Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

[Multiverso]: La travesía de un héroe [ES] - Capítulo 118

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. [Multiverso]: La travesía de un héroe [ES]
  4. Capítulo 118 - 118 Capítulo 6 Olimpo
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

118: Capítulo 6: Olimpo 118: Capítulo 6: Olimpo “No deberíamos vestirnos de manera elegante o algo así; al fin y al cabo, vamos a una fiesta divina”, dijo Kiss-Shot.

“Na, no hay necesidad, tú te ves bien y yo no tengo algo mejor realmente”, le dije mientras me paraba de la cama.

“Ha sido una molestia el recontar el pueblo, y no puedo dejarle ese trabajo a Bemus, ya que está mal herido”, me quejé de mi mala suerte.

“Necesitamos más dinero para la reconstrucción; no habría necesidad de eso si alguien no hubiera tomado todo lo valioso y hubiera hecho un trono”.

Me remarcó Kiss-shot.

“Yo qué iba a saber que iba a pasar esto; igual conseguir dinero no es tan difícil, solo tengo que hacer algunos trabajos de cacería y alquimia y listo, tendremos lo suficiente para volver el pueblo a como estaba”.

Kiss-Shot no dijo nada ante eso, solo tomó su quitasol y me miró.

“¿Sabes quién vendrá a buscarnos?”, me pregunto.

“No, pero tengo una idea de quién puede ser”.

Le respondí.

“¿Y ese sería?”.

Ante esa pregunta yo no respondí, solo apunté a una dirección.

Cuando Kiss-shot se dio la vuelta, vio a un hombre de cabello negro con blanco con una toga, unas sandalias y un bastón con alas y dos serpientes enrolladas.

“Ese sería yo”, dijo el dios de los viajeros.

“Déjame presentarme, soy Hermes, el dios de los mensajeros y otras cosas más”, habló inclinándose frente a Kiss-Shot e intentó besar su mano.

Kiss-Shot solo lo miró y pasó a su lado ignorándolo.

Ante esto, a Hermes le salió una gota de sudor.

“Ja, tus encantos no son tan efectivos como creías; como dice el dicho, de tal palo, tal astilla”, dije al dios pasando a su lado.

Hermes solo dio un suspiro.

“Admito mi derrota, pero yo sería un pequeño jefe en comparación a lo que hay allá arriba”.

Me advirtió Hermes.

“Si le tuviera miedo a los dioses, no habría aceptado la invitación”, le respondí, vistiéndome en mi forma de parca.

Hermes solo me sonrió.

“Bueno, sujétese bien e intente no vomitar el almuerzo”, habló creando un círculo mágico debajo de los tres.

Y así fuimos teletransportados, pasando por el interior del mundo directo al Olimpo.

Sentí como todo daba vuelta, mi cerebro, mis órganos y mi cuerpo, pero solo algo que mis sentidos me engañaban, ya que realmente no nos movimos.

Vi cómo Kiss-shot tambaleaba como si estuviera a punto de caerse.

“Llegamos, déjeme hacer un recorrido por el lugar”, dijo, señalando con el caduceo la entrada al Olimpo.

Técnicamente, según los mitos, el Olimpo está en el cielo entre las nubes, pero no era tan así, sino que la entrada de esta estaba arriba; de ahí uno viajaba al mundo inverso, donde había varias criaturas de varias mitologías.

Me imagino que este lugar está dividido en regiones también, ya que no creo que Avalon esté encima del Olimpo y viceversa.

Me acerqué a Kiss-Shot y, cuando vi que estaba bien, seguimos a Hermes por la ciudad de los dioses olímpicos.

El lugar pareció una montaña repleta de nubes, en las cuales había varias casas en donde deben vivir los olímpicos; me imagino que el resto de los dioses viven con ellos o en algún apartado de aquí o en la misma Tierra.

“Esa de ahí es la casa de Deméter, mientras que la de ahí es la de Ares, y esa de ahí es la mía, la que está al lado de Hestia; más allá está la de Atenea”.

Empezó a contarnos sobre las diferentes casas del lugar, pero Kiss-Shot y yo estábamos más pendientes de cómo se veía este nuevo mundo.

Estaba repleto de energía vital y éter; era algo asombroso.

Ahora puede entender por qué las criaturas mágicas se fueron a vivir aquí desde la era del hombre.

El camino de la entrada al sitio central del Olimpo estaba vacío, pero me imagino que todos estarán en la fiesta.

Después de caminar un rato, llegamos a una entrada, en donde había dos dioses esperando.

“Veo que llegó nuestro invitado especial; será mejor que te pongas en tu versión más atractiva, sin esa forma de no muerto o lleno de vendas; será mejor para el ambiente”, dijo el dios dando una sonrisa.

“¿Así que lo vieron?”, pregunté, pero fue más una afirmación que nada.

“Sí, fue todo un espectáculo ver a mi hermano ser golpeado de esa manera, sobre todo siendo algo que yo no podría hacer, así que de cierta manera soy un fan tuyo”.

Hablo con mucha elocuencia y carisma.

“Déjame presentarme, soy Dionisio, dios del vino y las fiestas, y a mi lado está Iris, la diosa del arcoíris y mensajera privada de mi Hera”.

“Hola, estamos aquí recibiendo a los dioses y los no dioses a la fiesta, sean bienvenidos”, dijo señalando la fiesta.

“A la izquierda está la comida y a la derecha está la zona de chismes; si van ahí, espero que puedan aguantar las formas de hablar mal de los dioses que tienen esas tres”.

Hablo a los dos con una gran sonrisa.

Esas tres, déjame adivinar, Deméter, Afrodita y Hera; solo estoy suponiendo, ahí veré si es así.

“Muchas gracias”, dije mientras volvía a mi forma normal sin vendas; ya los más peligrosos me habían visto mi rostro, ya no tenía sentido ocultarlo.

Así entré a la fiesta, siendo seguido por Kiss-shot y Hermes.

“Siendo el lado inverso del mundo, pensé que no habría sol”, se quejó Kiss-Shot al tener que seguir usando el quitasol.

“Bueno, sigamos con la travesía, si quieres”, empezó a hablar Hermes, pero fue interrumpido.

“No será necesario; de aquí puedo guiarlos yo”, se escuchó la voz grave de un dios masculino.

Cuando me giré a mirar, vi a Ahdes vestido un poco formal, pero no tanto; a su lado está Perséfone, saludándonos a los dos.

Hermes iba a decir algo, pero se quedó callado, solo se inclinó y se fue casi corriendo.

“No pensé que vendrían a este tipo de cosas”, dije recibiendo el abrazo de Perséfone mientras miraba a Hades.

“Siendo algo que tiene que ver contigo, no puedo no involucrarme; al fin y al cabo, eres mi hijo, aunque no sea de sangre”.

Habló el dios del inframundo.

“Además, sabiendo tus condiciones, no quieres que alguna diosa desquiciada te secuestre, ¿verdad?”, dijo Perséfone mientras me apretaba los cachetes.

Intenté quitarle de encima, apenas, solo para que se dirigiera a Kiss-Shot.

“Ven, vamos a que conozcas a mi madre; Dante y Hades tienen algo importante que hablar con el dios del Olimpo; después nos reunimos con ellos”, le dijo a Kiss-Shot sin dejarla hablar.

“No te preocupes, cariño, tu esposa estará segura conmigo y las demás; nadie la tocará”, dijo haciendo señas y yéndose a donde dijo Iris que estaban las chismosas.

“Reza que Hera o Deméter le contagien las malas lenguas”, dijo dirigiéndose al centro del salón.

“Ven, Zeus tiene algo que hablar contigo”.

Mientras caminábamos a donde me esperaban, solo esperaba que no pasara nada malo.

“Oh, veo que ya llegaron; se tardaron bastante”, se escuchó la voz grave de un hombre; no muy lejos de mí había 5 dioses.

En la cima estaba un hombre grande, pálido, de pelo blanco, al cual reconocí inmediatamente como Zeus.

No muy lejos estaba Apolo sonriendo y guiñándome el ojo, lo que me provocó escalofrío.

A su lado estaba Artemisa, mirándome fijamente, como si su mirada me atravesara la cabeza; después descubriré por qué está así.

Al otro lado estaba Ares.

“¿Qué tal, hermano de armas?”, habló el dios de la guerra mientras sostenía una bebida seguramente alcohólica.

A su costado había una hermosa mujer seria; podría confundirla con una CEO de una gran empresa, con el cabello café y su toga parecida a la de Hermes.

“Entre tanta molestia es difícil moverse, sobre todo en estas estúpidas fiestas”, dijo Hades a mi lado.

“A mí dele eso, tío Hades, con todo el empeño que Dionisio y yo hicimos para hacer esta fiesta”, dijo Apolo en quejas.

“Eso no importa ahora, veamos lo principal, y eso sería la incorporación del ser llamado Dante, o mejor conocido como la ‘Parca'”.

Habló el dios principal del Olimpo.

“¿No crees que ese resulta tan vital solo está bajo tu mando, Hades?” “Es mi hijo, es lo más normal del mundo”, pronunció Hades.

“Pero no se sangre si mal no tengo entendido”, dijo Hermes apareciendo de la nada.

“Así que realmente no hay ningún vínculo real para todo eso, más que un sentimental, que realmente no tiene mucha importancia para dioses como nosotros”.

“Tiene una buena forma de retorcer las cosas; solo dice eso para estar al favor de Zeus”, dijo Artemisa mirando a Hermes.

Hades chasqueó la lengua ante esto, por lo que miró a su hermano menor directamente a los ojos.

“Bien, pero ¿qué es lo que quieres entonces, tener bajo tu mando personal?

Eso no lo voy a permitir”.

Habló el dios del inframundo.

“Tengo una propuesta para eso”, habló la mujer seria al lado de Ares.

“He visto las habilidades de combate de este ser, y me dejó bastante impresionado el cómo logró abatir a este simio que está a mi lado”.

“¿Cómo que simio, mujer fría y seria, acaso quieres pelear?”, dijo Ares algo molesto por el insulto.

“Las batallas como las tuyas no me interesan, pero siguiendo con el tema, también vi cómo administras esa isla conocida como Crisa”, siguió su relato la diosa.

“¿A qué te refieres, llegando al punto de su discurso?”, le dijo Zeus.

“Que esté bajo el mando de los 12 dioses griegos y que viva en el Olimpo”, habló la diosa.

“¿A qué te refieres, hermana?”, preguntó Artemisa.

“Algunos dioses y criaturas como las ninfas y centauros han estado alegando que quieren un lugar para vivir cerca de aquí.

Podemos crear un lugar cerca de la entrada del Olimpio en donde Dante gobierne y administre ese lugar; así estará cerca para hacer nuestros mandados a nuestra conveniencia”, propuso la diosa.

“No es una mala idea”, dijo Zeus mientras se rasca la barbilla.

“Eso puede afectar la tarea que yo le di”.

Hablo, Hades.

“Puedes dejárselo a otras personas o a quienes realmente les corresponde eso; creo que Thanatos está muy tranquilo estos días gracias a la intervención de Dante”.

Yo no dije nada, ya que mi destino estaba en sus manos; perfectamente podría irme, pero necesita tener a Kiss-Shot de mi lado; sin ella, no puedo escapar, así que por ahora solo me queda quedarme aquí y llorar en silencio.

Sobre todo cuando Kiss ha estado haciendo amigos y saliendo de esa vida de soledad.

“¿Tú qué opinas, ser de oscuridad?”, me preguntó Zeus.

“Yo no tengo ningún problema sobre esa decisión, pero si me permite, me gustaría pedir algo a cambio”, le dije.

“¿Y eso qué sería?”, dio la pregunta.

“Que la entrada de Olimpo esté debajo de Crisa, así poder ir de un lugar a otro fácilmente, ya que técnicamente aún soy líder de ese lugar y tengo que velar por él al menos hasta que consiga un buen reemplazo”, el cual ya tengo en mente.

“Mmm, parece bien, no tengo ningún problema con que la forma de entrar al Olimpo sea a través de esa isla que tienes, lo concedo”.

Dio la orden el dios.

Ahora los seres como humanos, semihumanos, espíritus y dioses tendrán que pasar por Crisa; no sé si eso es bueno o malo, pero es algo y punto.

Justo cuando íbamos a seguir conversando, apareció una figura que nunca había visto.

Era una mujer que vestía una toga parecida a la de la diosa seria, solo que tenía los ojos y el pelo rojos como el fuego.

“Creo que aún falta algo, hermano menor”, dijo con una sonrisa y una bebida en la mano.

“¿Y eso sería?”, preguntó Zeus a la mujer.

“Como no es un dios y va a estar en el Olimpo, tenemos que convertirlo en un campeón”, dijo la mujer alzando la bebida.

“Eso no tiene sentido, un campoen es”, empezó a decir la diosa seria, pero fue interrumpido por la diosa rojiza.

“Relájate un poco, Atenea, ¿qué importan las reglas?

Somos dioses, ¿qué dices, hermanito?

Dijo la diosa a Zeus.

“Creo que Hestia tiene razón, Dante debería ser un campeón; con sus logros y tener el poder de pelear contra mi hijo Ares, lo categorizan como candidato para uno”, empezó a relatar Zeus.

“¿Qué logros?”, preguntó Artemisa de fondo.

“Entonces, como dios principal del Olimpo, decreto a Dante como mi campeón per-“, no terminó, ya que lo detuvieron.

“Detente ahí un momento, no lo voy a permitir.

¿Crees que te dejaré hacer lo que quieres?

Tener a alguien como Dante bajo las manos de alguien es peligroso, y sobre todo en las tuyas o en las de Hera”.

Interrumpió Hades.

Hades y Zeus iban a empezar a pelear, algo que nadie tenía ganas de interrumpir.

“Sobre eso, creo que tengo algo que les puede servir para decir y evitar llegar a un combate y destruir todo el lugar que Dionisio y Apolo pusieron esfuerzo”, dije.

Todos se me quedaron mirando un rato.

…

“Uno, ajjaja, creo que voy a ganar”, empezó a burlarse Poseidón sosteniendo una sola carta de uno.

En una mesa estaban Zeus, Hades, Hestia y Poseidón, que se metió al último al conflicto para decidir de quién sería el campo personal.

En el futuro, los campeones serán más del Olimpo y todo eso, pero eso será después; no van a desaprovechar monopolizar el primer campeón designado, aunque no tenga los requisitos para serlo.

“Qué injusto, dime que tiene algo para que coma más cartas”, dijo siguiendo su turno.

Zeus no dijo nada y solo puse la carta en la mesa.

A lo que Hades solo sonrió con suficiencia, tirando una carta.

“Que un más 4, no es justo”, se quejó Poseidón.

“Cállate y toma las 4 cartas, se salta un turno”.

Dijo Hades.

“Es regla; te la inventaste”.

Dijo Poseidón.

“No lo es”, refutó Hades.

“Entonces, ¿cómo no saltaste turno cuando te lanzaron uno?”, contrarefutó Poseidón.

“No recuerdo eso”.

—Contestó Hades.

“Jajaja, cállate y salta el paso, Poseidón, que hay que seguir jugando”, dijo Zeus.

“Qué mal perdedor”, dijo Hestia.

Los demás estábamos viendo el partido con mucho interés, sin intervenir mucho.

…

“Ja, gané en sus caras, perdedores, la hermana mayor siempre es la vencedora”, dijo Hestia saltando, botando el asiento de paso.

“Me engañaron”, dijo Poseidón.

“Te dije que tenía rojo, imbécil”, dijo Zeus.

“Yo había escuchado que el color que tenía era verde”.

“Eso ya no importa”, dijo Poseidón tirando las cartas al suelo e yendo como un mal perdedor.

Hades dio un suspiro.

“Bueno, al menos no ganó Zeus”, dijo.

“¿Qué significa eso?”, dijo Zeus.

“Lo que oíste, hermano pequeño”, le contestó Hades.

Los demás ya estaban caminando hacia atrás, incluyéndome, pero alguien se acercó y me agarró el cuello con su brazo.

“No te escapes, pequeño campeón, con esto ahora haremos un equipo increíble, las noches de fiesta serán inolvidables, y puedes traerte a esa no muerta de esposas que tienes; ahora somos familia y, por defecto, ella también lo será.

Piensa en mí como tu madrastra.

Espera un momento, Perséfone ya es tu madrastra; ¿qué viene después de la madrastra?” Empezó a divagar sin parar.

Yo solo pude estar ahí oyéndola mientras Zeus y Hades empezaban a pelear.

…

“Entonces le reté a una competencia de quién podía comer más”, dije relatando mi historia.

“Entonces, ¿qué pasó?”, dijo Dionisio a mi lado, interesado en saber más.

“Empezó la comedia y comió y comió hasta que explotó”, relaté.

“¿Cómo eso explotó y se le salieron las tripas y todo eso?”, preguntó el dios que estaba a mi lado, quien resultó ser Pan, el dios de la naturaleza.

“Casi, solo vomito todo lo que había comido en el día, pero casi vomita hasta su estómago, fue grotesco”, le respondí.

“Ya me imagino algo así, ya me imagino retando a Ares o a Apolo a algo así que termine de esa manera; será lo mejor de mi vida”, dijo Dionisio.

“No me hagas imaginártelo, me da asco, pero hablando de esa cosa, mira, Dante, casi todas las diosas de esta fiesta te tienen en la mira; mira, hasta Hera te mira furtivamente, hasta ignora que Zeus está ligando con una ninfa”.

Dijo Pan.

A lo que miré a donde decía para cruzar miradas con Hera.

Ella, al percatarse, empezó a mirarse las uñas nerviosamente.

“No me gusta eso, más que nada por los problemas que puedan suceder; a mí me da igual que te la cojas, no es mi madre, pero hay alguien que sí”, me advirtió.

Podría ser.

Hay algunos mitos que dicen que Hera fue engañada para casarse con Zeus; no fue por amor, sino por compromiso al ser la diosa del matrimonio.

Si es el caso, y conociendo la personalidad de Hera.

Con tan solo pensarlo me da escalofríos.

No puede seguir meditando, ya que Kiss apareció con una hermosa diosa a su lado.

“Esposo mío, Dite nos está invitando a quedarnos a su templo por esta vez, ¿qué dices?” “¿Dite?”, pregunté.

“Déjame presentarme”, dijo la hermosa diosa pasando al lado de Kiss.

“Mi nombre es Afrodita, diosa del amor y la belleza”, dijo extendiendo la mano.

Yo me quedé mirando la mano un segundo para darme cuenta de lo que quería.

Para evitar conflicto, sostuve su mano y la besé.

Al mirar sus ojos, pude ver cómo se formaban corazones en sus ojos, algo que me dio mala espina.

“Bueno, ¿qué tal si les invito una bebida?”, dijo Dionisio para aligerar el ambiente.

“Perdón, pero Dante no puede consumir nada que tenga alcohol”, dijo inmediatamente Kiss.

“A qué deshonra”, dijo Dionisio como si fuera algo horrible.

“¿Y eso por qué sería?” “Cuando Dante se emborracha, pierde la noción de sí mismo y los recuerdos; también se comporta como un desquiciado y es muy fácil aprovecharse de él”, en ese momento me condenó Kiss-Shot.

“¿De verdad?”, le dijo a Kiss-shot para mirarme a mí.

“Sabes, yo soy el dios del vino, el éxtasis y el teatro, lo que me permite hacer esto”, habló Dionisio sosteniendo el brazo, para ver todo negro.

…

Sentí como si mi corazón volviera a latir; me levanté de golpe solo para que me diera un fuerte dolor de cabeza.

Empecé a escuchar quejidos a mi lado, solo para ver una cama gigantesca llena de mujeres desnudas y, al lado, una Afrodita sin ninguna prenda y algo pegajosa, como las demás.

“Veo que despertaste”, escuché la voz de Kiss-shot, solo para verla sentada en una silla cómoda en un rincón de la habitación.

“¿Qué pasó?”, pregunté intentando recordar algo.

“Dionisio, te emborracho tan solo con tocarte, lo que llevó a que la fiesta se alocara aún más; coqueteas hasta con Artemisa.

Solo porque supo lo que pasó, no te pasó nada malo, pero eso nos lleva a este punto”, dijo señalando la cama.

“¿Una orgía?”, pregunté nuevamente.

“Una superorgía, fue algo increíble de ver”, respondió Kiss.

“¿Y tú qué hiciste?”, volví a preguntar.

“Por supuesto, participe; fue algo raro pero increíble.

Dite me mostró y enseñó muchas formas nuevas de tener sexo; ahora no lo recuerdes, pero después te puedo volver a hacer memoria”.

Yo solo me sobaba la sien, intentando que se me pasara el dolor de cabeza.

Esto es diferente a cuando estaba en One Piece; allá era un mundo de libertinaje, ahora tengo una pareja y todo eso, y el matrimonio obligado no cuenta mucho.

Y no es que no haya pensado tener un harén; sería tonto de mi parte, pero necesito la aprobación de Kiss, además de no hacerlo muy grande.

No soy un entrenador Pokémon para estar atrapándolas a todas.

“Ya, quiero volver a intentarlo”, soltó Kiss-Shot.

“¿Qué dices?, ¿volver a hacer algo así?”, le pregunté.

“No, como yo no sé mucho sobre estas cosas, Dite se ofreció como una maestra para estas cosas como es el amor, y dijo que era necesario que estuvieras o no tendría sentido, algo así como los tres solos”, me respondió.

Algo dentro de mí me dice que Afrodita está manipulando y engañando a Kiss-Shot, pero no es el momento de ver esas cosas.

Ahora solo quiero quitarme ese dolor de cabeza.

—————————————————————————– Perdón por la demora; estuve algo ocupado viendo algo que me retrasó el escribir el capítulo, y no digo más para poder subir rápido.

De paso, feliz año nuevo, que lo pasen bien todos.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES PancnHuebo Un año más que se va Un año más que tú has vivido Un año más, ¿qué más da?

Si has gozado, también has sufrido Si has llorado, también has reído Un año más, ¿qué más da?

Tantos se han ido ya Son quince, son veinte, son treinta Cuarenta, cincuenta, sesenta No importa los años que tienes Es el tiempo el que no se detiene Son quince, son veinte, son treinta Cuarenta, cincuenta, sesenta Un año más, ¿qué más da?

Tantos se han ido ya Un Año Más – La Sonora de Tommy Rey

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo