[Multiverso]: La travesía de un héroe [ES] - Capítulo 116
- Inicio
- Todas las novelas
- [Multiverso]: La travesía de un héroe [ES]
- Capítulo 116 - 116 Capítulo 4 Aparecen los olímpicos
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
116: Capítulo 4: Aparecen los olímpicos.
116: Capítulo 4: Aparecen los olímpicos.
Mientras Kiss-Shot me daba de comer, vi cómo varias mujeres de la ciudad estaban limpiando y preparando el postre.
Ahora se preguntará: “¿Por qué sucede todo esto?”; es simple, es porque yo soy el líder de Crisa.
Hace más de un año, mientras buscaba las almas de aquellos que se negaban a morir, me di cuenta de que me aburría, así que decidí hacer algo.
Y eso era hacerles ir a un lugar creyendo que podrían salvar sus almas, solo para que se enfrentaran a mí y les quitara el alma.
Con todos hacía lo mismo: me presentaban, siendo la parca u otras veces Dante; les decía que si derrotaran a un ser, serían salvados, y una vez que llegaran, morían.
Puede que suene un poco cruel, pero estos tipos jugaban con la vida y la muerte, así que se merecían un poco de esto.
El único que ha logrado bajar de esa montaña vivo hasta ahora ha sido solamente Bemus, quien estaba frente a mí junto a su hija Adara, viéndome comer.
“¿Y cómo está tu hermano?”, me preguntó con mucha ironía.
“Está en el Hades junto a una madre, quien está embarazada”, le respondió, y él no se esperaba que contestara eso por su expresión.
“Solo quiero preguntarte algo con total curiosidad, ¿cómo hiciste para curar a Adara?”, dijo mirando a su hija.
Me imagino que le tuvo que contar que yo le hice algo, pero ella en su forma de alma no puede darse cuenta mucho de lo que hacía.
Debe tener mucho poder mental y espiritual para poder controlar tu alma estando en libertad, pero con mi hoz, las almas son almacenadas dentro, por lo que no sintió nada de lo que pasó una vez que hice mi trabajo.
“Le quité su completa alma; para eso tuve que quitar su alma de su cuerpo e ir a Hades para buscar su otra mitad; así, cuando la encontré, la uní y volví a dejar su alma en su cuerpo”, le respondió.
Una vez que un alma sale de su cuerpo, tiene tres días para unirse, ya que el cuerpo después de eso se empieza a pudrir, y como su alma no coincide con su cuerpo, no puede volver.
En resumen, solo un cuerpo sin alma puede durar disponible solo tres días; después de eso no puede ser habitable por un alma, sea cual sea.
Generalmente, las almas son arrastradas automáticamente al Hades, pero hay casos en que eso no pasa.
Conmigo no pasa eso, ya que usando las líneas de vida, hago que el cuerpo y el alma no puedan volver a unirse.
“¿Eso se puede hacer?”, preguntó con incredulidad.
“Sí, y con eso cumplo con mi trabajo, que es llevar el alma de Adara al Hades, solo que después la saco inmediatamente”, dije con felicidad, ya que con esto no tendría que trabajar por un buen tiempo.
“Mira, el nombre de Adara desapareció”.
Berus tomó el pergamino y miró.
“Es verdad, ya no sale su nombre”, dijo, a lo que yo asentí con los ojos cerrados.
“Pero la cantidad de nombres que hay aquí es más poca de lo que creí que habría”.
Al escuchar eso, me quedé de piedra.
Rápidamente le quité el pergamino y miré su contenido.
Para mi horror, había como 6 nombres más escritos aquí.
Toda mi felicidad se desvaneció en un instante.
“Tiene sentido, estuviste 10 meses sin mirarlo, más que tuvieron que aparecer nuevos nombres en su contenido”, dijo Kiss-Shot mirándolo.
Yo golpeé la mesa en donde estábamos destruyendo en miles de pedazos, asustando a Bemus y Adara.
Yo solo quería vacacionar, quería mirar las otras regiones de este mundo, pero como tengo que hacer este trabajo, tengo que quedarme con los griegos, a no ser que sea parte del trabajo tener que buscar a alguien.
Después de buscar una nueva mesa y quejarme de mi trabajo, de cómo rodó un trabajador promedio, seguimos con nuestra conversación.
“Y bien, ¿qué pasó después que nos separamos en las islas de las diosas?”, le preguntó a Bemus con mucha curiosidad.
Cuando nos separamos, Bemus se encontraría perdido, y después de caminar por un buen rato, se encontraría con alguien, quien le ayudaría a seguir con su camino, para después presentarse como Hermes, el dios de los viajeros.
Hermes, al ver la encrucijada que tenía en adelante, lo bendijo con una habilidad bastante útil.
Si tenía una meta o una ubicación en donde llegar, mientras tuviera una idea de su ubicación y el nombre del lugar, entonces este podría llegar al lugar sin ningún mapa o algo que lo guiara.
Con eso, pude llegar rápidamente a Crisa.
En medio de ese camino se encontraría con Apolo en una posada; este estaba con algunas damas cortejándolas.
Cuando vio a Bemus, este fue directamente a donde él Este, ya que Apolo es un gran acosador, y estuvo viendo casi todo nuestro viaje, ya que era divertido ver este tipo de cosas.
Al verlo solo, sin mí, decidí darle un regalo para que pudiera llegar a su destino.
Esta sería una espada de oro, con gemas incrustadas, la cual tiene dos propósitos: la primera es para espantar bestias de menor rango, y la segunda es iluminar la oscuridad.
Bastante útil.
Los dos regalos que recibía no eran algo muy grandioso, pero eran útiles y servían para lo que él necesitaba.
También me contó que en medio de su camino se encontró con un cíclope salvaje, al cual pudo derrotar gracias a esta espada, la cual llamé φωτόσπαθο (fotóspatho), que significa espada de luz.
Con esto pudo segar al cíclope y cortarle los tendones, y cortó el cuello posteriormente.
Mientras contaba todo esto, las sirvientas que estaban en mi templo —sí, me hice un templo— estaban con mucha admiración a Bemus; al fin y al cabo, es toda una celebridad al ser el primer ser vivo no divino que sale de esa montaña.
Y digo no divino, ya que aquí en esta isla, Kiss y yo somos tratados como espíritus divinos a pesar de no serlo realmente.
Yo soy una anormalidad en cuerpo humano y Kiss, una no muerta.
…
“Qué lata es la vida”, dije mientras caminaba por el bosque en la noche; por muy “divino” que fuera, aún necesitaba comer, a diferencia de una vampira a la que solo le gusta beber mi sangre.
Mientras estaba desechando un jabalí, sentí la presencia de alguien en mi espalda.
“Si quieres comer, deberás esperar; recién estoy empezando a cocinar”, dije sin darme la vuelta.
“¿Así es como tratas a una diosa, ser?”.
Escuché su voz, y por lo visto era una mujer.
Ante todo el contexto en el que estaba, ya sospechaba quién era.
Me di la vuelta para encararla.
¿De qué otra forma puedo hacer?
Es toda la hospitalidad que pueda hacer ante un invitado, sea quien sea”.
Le dije en la cara, solo para mirar y soltar una risita.
“Je”.
“¿De qué te ríes?”, dijo algo molesto.
“Nada importante, solo que te pareces a tu hermano.
Si Apolo fuera mujer, tuviera el pelo blanco sin contar esas grandes tetas y trasera, entonces serían duplicados uno del otro”.
Le respondí con total sinceridad.
“¿Estás intentando cortarme?”, escuché su amenaza.
“Tómalo como un halago, no todo hombre intenta meterme en tu vestido, ¿has intentado hablar con más hombres alguna vez?”.
Empecé a cuestionar su forma de pensar.
“No necesito estar con hombres; mi hermano y mi padre son lo suficientemente irritantes para eso”, habló mientras se quejaba de los hombres que conocía.
“Me lo imaginé de Apolo, pero no del rey del Olimpo”, le dijo con total sinceridad.
“Ven, siéntate, me imagino que me buscas para algo, pero si te soy sincero, tengo mucha hambre y quiero comer primero; puedes decirme lo que quieras mientras comemos”.
Le indicó a Artemisa.
Ella dudó, pero después de ver que estaba concentrada en el jabalí, terminó sentándose.
Después de un rato de condimentar el jabalí, lo puse a cocinar en la hoguera; me senté al frente de Artemisa, quedando a una distancia del fuego.
“Me imagino que vienes por el tema del incidente que tuve con tus cazadoras, ¿o no?”, le dije a Artemisa.
“Exactamente”, me respondió.
“Entonces, con total sinceridad te pido perdón a ti y a tus cazadores, estén donde estén; era una misión de cacería y no tenía intención de lastimarla, pero sinceramente necesitaba el dinero; si no, tendría que recurrir al robo”.
Le pedí disculpas ante la situación.
Sin dejar de ver al jabalí cocinándose.
“Eres raro, no me has mirado en todo este rato”, me explico.
“En serio, ¿acaso debería empezar a mirar más seguido?”, le preguntó.
“No es eso, es solo que estoy acostumbrada a las miradas furtivas”, me respondió con sinceridad.
“Bueno, eso es algo que pasa a toda mujer, así que podría decirse que es normal, sobre todo cuando es tan hermosa como tú”.
“¿Estás intentando cortarme?”, escuché su amenaza nuevamente.
“Es un halago, ¿acaso no se puede decir que una mujer es hermosa?”, le respondió un poco más molesto.
Ella se quedó callada y bajó un poco la cabeza.
“No, realmente puedes”, dijo dándome la razón curiosamente.
Yo solo suspiré.
En ese momento me di cuenta de que la carne estaba lista; le di una brocheta lista a Artemisa, la cual recibió, pero se le quedó mirando y oliendo.
“Huele muy bien, ¿no será una trampa?”, dijo mientras me fulminaba con la mirada.
“Si es una trampa, entonces es la trampa más sabrosa que probarás en tu vida”, le respondí comiendo mi brocheta.
“Cariño, ya es hora de comer”.
Artemisa me miró raro, hasta que vio aparecer una mujer detrás de mi sombra estirándose y bostezando.
“Ya era hora, me aburrí tanto que me quedé dormida”, solo para abrazarme como un koala en mi espalda y empezar a chuparme la sangre desde mi cuello.
“¿Quién es?”, dijo parándose con el salto y quedando en guardia.
“A esta es mi pareja, Artemisa, esta es Kiss-Shot, Kiss-Shot, la diosa de ahí es Artemisa”.
Kiss-Shot miró a Artemisa sin parar de comer, dándole un gesto con la mano, para ignorarla increíblemente.
Artemisa, al ver que Kiss-Shot no era un peligro, se volvió a sentar para empezar a comer su carne.
“Entonces, el tema con las cazadoras”, empecé a decir después de un rato de comer.
En ese momento Artemisa iba a hablar, pero Kiss-shot la interrumpe.
“¿Cazadoras?, ¿te refieres a esas ninfas inútiles que le pateaste el trasero, ya que no eran capaces de sostener un arco de manera adecuada en tu presencia?”, comentó Kiss-Shot con toda la naturalidad del mundo.
Lo que dice Kiss fue así y al mismo tiempo no.
Para ahorrar tiempo y no pelear por una presa en común, utilicé haki del conquistador en las ninfas; algunas pudieron aguantar, pero aun con los efectos encima no eran capaces de utilizar bien sus habilidades de cazadoras, haciéndolas ver como inútiles y como primerizas en términos de caza.
“Retira tus palabras”, dijo de manera amenazante Artemisa a Kiss-Shot.
“¿Por qué debería retractarme de decir la verdad?
En ese momento, Dante era mil veces mejor que tus cazadoras”.
Le respondió Kiss-Shot.
“Entonces averigüémoslo, hagamos una competencia de caza; si yo gano, deberás retractarte de tus palabras y unirte a mis cazadoras”, le habló Artemisa a Kiss-Shot.
“¿Y si pierdes?”, ella le preguntó a Artemisa.
“Entonces les debo un favor”.
Le contesto.
“Perfecto, es un trato”, dijo Kiss-shot con una sonrisa depredadora.
“Oigan, ¿qué pasa con mi opinión?”, dije a las dos.
“No cuenta”, me respondieron ambas a la vez, dejándome sin palabras.
…
Tensando la cuerda con una tela en los ojos, disparo la flecha, esquivando una bestia que andaba por ahí.
“No es justo, ¿cómo puedes asestarle algo sin poder verlo?”, se quejaba Artemisa.
“Magia”, le respondió sin dar más justificación.
Durante casi todo lo que quedaba de noche estuvimos compitiendo por ver quién cazaba qué cosa.
Primero actuaba Artemisa y después yo.
Todo lo que hacía ella lo podía imitar a la perfección y hasta algunas veces hacerlo un poco mejor.
Ahora mismo dispare una flecha de una isla a otra de una buena distancia usando el arco de Artemisa para no romper uno normal y poder asestar mi disparo.
Me quité la venda para ver cómo Artemisa estaba haciendo puchero, lo cual la hacía ver muy adorable.
“Lo ves, mi esposo mío es mejor que tus cazadoras esas que tienes”, le dijo Kiss-Shot.
Artemisa miró a Kiss-Shot con un poco de rabia, irritación, aceptación y algo más que no logré identificar.
Pasó su mirada a mí para relajarse y dar un suspiro.
“Bien, lo admito, tal vez seas mejor que xadoras que mis niinfas, pero de ahí nada más”, pronuncio; me imagino que admitió la derrota, ya que se estaba acabando la noche.
“Bueno, con eso acabado, me voy, tengo otras cosas que hacer”.
Con eso se dio media vuelta para caminar, pero se detuvo un momento, giró su cabeza para mirarme, negó con la cabeza e invocó un carro con siervos para subirse e irse definitivamente.
“Bueno, fue una noche diferente esta vez”.
Le dije a Kiss-Shot.
“Fue divertido ver sus expresiones”, me respondió.
“Nosotros sigamos con nuestro trabajo”, hablé invocando la Buster Sword y seguí con mi camino mientras Kiss se unía a mi sombra.
…
Después de una caminata por la noche, llegamos a una casa que se veía algo abandonada en un pueblito pequeño.
Usando magia real, gracias, Hécate, por tu bendición.
Cambia mis vestimentas y vendas por mi apariencia de la parca, de paso transformándome.
Entré a la casita solo para sentir la presencia de una sola persona.
Caminando, entró a una habitación, solo para ver a una mujer acostada sosteniendo vendas, rodeada de medicina, química y plantas de todo tipo.
Era una mujer de pelo negro y ojos café; tenía canas en su cabello, pero no era por vejez, sino por estrés y cansancio; tenía grandes ojeras y partes de su cuerpo heridas cubiertas por vendas.
Ella abrió los ojos al verme entrar.
“¿Quién eres?”, preguntó en pánico.
“Soy la muerte y he venido por tu alma, Aria; has escapado mucho de mí y me cansé de esperarte, así que vine ante ti a cumplir lo que se debió hacer hace tiempo”.
Le respondió con una voz tétrica.
Ella abrió grandes los ojos ante mi respuesta; para saltar de la cama, intenta ir hacia mí, pero ante su debilidad cayó, pero logró agarrarme de mis piernas.
“Por favor, no me mates, te lo pido”, empezó a llorar en mis piernas.
“Aún no puedo morir sin cumplir mi sueño, ten piedad de mí”.
Al verla así me dio mucha pena, tanto real como ajena.
Así que ante mi amabilidad, decidí preguntar.
“¿Y cuál sería ese sueño?” “Ese, ese sería ser madre”.
A su puta madre.
“He intentado de muchas maneras, pero nunca podía; mi cuerpo es débil, así que no puedo mantener un bebé en mi vientre; ese no se concibe o se muere mucho antes.
Ahora estoy sola y no sé qué hacer; me intento mantener con vida con la esperanza de cumplir mi sueño”.
Me relató en mucho llanto entre medio.
Yo solo me quedé mirándola sin saber qué hacer; no podía ayudarla realmente, ya que no tenía el poder para hacer algo ante esto.
En el momento en que iba a hablar, escuché una voz.
“Dante espera”, se escuchó a Kiss-Shot saliendo de mi sombra.
Aria se asustó y cayó de espaldas al suelo.
“Espéranos unos momentitos”, le dijo a la mujer enfermiza.
Ella me arrastra a unas habitaciones más alejadas del lugar para hablar a solas.
“¿Y bien, qué pasa?”, le pregunté a Kiss-Shot.
“Esta es nuestra oportunidad de ser padres”, dijo ella con emoción.
“¿De qué hablas?”, él volvía a preguntar, ya sospechando lo que quería decir.
“Ella debe morir, y solo lo hará cuando cumpla su sueño, por lo que si tiene un hijo, ella lo dejará solo, a no ser que su padre se haga cargo junto a su nueva madre vampírica y supergenial”, dijo señalándose.
“Estás proponiendo que la embarace para que después criemos su hijo como nuestro”, le dije con incredulidad.
“Sí, ¿qué otra forma tenemos para tener hijos?
Yo no puedo quedar embarazada y, al igual que ella, quiero cumplir mi deseo de ser madre, aunque no sea mío el bebé, así que, por favor, esposo mío, haz esto por mí”, me empezó a manipular con lástima y con los ojos de perrito tierno.
Yo cerré los ojos metafóricamente, me rasqué el puente de la nariz y le hablé.
“Está bien, solo por ti”.
Le dije.
“Muchas gracias”, me habló dándome un abrazo y un beso en la mejilla.
(Nota: Esto del niño es importante, ya que por los cambios que voy a hacer necesito a un personaje para algo en el futuro.) “Ya con todo esto, necesitamos que ella se embarace y dé a luz de manera segura, y para eso necesitamos ayuda”.
Le hablé con sinceridad.
“¿Tienes alguna idea de cómo solucionarlo?”, me preguntó Kiss.
“Algo”, le respondí.
“No me imaginé que usaría su favor tan pronto”.
…
“Las diferentes medicinas y drogas la han mantenido con vida, pero han sobreexigido su cuerpo de paso; si llega a tener un bebé, lo más seguro es que no aguante el parto y muera en el acto”, dijo Artemisa dando su diagnóstico sobre el cuerpo de Aria.
“No me importa morir con tal de ser madre; daría mi vida por mi sueño”, dijo Aria con determinación a la diosa.
Artemisa solo la mira con tristeza y admiración.
De paso empezó a hacer algunos conjuros, siendo visto por Kiss-Shot y yo a unos pasos de distancia.
“Listo, te bendije; ahora, como la diosa del parto, tu embarazo será el más seguro en toda Grecia.
Este fue el primer paso para la fecundación; necesito hacer otro, pero cuando ya tengas al bebé en tu interior”, le dijo a Aria para mirarme a mí.
“Cuando ya esté embarazada, me avisan para terminar con esto”.
“Entendido”, le dije con mi versión de aventurero, sin decirle que quién será el padre de ese bebé seré yo.
Con eso Artemisa se fue, dejándonos los tres solos.
Aria me miró un poco con incomodidad sin saber qué hacer, solo para dar un grito femenino cuando la cargué como una princesa.
“Nos vamos de aquí; no sé cuánto te demorarás en quedar embarazada, pero tiene que estar en mi vista para llamar a Artemisa, y lo mejor es que vivas en Crisa para eso”, le respondí a su pregunta en silencio.
“Eso tomará tiempo; aún tengo que buscar a una pareja para que me embarace y todo lo demás”, me dijo aún un poco nerviosa.
“Eso no será necesario”, le dije, haciendo que ella me mirara con duda.
“Ya que yo seré quien te embarace”.
El lugar quedó en silencio.
“¡¡¡¡¡QUEEEE!!!!!”, se escuchó el grito de incredulidad de Aria.
…
POV tercera persona.
*En Olimpo* En la sala principal del Olimpo se podía ver a 11 dioses reunidos.
Estos dioses eran Zeus, Hera, Poseidón, Deméter, Hestia, Artemisa, Apolo, Ares, Afrodita, Hermes, Atenea y Dionisio.
Solo faltaba uno, que era Hades, quien no responde a estas reuniones a no ser que sea algo muy importante.
(Nota: Hestia le da su puesto a Dionisio, pero en esta ocasión se lo dará a Hefesto más adelante).
En la reunión se podía ver a Zeus, Hera, Deméter y Poseidón discutiéndose entre sí, a Hestia jugando con dos juguetes de caballo, haciendo como si estuvieran en una carrera; se ve a Apolo molestando a su hermana y a esta intentando clavar una flecha.
Ares estaba puliendo una espada, mientras Afrodita estaba mirando en un espejo buscando alguna imperfección en sí misma, mientras Hermes escribía algo, Atenea leía y Dionisio dormía profundamente.
“Bien, con eso estaría lo más importante.
¿Hay algo más que agregar antes de terminar con este consejo?”, dijo el rey del Olimpo con su gran autoridad.
“A verdad”, dijo Apolo levantando la mano como si se tratase de un niño en primaria.
“Supe de un ser que está haciendo el trabajo de recolectar las almas de los humanos y todo eso en nombre de Hades”.
Eso llamó la atención de la mitad de los olímpicos.
“Un humano haciendo el trabajo de un dios, eso es inaceptable; si tan solo mi Hades estuviera aquí para replegarlo”, dijo Zeus con un poco de rencor al saber que su hermano estaba haciendo cosas pasando a llevar su jurisdicción.
“No es un humano, es como una amalgama de destrucción y oscuridad con recipiente humano”, habló Apolo habiendo visto los poderes de Dante en su modo acosador.
“¿Cómo es eso?”, preguntó Atenea con gran curiosidad por la descripción de Apolo.
Artemisa se quedó mirando a Apolo, ya sospechando de quién habla.
Aunque nunca vio a Dante en su forma de parca o usando sus poderes, sí sintió algo como lo que describió en él.
“No importa, llamen urgentemente a Hades para que venga y responda por esto, y de paso llama a Hécate para que nos ayude a buscar a este ser”.
Dio su orden Zeus.
“Padre, ¿me das el permiso para ir a buscarlo y traerlo?”.
Preguntó Ares.
“Ja, traerlo, todo sabes que solo quieres ir a pelear con él”, le dijo Hermes sus verdades a Ares con una sonrisa.
“Y lo malo, estoy aburrido y con lo que dijo Apolo ya me emocioné”, habló Ares.
Zeus se quedó pensando un momento para hablar.
“Está bien, te doy permiso, así verás qué tan peligroso es este ser y ver si nos sirve a nosotros los olímpicos”.
Lo último era más que nada quitándole la autoridad que tenía Hades sobre Dante por puro despecho.
“Perfecto”, dijo Ares, levantándose bruscamente.
“Ahora, ¿dónde vive ese pobre desgraciado?”.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES PancnHuebo (Do I wanna know) If this feeling flows both ways?
(Sad to see you go) Was sorta hoping that you’d stay (Baby, we both know) That the nights were mainly made For saying things that you can’t say tomorrow day Crawling back to you Ever thought of calling when you’ve had a few?
‘Cause I always do Maybe I’m too busy being yours to fall for somebody new Now, I’ve thought it through Crawling back to you Do I Wanna Know?
– Arctic Monkeys
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com