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[Multiverso]: La travesía de un héroe [ES] - Capítulo 120

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  4. Capítulo 120 - 120 Capítulo 8 Mi nueva vida junto a dioses griegos
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120: Capítulo 8: Mi nueva vida junto a dioses griegos 120: Capítulo 8: Mi nueva vida junto a dioses griegos Ahora mismo estaba parado en la nueva isla que iba a “gobernar”; era más como, si quieres ir al Olimpo, tienes que pasar por aquí, y bajo mi supervisión, ya que no podía obligar a nadie a hacer nada; también debía proteger ese lugar siempre, pase lo que pase, ya que ahora es el nuevo hogar de diferentes criaturas mitológicas griegas.

Lo curioso es que, además de ser un lugar en donde se puede pasar por el Olimpo, también tenía una entrada y salida para Atlantis y el inframundo, todo gracias a los lloriqueos de Hades y Poseidón hacia Hestia.

Lo bueno es que me dejaron bautizar este lugar, por lo que lo llamen ανάμεσα σε κόσμους (anámesa se kósmous), que significa entre mundos.

Y para abreviar, que era muy largo, se llamó Anákósmo o Anacosmo.

El lugar era perfecto; tenía las tres estaciones del año, tenía montañas, playas y todo eso.

Según lo que averigüé de Hestia, este lugar fue hecho con la ayuda de los 12 dioses olímpicos, o la mayoría.

Se podía ver a Pan coqueteando con algunas ninfas, Hécate junto a algunas empusas, a Cerbero descansando al lado de una zona volcánica al lado de la entrada del inframundo, Despena junto a Poseidón con algunas sirenas, a Artemisa con sus cazadoras, …, a Ares junto a Hermes peleando, …, a Deméter junto a Perséfone y Kiss-shot tomando bebidas, …, también estaba Atenea, leyendo un libro; estaban Apolo, Hera, Afrodita, Hestia.

“…”, me ahí sin saber qué pensar, solo para mirar a mi costado, mirando a un Zeus satisfecho con su trabajo, a pesar de que casi no hizo nada.

“¿Por qué estaban todos los dioses en esta isla?

¿Pensé que tenían otras cosas que hacer?”, le pregunté a Zeus.

“¿Todos?

Yo no veo a Hades por ningún lado”; ante su respuesta, solo puse los ojos en blanco.

“Tranquilízate, hombre, no es para tanto, solo están viendo el nuevo lugar, no será permanente”, me dijo al ver mi actitud.

“Además, ¿a quién no le gusta ver a Afrodita desnuda disfrutando del sol en la playa?”, me guiñó el ojo para ver a Afrodita de paso.

“Qué lata”, dijo solamente.

…

“Hoy estamos reunidos para dar comienzo a la nueva isla cerca de Olimpo donde van a poder vivir todos los dioses, criaturas o nuestros mismos compañeros”, empezó a enunciar Zeus en la cámara del Olimpo.

“Este lugar será llamado por mí Anákósmo, un nombre que a mí se me ocurrió, y el cuidador de este lugar será nuestro más grande campeón hasta el momento”, y el único, “Ese es Dante, hijos de Hades”.

En ese momento estaba en medio de los 12 dioses olímpicos, los cuales me empezaron a aplaudir; yo solo pude agachar la cabeza en señal de sumisión y reconocimiento ante los dioses.

En ese momento se abrieron las puertas para dejar ver a un robot grande y algo mal encajado.

Tenía un solo ojo; parecía que cojeara, como si hubieran intentado ensalambar un carro y les hubiera quedado mal.

Ante esto, Zeus y Hera se paran frenéticos.

“Tú”, dijo Hera, con un tono de algo culpable y con desagrado.

“He vuelto, madre, mostrando que sigo vivo, y buscando un lugar entre nosotros como debería ser”.

“Hefesto, qué bueno que estés bien”, dijo algo alegre para después entrecerrar los ojos.

“Pero hay un problema, y es que los 12 puestos olímpicos ya están ocupados, así que no hay lugar para ti ahora mismo”.

Se escuchó la voz del dios principal un poco arrepentida.

“Entonces solo necesitan sacar a uno de ustedes y listo”, dijo como si hablara del clima el dios de la herrería.

“¿Cómo te atreves?”, empezó a regañar Poseidón; algunos otros dioses empezaron a hacer lo mismo.

Se veía que se avecinaba un conflicto hasta que Hestia chasqueó los dedos, un sonido que quizás se escuchó por todo el lado inverso del mundo.

“Puede tranquilizarse todo el mundo, parecen ya animales”, dijo Hestia, para poner su vista en su sobrino.

“Si tanto quieres estar aquí entre nosotros, entonces yo te concedo mi posición”.

Ante lo dicho por las diosas del hogar, se provocó otro revuelo.

“Pero, hermana, ¿estás segura?”, dijo Hades a su lado, un poco preocupada.

“Si tú eres una de las que más derecho tiene de estar aquí”, agregó Poseidón.

Zeus solo miró a su hermana fijamente.

“AH, ya cállense todos, por eso mismo mejor me voy, ya quiero descansar de todos estos problemas; además, no me voy, solo saldré de los olímpicos, seguiré viviendo aquí y arreglando sus estupideces”, ahora regañó Hestia a los demás.

“¿Segura?”, le preguntó Zeus a Hestia.

“Totalmente”, dijo con una sonrisa para pararse de su asiento y quedarse a mi lado.

“Bien, entonces apruebo la destitución de Hestia como una diosa olímpica y le asigno su posición a Hefesto”, anunció Zeus.

(Nota: Según investigué, el puesto se lo da a Dionisio, pero como cambié algunos casos, por defecto se lo tiene que entregar a Hefesto sí o sí).

“Con esto termina esta reunión con la incorporación de AnáKósmo como territorio griego, siendo su cuidador y observador principal Dantes y sacando a Hestia, diosa del hogar, por Hefesto, dios de la herrería; se termina la sesión”, dijo haciendo sonar su lanza de trueno.

Después de eso, volví al templo de Hestia a petición suya para ver algo.

“¿Qué es este lugar?”, pregunté.

“Aquí”, dijo abriendo una puerta, “es donde protejo el fuego sagrado griego”.

Se pudo ver una llama que pasaba de colores, de rojo intenso, naranja, azul, blanco, así sucesivamente.

“Espero, ¿no que Prometeo lo había robado?”, pregunté.

“Sí, pero eso no significa que no pueda volver aquí; el hombre puede utilizar el fuego y avanzar hacia el futuro, pero este fuego es sagrado, tiene que estar aquí siempre”, me contó la diosa del hogar.

“Entonces, ¿por qué estoy acá?”, le volví a preguntar.

“Bueno, como tú eres mi campeón, por mucho que digan que eres de todos los olímpicos, te doy el permiso de utilizar este fuego”, dijo para tocarme el pecho.

Sentí como una sensación de calor recorría mi cuerpo.

“Este fuego no se puede pagar por casi nada, ni por el aire y el mar; ahora puedes invocar una fracción de su poder y utilizarlo para defender tu nuevo hogar y familia”.

Me quedé en shock ante esto; solo miré a Hestia.

“Muchas gracias, Hestia”, le dije.

A lo que ella me abrazó.

“Mejor dime madre, mocoso”, me dijo, aficionándome.

…

Día 1 en Anákósmo “Dante, despierta, es hora de entrenar”, dijo Ares irrumpiendo en mi habitación.

“¿Qué año es?”, dijo Kiss-shot al lado de mí, asustada por la interrupción.

Yo estaba acostado a su lado intentando dormir.

“Es temprano, déjame dormir”, le alegué.

“Hestia nos diseñó un lugar donde pudiéramos practicar todo lo que queramos”, dijo alegremente, ignorando mi respuesta.

Me tomó del antebrazo y me arrastró a ese lugar que habla.

“Déjame tomar desayuno al menos”, dije llorando.

…

Ares arremetió su lanza intentando convertirme en una dona; yo con las cuchillas laterales de la Fusion Sword desvié cada uno de sus intentos.

Mientras avanzaba la pelea, la intensidad de Ares aumentaba.

Rápidamente enterré las espadas en el suelo y me giré destruyéndolo, creando una cortina de humo, lo que me dejó darle una patada a Ares, creando distancia.

Aprovechando que Ares estaba tosiendo, ya que tragó tierra y humi, usé geppo para saltar encima de él y terminar esto, pero él logró reaccionar, mandándome al suelo.

Ante esto, me transformé en mi forma híbrida y creé una guadaña para bloquear los ataques de Ares en el suelo.

Creé varias espadas encima de él, lo que llamó su atención y me dio tiempo de levantarme.

Al destruir todas las espadas, Ares siguió con su ataque sin freno.

Yo solo pude defenderme.

“Vamos, Dante, dale una paliza”, empezó a animar Afrodita a lo lejos.

“Guau, guau”, de paso.

Cerbero empezó a ladrar.

Atenea también estaba ahí viendo la pelea junto a Eolo, Hipnos, Eris y Hestia.

Al ver una apertura, giré dándole una patada en la mandíbula, deteniéndolo momentáneamente, a lo que me tiré al suelo, entré a él, me levanté usando mis brazos y con una patada de nuevo en la mandíbula lo mandé al cielo.

Envolví todo el suelo en oscuridad y, usando geppo y soru, me lancé arriba de Aresm, dándole un golpe directo a la oscuridad.

No se ha hundido, pero con la patada que le di directamente desde el aire hice que lo consumiera la oscuridad.

Deshice la oscuridad para dar un piso y se generara un pilar de oscuridad del cual salió volando un ares todo chamuscado y herido.

Ya en el suelo, cuando Ares intentó levantarse, lo mandé nuevamente al cielo usando la Fusion Sword.

A gran velocidad crea varias singularidades en donde están Ares aún sin caer.

Con espada en mano, me lancé contra él; apenas fue capaz de defender, pero en ese momento las espadas de las Fusion Swords salieron volando por los alrededores.

“Omnislash”, dije teletransportándome a una singularidad donde había una espada, y usando la propulsión de geppo, corté al dios de guerra, para volver a otra singularidad y logrando en total 13 cortes rápidos y continuos.

Ares cayó al suelo de espaldas, mientras que yo caí de pie.

Me quedé mirando a Ares, que se levantaba poco a poco lleno de icor por todo su cuerpo.

“Eso”, empezó a decir.

“Fue increíble, enséñame ese movimiento”, dijo el dios.

“Yo solo quería ir a desayunar”, dijo en medio de un suspiro.

Día 2 en Anákósmo “¿Por qué tengo que hacer esto?”, dije casi rogando; estaba casi desnudo, cubierto de dianas y una manzana atada en la cabeza.

“Porque te estoy ayudando con lo de Aria, y también está lo que hiciste en la fiesta anterior”, dijo en un tono malvado la diosa de la luna.

“Pero si no recuerdo nada de lo que pasó”, dijo en súplica.

“Y eso te vuelve más culpable de tu pecado”, dijo mirándome con los ojos entrecerrados.

“Arcos listos”, les hablo a sus cazadoras.

“Que empiece la cacería”, di la orden.

Yo me dispuse a escapar mientras varias flechas venían a mi dirección.

Día 5 en Anákósmo Estaba empujando el templo de Deméter mientras ella me indicaba dónde dejarlo.

“No, un poco más a la derecha”, habló ella, a lo que lo moví.

“Un poco más”, siguió indicando.

“No te pasaste, un poco más a la izquierda”; le hice caso.

“Sabes que aquí no me gusta, busquemos otro lugar”, me dijo como una madre orgullosa de su hijo trabajador.

El problema es que llevo casi 10 horas moviendo este templo gigantesco.

Estaba todo sudado y mis piernas y brazos ya no daban más.

Día 23 en Anákósmo Estábamos Apolo, Hermes y yo a punto de ser colgados en una horca, todo porque Apolo se había acostado con la esposa del líder del pueblo, y Hermes con su hija.

Y yo estoy aquí de paso solo porque era su “amigo”.

“Te apuesto que puede aguantar aquí más tiempo que tú”, retó Hermes a Apolo.

“Te apuesto que puedo pasar días aquí colgado más que tú”, le devolvió el reto.

Yo estaba mirando a los dos imbéciles sin saber qué decir.

“Vamos a dar un paseo, dijeron, “será divertido, dijeron, no pasará nada malo dijieron”, dijeron.

Empecé a quejarme de los dos.

Día 41 en Anákósmo “Lo que pasa es que cuando los dioses y los seres primordiales no afectan a la tierra, se llama ciencia; un ejemplo de esto es la gravedad de los planetas; la luna está constantemente cayendo a la tierra, pero como se mueve, erra al caer, provocando lo que se llama órbita, y está todo el tiempo, como lo que pasa con el sol; la tierra está cayendo al sol, pero como este se mueve, también erra al caer, y así todo el tiempo”.

Le dije a Atenea junto a una pizarra haciendo dibujos de los planetas.

Ella estaba escribiendo todo en un pergamino.

“Interesante, oye, ¿puede venir mañana a mi templo?”, me preguntó.

“Perdón, pero mañana voy a visitar a Medusa, Esteno y a Euríale”.

Le respondí.

“Ah, pues, no pasa nada entonces”, dijo al desanimada.

Yo no supe cómo consolarla, por lo que el lugar se quedó en un silencio incómodo.

Día 55 en Anákósmo “No pensé que la petición de Hades sería que bañáramos a Cerbero”, me dijo Kiss-shot mientras tiraba un balde de agua temperada al perro guardián de las puertas del inframundo.

“Somos dos”, dijo estando completamente cubierto de champú para perro que compré en la tienda del sistema.

Día 64 en Anákósmo “Me dijeron que sabes mucho, conocimientos sobre alquimia y magia”, me dijo Hefesto.

“Así es”, le respondí sentándome en un pedazo de piedra mientras me abanicaba la ropa por el calor del lugar.

“¿Cómo lo supiste?” “Escuché a Atenea decirlo mientras la espiaba”, habló Hefesto mientras se movía a su forja.

Decidí ignorar eso mientras lo seguía.

“Ahora mismo estoy intentando crear una nueva arma para impresionarla, pero necesito materiales, ten”, habló mientras me pasaba un pergamino.

“Aquí está lo que necesito”.

Yo no miré la lista, sino que saqué la AT del inventario.

Hefesto quedó impresionado ante esto.

“No tenía una buena forma de guardar esto, así que lo dejé como una bala en este artilugio”, le dije mientras sacaba la bala del antitanque, excepto que no era una bala, sino un cuerno mágico que parecía bala.

“¿De dónde sacaste esto?”, me preguntó.

“De otra dimensión, pertenece a una especie de mezcla entre perro y unicornio, mágicos; ahora mismo es el último que queda”.

El corte, el rollo de que pidiera más inmediatamente.

“Si quieres hacer un arma que dé la impresión y de paso hacerme un encargo, haz una con este material único”.

El dios se quedó pensativo por un momento, pero después de unos segundos habló.

“Trato, te haré tu arma y de paso hablarás bien mi frente, Atenea”, me dijo.

“Bien”, dije simplemente, sabiendo que si hablara de este tipo, Atenea solo me obligaría a cambiar de tema.

“Ya, igual necesito que me busques los demás materiales”.

Día 70 en Anákósmo “¿Entonces quieres que busque a este tipo?”, le pregunté a Zeus.

“Sí, quiero que hagas de parca y hagas pagar a este humano que fue capaz de manchar mis santuarios donde me adoraban; es un crimen capital”, dijo furioso el dios.

Viendo la información que dice aquí, el humano se meó borracho en un santuario de Zeus.

“Cuando lo encuentre, ¿qué hago?”, volví a preguntar.

“Dile cuál fue su pecado y después mándalo al Hades”, me ordenó; yo me quedé mirándolo un rato para ver si no cambiaba de opinión.

*20 minutos* Encontré al tipo que decía Zeus.

Vestido como la parca, me acerqué con paso firme.

Las personas que me veían se alejaban asustadas.

Después de unos pasos llegué a donde estaba el tipo; él se asustó al verme, intentó huir, pero fui más rápido, lo tomé del cuello de la ropa y lo puse frente a mi cara esquelética.

“Tú, pecador”, dije fuertemente para que todos escucharan mientras lo sacudía con un poco de violencia.

“¿Quién eres?”, dijo el tipo.

“Yo soy la parca, y en nombre de los dioses, por profanar el santuario de Zeus, te condeno a ir al inframundo a morir allá”, pronuncié fuertemente.

Usando la hoz, abrió un portal, y rápidamente lancé al hombre al agujero para que este se cerrara.

Ya no estaba.

Ahora debía estar pasándolo el rato en el Hades; solo le quedaba adaptarse o morir.

Día 87 en Anákósmo Afrodita estaba encima de mí completamente desnuda; estaba apretando sus pezones mientras no paraba de penetrarla sin parar.

“Ah, Dante, no pares, se siente muy bien”, empezó a gemir mientras se arreglaba el pelo.

“¿Estás segura de que Kiss-Shot dijo que podías hacer esto sin ella?”, le pregunté con duda.

“No te preocupes, tengo todo arreglado, confía en mí, ahora llena completamente mi vagina con su semilla”, me susurró al oído, para empezar a besarme apasionadamente, algo que yo no puedo evitar devolver.

Día 88 en Anákósmo “Entonces, ¿por qué estás aquí solo con maletas?”, me preguntó Hestia.

“Me engañaron, hice algo sin el permiso de Kiss-shot y me castigó echándome de la casa por una semana”, le contesté.

Ante esto, Hestia se empezó a reír de mi cara sin parar mientras me apuntaba.

Si no fueran las indicaciones de Kiss-shot que viniera aquí, me hubiera ido tal vez a pasar la semana con Atenea.

Día 92 en Anákósmo Estaba haciendo ejercicio con solo un pantalón en frente de Hera.

Ella estaba a una buena distancia viendo sin apartar sus ojos de mí.

“Hera, ¿estás seguro de que no necesitas que haga algo más además de esto?”, le pregunté.

“No te preocupes, tú solo sigue y no pares, y recuerda que cuando estemos solos puedes llamarme mami”, dijo con una voz sensual mientras se relamía los labios.

Lo que me provocó escalofríos.

Día 109 en Anákósmo “Entonces la idea es que tú vienes, saltas con la cuerda, tomas la cabeza de Zeus y la intercambias por una de cabra y yo te subo hacia arriba”.

Me dio las órdenes Poseidón.

“Presiento que esto no va a salir bien al final”, le dije mis inquietudes a Poseidón.

“Tranquilo, muchacho, cualquier cosa, yo estoy aquí para defenderte”.

Dijo el dios del mar.

*Momentos después* “Fue culpa del hermano, dijo que quería hacer esto y usó el tiempo mío como excusa para hacer esto”, habló Poseidón culpando frente a un malhumorado Zeus.

“Yo solo quiero decir que tengo pruebas de que Poseidón fue quien consiguió la cabeza de cabra hace unos 5 días atrás”, dije, a lo que Poseidón se quedó callado, ya que había dicho que fue algo que se me ocurrió en el momento.

“Tienes algo que decir ante eso”, dijo Zeus fulminando a su hermano.

A lo que Poseidón empezó a gritar.

“Me cago en-“.

Día 121 en Anákósmo “Doble par, yo gano”, dijo Pan mientras intentaba llegarse las fichas.

“Espera un segundo”, habló Dionisio.

“Escala”, dijo sonriendo.

En el momento en que iba a llevarse el botín, hablé.

“Espera”, le dije mientras mostraba mis cartas.

“Escala real”.

“Hiciste trampa, tramposo”, me empezó a quejarse Dionisio.

“Si le hiciste algo a las cartas”, siguió Pan.

“Algo me dice que hiciste algo justo cuando la silla de Pan se rompió misteriosamente”, habló Morfeo.

“Si no tiene pruebas reales, entonces no se puede decir que hice trampa, mal perdedores”, les respondí a sus quejas, lo que provocó que los tres se tiraran contra mí, provocando una pelea.

[Felicidades, has derrotado a un dios griego por primera vez; su recompensa es de 500.000.000.000 PL].

[Felicidades, has derrotado a un dios olímpico por primera vez; su recompensa es de 1.000.000.000.000 PL].

[Felicidades, has derrotado a Dionisio; su recompensa es de 50.000.000.000 PL].

Día 133 en Anákósmo “Aquí tengo lista tu arma”, me dijo pasándome un arco.

“Con el cuerno que me diste hice la cuerda del arco; es indestructible y tiene poderes espaciotemporales, algo nunca antes visto; en su máxima potencia podría destruir, atravesar cualquier defensa sin destruir el escudo”.

Mientras decía la descripción del arma, yo me quedé impresionado por el arco; era muy hermoso y algo de otro mundo; no esperaba menos del dios de la herrería.

“Muchas gracias, Hefesto; si pudiera hacer algo para compensarte, lo haría”, le dije.

“Bueno, hay algo que me gustaría pedirte”, empezó a decir algo apenado.

“Lo que pasa es que quiero pedir la mano de Afrodita en matrimonio y, por lo que entiendo, tú eres su pareja sexual ahora mismo, por lo que me gustaría pedirte si pudieran dejar de hacer eso, ya que, si todo sale bien, ella será mi esposa”.

Recordé que Hefesto y Afrodita estaban casados en la historia griega.

Una historia triste llena de infidelidad y malos tratos.

“Está bien, yo te prometo que no me acostaré más con Afrodita desde ahora”, dije con una mano en el corazón.

“Muchas gracias, Dante, aprecio mucho eso”, dijo con una sonrisa el hombre deforme.

Día 135 en Anákósmo Era la boda de Afrodita y Hefesto; yo estaba mirando cómo los dos dioses se declaraban marido y mujer, y Kiss-shot estaba a mi lado mirando, algo preocupada.

“No puedo evitar lamentarse por Dite, casarse con alguien que no ama; si algo así me pasara, no sabría qué hacer”, me dijo.

“Tranquilo, cariño, yo estoy acá a tu lado para siempre”, la consoló.

Día 136 en Anákósmo Empecé a despertar de mi sueño solo para darme cuenta de que estaba en una sala que no conocía, encadenado en una cama y desnudo.

“Pero qué mierda”, dije, a lo que escuché cómo la puerta se abría para que apareciera Afrodita vestida en su traje de boda.

“Veo que despertarte, amado mío”, dijo con ojos de lujuria y locura.

“Dite, pero que, ¿no deberías estar con Hefesto ahora mismo?”, dije en pánico.

“Estra con ese feo deforme, no loca, no me deria tocar por un ser como él en ningún motivo, yo solo soy tuya y de nadie más”, empezó a decirme.

“Esto está mal”, empecé a decir, pero ella me puso un dedo en la boca.

“Tranquilo, le di un somnífero fuerte a Hefesto, no despertará en un buen rato y no podrán encontrarnos, pero sabes que está mal negar nuestra intimidad; me vuelve loca el no tener tu miembro dentro de mí, llenándome con amor a diario, pero ahora aquí, pasaremos muchos días juntos dándonos amor sin parar”, dijo para empezar a violarme sin pensar en mis sentimientos.

Día 140 en Anákósmo Después de 5 días lograron sacarme del templo de Afrodita; tenía sospecha de que estaba ahí, pero no había pruebas.

Lograron distraer a Dite y Hestia; junto a Kiss-Shot, buscó en el lugar, encontrándome y rescatándome.

Respecto a Dite, ella no sufrió ningún castigo, siguió como si nada hubiera pasado.

Lo único que se rompió fue mi corta amistad con Hefesto, ya que tomó esto como una traición mía.

Como siempre, los dioses no piensan.

Día 159 en Anákósmo Se confirmó el embarazo de Afrodita, siendo yo el padre, ya que soy la única que ha tenido relaciones sexuales desde que llegué al Olimpo.

Y solo para que sepan, sigo haciéndolo con ella junto a Kis-shot; eso no ha cambiado nada.

Día 176 en Anákósmo Estaba junto a Hestia, Kiss-shot, Perséfone afuera de una habitación donde estaba Aria dando a luz a mi hijo o hija, siendo ayudada por Artemisa.

Yo estaba nervioso, mientras las demás mujeres del lugar estaban dándome apoyo e intentando calmar mis nervios.

De repente escuché un sollozo de un niño; inmediatamente salió Artemisa; tenía a un bebé en sus brazos.

Rápidamente fui a ver al bebé solo para que Artemisa me lo diera en mis brazos; inmediatamente me di cuenta de que tenía el pelo negro de Aria; después descubriré si tiene los ojos rojos como yo.

Pero lo que sí me fijé es que este bebé era una niña.

“¿Cómo está Aria?”, le pregunté a Artemisa.

Ella solo negó con la cabeza, a lo que me lamenté.

Había estado un poco más de 9 meses junto a Aria, y hasta la había considerado parte de la familia; espero que pudiera resistir y seguir con nosotros.

“¿Cómo la vas a llamar?”, me preguntó Perséfone.

“La voy a llamar Libra”, le respondí.

“Bonito nombre, venga con su abuela”, empezó a quitarle de las manos solo para que Hetsioa la interrumpa.

“Espera un momento, yo soy su abuela, no tú”, le dijo apuntando.

“Estás loca, yo soy la madre de Dante, tú no”.

Hablo, Perséfone.

“Es mejor que esté su madre; ella se quedará en mi casa conmigo para convertirse en una buena asesina”, dijo Kiss-shot.

“No, ella será una buena ama de casa”, refutó Hestia.

“Están mal, ella será una buena cuidadora de flores”, dijo Perséfone.

Mientras las tres mujeres discutían, Artemisa intervino.

“Almento interrumpir su discusión, pero esta niña se convertirá en una gran cazadora bajo mi mando; al fin y al cabo, ese fue el trato que tiene con Dante”, empeoró la situación Artemisa.

Las tres mujeres se quedaron mirando fijamente al bebé en la mano.

*Momento flashback.* “¿Entonces qué necesitas?”, le pregunté a la diosa de la caza.

“Como la mujer ya está embarazada, tengo que decirte que si la bebé es mujer, entonces ella terminará bajo mi mando de cazadoras”, dijo ella.

“¿Y eso por qué?”, volví a preguntar.

“Por toda la ayuda que te he dado”, me respondió.

“No que era por el favor que te me debías”, le dije.

“Esto es otra cosa, quieres que el bebé nazca a salvo, cumple este trato por el río Estigia”, ordenó la diosa.

Yo, al saber que ya estaba embarazada y querer que el niño nazca bien, hice lo que me pidió.

*Fin del flashback.* “Estás loca, mujer salvaje, no serás cazadora”, dijo Perséfone, lanzándose a pelear contra Artemisa, a la cual se unió Kiss-shot y Hestia, esta última intentando intervenir, pero dando algún que otro golpe.

Yo solo me empecé a alejar de las locas con Libra en mis manos sin que se dieran cuenta.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES PancnHuebo Vuela, amor Vuela, dolor Y no regreses a un lado Ya vete de flor en flor Seduciendo a los pistilos Y vuela cerca del Sol Pa’ que sientas lo que es dolor Ay, mujer, cómo haces daño Pasan los minutos cual si fueran años Mira, estos celos me están matando Mariposa Traicionera – Maná

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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