[Multiverso]: La travesía de un héroe [ES] - Capítulo 130
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- Capítulo 130 - 130 Capítulo 18 El cazador y el sol
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130: Capítulo 18: El cazador y el sol 130: Capítulo 18: El cazador y el sol Creo que ya es hora de empezar a dar con el clímax de esta parte; tanto la historia de Dante como la de Libra, como ambos son “héroes”, ya saben cómo terminará esto.
———————————————————— Iba caminando a un lugar lleno de ramas y plantas; el calor era horrible, tenía todo mi traje sudado.
Era como si Apolo supiera que me escondía, y así era, y de esta manera intentara sacarme de mi escondite.
Gracias a Demetra y Gaia que neutralizan un poco el calor, o si no todo se secaría.
“Qué calor así, ¿no es así, mi bella dama”, dijo mi acosador, o mejor dicho, Orion, hijo de Poseidón.
No sé qué les pasa a los hijos hombres de Poseidón; todos están mal de la cabeza con respecto a las mujeres, igual que su padre.
Después de ese incidente volví al pueblo, el cual mientras buscaba algo para ganar dinero me lo encontré.
Se quejó por no esperarme y no quedarme para ver su gloria, gloria, su forma de pelear y lucirse; no lo dijo así, pero me pareció que eso quiso decir.
Decidí ignorarlo y seguir mi vida, pero creo que no fue la mejor opción, ya que empezó a seguirme.
“¿Hasta cuándo vas a seguir siguiéndome?”, le pregunté apáticamente, sin parar de caminar.
“Es el deber de un caballero cuidar a una bella dama de los peligros”, declaró con orgullo.
“No habías dicho que era un cazador, ¿cuándo te convertiste en un caballero?”, dije sin ganas; con este calor no me daban ganas de enojarme con este tipo.
“Tienes razón, soy un cazador, el mejor del mundo, solo cuando hay bestias y monstruos por el lugar, pero cuando veo una bella dama, me convierto en un caballero”, dijo con mucha seguridad.
“Nunca me has visto la cara, tal vez no soy bella, tal vez sea feo, este quedama o algo peor, puede que sea un monstruo”, le comenté dándome la vuelta para verlo a los ojos.
“No creo que sea así”, expresó Orion.
“¿Así?”, dije con duda.
“¿Cómo sabes?”.
“Intuición”, afirmo con una sonrisa.
Yo solo puse los ojos en blanco para darme vuelta y seguir el camino a la siguiente ciudad, sin que este pedazo de solo músculo y cero cerebro me siguiera por todas partes.
…
Mientras bebía algo sin alcohol, ya que tengo el mismo problema que mi padre, miré el lugar.
Nadie se acercaba a nuestro lugar y sabía el por que.
“Esta bebida está muy buena pero es mejor la de mi hogar”, dijo el gigante que no es gigante.
“Y yo que pensaba trabajar como mercenaria pero creo que no se podra”, declare.
“Mmm, y eso por qué?”, preguntó con cuiriosidad.
“Por tu culpa”, dije apuntándolo.
“Me sigues e intimidas a las personas; no sé qué parecemos los dos juntos, un enano y un gigante, qué combinación más graciosa y triste”, me quejé tirando el vaso al suelo, rompiéndolo.
(Nota: Orion mide 2,3 metros y libra 1,65 metros).
Ahora me arrepiento; voy a tener que pagar por el vaso.
Orion se me quedó mirando como si todo lo que le dijera no le afectara.
“Oye por que te tapas un ojo con un trapo?
te falta un ojo?”, preguntó sin maldad.
“Es que si te viera con ambas, te volvería de piedra”, le expliqué.
“Enserio”, dijo algo emocionado.
“No” le respondí secamente.
Esto es gracias a Apolo, ya que su profecía falsa dice que tiene que derrotar a una mujer que tiene un ojo rojo y un ojo azul.
Me tapo el ojo rojo ya que casi no conozco a nadie que tenga esa particularidad que no sean mis hermanos y mi propio padre.
“Ahora que lo pienso, nunca me has dicho tu nombre; iba a decirte algo pero recordé ese detalle”.
dijo después de dar otro sorbo a su trago.
“No mereces saber mi nombre, sobre todo con tu forma de hombre de las cavernas en cazar”, dije burlándome de él.
“¿Pero qué dices?”, habló indignado, golpeando la mesa con ambas manos, rompiéndola.
“Esa es la mejor manera de cazar; la fuerza bruta manda sobre todas esas bestias peligrosas”.
“Creo que los músculos de tu cuello no dejan que la sangre circule a tu cabeza, lo que hace que no pienses.
La mejor manera de cazar es con precisión y delicadeza”, declaré así me enseñó mi madre Artemisa.
“Te apuesto que puedo cazar más bestias que tú en un día”, me dijo con una sonrisa de confianza.
“Oh”, dije cruzando los pies y los brazos para mirarlo fijamente con superioridad, “me estás retando”.
“No es una afirmación”, me respondio.
“Bueno veamos si es cierto, supuesto mejor cazador”, le comenté sin dejar de mirar.
“¿Quién va a pagar todo el destrozo que hicieron?”, dijo la dueña del lugar, fulminándonos con la mirada.
Los dos nos quedamos callados sin saber qué hacer, como si movernos nos provocara una muerte horrible y dolorosa.
…
“50 bestias cazadas”, dijo con honor Orion, pero había un problema.
Yo también tenía 50 cazadas.
“Un empate, qué aburrido”, declaré sin emcion.
Durante un día cazamos a casi todas las bestias animales o monstruos del bosque.
Solo dejamos vivos a los animales sagrados.
De hecho la mayoría de los animales normales son sagrados para un dios, ya sea el águila, el pavo, el perro, ciervos, palomas, etc.
Hasta salvé a Orion, que casi mata a un oso; lo salvé de ser convertido en cucaracha por parte de mi madre.
“Entonces creo que gano”, dijo simplemente el hijo de Poseidón.
“Y por qué crees eso?”, le dije con duda.
“Porque soy más fuerte”, dije mostrando sus músculos.
“Eso no tiene sentido; además, puedo ser perfectamente más fuerte que tú”.
Declare algo que Orion no tomó mucho en cuenta.
“Que seas buena con el arco no quiere decir que seas más fuerte que yo”.
Dijo simplemente Orion.
“Quieres comprobarlo?”, hablé en señal de reto.
…
Ahora mismo estamos en el desierto, alejados de cualquier persona o ser que nos moleste; eso sí, el sudor no para de salir de mi cuerpo.
Tengo puras ganas de terminar esto y bañarme.
Aflojó un poco el traje para que pasara aire, sin mencionar que estaba todo mojado y no se ajustaba bien.
En ese momento Orion llegó con una piedra casi cúbica, la cual serviría como esa.
“Aquí está, no encontré ninguna piedra que pareciera una mesa, así que tuve que hacer una”, se justificó su demora.
“Entonces, ¿qué es lo que vamos a hacer?”.
“Una competencia de pulso, algo que me enseñó mi padre hace tiempo”, dije, arremangando mi brazo y mostrando mi piel.
“Estamos de frente y colocaremos nuestros codos en las piedras y nos tomaremos de la mano; aquí haremos fuerza y si el torso de uno toca la piedra este pierde”.
“Me parece interesante, me gusta”, dijo colando su codo en las piedras y acomodandose.
“No te puedes afirmar en nada”, le advertí para hacer lo mismo.
Ambos nos tomamos de la mano como si fuera un saludo y nos miramos fijamente.
“A la de tres empezamos”, a lo que él asintió.
“Uno dos y tres”.
Con eso empecé a hacer fuerza a lo que él hizo lo mismo.
Inmediatamente me di cuenta de que este tipo no era pura palabrería, era muy fuerte, lo suficiente como para tener que esforzarme.
Nunca me dediqué a entrenar mi fuerza o músculo, ya que no me gustaría verme como este tipejo, pero ahora me arrepiento un poco de no haber entrenado un poco más.
Al ver que me estaba empezando a ganar tuve que usar mi arma secreta, el haki.
Orion abrió los ojos al ver el aumento de fuerza que obtuve como para que empezara a ganarle, así que empezó a usar toda su fuerza.
Yo hice lo mismo, usé todo lo que tenía para ganarle.
La piedra que había traído ya se estaba trizando y a punto de romperse.
Ambos estábamos al calor, sudando y respirando con dificultad; ninguno habló, ya que al hacer eso se gasta energía.
Empecé a usar mi cuerpo como peso para ganar, algo que también empezó a hacer mi contrincante.
Estábamos casi igualados, pero podía perder; era capaz de perder contra mi padre o mi madre Artemisa, pero con alguien que apenas conozco, no.
Así que afloje un poco y disminuyendo la fuerza hice que estuviera a punto de perder, algo que sorprendió a Orion lo que hizo que bajara la guardia y con toda la fuerza y aceleración que puedo, felcine y tire la muñeca de mi contrincante, haciéndolo estrellar contra su lado de la piedra, dándome la victoria.
“Sí, en tu cara perdedor”, declaré, señalándolo en la cara.
Orion se quedó viendo la piedra y el suelo completamente roto junto a su torso, de la mano en el suelo del piso con algo de sangre.
Yo me puse a bailar sin fijarme en él, ya que para mí lo importante es que le gane y punto.
De repente me di cuenta de que algo me hacía sombra, solo para ver a Orión parado frente a mí.
No sabía qué iba a ser, ya que perdió; tal vez se volvería loco, algo que siempre pasa a los tipos como estos, así que me puse en guardia.
Él me agarró de los hombros y se acercó a mí.
No sentí malicia o algo así, pero eso me generó incomodidad.
Iba a quejarme para que me soltara, pero las palabras que dijo me dejaron helada.
“CASEMONOS”, declaro con grito a los 4 vientos.
“¿¡Qué!?”, le grité de vuelta.
“Que te cases conmigo, eres una increíble mujer, una gran cazadora a mi nivel e increíblemente fuerte, además de tener un cuerpo envidiable; eres perfecta para ser mi esposa”, dijo con mucha confianza.
Yo quedé con la boca abierta, lo cual él no vio por el traje pero yo quedé en shock.
Tenía que escapar y deshacerme de este tipo.
“Mira, ¿qué es eso?”, dije apuntando detrás de el.
“¿Dónde?”, preguntó para darse vuelta.
En ese momento iba a correr lo más rápido posible, pero al darse vuelta me pasó a pegar con un mazo en la cabeza, lanzándome al suelo.
“Oh, perdón, te lastimé—”, no dijo nada más, ya que el golpe junto al sudor y que había aflojado el traje hizo que lo que tenía puesto en la cabeza saliera volando, mostrando mi cabellera negra y mi rostro.
“Sabía que eras hermosa”.
Yo solo me quedé mirando el cielo, más específicamente el sol, en pánico, ya que apenas puse mi mirada hacia arriba, sentí una sensación de peligro enorme.
Rápidamente me paré y, antes que Orion se diera cuenta le di un puñetazo, lanzándolo lejos, y de paso di un gran salto hacia atrás.
Entremedio de los dos cayó una luz que destruyó todo lo que tocó, creando un gran cráter, pero ninguno de los dos fue lastimado por este.
“¿Pero qué pasó?”, dijo atónito el hijo de Poseidón mientras se sobaba la cara donde lo golpeé.
No pude contestarle, ya que varios dispares de lo que pude ver que eran fechas, llegaban a mi direccion.
No me quedó más que correr y esquivar todo lo que pude.
Gracias al haki y el ojo del antiguo dios egipcio, pude ver y esquivar todo lo que se me envió.
Tenía que escapar lo antes posible de aquí, pero una hilera de fechas tapó mi camino.
“Vaya que tenemos aquí, una pequeña semidiosa que cree que puede escapar del gran dios del sol”, escuché la voz de ese tipo.
(Nota: Por mucho que Dante no sea considerado un dios, se considera a Artemisa su madre por poder, de ahí que le digan semidiosa).
“Maldito, sabías que estaría por acá”, me di la vuelta para ver a Apolo en su máximo esplendor volando en el aire.
“Asi es, obtuve la profecía que en estos días te encontraría por fin después de tanto que escapaste, por eso aumenté la intensidad del sol en la tierra”, declaró con orgullo.
Con eso dicho invoco un arco; él empezó a tocar de lo que empezaron a llover varias flechas alrededor.
Yo solo mire molesto todo esto.
El ataque del dios fue frenético, lo cual no me daba cuartel para respirar y para apuntar con mi arco.
La vista del dios estaba puesta en por lo que no vio cómo Orión apareció detrás de él y lo mandó al suelo con su mazo.
Esto me dio tiempo para invocar mi arco y posicionarme para batallar.
Apolo se levantó del suelo se le veía ileso, pero en su traje se le veía escurrir un poco de ícor en su brazo, solo un poco de polvo y suciedad.
“¿Te atreviste a ponerle la mano encima a un dios?”, preguntó molesto.
“¿Y tú te atreves a atacar a mi futura esposa?”, le devolvió la pregunta.
Ante esto Apolo me miró como si quisiera que confirmara lo dicho.
Yo hice una cruz con mis manos mostrando mi negativa.
“Hueles un poco a mar, eres hijo de Poseidón; bueno, creo que tendré que darte una paliza a ti primero para volver con la mocosa”, declaró el dios listo para combatir.
“Que así sea, te daré una lección para que no vuelvas a tocar una damisela nunca más en tu vida”.
Dijo Orion para lanzarse a pelear cuerpo a cuerpo.
Vi cómo al semidiós le empezaron a dar una paliza; por mucho que fuera fuerte se enfrentaba a un dios, sin mencionar que Orión está acostumbrado a combatir con criaturas con una inteligencia muy baja.
Tenía la oportunidad de escapar y volver a desaparecer de la vista de Apolo, pero no podía dejar al idiota solo con el.
Rápidamente corría donde estaba y usando haki junto al poder de los brazaletes le di un puñetazo que lo mandó lejos a estrellarse contra una montaña.
“Viniste a ayudarme”, comentó alegre Orion mientras se limpiaba la sangre del rsotro, “Si te dejaba solo con él, no podría dormir tranquila esta noche”, le respondí.
Puede que este gigante sea molesto, pero no es mala persona; no se merece que lo abandone siendo que me intenta ayudar.
“Sabes”, dijo Apolo, caminando hacia nosotros, en donde se le podía ver el labio roto.
“Puedo ignorar este flagrante insulto hacia mí si eliminas a esa mujer que tienes a tu lado.
Y de paso te daré fortuna y gloria, tendrás dinero y mujeres a monto, ¿qué dices?” “No gracias no me interesa”, dijo simpleza; yo quedé algo sorprendida, ya que conozco pocas personas que no aceptarían algo como eso.
“Ya veo”, habló el dios mientras escupió ícor de su boca, para invocar su arco y empezar a disparar flechas por todos los lados.
Si íbamos a luchar en serio, entonces esta vez no me contendría, y con eso usando el poder de los brazaletes que salieron de mis brazos, bloquearon todos los disparos del dios que se dirigía a los dos.
“Guau genial”, declaró Orion al ver lo que hice.
Yo no me detuve ahí; golpeando los anillos los lanzo en dirección al dios, el cual los bloqueó uno por uno.
“No está mal; si no fuera un dios este ataque tal vez hubiera tenido más efecto”, dijo para rápidamente invocar un arco, arrodillarse y disparar una flecha llena de poder divino del mismo dios.
Los dos saltamos lejos de nuestra posición, esquivando el ataque el cual explotó en una gran cúpula de energía de calor.
El dios no se detuvo ahí, siguió disparando, así que decidi contrarestarlos.
Usando el poder mágico del arco y usando haki para predecir el momento en el que estaría cada fecha, tensé el arco y disparé sin munición a mano, ya que este apareció en el aire y fue disparado en varios lugares, destruyendo los ataques del dios antes de que llegaran a mí.
Esta es la gran habilidad del arco: poder distorsionar la realidad misma.
Gracias a hueso de un ser intradimensional usado como cuerda del arco este puede generar flechas desde distintas posiciones del campo de batalla, sin mencionar que puede crear una flecha de tiro certero, una flecha que no puede ser bloqueada por nada en el mundo, pero eso cuesta demasiada energía mágica, de ahí que no la use.
Apolo chasqueó la lengua para esquivar un ataque por la espada de Orion.
“Es mi turno”, declaró el semidiós, tensando su arco usando su mazo como flecha y disparando.
Al dios no le dio tiempo para esquivar, así que lo bloqueó con su arco lo cual lo mandó varios metros hacia atrás.
Pude ver la expresión de Apolo; le costaba bloquear el ataque de Orión a una distancia tan cerca.
Así, con un gesto, aproveché para atraer los brazaletes que le había lanzado al dios anteriormente.
Una vez que la fuerza del ataque se disipó, Apolo dio un salto al aire para pararse en el aire en una cuerda de arco totalmente roja, como si del mismo sol se tratace.
(Nota: estilo Doflamingo) En su mano invocó una lanza y la empezó a tensar en el hilo apuntando a Orion.
Con un impulso usando los brazaletes, quedé a una buena distancia del dios, y con un puñetazo al aire le envié 5 brazaletes de mi brazo imbuidos en haki.
Este no pudo esquivarlo como estaba, así que disparó la flecha rápidamente, pero fallando su objetivo, pasando por el lado de Orion sin dañarlo.
De un salto esquivo mis ataques para caer no muy lejos de Orion.
Este aprovechó para recoger su mazo y atacar al dios.
Yo me impulse nuevamente y llegué atrás de Dios, listo para atacar.
Orion y yo empezamos a atacarlo sin cuartel, sin darle tiempo ni de respirar.
Una a la derecha del dios y la otra a la izquierda.
En un momento, el dios bajó la guardia lo que me permitió darle un rodillazo en su nariz, lanzándolo hacia atrás, pero con una gran coordinación, Orion y yo le dimos un puñetazo a Apolo el cual apenas logró bloquear, lo cual lo mandó lejos, destruyendo todo a su paso incluyendo un gran pedazo de piedra que se asemejaba al porte de un gigante.
Los dos quedamos exhaustos; ambos estábamos muy deshidratados, sin mencionar que antes del combate ya estábamos algo cansados.
“JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA”, escuchamos la risa del dios a lo lejos, lo que nos hizo ponernos tensos.
“No esperaba para nada que pasara esto, pero lo admito dieron una buena pelea”.
En ese momento a lo lejos se vio una explosión y una cúpula de energía, como si se tratase de un sol, desintegrar todo a unos 2 kilómetros a la redonda.
Los dos estábamos lejos, pero sentimos la intensidad del calor desde nuestra distancia.
Para poco después verse a Apolo levitando al cielo poco a poco.
Su cara estaba machucada y con icor; sus brazos no estaban mejor.
En su cara se veía una expresión entre odio puro y diversión.
“Muy divertido, pero esto termina ahora”, dijo ahora poniéndose muy serio; puso su mano como si mostrara un objeto valioso solo para que se formara un pequeño sol en miniatura.
Desde mi posición pude sentir el poder mágico y divino de ese sol.
“No me gusta a dónde va esto”, comentó Orion, a lo que yo solo asentí.
“Con este ataque, desintegraré todo: ustedes dos, este desierto, esta isla, todo; nada quedará para el recuerdo, con tal de deshacerme de ustedes”, habló el dios con certeza.
La tensión en el ambiente era ginatesco.
Justo cuando Apolo había abierto la boca algo chocó contra él, estampándolo en el suelo.
Una vez que se disipó el humo, miré quién había llegado y quedé en shock.
Arriba del dios, pisándolo como si fuera una alfombra, estaba Dante, mi padre, sosteniendo la Buster Sword en su hombro.
“¿Qué hay, Apolo?, tanto tiempo sin vernos”, dijo con una sonrisa.
“Tuuuu”, declaró Apolo con furia al verlo.
Mi padre solo se bajó de encima del disco y le dio una patada en el estómago, lanzándolo a unos pocos metros de él.
“Puedo soportar que mandes a tipos a matar a mi hija con tus profecías de mierda, pero no puedo tolerar que vengas tú misma y la intentes matar”, dijo con una voz que me dejó helada.
“Maldito, no puedes hacerme nada, ¿qué diría mi hermana ante eso?”, habló el dios con odio.
“Ella me dio el permiso para molerte a golpes, ¿por qué crees que me demoré tanto en venir?
Además, no puedo matarte, pero sí puedo dejarte casi muerto a golpes; eso solo me dirá algunos problemas”, comentó Dante mientras giraba su espada.
El dios se lanzó con fuerza contra Dante, pero este solo lo esquivó y con un golpe en la cabeza lo mandó al suelo.
Una vez ya posicionado, mi padre levantó su espada y de ahí se generó un aura espesa que invadió todo el lugar que generó rayos rojos.
Era la primera vez que lo veía, pero lo identifiqué inmediatamente: Haki del conquistador.
La Buster Sword se llenó tanto del haki de armamento como de conquitardro.
“¿Quién demonios te crees?”, le preguntó Apolo aun en el suelo, tanto con odio como con miedo.
“Un héroe, pero solo para las personas que me importan”, y con eso dicho, bajó la espada contra el dios.
Esto hizo temblar el suelo y generó una gran cantidad de viento y humo.
Orion y yo no supimos de lo que pudimos y nos tapamos los ojos por todo el polvo y arena que empezó a volar por los alrededores.
Una vez que terminó todo eso ambos miramos y abrimos grandes los ojos.
Frente a mi padre había un gran precipio, del cual no se podía ver el fondo, ni tampoco cuándo terminaba.
“Qué lástima, se escapó al último minuto”, expresó mi padre, para darse la vuelta y mirarnos.
“¿Qué tal, hija?
Tanto tiempo sin vernos”, habló con una sonrisa y con un gesto de la mano.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES PancnHuebo Black and blue I crawl along The wreckage of what now is gone Back to you To fight another day Ill go on and on and on and on Im facing a demon inside created with every last part of me Their pay will begin Ill go Black And Blue – Long Hawke
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com