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[Multiverso]: La travesía de un héroe [ES] - Capítulo 128

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  4. Capítulo 128 - 128 Capítulo 16 Poder elemental
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128: Capítulo 16: Poder elemental 128: Capítulo 16: Poder elemental Mientras pisaba la tierra después de un año de estar en el mar me puse a pensar en todo lo que pasé.

Después de empezar mi recorrido en el barco mercante me puse a ir de un lugar a otro sin parar.

Me hice una gran cantidad de dinero, lo suficiente para no saber qué hacer, ya que no usaba los dracmas.

Igual, pero en el contexto de no estar en una civilización, y el dinero general del barco era usado por todos, menos yo a pesar de ser la capitana del barco.

Esto ya que cuidaba mi ropa, no necesitaba beber y la comida la pescaba o cazaba.

Otra cosa que cazaba eran las criaturas o monstruos que me enviaba Poseidón de vez en cuando; cabe mencionar a mi archienemiga, Caribdis.

No importa cuántas veces la mate, siempre volvía gracias a que Poseidón la revivía.

Me tiene aburrida eso de poder revivir a las criaturas; sé que ella es hija del tío abuelo Poseidón, pero no sé qué tiene conmigo.

Y es un ser consciente, ya que una de las cuantas veces que nos enfrentamos me habló; tiene cuerdas vocales y todo.

Y puede convertirse en una humana o ninfa de cierta manera.

Se había transformado en una ninfa en medio del mar pidiéndome ayuda; yo me comí la trampa, la subí al barco y cuando bajé la guardia, ella quemó el barco.

Solo cuando se tiró al mar y se transformó supe quién era.

No sé si es maldad o si está aburrida, pero puedo decir que sí es hija de Poseidón.

“¿Cómo estuvo tu tiempo viajando en mis dominios”, me dijo el tío Poseidón sentado en el muelle donde estaba vestido de pirata.

No pensaré cómo sabía que vendría aquí, ya que sería una lata.

“Sinceramente, sin los monstruos y criaturas que me enviabas me hubiera aburrido mucho”, le comenté.

“Así vi, me fijé que Caribdis y tú se volvieron mejores amigas”, habló con mucha alegría.

Yo solo puse mis ojos en blanco.

Qué amistad más tóxica.

…

Invocando con magia mi arco apuntó a un ave que iba volando tranquilamente.

Usando la bendición del agua, empezó a formarse una flecha de agua y, soltando la cuerda, la flecha voló, chocando con el pelícano.

Hubo explosión de agua; la flecha no atravesó al ave, pero sí la golpeó, haciendo que esta cayera al mar, para ser comida de algún ser marino.

“¿Y bien?”, preguntó Poseidón, emocionado.

“Esto”, dije pensando en mis palabras.

“Es una mierda, esto solo servirá si me traen una bola de fuego y si hay fuente de agua cerca, sin mencionar que—”.

Detuve mis palabras al ver cómo Poseidón se veía desanimado y deprimido.

“Es una flecha; si se usa más agua y más potencia puede golpear muy fuerte; no esperaba menos de la sustancia de la cual está hecho el mar”.

“Exactamente, el agua es mejor que el fuego o el rayo”, dijo emocionado, como si intentara estafarme con una empresa fantasma o de esas estafas piramidales.

“Igual no necesitas una fuente de agua para usarla; puede tu mismo invocar el agua con magia”.

“¿Puedo?”, le pregunté.

“Ahora con mi bendición puedes”, me confirmó.

Yo me quedé mirando al dios y después miré al otro lugar, más que nada en la entrada de la ciudad.

“¿Cuál es esta ciudad?

Pensé que había venido a Ilios”, dije al aire.

“Así se llamaba antes, pero el actual rey del lugar le cambió el nombre; ahora la llamaron Troya”, me explicó el dios.

“Si mal no estoy, el actual rey se llama Tros, ¿qué arrogante, no?” Me quedé mirando a Poseidón como si le creciera otra cabeza; no sé cómo puede hablar así, cómo puede escupir al aire y que no se le devuelva a la cara.

“Bueno, me da igual a mí, quiero comer carne real, me voy a la ciudad”.

Le avisé al dios.

“Te sigo tampoco he estado en esta ciudad”, me dije muy animado.

“¿No tiene otras cosas que hacer como Dios?”, le pregunté.

“Alguien más puede hacerlo por mí, como tu padre”, me respondió, apurando el paso a mi lado como si fuera competencia de ver quién entraba primero.

No sabía que mi padre podía hacer el trabajo de un dios, pero si es algo como el papaleo entonces sí podría; pobre de él.

Le deseé suerte a mi padre y seguí al tío abuelo Poseidón a la ciudad.

…

Después de estar unas semanas en este lugar, me di cuenta de que no tenía mucho que hacer.

Tenía una buena vida aquí, ya pero no era lo que quería.

Mientras pasaba por una etapa de crisis, recordé lo que pasé en el mar, más que nada lo que conseguí, una flecha elemental de agua, y me puse a meditar: ¿qué tal si también puedo hacer otro tipo de flechas?

Y haciendo memoria, me faltan los elementos tierra, fuego viento y rayo.

El único por el que no optaré por obtener es el de la tierra, ya que siento que si le pido algo a Gaia, será liberar a los gigantes o destruir el Olimpo, así que tendré que usar un sustituto de eso.

(Nota: habla de la Gaia griega, no de la contrafuerza Gaia).

Así que el primer paso que tengo que hacer es volver a casa.

Tomé un barco en dirección a Crisa.

Ya que necesitaba ir a Ánakosmo, allí están todos los dioses o la mayoría, y para tener esta habilidad elemental necesito hablar con un mínimo de tres dioses.

Zeus, Hefesto y Eolo.

…

“Veo que volviste”, me comentó mi madre Kiss-shot sentada en el trono que generalmente está mi padre.

Su condición era más joven que antes; aprecio una joven entre 17 o 18 años “Me alegra que esté bien; se ve más joven”, le dije alegremente.

“Después de crear a Helena, tuve que tomar esta apariencia y aún no puedo volver a mi forma adulta, y no es que no me guste verme más joven”, dijo mientras caminaba a donde estaba y me abrazaba.

Yo le devolví el abrazo ya que habían pasado años desde que no la veía.

“¿Qué ha pasado durante este tiempo?”, pregunté.

“No mucho, ahora mismo tu padre está con Ares y Helena jugando a la guerra o algo así; no toma atención a esas cosas, Hestia, ahora se dedica a las bebidas de hierbas, es bastante buena; Afrodita está en descanso ya que pronto dará a luz, y sorpresivamente no es de Dante.

Había dicho que quería intentar algo nuevo y no le gustó, pero esa experimentación llegó con sorpresa, y por último Artemisa sigue igual, sin mucho cambio”.

Qué perra la madre Afrodita, sabía que la relación con mi padre era algo forzado y sabía que no podría escapar de ella por miedo a lo que podría hacer esa diosa, pero me imagino que las nuevas interacciones entre los dos serán más forzadas e incómodas.

“Tal vez debería visitarla”, comenté al escuchar sobre Artemisa.

“Te extraña bastante, pero me imagino que no vendrías aquí solo para saludar, ¿qué te trae aquí?”, me pregunto.

Yo me sentí un poco avergonzada, por venir solo para algo y no de visita; me hace sentir como una mala hija.

“Bueno venía a buscar la bendición del dios del rayo fuego y viento”, dije sinceramente; no había razón de mentir o algo así.

“De esos tres el más fácil sería el de dios del viento, pero fue mala idea venir aquí”, me avisó.

“¿Y eso por qué?”, pregunté.

“Porque no vive aquí, él está en su isla como rey; creo que se llama Eolia”, me explicó.

Yo quedé en blanco.

…

No saben lo confundida que estaba, como que hay tres Eolo.

Por suerte solo una vivía en Eolia.

Un buen tipo; menos mal que no me pidió nada muy severo, solo me pidió eliminar algunas bestias que estaban cerca de su isla.

Con su bendición, ahora puedo cubrir las flechas con viento evitan la fricción y afilan más de lo normal, que era mejor que hacer flechas de viento.

Ahora con la segunda bendición elemental, me faltaba la tercera, la cual creí que era la más difícil.

Al igual que Eolo, Héfesto no vivía en Ánakosmo, sino en un volcán, y a veces en el Olimpo.

Después de un viaje largo llegué al monte Etna en Sicilia.

La entrada a las forjas de Hefesto estaba algo oculta, pero muy visible a la vez; una vez que la veías, era una entrada metálica y llena de metal y calor.

Una vez entré, me di cuenta de que no estaba.

Por mucho que este fuera su hogar, no estaba aquí.

Ahí me di cuenta de que este lugar no era su forja, por mucho que se pareciera a una.

Tuve que ir a buscar a la gente que vivía aquí para saber dónde estaba su forja.

Así tuve que hacer otro viaje pero esta vez a la isla Lemnos.

Una vez que llegué al lugar me dieron ganas de vivir aquí; ignorando el calor del lugar, era bastante bien.

(Nota: Aún no es maldecido por Afrodita el lugar).

Ignorando todo eso fui directamente a la forja de Hefesto.

El lugar también tenía una entrada metálica y un calor insoportable; en el lugar había algunos cíclopes.

Pasé de largo ignorando a todos y cada vez que me preguntaban solo decía que tenía una reunión con Hefesto y estaba apurada.

Así evitaba a los tipos que no tenían mucha interacción femenina, y sinceramente no quería enemistarme con un dios que no tenía mucho favor hacia mí.

Cuando empecé a escuchar fuertes sonidos de martillos golpeando metal supe que estaba cerca de llegar.

En una habitación llena de objetos, herramientas y metales, estaba Hefesto en su forma humanoide o humana como quieran decirlo.

Un enano gigante si es que se puede decir de esa manera, pelo amarrado, una barba larga, un cuerpo grande y bronceado.

“¿Qué tal”, dije simplemente, haciendo que el dios se detuviera.

Él se me quedó viendo un rato; solo después de unos cuantos segundos habló.

“Largo de aquí, descendiente de ese ser”, me dijo para seguir con su trabajo.

“Pero, ¿por qué?

Yo no te he hecho nada”, me quejé, acercándome más a él.

“Tú no, pero tu padre sí, él tomó mi confianza y la destruyó”, dijo molesto.

Mi padre tenía razón en que los dioses castigaban a los hijos en los que les hacen daño en vez de ir a los verdaderos culpables.

“Pero eso no es culpa de él, sino de Afrodita; ella fue la que secuestró a mi padre, ¿qué se supone que podría hacer él?”, se me quedó viendo sin estar muy convencido.

“Además, mi padre me dijo que las mujeres locas son las que se fijan de esa manera en él; en otras palabras esquivaste una mala y sin la intervención de mi padre, quizás te hubiera engañado con todos los hombres de Olimpo y más, así que salvaste tu dignidad”.

Espero que con eso convenciera un poco para trabajar a este dios enano.

Él se quedó callado mirando el pedazo de metal que estaba martillando para dar un suspiro largo.

“¿Y qué quieres?”, me preguntó, a lo que le respondí con una sonrisa.

…

Después de predicar en dañar a quienes te dañaron y no a sus descendientes, logré llegar a un acuerdo con el dios de la forja, lo que me trajo aquí.

Abajo estaba la entrada a una cueva llena de plantas y minerales raros.

Hefesto me dijo que en este lugar hay un mineral que es capaz de regenerarse y expandirse poco a poco llamado clorofila, pero está siendo custodiado por una criatura de planta la cual la llaman Plantera.

(Nota: Jueguen Terraria; digo de paso que estoy robando cosas del juego) Es la primera vez que estoy lejos de los límites del territorio griego; solo espero que algún ser de otro panteón venga a molestarme sabiendo cómo son los dioses.

Así la idea es entrar rápidamente, llevarme toda la clorofila e irme rápidamente.

De hecho, escuché que cerca de aquí duerme un dragón largo parecido a una serpiente y con bigotes no muy lejos, así que también tengo que ser silencioso.

No sé si soy capaz de derrotar un dragón y menos si no sé nada de él.

Con mucha fe en sí misma, me lancé a la cueva.

El lugar estaba lleno de maleza; también había más cuevas subterráneas y estructuras abandonadas llenas de plantas que las envuelven, volviéndose parte del ecosistema.

El problema es que no sé dónde estoy y dónde ir, así que esto será un viaje largo.

…

Después de ir en círculos durante un mes, creo, no estoy seguro, y de eliminar para posteriormente comer avispas y abejas venenosas, que al principio me daban dolor de estómago y cabeza, pero ahora ya no los siento al consumirlas, encontré el mineral.

Era verde brillante y luminoso; no sé para qué servirá esto, no soy un alquimista como mi padre o un herrero como Hefesto, pero quizás si me quedo un poco no haría mal.

Apenas toqué la clorofila, sentí como todo el lugar donde estaba empezó a temblar.

“Esto me da mala espina”, me dije a mí misma; usando haki de observación, vi cómo algo se venía en mi dirección.

Repasadamente di un paso hacia atrás para ver cómo un pedazo de planta atravesaba el lugar donde estaba.

Tuve que dar otro y otro más, ya que no dejaron de aparecer plantas que intentaban aplastarme consecutivamente.

Invocó mi arco y usando una flecha junto a magia de fuego la lancé, pero por mucho que hubiera usado fuego el ataque no fue muy efectivo.

“Ahora hubiera servido tener la bendición del fuego”.

Me quejé.

La diferencia entre usar un elemento con magia y tener la bendición es que con la segunda la magia es mucho más potente y la manipulación del elemento es más efectiva y precisa, haciéndolo más poderoso y letal.

Un ejemplo: en vez de cubrir mi fecha con fuego, hubiera podido hacer una flecha de fuego la cual pudo explotar y expandirse por toda la planta en vez de quemar solo el pedazo que tocó la flecha, sin mencionar otras formas de ataque que podría realizar.

A veces es más efectivo usar una flecha y envolver con fuego o hacer una flecha de fuego; depende de qué tengas adelante como enemigo.

Ahora mismo estoy combatiendo una planta; lo más efectivo sería quemarla toda hasta las cenizas.

Dando otro paso hacia atrás, el suelo se destruyó haciéndome caer, para ver un lugar gigante muy avierto, El lugar estaba lleno de clorofila y era muy brillante.

Lo malo, había varias plantas gigantes con dientes y varias bulbosas con dientes muy parecidas a las más grandes listas para atacarme.

“Mierda”, dije, para usar el poder elemental del fuego y poder apoyarme de un piso de aire.

Las bulbas más pequeñas no me alcanzaban desde mi distancia, por lo que las plantas gigantes empezaron a lanzar varias semillas gigantes como la mitad de mi cuerpo.

La esquivé saltando de un lugar a otro, ya que apenas las semillas tocaban algo explotaban.

Muchas gracias padre por heredarme el haki de observación.

Tuve que correr y esquivar muchas de esas cosas, lo que dificultaba concentrarme.

Aun en movimiento, tensé el arco y usé magia para potenciar la flecha y el arco; junto al afilado del elemento aire, lancé una flecha, la cual destruyó una de las plantas gigantes.

“Bien”, dije, pero mi victoria duró poco, ya que la planta rápidamente se regeneró y volvió a su forma original para mi horror.

En ese momento también salieron más plantas del techo para atacarme; estaba encerrada, apenas tenía lugar donde moverme y estas cosas eran inmortales.

Solo después de esquivar varios ataques y tanquear otro con haki de armamento, recordé un detalle.

Hefesto dijo que solo había un monstruo, pero aquí había uno; eso significaba que estas plantas gigantes eran la misma criatura, y este no era el núcleo.

Usando la mayor concentración que pude, busqué en el lugar algo que pudiera reconocer como el núcleo o el corazón de la criatura.

En unos 30 segundos encontré una bulba escondida en medio de todo esto la cual estaba debajo de una gran cantidad de tierra e hierro; con lo protegida que estaba debía ser el núcleo.

Usando el poder del viento, saltó rápidamente, quedando debajo del núcleo.

Y como si me sacrificara, me dejé caer.

Usando toda mi concentración me cubrió totalmente de haki de armamento; creé una flecha que contiene el poder del arco y las potencia con magia.

Mientras caía, las bulbas del suelo más pequeñas fueron directo hacia mí, mordiendo mi cuerpo.

Ignorando el dolor, me concentré en el núcleo, y a mitad de la caída solté la flecha.

Cayó y destruyó todo lo que se atravesía, incluida la propia clorofila; esta, en menos de un parpadeo atravesó el núcleo, destruyendo sin ningún rastro de este mismo.

Cuando toqué el suelo las bulbas ya me habían dejado de morder, pero seguían incrustadas en mí.

Vi cómo las plantas más grandes empezaban a marchitarse y morir.

Yo solo di un suspiro; las pequeñas criaturas no me mordieron muy profundo pero sí me dañaron haciendo que sangrara, dejándome completamente ensangrentada.

“Ahora ¿cómo hago para transportar toda esta clorofila?”, me dije a mí misma mirando el lugar.

…

Al final me demoré 10 meses en todo eso, en encontrar la cueva, estar en la cueva y traer toda la clorofila que pude de vuelta a la forja de Hefesto.

“Veo que lo lograste”, me dijo con algo de asombro mirando cómo dejé una cantidad enorme de clorofila afuera de la entrada de la forma.

“Lo logré porque soy bárbaro”.

Pronuncie flexionando mis músculos.

Algo que los cíclopes imitaron.

“Bueno, tal como acordamos, te bendigo para que puedas usar el fuego en su forma más pura y natural”, dijo el dios.

En ese momento sentí como mi cuerpo cruzaba una cantidad de poder, pero había dos no uno.

“¿Señor Hefesto?”, pregunté, lo que el dios solo me puso la mano frente a la cara, deteniéndolo, lo que iba a decir.

“Solo debías traer un poco no tanto; por las molestias, también te di la habilidad de poder manipular el metal de las flechas que puedes hacer.

De esa manera, no tienes que traer a Gaia evitando un desastre”.

Me explico.

“Muchas gracias”, le dije amablemente.

“No te confundas, aún odio a tu padre con toda mi alma, pero como dijiste, tú no tienes nada que ver con él, para que veas que no soy malo o un gruñón”, y con eso dicho él se fue de vuelta a su forja.

Mientras se iba de vuelta y los cíclopes se dedicaban a la clorofila que había traído, me quedé pensando en sus palabras.

Espero que esto no afecte a mi padre.

Igual si lo hace, él es fuerte, podrá con aquello.

Y con eso fui a mi última parada, el Olimpo.

…

Después de un largo camino y casi más de un año de viaje, llegué a mi última parada.

El templo de Zeus.

Había unas ninfas que me guiaron a donde estaba el dios, solo para verlo en una silla acostado, comiendo uvas mientras miraba la superficie de la tierra.

“Sabes que desde este lugar puedo ver todo lo que sucede allá abajo”.” Me comentó.

“¿Puedes ver todo?”, le pregunté.

“Sí y no, puede ver un lugar en específico, pero no dos lugares a la vez, mi poder no tan omnipotente como me gustaría que fuese, y dime, ¿qué te traería aquí?”.

“Me gustaría que me diera su bendición para poder usar el rayo”, le dije con sinceridad.

Él se me quedó viendo un rato para chasquear los dedos.

“Está bien, te doy mi bendición”, dijo, lo que me tomó con la guardia baja; esperaba que me diera una misión imposible o algo así.

“Pero con una condición, y es que solo puedes usar el rayo con tus flechas, nada más”.

“Si no hay problema”, le contesté, a lo que sentí como una sensación de poder que me llenaba el cuerpo pero junto a esa una restricción; no podría usar el poder del rayo como lo podría con el agua fuego o viento.

“¿Tengo una consulta?”, le pregunté.

“Dilo”, me contestó.

“¿Por qué me lo diste así nomás?”, le dije.

“Le debo un pequeño favor a tu padre, y prefiero hacer que me lo cobre contigo que él me pida más adelante; de esa manera ya no le deberé nada”, dije con una sonrisa.

“Me parece bien”, hable honestamente.

“Si eso es todo lo que quieres, puedes irte”, ordenó el dios, a lo que yo me fui antes de que sucediera algo malo ya que con Zeus uno no se podía confiar, o al menos eso me han dicho los otros dioses.

Ahora que termine esto, creo que haré una parada a ver a mi madre Artemisa y las demás; extraño un poco a las chiquillas.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES PancnHuebo Conozco lo mal, conozco lo vil Conozco lo horrible que te hice sentir Me apena que esté saliendo al revés Pero, sin embargo, me quedo Podrías decir, con toda razón Que fue demasiado el tiempo que yo Tardé para hablarte Que te traicioné Traición – Miranda!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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