás bien”.
Le expliqué la situación de la isla.
“Si tienes que enfrentarte a ese ser, morirás así como estás”.
“No me queda de otra; si no lo hago, mi hija morirá”, le explicó Bemus.
“Lo sé, por esa misma razón te entrenaré”, le dije con emoción.
“¿Cómo?”, me pregunto con incredulidad.
“Te enseñaré a pelear y matar como un gran espartano”.
Él intentó decir algo, pero lo interrumpí: “¿Acaso no quieres salvar a tu hija?”, le dije deteniendo su habla para asentir con la cabeza.
“Entonces no te queda opción”, le expliqué con una sonrisa maliciosa.
…
Han pasado sus buenos 6 meses desde que estoy entrenando a Bemus.
Ha sido duro, ya que, como dice el dicho, a un perro viejo no le puedes enseñar viejos trucos; como diría en mi patria, si no aprende a la buena, será a la mala.
Le obligué a hacer mucho ejercicio y poco descanso.
Mucha práctica con la espada, al menos que sea capaz de pelear contra bestias, ya que la idea es que sobreviva de camino hasta la meta.
Le obligué a ir al bosque a pelear con diferentes monstruos, los cuales, si había muchos, tenía que ir a salvarle el trasero.
“Bueno, sí que ha habido mucho cambio”, le dije a Bemus mientras se quitaba el sudor al terminar su combate con una boa gigante.
“¿Por qué había una serpiente gigante en este bosque?”.
Me replico.
Yo la había traído la serpiente de otro lugar más alejado, allá en América.
“Ni idea, debe ser por algo del clima, pero con esto creo que ya estás listo para ir a Crisa vivo”, le dije mostrándole el dedo gordo levantado.
Y así partimos el viaje.
Cabe señalar que yo estaba guiando el camino, y por eso mismo, iría por el camino más largo que hay.
No sabía hasta cuándo lo iba a estar acompañando, pero me era entretenido ver a este hombre de mediana edad hacer estas cosas de guerreros jóvenes.
Durante el viaje encontramos múltiples bestias por los alrededores, entre quimeras, arpías, y casualmente nos encontramos con Equidna.
Con ella, salió una horda de bestias; al final tuvimos que escapar y escondernos.
“¿Qué era esa cosa?”, me preguntó asustado Bemus.
“Equidna, la madre de los monstruos, pareja de Tifón; tuvimos mucha mala suerte al encontrarnos con ella”.
Le respondí para sacar un mapa.
“Esta zona está bajo su control, así que tenemos que hacer un desvío; no nos queda mucho camino por recorrer y aún nos queda tiempo, así que nos iremos a la orilla del mar y tomaremos un barco para llegar a una isla cerca de Crisa”.
Le propuse mi plan a Bemus, el cual aceptó de buena gana.
Así, caminando de puntillas, llegamos al mar, donde tomaría un pedazo de troncos y, con la mayor rapidez y habilidad posible, crearía un bote para los dos.
Y con dos remos partimos al mar.
Después de un día de un horrible viaje en bote, encontraríamos un barco pesquero, el cual estaba viajando y pasaba cerca de nuestra próxima parada.
Y así nuestro viaje se hizo más fácil, pero no por mucho.
Mientras miraba el agua del mar, pude sentir que algo iba a suceder, pero no sabía qué era.
“¿Qué pasa, Dante, estás nervioso?
¿Acaso no te gusta viajar en el mar o te dan miedo los piratas?”, dijo un hombre barbón que era parte de la embarcación junto a Bemus, sosteniendo un vaso de madera con alcohol.
“Siento que algo malo va a pasar”, le respondí con total sinceridad.
“No exageres, lo peor que podría pasar sería encontrarse con esas mujeres que engañan a los marinos con su voz”, me respondió el hombre.
“¿Mujeres?
¿Serán algún tipo de mujeres monstruos como Equidna?”, dio la pregunta Bemus, más a mí que al hombre.
“Tranquilo, dicen que su voz es algo de otro mundo, ¿no sería mala caer en las manos de una mujer hermosa o no?”, dijo el tipo guiñándole a Bemus.
Yo iba a decir algo, pero el barco empezó a moverse erráticamente.
Yo volví a mirar el mar, y usando mi haki sentí lo que había en el mar, solo para abrir los ojos.
“¿Un monstruo?”, me preguntó Bemus.
Yo solo le agarré de su ropa y corrí al otro lado del barco.
“Es Caribdis”, le respondió simplemente para lanzarlo al mar y seguirle lo más lejos posible y seguir yo con un gran salto.
Los marineros intentaron hacer lo mismo, pero solo pudieron caer al remolino que se formaba, que formaba parte de su perdición y el almuerzo de Caribdis.
Al sumergirme en el mar, pude ver de manera más clara el cuerpo del monstruo, y era algo sorprendente ver al ser que apareció en los mitos de la Odisea y los Argonautas.
Así nadamos hasta llegar a una isla que estaba algo deshabitada.
Apenas entramos, sentí que el lugar era algo más divino de lo normal.
“Este lugar es territorio de un dios o dioses, así que ten cuidado”, le dije a Bemus, el cual me asintió con un poco de miedo.
Para él, los dioses son algo que hay que venerar y temer, pero con el tiempo de este viaje, su miedo y lloriqueos han ido disminuyendo poco a poco.
“¿Necesitas que haga algo, esposo mío?”, me preguntó Kiss-Shot desde la sombra.
“No, por ahora, pero esté atento por si necesito que salga en caso de emergencia”, le dije metalmente a Kiss.
Mientras seguíamos caminando por el lugar, sentí una presencia que se acercaba a nosotros.
“Viene algo, atento”, le pronuncié a Bemus, el cual tenía su espada lista, solo para ver a una pequeña loli de pelo largo y morado con una lanza.
“O solo son visitantes”, dije para fijarse en mí, entrecerrar los ojos.
Al ver esto, no pude evitar pensar en lo adorable que era esta niña pequeña.
Al mismo tiempo, no quería un conflicto aquí, así que levanto mis manos en señal de paz.
“No queremos pelear, quedamos varados en esta isla por un monstruo marino, ¿podrías llevarnos con alguien que pueda ayudarnos?”, le dije a la pequeña niña.
“Mmm, si es así, tal vez mis hermanas puedan hacer algo”, dijo ella.
“Muchas gracias, mi nombre es Dante y este hombre viejo es Bemus”.
“Medusa, ese es el mío, sígame”, habló dándose media vuelta e ir al centro de la isla.
En ese momento me di cuenta de que frente a mí estaba Medusa, quien ahora mismo estaba en su forma de Ana, que mostraba en la singularidad de Babilonia y que en el futuro se convertirá en la famosa Gorgona.
Después de un poco de caminata, llegamos a un lugar precioso y que se veía tanto hermoso como precioso.
En medio de todo eso había dos mujeres muy jóvenes; por defecto pude decir que eran Stheno y Euryale.
“Veo que has traído visitas, Medusa”, dijo una de ellas.
“Y esta vez trajiste una buena pesca, y otra no muy buena”.
Dijo la otra, la cual prácticamente se teletransportó al lado mío: “Hueles a caos, me gusta”.
“¿Cómo se atreve esa zorra a tocar así a mi hombre?”, escuché en mi mente cómo Kiss-shot maldecía y estaba a punto de salir de la sombra.
Después de tranquilizarla, les hablo a las dos diosas de nuestra situación.
Ellas asintieron y dijeron que si hacíamos unos favores, nos ayudarían.
Y así fue nuestro tiempo como sirvientes de dos diosas.
Pasábamos entre limpiar el templo, buscar comida para las diosas y hacerles masajes a ambas, algo que me pedían hacer solo a mí.
Durante este tiempo conocí a las tres diosas, sobre todo a la pobre Medusa, que tenía que aguantar a sus dos hermanas que abusaban de la bondad de ella.
Podía sentir el amor que tenían Stheno y Euryale por Medusa, pero eso no quitaba las cosas que hacían, que por mi parte es algo que harían unas hermanas mayores para molestar a la menor.
Solo faltan dos meses para que Bemus llegara a su destino, así que fui a hablar con las diosas para que nos soltaran.
Resulta que solo me querían a mí.
Así que, después de hacer un trato con ellas, dejaron que Bemus se fuera y siguiera su camino él solo.
Y así, con mi sacrificio, Bemus pudo irse de la isla para seguir su viaje para salvar a su hija.
Una vez que se fue, las dos diosas intentaron aprovecharse de mí, pero al no estar Bemus, dejé que Kiss-Shot saliera y se enfrentara a ellas.
Al final tuve que tomar a Medusa y escapar del ojo del huracán.
Usando mi habilidad de la fruta de oscuridad, topé el cielo con un manto oscuro, evitando que los rayos del sol lo traspasaran.
Así Kiss-Shot no se preocuparía por el sol y se desataría.
Después de 4 días seguidos de peleas de gatas, las tres llegaron a un entendimiento mutuo.
El trato era que tenía que estar aquí una cierta cantidad de tiempo por cada estación del año con ambas, incluida la misma medusa.
Así estuve un mes entero con las 4 mujeres, siendo mi único alivio la adorable Medusa, ya que las 3 se pasaban peleando y reconciliándose entre sí.
Fue horrible.
Durante este tiempo, usando la hoz, pude seguir el rastro de Bemus, así hasta que estuvo un día para llegar a Cirsa.
Y con eso tenía algo que hacer.
Junto con Kiss-Shor fui a donde estaba la hija de Bemus.
“¿Qué tienes pensado hacer?”, me preguntó Kiss-Shot al ver que tenía a todos desmayados menos a la niña, que me miraba con miedo y pánico.
“Un vacío legal”, le dije para usar la hoz con la hija de Bemus.
…
Al siguiente día, usando mi haki, sentí cómo Bemus había llegado a la ciudad, y como tenía planeado, los ciudadanos le dijeron que solo de noche se podía subir a la montaña.
Y así fue.
Cuando oscureció, Bemus subió a la montaña con una gran determinación.
Me di cuenta de que llevaba una espada nueva y con ella una fuerza divina.
Inmediatamente sentí la presencia de Apolo en esa espada.
“Así que consiguió algunas bendiciones en el camino”, dije al verlo.
“¿Será algún problema eso?”, me preguntó Kiss a mi lado.
“No, realmente”, le contesté.
Esperé que llegara a la cima; cuando estuvo ahí, se quedó mirando alrededor solo para ver que no había nadie.
En ese momento salí de mi escondite mientras aplaudía.
“Maravilloso, logras llegar al final”, le dije con una sonrisa.
“Dante, ¿qué haces aquí?
¿Venciste al monstruo?”, me preguntó al verme sin entender lo que pasaba.
“¿Cómo se supone que me venza a mí mismo?”, le respondí, y al escuchar mi respuesta abrió grande los ojos, solo para sacar las alas negras gigantes en mi espalda que siempre tenía ocultas en mi túnica.
“Mi querido Bemus, déjame presentarme como corresponde; mi nombre es Dante, servidor de Hades, o mejor conocido como la Parca”.
Y con eso dicho, me transforma completamente, con la máscara, pelo blanco, ojos azules y las dos alas de ángeles.
“Tú me engañas, ¿por qué hiciste todo eso?”, me preguntó con incredulidad y rabia.
“Fácil, para que lograras llegar a la cima de esta montaña lo más intacto posible”.
Dije con los brazos extendidos.
“Ahora el plato principal, tráela, cariño”, le dije a Kiss-Shot, que apareció con una sana Adara.
“Padre”, exclamó ella.
“Hija mía”, él intentó ir a ella, pero le bloqueé el paso con mi hoz.
“Alto ahí, tenemos un trato que hacer”, dije soltando la hoz para crear otro con energía azulada.
Bemus solo me miró y se puso en posición de batalla.
Y así empezó nuestro enfrentamiento.
Algo que siempre hacía con los tipos que tenía que matar: siempre les obligaba a ir a esta montaña en búsqueda de salvación, solo para matarlos y completar el pergamino.
Por mucho entrenamiento que tenía Bemus, la diferencia de habilidad de poder era abismal; ni la espada que tenía le sirvió de ayuda, ya que no logró cortarme en ningún momento.
Al final, después de unos cortes en el pecho, Bemus soltó su espada, pero no cayó al suelo.
“¿Qué pasa, acaso te has rendido?”, le dije en forma de burla.
“Yo no me rendiría; si es por mi hija, yo daría mi vida”.
Exclamo con determinación: “Ya crucé todo este camino, no puedo rendirme ahora y menos frente a ella”.
“Oh, ¿estás dispuesto a dar tu vida por la de ella?”, le pregunté juguetona.
“SÍ”, dijo él.
“Demuéstralo”, le dije tirándole un cuchillo.
Bemus se quedó mirando el arma, para agarrarlo.
Usando mi haki, vi que se lo iba a enterrar en el corazón, y justo cuando estaba a punto de hacerlo, con un movimiento, se lo quité.
“Está bien, acepto tu trato, tu alma por la de tu hija; dentro de 15 años te la pediré; mientras tanto, aprovecha este tiempo siendo un buen padre”.
Le dije para su incredulidad.
En ese momento, Kiss-shot soltó a Adara, el cual corría a los brazos de Bemus.
Yo solo me fui de ahí, siendo seguido por una sonriente Kiss.
“Eres todo un bonachón”, me dijo burlonamente.
“Cállate, solo quiero descansar”, le repliqué, a lo cual ella me abrazó.
Y así nos fuimos a un lugar no muy lejos de aquí para ver qué pasara el día de mañana.
————————————————- [Imagen actual de Dante como Parca] REFLEXIONES DE LOS CREADORES PancnHuebo XD
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com