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[Multiverso]: La travesía de un héroe [ES] - Capítulo 126

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  4. Capítulo 126 - 126 Capítulo 14 Comienza la aventura
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126: Capítulo 14: Comienza la aventura 126: Capítulo 14: Comienza la aventura Abrió los ojos para ver que estaba en una habitación a oscuras.

Un dolor de cabeza invadió todo mi cráneo; veo que la regeneración no cura este tipo de dolores.

Miré a mi alrededor para ver a Kiss-shot durmiendo en un sillón al lado de la cama donde dormía.

Ignorando el dolor de cabeza, me levanté lentamente para evitar despertar a Kiss-shot y salí afuera para ver que era de día.

Caminé un poco para darme cuenta de que estaba en el templo de Hestia.

“Veo que estás vivo”, hablando del rey de Roma.

Me di la vuelta para ver a la diosa, la cual había pensado hace unos momentos.

“Ojalá no estralo, así no estaría con este horrible dolor de cabeza”, le dije, a lo que ella solo sonríe ante mi mal humor.

…

“Ya veo”, le dije al escuchar lo que había pasado poco después de la batalla.

“Sí, más los que se quejaron por el ojo, pero al ser los perdedores no pudieron hacer mucho”, me comentó Hestia.

“¿Y qué tienes pensado hacer con eso?” “Ni idea, me lo llevé más que nada por gusto; no tengo mucho por mi parte, pero ahí veré qué hago”, le aclaré mis pensamientos.

“Mmm, bueno, eso no es lo importante, lo que hay que ver es otra cosa”, me dijo la diosa poniéndose muy seria, algo raro de ella.

“Ahora con todo esto mi hermano menor te tiene en la mira; si antes no te consideraba un peligro, pues ahora lo eres”.

Yo no dije nada ante eso, ya que solo tenía que recordar las leyendas y mitos de Zeus para saber cómo se comportaban ante ciertas situaciones.

“Ser capaz de matar a un dios, eso no es algo que pueda hacer cualquiera; este hecho quedará escrito en la perdurabilidad de la historia del panteón griego”, habló Hestia.

“Y también está esa profecía a la que ese hermanito no le dio mucha importancia, pero conociéndolo, capaz es lo único que piensa”.

“Tendré cuidado”, intenté tranquilizarla.

“Ese hombre estúpido, apenas tenga la oportunidad de exiliarte o destruirte, lo hará, todo sea por su reino y su soberanía”.

Expreso, intento no decir el nombre de Zeus para que no llame su atención y que no escuche nuestra conversación.

…

Después de relajarme junto a Kiss-shot y quitarme ese dolor de cabeza en el templo de Hestia, pude salir del lugar para volver a Ánakósmo para volver con Libra y los demás.

La manipulación de los poderes de la fruta del diablo me pidió más de lo que creí mentalmente, sobre todo la gigantesca explosión.

Tuve que contener con la oscuridad la explosión y destruir lo más que pude toda esa energía que liberaba, ya que si la absorbía, me demoraría más y capaz la explosión no se hubiera contenido tanto y el resultado final hubiera sido peor.

Al día siguiente fui con Medusa para estar con ella todo el día y tranquilizarla; también estuve con esas dos diosas alocadas; por suerte, se controlaron esta vez por la situación que había pasado y no me pidieron hacer muchas cosas.

También Hestiame dijo que los demás dioses no me pedirán nada por unos 20 días.

Se podría decir que estoy en vacaciones, pero había un dios que quería ver.

Una vez que estuve libre, fui rápidamente a donde estaban esas mujeres arrogantes que solo saben cazar; esto les dijo solo para molestarla; después de 8 años de relación, ya no nos llevamos bien.

“Hola, muchachas, qué bonito es el día, ¿verdad?”, les dije a las cazadoras.

“Era bonito hasta que llegaste”, dijo una.

“Ya arruinaste el día”, comentó otra.

“Haz rápido lo que tengas que hacer, hombre inútil”, susurró otra.

Me aman, solo que ninguna lo sabe.

Rápidamente fui a la cazadora que más me aguantaba, ya que, por mucho que estemos acostumbrados a los insultos, no soy masoquista y estar ahí no es muy agradable.

“Calisto, ¿cómo estás?

¿Dónde está Artemisa?”, le pregunté.

“Allá”, dijo apuntando a un lado del bosque sin mirarme mientras estaba haciendo una flecha.

“Esa flecha está mal”, le dije.

“Sí sé, estoy innovando; si no vas a aportar, vete a hacer lo que querías”.

Me retó, haciendo un gesto con la mano sin quitar su vista de la “flecha”.

Sabía que la mitad de estas mujeres habían tenido malas experiencias con los hombres, y la otra mitad eran influenciadas por la otra mitad para detestar a los hombres.

No tenía tiempo para arreglar los problemas de tantas mujeres, así que las ignoré y me fui a donde estaba Artemisa.

Como era de día, ella estaba en el bosque descansando, para salir a cazar en la noche.

En un lugar apartado vi a la diosa de la luna en el mismo lugar donde me había reunido con ella antes del combate con Horus.

“Mira quién está aquí, yo, muy vivo, ves que no tenías que preocuparte, estoy bien, así que no tienes que estar tan amargada”, le dije a la diosa, pero ella solo miró la fogata.

Me acerqué para poner mi cara en la mira de sus ojos, solo para que ella desviara su mirada a otro lado.

“Mmm, ¿qué le pasa?

¿No será que está celosa de que no haya venido a verla a usted apenas termine mi combate?”, le hice una pregunta para molestarla.

“¿Quién te crees que eres para-“, me habló mirándome, pero no terminó la frase.

Solo chasqueó la lengua y miró a otro lado mientras hacía un puchero.

“Nunca estuve preocupada por ti”.

Oh, se puso tsundere.

Me senté a su lado; ella se movió haciendo distancia de mí.

“Perdón por no venir antes; sé que estabas preocupada y, según lo que me dijo Hestia, eras la que estaba más nerviosa, incluso mucho más que Ares”, le comenté.

“Eso es mentira”, me intentó refutar.

Solo solo le sonreí y le toqué la mano.

Ella no quitó la mano, sino que la dejó ahí, pero no me miró a la cara.

“Estoy bien, así que tranquila”.

Le dije.

“Si no fuera por ese demonio que tienes de compañero, hubiera muerto”, me dijo, para recién mirarme a la cara muy molesta.

“También está ese ataque suicida que hiciste; si no hubiera salido bien, hubiera muerto, no hubiera quedado nada para que velar”.

Ahora me habló agarrándome del cuello de la ropa.

“Pero tenía todo…”, le intenté explicar, pero me interrumpió.

“¿Qué hubiera sido de Libra, de Hestia, de…?”, habló, pero se quedó callada al final, solo para mirar al suelo.

“De ti”, complemente su oración.

Pero ella negó con la cabeza.

Sabía de sus sentimientos, pero era una diosa virgen igual que Atenea, pero solo con pesar en ella, y lo mal que actué con ella me da un poco de pánico de pasar algo como ella.

Suspiré a mis adentros y le pediré miles de disculpas a Atenea por lo que voy a hacer.

Agarré los hombros a Artemisa y la besé.

Ella abrió grandes los ojos, intentó separarse, pero en sus movimientos no había fuerza, y en pocos segundos se dejó llevar y me devolvió el beso.

Después de unos segundos nos separamos y ella me abrazó, poniendo su rostro en mi pecho, intentando no mirarme a la cara; yo le devolví el abrazo, quedándonos ahí, ignorando todo nuestro alrededor.

Por mucho que molestara, esto es diferente a la situación con Atenea.

La diosa de la sabiduría había caído en la locura antes de su confesión; Artemisa aún estaba bien, consciente y sin pensamientos malévolos y distorsionados.

Le daré la tarea al Dante del futuro, como contárselo a Kiss-shot y a Medusa.

Pov Libra Desde un arbusto junto a Calisto veía cómo mi padre y madre Arti se besaban; era tan romántico.

Yo sabía de los sentimientos de Artemisa, y siempre se lo dije; quizás por mi intervención ella pudo estar más consciente de lo que sentía, lo que ayudó a aceptarlo.

Miré a Calisto, que me mordía los labios al ver esto, solo para caminar de vuelta a su campamento.

“Esto es malo”, dijo la casadora, “ella es una diosa virgen, no puede tener pareja, esto va a terminar muy mal”.

“Tranquilízate, mujer, todo estará bien”, le dije a Calisto.

Ella solo me miró y negó con la cabeza para irse.

Yo solo la seguí más que nada para dejar solo a la pareja.

…

*Algunos años después* (Nota: Cabe señalar que en estos años investigando no pasó nada interesante, de ahí el salto de tiempo).

“Respira lento y tranquilo”, me dijo Artemisa al lado mío.

Usando el arco que me dio mi padre, disparé una flecha usando el poder que me dio; le di directo al centro de mi objetivo.

“Tu percepción y visión son algo de otro mundo”.

Me halagó la diosa.

“¿Y bien?”, le pregunté.

“Pero aún te falta”, me dijo, algo que me molestó.

“Pero dijiste”, intenté decir, pero me interrumpió.

“Sé lo que dije, pero ser capaz de hacer eso no te hace fuerte; aún te falta para convertirte en una espléndida cazadora”, argumentó Artemisa.

Yo solo la miré incrédula; ya tenía 30 años, y he estado siendo cazadora durante 12 de esos años.

No sé qué más quiere esta diosa virgen; ¿capaz quiere que sea para siempre una cazadora?

Yo simplemente me fui de donde estaba.

“Oye, te estoy hablando”, dijo la diosa, pero la ignoré.

Poco tiempo después volví a casa, solo para ver a mi padre sentado en un trono, durmiendo profundamente con la boca abierta; a su lado estaba Nova, el ave traidora, y a un costado está el hijo de Cerberus, un cachorro de la misma especie, un perro infernal de tres cabezas.

Aún se sigue sin saber cómo tuvo descendencia ese can.

“Papá, despierta”, le dije tirándole una piedra en la cabeza.

“¿Dónde?”, dijo apuntando a todos los lados con una pistola.

Cabe aclarar que yo ya sé que mi padre y la madre Kiss-shot no son de este mundo, sin mencionar que ninguna mujer de este panteón es mi madre biológica.

De ahí que no me sorprendiera que me mostrara una pistola.

Esto es debido a que tiene una mala relación con Hefesto; no puede pedirle nada, así que si quiere algo, no le queda otra opción más que construirlo él mismo, y de eso me ha mostrado sus muchos objetos que ha obtenido y/o construido.

Un ejemplo es el arma que sostiene en la mano, llamada Ebony, la cual he visto practicar con ella en secreto con magia y algo que llamo proyección, algo que también sé usar, ya que con ese tipo de magia o hechicería, como le dice él, no sé cuál es la diferencia, ya que no las hay actualmente.

Mientras que él proyecta balas para tener disparos infinitos y no tener que recargar, yo proyecto flechas y las envuelvo con magia y haki, haciéndolas muy poderosas.

“Ah, eres tú, Libra, perdón, no he podido dormir bien estos días”, dijo limpiándose los ojos.

“No me imagino el porqué”, le dije sin humor mientras me ponía una mano en la cadera y hacía señas con las manos.

“No es tanto lo que crees, sabes que tu madre Kiss-Shot siempre ha querido tener hijos, ¿verdad?”, me contó, a lo que yo asentí a lo que dice.

“Bueno, Dite ha estado sacándole burla del hecho de que ha tenido hijos míos mientras que ella no, algo que la enojó, por lo que ha estado buscando formas de tener un hijo y la mayoría de las cosas me involucran a mí, ya que si tiene uno, yo debo ser el padre”.

“¿Y ha resultado algo?”, pregunté con curiosidad.

“Nada hasta el momento, pero antes de dejarme tranquilo en sus experimentos, me quitó un pedazo de brazo y otras cosas y se fue”, dijo con escalofríos.

“Pero cuéntame qué te trae aquí, ya que hace como 2 años que no nos visitas”.

“Quiero pedirte ayuda para que convenzas a Artemisa de que me deje salir de las cazadoras para que pueda vivir mi vida de aventura tranquila”.

Le conté por qué vine a verlo.

Él abrió la boca, pero la cerró y se quedó callado inmediatamente para que el lugar quedara en silencio.

“Me lo imaginé”, comentó para darme vuelta.

“Espera”, escuché cómo mi padre intentó detenerme, lo que logró.

Me di vuelta para verlo y ver que estaba serio.

“Hay una situación en el Hades, la cual me pidieron arreglar, pero también estoy con el tema de Kiss-shot y un trabajo que me pidió Zeus, y tiene más prioridad lo del dios del Olimpo.

Si puedes hacer mi otro trabajo, capaz pueda convencer a Artemisa de que te deje ir, sin mencionar que lo puedo tomar como un desafío y darle a entender que está lista para cosas más peligrosas”.

Yo me quedé pensando; puede que mi padre se vea como un inepto y un vagabundo, sobre todo en su forma de vestir, pero hasta el momento nunca me ha defraudado ni me ha mentido, así que tal vez, solo tal vez, esto pueda funcionar.

…

No esperaba que la situación complicada fuera en el tártaro.

A mi lado estaba Tánatos y al otro estaba Nix.

“Esta es la entrada al Tártaro”, anunció el dios de la muerte.

“Hades pidió que Dante viniera a ver la situación allá abajo, pero si te enviaron a ti, significa que las cosas no están tan graves o tiene mucha confianza en ti”.

“Esperemos que sea ambos”, dijo Nix mirando hacia abajo, ya que el Tártaro es un agujero que va a lo más profundo del inframundo.

“¿Y qué hago?”, les preguntó a los dos.

“Saltar, buena suerte”, habló Thanatos para irse.

“Te deseo que salgas victoriosa”, anuncio Nix.

Y los dos se fueron dejándome al borde de la entrada del Tártaro.

Yo me quedé caminando por el alrededor pensando si ir o no.

No me sentía segura; había sido capaz de enfrentar a varias bestias en la tierra, pero aquí estaban los seres más peligrosos del panteón griego.

El abuelo Hades me había pasado algo para poder teletransportarme a su oficina, pero igual me falta algo de confianza.

Después de pensarlo y recordar que me arrepiento y no hago esto, solo dejaré en claro a Artemisa que no estoy listo.

Eso hace que mi determinación se encienda y me dé valor para saltar.

Después de tomar distancia, corría al agujero gigantesco y cerraba los ojos.

De un salto caí a las fauces del Tártaro.

…

Cuando abrió los ojos, empecé a escuchar ruidos, más un ruido parecido a golpear barras de metal.

“Veo que estás despertando, mocosa”, escuché una voz muy grave.

Cuando miré, vi una cueva tapada con rejas gigantes; si miraba hacia arriba, no podría ver el cielo.

Dentro de la cárcel había una máquina, la cual podía hablar y pensar, si es lo que creo.

“Veo que está consciente, ¿qué tal si te acercas y dejas que te coma?”, escuché otra voz.

Miré a otro lado solo para ver una situación parecida a la otra, solo que la máquina era distinta; tenía brazos, pero no piernas.

“¿Quiénes son?”, preguntó con un poco de miedo.

“Mi nombre es Prometeo, y el que está ahí frente a mí que te quiere comer es Menoetius”, dijo el primer titán máquina.

“Más allá está Iapetus, al otro lado está Hyperion, ese de ahí es Koios y a su lado está Crius, y el de más al fondo es Kronos”.

“¿Qué tal?”, dijo Iapetus.

Una máquina gigantesca con forma circular.

“Qué raro, eres griega, pero no del todo”, habló el titán del tiempo al verme detenidamente.

“Bueno, algo así, vine aquí porque escuché de los Hecatónquiros que estaban haciendo mucho ruido y escándalo”, les comento el porqué vine así; de esa manera tal vez podía ir directo al problema de todo el asunto.

“Obviamente vamos a estar haciendo ruido y escándalo, ¿qué más podemos hacer?

Estamos aburridos, ya me aburrí de estar hablando con estos perdedores”.

Habló el que reconocí como Koios.

“Sí tiene razón”, escuché por ahí.

“Estamos aburridos”, escuché otra queja.

Me quedé escuchando sus quejas, y después de pensar un rato se me ocurrió una idea.

“Si les quito el aburrimiento, dejarán de hacer escándalo y ruido, al menos por un tiempo”, dije.

“Dependerá de lo que hagas, mocosa”, habló Kronos.

…

“Entonces, Luke estaba luchando contra Darth Vader en la zona más baja de la Estrella de la muerte”, dice mientras todos los titanes escuchaban atentamente.

“De un movimiento preciso, Darth Vader le corta el brazo a Luke, haciendo que casi se caiga”.

Deje que el lugar se quedara en suspenso.

“¿Y qué sucedió después?”, preguntó Menoetius.

“Luke quedó sin una mano y al borde de caer al precipicio; Darth Vader intentó traer a Luke, pero este se negó, ya que Darth Vader había matado a su padre, pero en ese momento el villano le revela algo importante”.

Relate dejando en silencio toda la sala.

“¿Qué le dijo?”, preguntó Prometeo.

“Darth Vader le dijo: ‘No, yo soy tu padre'”, dije a los titanes.

“No puede ser”, dijo Koios con incredulidad.

“No me lo puedo creer”, susurró Iapetus en shock.

“Debí imaginármelo”, anunció Kronos seriamente.

No puedo creer que los cuentos que me decía mi padre de niña sirvan en este momento.

…

Les había dado dos cartas a cada uno, bueno, no literalmente.

“Dame otro”, dijo Cronos, solo para que saliera un 10.

“Tiene en total 24, perdiste, Kronos”, le dije.

“Ja, perdedor”, dijo Prometeo mirando sus cartas, que eran un rey y un as.

“Cuando salga de aquí voy a destruirte”, le amenazó Kronos a Prometeo.

“Claro, aquí te espero”, él dijo burlonamente.

…

“La letra empieza con b”.

Dije a los titanes.

Después de unos cuantos segundos, uno habló.

“Detente”, dijo Koios.

“Qué injusto, ¿cómo pudo terminar tan rápido?”, empecé a escuchar quejas de este estilo, pero las ignoré.

“A ver, dime lo que tienes”, le habló la titán.

“Barco”, dijo Koios.

“Barco no es el nombre de una ciudad”, le replicó Crius.

“Yo cuando tenga otro hijo lo llamaré Barco”, dijo Koios con seguridad.

“Bueno, dejemos eso de lado, ¿qué me dices en la opción de ciudad?”, le pregunté.

“Barco”, habló Koios dejando el lugar en silencio.

“No me digas que todas tus opciones son barco, ¿verdad?”, pregunto Hyperion.

Koios se quedó callado.

…

Después de utilizar el objeto que me dio el abuelo, apareció en su oficina.

Frente a mí estaba mostrando su imponente aura y soberanía Hades.

“Hola, abuelito, volví”, le dije haciendo una pose de chica mágica.

Él detuvo lo que estaba haciendo y no supo qué decir al principio.

“¿Pudiste arreglar el problema allá abajo en el tártaro?”, preguntó simplemente.

“Obviamente fue pan comido; les enseñé algunos juegos que podían jugar encerrados entre ellos; así estarán tranquilos al menos por un tiempo”, le expliqué la situación al abuelo.

Hades no supo qué decir ante eso, solo negó con la cabeza y siguió con su papeleo.

“Puedes irte entonces, le avisaré a Dante sobre esto y si quieres puede pasar a ver a Perséfone, que está aquí; a ella le gusta estar contigo”, me dijo.

“Entendido, me quedaré aquí un rato para pasar el tiempo con la abuela y jugar un poco con Cerberus”, y con eso me fui de su oficina, sintiéndome a gusto al cumplir una misión de tan alto nivel con tanta facilidad; tal vez debería hacer más de estas cosas.

———————————————————————– Buenas, gente, espero que estén bien; al menos aquí donde vivo no está muy bien.

La región en donde vivo está quemándose por todos lados, y los incendios forestales no paran; siguen habiendo nuevos focos en la región y hasta me da un poco de pánico que aparezca uno aquí o que el incendio se mueva a donde estoy.

Aquí les dejo una imagen de la situación del incendio en mi país; quizás está un poco desactualizada, ya que el fuego se mueve poco a poco, pero es para que tengan una idea.

También quería preguntar si hago un IG, para que puedan hablarme por ahí por si quieren preguntarme algo que por los comentarios no sirve, o si quieren subir el fic en otras plataformas, que no lo he hecho yo por flojera y esas cosas; además, les muestro la situación de los incendios de paso.

Igual es una idea; tal vez no lo haga.

Bueno, eso sería todo.

Que tenga un buen resto del día.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES PancnHuebo Fuego malo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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