[Multiverso]: La travesía de un héroe [ES] - Capítulo 131
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- Capítulo 131 - 131 Capítulo 19 La conspiración
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131: Capítulo 19: La conspiración 131: Capítulo 19: La conspiración Antes de empezar el capítulo, me gustaría agradecer a quienes leen y apoyan este fic; hago lo mejor que puedo con lo que tengo.
Sé que tengo mis errores como olvidarme cosas importantes o la escritura, y de hecho eso es algo que quiero comentar ahora de paso.
Y eso la cronología de las cosas o, más específicamente, las fechas.
Antes de hablar de esto en esta parte del fic quiero comentar cómo lo pasé en la parte de One Piece.
Como este empezó como 22 años de la historia original en este pasaron muchas cosas entre medio de todo esto, y para que no se me perdiera nada que encontrara importante, tuve que hacer una cronología yo mismo de los eventos de la historia original como de los cambios que iba a hacer, básicamente dos cronologías.
A pesar de eso y de tener una calculadora a mano, igual se me olvidan cosas importantes y fechas precisas.
Siempre tenía que volver a capítulos pasados para recordar la edad del protagonista ya que no recordaba bien qué edad tenía.
Ese apartado de personajes al inicio no era solo para ustedes, sino también para mí.
Esto es gracias a mi idea de seguir las fechas y el orden de los sucesos originales, ya que si voy a meter un personaje en una historia que no es mía, voy a intentar no alterar el material original lo menos posible, a excepción de lo que quiero cambiar; no sé si se entiende.
Ahora esto que pasa en el arco de One Piece, le pasó lo mismo que en el arco de Fate y seguramente hará y pasará lo mismo en los siguientes arcos.
De hecho tengo una cronología de las cosas mitos y leyendas del panteón griego; el único que no está es de Orión, pero investigando, sé que fue entre Perseo y Hércules.
Esta es una de las razones por las cuales no quise mezclar más mitología en la historia; me complicaría mucho hacer coincidir fechas, siendo el único el panteón egipcio.
Ahora para finalizar todo esto, diré que voy a ignorar las fechas y eventos del panteón griego desde este capítulo hasta que termine esta parte, o sea cuando empiece lo del Santo Grial, así no me complico mucho las cosas.
Eso sería todo, que siga el capítulo.
————————————————————- Mientras pagaba las habitaciones en donde íbamos a quedar temporalmente con las limosnas que me dio mi padre; sí, limosnas, así mismo me dijo.
Fue algo como: “Los veo muy sucios y desnutridos, ¿cómo se les ocurre estar aquí en medio del desierto dando pena ajena?
Aquí les doy unas limosnas para que se compren algo para comer y no se lo gasten en algo como lo hizo ese viejo que estaba en el templo de Hermes”.
Cuando lo escuché decir eso me dieron unas ganas de darle un golpe, pero como estaba cansada y hace unos segundos nos había salvado no me dieron ganas de hacerlo.
Siguiendo con el punto anterior, me puse a meditar lo que había pasado allá.
Aún recuerdo cuando mi padre había logrado derrotar a ese dios extranjero; fue algo que nunca se me olvidó.
Y cuando me encontré a Apolo, pensé que sería capaz de hacer lo mismo, pero me equivoqué.
Solo suspiré ante esto; aún estoy lejos de ser capaz de enfrentar a un dios.
Cuando volví a la mesa en donde estaban los dos tipos que me han estado molestando, uno durante días y el otro durante menos de una hora, los vi muy callados.
“Ya volví, pasó algo que están muy en silencio”, dijo con los ojos entrecerrados.
“No nada, no pasa nada malo, solo una charla de entre hombres no lo entenderías, ¿verdad?”, dijo mi padre mientras agarraba el hombro de Orion con una fuerza capaz de liscolar a una persona normal, sin mencionar que habló entre dientes lo último.
“Sí, es verdad, conservación entre hombres no lo entenderías”, dijo rápidamente el hijo de Poseidón; no se veía como siempre, sino como si fuera un niño pequeño que estaba siendo intimidado por un matón.
Me fijé que ahora Orion no me miraba a los ojos, algo raro.
Antes estaba superemocionado por casarse conmigo, pero ahora ni habla, es como si cambiara de personalidad.
Y eso que yo soy la mujer, ironía.
En ese momento llegó un tipo con los pedidos que habíamos hecho; me fijé que había una mujer que estaba haciendo de mesera, pero para nuestra mesa llegó un hombre fornido.
Dante tomó rápidamente el plato y comió ignorando cualquier tipo de modales al momento de comer.
“Está bueno, pero yo cocino mucho mejor”, comentó mientras tenía un pedazo de carne en la boca.
“Sabe, yo soy el chef de este lugar”, dijo casi en un grunido el tipo.
“Entonces con más razón lo digo”, le respondió mirando el plato como si intentara ver si tiene un secreto oculto dentro de la comida.
El tipo solo dio un grunido bajo y se fue del lugar.
“Qué gruñón”.
Yo me quedé viendo todo eso; se me había olvidado la personalidad excéntrica que tiene mi padre a veces.
“Sabes no se pondría así si no hubieras dicho eso”, le dije.
“Solo le dije la verdad”, me contestó.
“Sí, pero lo que importó no fue lo que dijiste sino cómo lo dijiste”.
Me quejé.
“No sé de qué hablas, es mi forma de hacerle saber que tenía mucho por mejorar”, habló con elocuencia mientras seguía llenándose la boca con comida.
Yo solo me sobé al puente de la nariz ante las payasadas de mi padre.
Orion estaba ahí, cohibido, sin tocar la comida, como si moverse fuera una sentencia de muerte “Bueno cambiemos de tema, ¿cómo está la familia”, le pregunté.
“Todos bien, no hay nada importante que comentar, excepto por Helena”, me comentó, terminado de comer su comida.
“Sí, ¿por qué?”, volví a preguntar.
“No hace mucho se unió a un grupo malvado y maléfico”, dijo, haciendo gesto como si intentara asustarme con lo dicho; yo solo lo miré sin emoción a lo que él tosió.
“Es un grupo influyente llamado los 27 ancestros de los apóstoles muertos”.
(Nota: Recuerdo haber dicho algo de los apóstoles muertos y de Kiss-Shot siendo vampiro; bueno, eso, olvídenlo, creo que fue un error, creo, porque no recuerdo qué escribí, pero investigante, estos tipos existen desde hace 400 millones de años o algo así, por lo que cuando llegó Dante a este mundo estos ya existían).
“Mmm, no me suena”, le dije, intentando hacer memoria por si había escuchado este nombre con anterioridad.
“Es normal, ya que este grupo no pertenece a ningún panteón; están esparcidos por todos los lados.
Hace unos meses se enfrentó al que estaba en la posición número 6, reemplazándolo en el grupo; esto hizo que una niña de unos 14 años viniera a verla, llamada Altrouge Brunestud.
Después de una pelea se hicieron amigas y se fue con ella”, terminó su relato.
“Entonces ella se fue de la casa”, afirme.
“Sí, se fue tal cual tú lo hiciste, dejándonos a mí y a tu madre solos”, dijo con lágrimas de cocodrilo para que estas desaparecieran inmediatamente, “lo cual no es tan malo”.
Yo solo puse los ojos en blanco ante su comentario final, mientras Orion seguía quieto como una momia; ya me imagino lo que le pude haber dicho mi padre mientras no estaba.
“Bueno me gustaría agradecerte por salvarnos en el último momento”, le hablé, remarcando las últimas palabras.
“Eso es lo que un héroe hace, llegar al último momento a salvar el día”, me respondió con una mano en el pecho.
“Pero tú no eres un héroe, eres un guardián”, diciéndolo de la forma más bonita posible, y de la forma más fea, es un perro de los dioses.
“Sí, esa fase rebelde de ser un héroe ya pasó; ahora mismo solo quiero descansar antes que venga la siguiente crisis y tener que volver a trabajar”, dijo estirándose en la mesa, mostrando que no tiene nada de modales en la mesa.
“Pero las viejas costumbres no se pierden”.
“Cambiando de tema, ¿qué pasará con Apolo?
No creo que se quede quieto con esto”, le pregunté con dudas.
“Él se quedará quieto, de una u otra manera, ya sea por mí o por Artemisa; sabes que ella te quiere como si fueras su verdadera hija, así que confía en ella que te protegerá”.
Eso no me dejó muy tranquila, ya que los dioses tienen la costumbre de no cumplir sus palabras, algo que se me tuvo que ver en el rostro, ya que Dante dio un suspiro al verme.
“Igual después de esto iré a hablar con el dios todopoderoso para evitar que Apolo haga más locuras”.
Muchas gracias”, le dije con una sonrisa, algo que él me devolvió, solo para mirar al hombre estatuado.
“Y que ceuntas tu, hijo de Poseidón?
Oye, dime, ¿qué edad tiene de paso?”, le preguntó a Orion, el cual parecía que recién fuera a respirar.
“Tengo 17 años”.
respondio.
La sal se quedó en silencio.
Mi padre y yo nos quedamos mirando sin creer que tuviera 17 año.
(Nota: Como la historia de Orion y Artemisa pasó después de Perseo y antes de Hércules, por tiempo Orion aquí debería ser bastante joven y tener unos 30 o 40 años cuando murió, pero esto es mera especulación mía, ya que haciendo cuentas, Perseo debe ser un niño de 6 o 7 años).
…
Pov Dante Después de mi tranquila y muy normal práctica con mi hija y su mascota, fui directamente a los aposentos de Zeus y en su interior había muchos dioses conocidos.
“Ya llegó a quien buscaban, ya que soy el alma de la fiesta”, dije abriendo la puerta y entrando al lugar Cuando entré al trono de Zeus ya estaba Apolo llorándole a su papito, el cual se detuvo al verme.
“Tuuu”, habló con odio y fulminándome con los ojos.
También estaba Artemisa quien se palmó la cara; debe ser por Apolo y su actitud tan de nena.
Adicionalmente, estaban Hera, Atenea, Ares, Dionisio y Hermes.
“Veo que llegaste, justo estábamos hablando de ti, Dante”.
Declaro Zeus mirándome fijamente.
“No me sorprende”, respondí solo para colocarme al lado de Apolo para su gran molestia.
Miré al resto y sinceramente no creo que todos vinieran aquí solo para escuchar a Apolo replicar sobre lo que hice; algo debió haber pasado.
“Es verdad que atacaste a Apolo allá en el bajomundo?”, preguntó Zeus.
“Sí lo hice”, dije honestamente.
“Ven, les dije, ahora deben castigarlo”, expresó Apolo.
“Cállate, Apolo, él lo hizo solo para defender a Libra; si tú no hubieras hecho esa tontería, no hubiera actuado”, me defendió Artemisa, a lo que Zeus entrecerró los ojos a Apolo.
“Creo que omites ese detalle”, dijo el dios del trueno.
Apolo solo trajo saliva.
De paso lo obligaron a contar toda la verdad, detalle a detalle.
Ares quedó complacido al escuchar cómo Libra luchó contra el dios del sol solo usando un arco y algo más.
“Voy a ser bien sincero, puedo soportar que mande tipos a matar a mi hija ya que se puede defender sola, pero que un dios vaya directamente a matarla es otra cosa”, expresé mi opinión para mirar directamente a Zeus.
“No protegerías lo más posible a tus hijos sobre todo a tus hijas”.
Intenté ver por el lado protector del dios del rayo; al fin y al cabo, él dejó que sus hijas se quedaran vírgenes a favor de ellas y evitar algún casamiento forzado que perfectamente pudo hacer con la idea de ganar favores y aliados a su mando.
Zeus solo negó la cabeza y miró a Apolo.
“Esta vez te pasaste”, declaró, a lo que Apolo solo pudo bajar la cabeza.
“Hoy mismo declaro que no puedes tocar de ninguna ni intervenir directamente de ninguna de alguna manera a esos dos”, refiriéndose a Libra y Orion.
Apolo solo se pudo tragar el orgullo y bajar la cabeza.
Artemisa incluso lo obligó a jurar por el río Estigia, algo a lo que al principio se negó, pero con las advertencias de su hermana mayor al final cedió.
Yo me quedé viendo cómo pasaba todo esto como espectador; era mejor no intervenir en temas divinos.
“Con eso concluimos este asunto y seguimos con el que habíamos dejado; puedes irte”, anunció Zeus para mirarme.
Yo solo asentí y me fui; lo más seguro es que sepa de qué hablarán más adelante.
Antes de irme me fijé que Atenea y Hera se miraron y asintieron, algo que todos pasaron por alto.
A mí me dio un mal augurio eso, pero como tenía que irme no pude hacer nada.
…
“Entonces un dios junto a otras criaturas están haciendo caos en la frontera” le resumí lo que me había dicho Artemisa.
“Algo por el estilo; al final mi padre junto al dios bromista irán a ver lo que pasa”, me dijo mientras arreglaba su arco y ponía su cabeza en mi hombro.
Ambos nos quedamos en confortante silencio.
“Y que vas a hacer ahora?”, me preguntó mirándome a los ojos.
Yo solo suspire.
“Hera me pidió que fuera a su templo a arreglar algo”.
Artemisa entrecerró los ojos.
“No me gusta eso, y más cuando mi padre ya se fue, ¿qué querrá contigo?”, pregunto.
“Ni idea, a mí también me da mala espina, pero tengo que ir aunque no quiera”, le respondí para darle un beso en sus labios e irme.
…
Cuando llegué al hogar de Hera, que era un lugar aparte del Zeus que servía cuando la diosa quería estar lejos de su marido, sentí una sensación de peligro, pero tan rápido como llegó, se fue.
Será mi sexto sentido, me pregunté mientras intenté tirar telarañas como Spider-Man, lo cual no logré, tristemente.
Mientras pasaba por el lugar no sentí a nadie, solo a la diosa en sus aposentos, literalmente en su habitación.
Cuando entré al lugar, un aroma muy peculiar e hipnótico me llegó a la cara; ahí mismo vi a la diosa en un traje que le tapaba todo el cuerpo de una mala manera.
Se podría decir que estaba totalmente vestida, pero el tipo de traje hacía que fuera todo transparente, dejando ver su hermosa piel; lo único que no pude distinguir eran sus pezones y vagina.
Cuando la vi, abrió la boca en shock; no me esperaba una escena como esta.
“Veo que llegaste, Dante, ven aquí”, me dijo seductoramente.
En ese momento no sabía qué hacer, no podía pensar bien; de hecho, en un momento pensé en darme la vuelta e irme, pero mi cuerpo no se movía.
En ese momento me di cuenta: era olor, la fragancia; vi las velas, detecté la energía y el poder divino de Dionisio.
Antes de que me diera cuenta, Hera ya estaba a mi lado y guiándome para sentarme; ella aprovechó para sentarse y ponerme sus grandes pechos cerca de mi cara.
Esto era peligroso; no podía pensar bien, mi cuerpo no respondió como quería.
“Por que?”, solo pude decir con mucha dificultad.
“Noes obvio, me tienes loca; desde la primera vez que te vi, no pude sacarte de mi cabeza; cuando cierro los ojos pienso en ti.
Hasta me dejaron de importar las aventuras de mi intento de marido por ti; solo pienso en ti y mi vida gira en torno a ti.
No sabes lo enojada y frustrada que estoy, porque otras perras te tengan, pero como mi marido no está, nos divertiremos los dos solos hasta que vuelva”.
Dio sus relatos para darme un intenso beso.
Esto es malo, muy malo.
No era la primera vez que una mujer loca me violaba; a este punto de mi vida es lo cotidiano, al menos eso fue hasta que conocí a Kiss-shot.
Pero aquí había un problema: esta era la esposa de Zeus, lo que significaba solo una cosa.
Muerte.
(Nota: Grande Hera, aprendiendo de su marido, teniendo relaciones no consentidas con la otra parte).
Hera se quitó todo para quedar completamente desnuda frente a mí; yo solo pude mirar algo aturdido casi aceptando mi destino.
Estaba repasando todo lo importante.
Buscar a Libra y sacarla rápidamente del panteón griego, advertir a Helena, tomar a Kiss-shot e irme antes de que volviera Zeus.
Hera con gran facilidad también me desnudo quedando frente al pene para empezar a jugar con él.
Por mucho que estuviera en esa situación, no pude evitar que se me parara, lo que Hera aprovechó para empezar a darme una mano mientras ella misma se masturbaba.
Después de unos minutos me levanté y me lancé a su cama; yo quedé acostado boca arriba, mientras Hera quedaba arriba de mí.
Ella tomó mi pene y lo alineó con su vagina, para bajar lentamente quedando dentro de ella.
“Oh, Dante, qué se siente bien”, dijo con gran felicidad y locura.
Lo peor de esto es que no estoy sintiendo nada; la droga de Dionisio me dejó tan mal que no me hace sentir nada, no me deja hablar ni moverme.
Así que estoy disfrutando de esto.
La diosa del matrimonio, que ahora podría ser de la infidelidad, empezó a mover sus caderas lentamente para aumentar la velocidad poco a poco.
Se escuchaban sus gemidos, pero no podía escuchar bien qué decía.
No podía sentir nada, literalmente, y mi visión estaba siendo ya afectada.
Me enoja no poder odiar a Dionisio, ya que él no ha hecho nada; solo por existir hace caos.
“Pero qué mierda”, escuché una voz masculina.
Ante esto Hera se detuvo en seco para mirar con horror la puerta de su habitación.
Con todo lo que pude hice lo mismo para ver a Apolo parado ahí, mirando con horror todo.
“¿Qué haces aquí?
Se suponía que Atenea debería estar cuidando la entrada”, escuché el susurro de Hera apenas.
Antes de que me diera cuenta todo el lugar explotó, lo cual hizo que yo saliera volando del lugar.
El golpe, junto con el dolor y salir de ese lugar lleno de afrodisíacos y drogas, hizo que mis habilidades motrices y sentido volvieran poco a poco.
“Jejeje, así te quiera encontrar, no sabes lo que te pasará a ti y a todos los que te siguen atrás cuando mi padre se entere de lo que hiciste”, dije de manera algo maníaca Apolo.
Sentí el golpe de Apolo llegando a mi estómago, mandándome lejos de aquí.
Una vez que llegué al suelo, sentí como, gracias a ese golpe, todos los efectos de las drogas desaparecían de mi cuerpo.
Gracias, Apolo.
El dios del sol siguió caminando lentamente a donde estaba, pensando que aún seguía con los efectos de la droga.
En el momento en que me iba a dar un golpe en la cabeza, yo lo esquivé, para levantar y usando toda mi fuerza junto al haki y la magia, mandé a Apolo volando lejos del Olimpo, viendo cómo una pequeña hilera de icor salía de su cara.
Sin perder el tiempo, corrí a donde estaba Kiss-shot; una vez que llegué, vi que estaba sentada en el trono.
Ella me miró raro al verme herido y desnudo.
“Kiss-shot, Hera”, intenté decir, pero ella me interrumpio.
“Lo sé, lo sentí desde aquí; creo que ya es hora de que nos vayamos de aquí”, declaró a lo que respiré más tranquilo.
Al estar unidos con el alma, cada uno sabe de cierta manera la condición del otro; ella debió haberme sentido fuera de mis sentidos, pero no intervino ya que no había razón para ir allá; era mejor que terminara todo y escapar sin que nadie se diera cuenta que hacer un alboroto.
No me gustaba la idea de abandonar a Artemisa o a Medusa, pero no tenía manera de llevarmelas de aquí conmigo.
Rápidamente tomé la ropa que Kiss-shot me lanzó, me vestí y, cuando ya estaba listo para salir a buscar a Libra me la pillé de frente.
“crees que puedes escapar de mí?”, me dijo con tranquilidad y una seriedad junto a una amabilidad que se sentía antinatural.
Frente a mí estaba Atenea con las manos detrás de su espalda.
No me había dado cuenta de ella ya que había hecho una barrera mágica en donde estábamos.
Mierda, rápidamente actué sacando la hoz de puro hueso pero fue mi error.
Hesfeto apareció a un lado y de un golpe de su martillo me lanzó mi hoz, solo para que Atenea mostrara lo que tenía en sus manos y la lanzara a Kiss-shot y a mí.
Lo reconocí casi al instante, la caja de Pandora.
Lo último que vi antes de ser succionado junto a Kiss-shot fue la sonrisa de victoria de Atenea.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES PancnHuebo No sé si conocen la canción de “Take on Me”, pero cada vez que la escucho siempre se me vienen dos videos: uno es el del floba corriendo y el otro es el del Sonic con el Mario besándose, ambos con esa canción de fondo.
Si no conocían el segundo video, enhorabuena, están sanos mentalmente.
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