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[Multiverso]: La travesía de un héroe [ES] - Capítulo 136

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  4. Capítulo 136 - 136 Capítulo 23 Ritual de invocación
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136: Capítulo 23: Ritual de invocación 136: Capítulo 23: Ritual de invocación Wenas, gente, estaba viendo el Fate/Strange Fake e investigando, vi que el Servant Watcher, una de las formas que toma es la de Orion, y es diferente a Super Orion.

Yo hice al Orion de este, pensando en el Super Orion; no recuerdo muy bien por qué pasa eso, pero viendo esto voy a tener que arreglarlo en algún momento.

Qué triste mi vida.

—————————————————————————– POV???

Nuestra familia no es muy nueva en la incorporación de la hechicería; dentro de las generaciones, recién pertenezco a la segunda.

Yo estaba destinada a convertirme en la heredera del clan, pero eso cambió cuando mi hermano pequeño nació.

Mi estatus de heredera fue arrebatado; todo mi trabajo y esfuerzo fue una pérdida de tiempo.

“Aozaki, ¿estás escuchando?”, dijo mi profesor mientras yo estaba meditando sobre mi pobre existencia.

“Ah, sí, estoy acá”.

Le dije sobresaltada.

“Entonces podrás decirme qué fue lo último que dije”, declaró mi profesor.

Yo me quedé roja ante esto, ya que no estaba escuchando nada de lo que dijo.

“Ponga más atención a la clase, Anomalia”, me regañó el profesor para volver a la pizarra y seguir con la clase.

Pude escuchar la risa de la clase.

“Bien hecho, anomalía”, dijo una compañera al lado mío.

“Jaja, si es que estaba pensando en cómo mejorar mi sincronización con mi creta mágica”, mentí para no quedar tan en ridículo.

Intenté hacerme lo más pequeña que pude para que nadie se diera cuenta de mí.

Una vez terminó la clase de traumatología básica, salí corriendo de la sala, sin despedirme de nadie.

No tenía muchos amigos y menos en el departamento de Numerología desde ese incidente.

…

“Buenas tardes, anomalía, ¿necesitas algo?”, me dijo el tipo que estaba frente a mí apenas abría la puerta de la oficina.

“Puedes callarte, Matou, deja de decirme anomalía, no me gusta, o quieres que te dé otro golpe en el rostro”.

Me dije mostrándole mi puño con mis circuitos mágicos ya activados.

“Déjense ustedes dos, no quiero que destruyan mi oficina; la cantidad de material de antigüedad que hay aquí hará que pasen miles de generaciones pagándome si llegan a romper algo”, dijo la señorita Barthomeloi.

“Lo siento”, dijimos los dos al mismo tiempo.

Para evitar más complicación, me fui a sentarme en un asiento.

“Jijiji, te regañaron otra vez, Akane”, me dijo el tipo, otro tipo que tenía al frente.

“Dime Aozaki, no Akane”, le remarqué.

“Estamos en Inglaterra, no en Japón; acá, cuando hablas con alguien, le dices por el nombre, no por el apellido; como dice el refrán: Cuando estés en Roma, haz lo que hacen los romanos”, me refutó el hechicero.

Yo solo pude suspirar ante esto y mirar la oficina; si hay personas que pudieran llamarse amigos, serían las personas que están aquí en este lugar.

Elena Barthomelio, la actual jefa del departamento de numerología y la que evitó que fuera expulsado de este mismo.

También está Takeshi Matou, un tipo del Departamento de Biología Espiritual; también está Charles Harwey, del Departamento de Astrología, lo que uno podría llamar un niño bonito, rubio de ojos azules, un estereotipo si me preguntan a mí.

Por último, había una chica morena de pelo rubio de descendencia azteca llamada Madelin Tepanecatl, del Departamento de Maldiciones.

Este era el grupo de 5 personas, el cual era integrante.

“¿Y qué hablaban antes de que llegara?”, pregunté mientras me estaba haciendo un té.

“Hablamos de cómo el año que viene Takeshi se unirá a una secta”, dijo Madelin con su expresión de kudere mientras comía unas galletas.

“No es una secta, es un ritual; mi ancestro me eligió para representarlo en la próxima guerra del santo grial”, dijo el peliazul alegremente.

“¿Guerra del Santo Grial?

¿Van a ir unos hechiceros a hacer unas cruzadas con espadas y escudos?”, pregunté burlonamente.

“La guerra del santo grial es un ritual en el que siete maestros o hechiceros invocan a siete sirvientes para que peleen entre sí para llenar un artefacto, el cual puede cumplir cualquier deseo”, declaró Elena sin dejar de ver a los documentos.

“Actualmente estamos si enviamos a alguien como representante de este ritual”.

“Bueno, algo por el estilo es la guerra del Santo Grial, en resumidas cuentas”.

Dijo Takesho, sentándose.

“¿Y qué vas a pedir como deseo?”, interrogó Charles.

“No es obvio alcanzar la raíz y poder convertirme en el heredero de la familia”.

Habló el peliazul.

Lo que me dijo me llamó mucho la atención, pero intenté que no se notara.

“¿Alcanzar la raíz?

¿A qué te refieres?”, preguntó la mujer rubia.

“Alcanzar la raíz es una forma de decir conseguir un conocimiento más allá de un dios, como puede ser obtener la primera magia verdadera; hasta el momento solo hay una persona viva que posee una de estas magias, la cual es el mariscal Zelretch”, explica Elena.

“Es un camino peligroso, pero el camino a la excelencia siempre ha sido así, y estoy dispuesto a tomar el riesgo”, empezó a hablar de más Takeshi.

Yo me desconecté de su conversación; solo me quedé con la información: participar en la guerra del Santo Grial es igual a convertirse nuevamente en la heredera de la familia.

…

Buscando información en la biblioteca, la guerra del santo grial es un ritual creado por las familias Einber, Tōsaka y Matō, antiguamente Makiri.

La primera guerra del Santo Grial fue en 1800, y el ritual se hace cada 60 años; si estamos en el año 1859, entonces el año que viene debería ser la segunda.

“No falta casi nada para que comience la segunda”, me dije a mí misma cerrando los documentos que hablaban del documento.

“Esta es mi oportunidad para volver a ser la heredera de la familia Aozaki”.

Me fijé en el apartado para poder ser elegido como un maestro de esta guerra, además del método de invocación de un sirviente.

“No es complicado, pero necesito un catalizador”, me dije mientras pensaba en mi asiento.

“Ahora que lo pienso, en casa hay una reliquia antigua que podría usar”.

…

En la oficina de mi padre hay una reliquia antigua; se dice que otorga inmortalidad y gran poder, pero antes que nada necesito entrar sin ser descubierta o, si soy descubierta, desaparecer inmediatamente.

“¿Qué haces, hermana?”, se escuchó una voz detrás de mí.

Di un pequeño salto, tapándome la boca para mirar atrás de mí.

Ahí estaba la aberración más grande del mundo, mi hermano pequeño de 10 años, aquel que me quitó el título de heredera.

“¿Qué haces aquí?”, le pregunté algo enfadada.

“Llegamos no hace mucho a casa, ni me saludas a mí; al próximo segundo, cabeza de clan e intentas entrar a la oficina del actual líder, qué vergüenza”.

Dio su relato como si lo que dijera fuera ley.

“Mocoso arrogante, no te creas tanto, infla el pecho cuando seas líder del clan, antes no”, le dije para volver a usar un circuito mágico para eludir la barrera que tenía la oficina.

“Mmm, no tienes miedo de que diga a padre que estás haciendo esto”.

Sus palabras hicieron que me detuviera para volver a mirarlo.

“¿Qué quieres?”, le dije directamente.

“Que me digas para qué vas a entrar a la oficina; si es algo interesante, tal vez no le diga nada a nadie”, esa fue su respuesta.

“Necesito un catalizador para invocar a un héroe de la antigüedad para un ritual”, esa fue mi simple respuesta.

Él abrió la boca para darme una sonrisa, solo para sacar algo que tenía en su bolsillo.

Lo que sacó me abrió los ojos; era el catalizador que iba a usar para invocar al espíritu heroico, el brazalete que alguna vez perteneció al héroe mitológico Libra.

Cuenta la leyenda que son 10 de estos brazaletes, pero ahora mismo están repartidos por todo el mundo; actualmente solo sé la posición de 3: el que tiene mi hermano en sus manos, otro lo tiene el líder actual de los Barthomeloi y el último es el mariscal Zelretch.

“¿Cómo?”, pregunté en asombro.

“Estaba aburrido, entré a la oficina de padre y me lo robé sin que se diera cuenta”, esa fue su simple respuesta.

“Toma”, me dijo para lanzármelo.

Yo lo sostuve y lo examiné para saber si era el verdadero; podía sentir el misterio en su interior, uno de los más extraños que había visto en mi vida.

“¿Qué quieres a cambio?”, le cuestioné.

“Que la próxima vez que vayas a la torre del reloj me lleves, me aburro aquí”.

Esa fue su condición.

“Está bien”, pasándome la mano por mi cabellera rojiza.

“Yupi, gracias, hermana”, exclamó mi hermano para salir corriendo a cualquier lugar.

Yo ya tenía mi cometido; ahora debía irme de aquí lo antes posible.

…

Al final tuve que escapar de la finca familiar.

Mis padres descubrieron que me robé la reliquia, así que me quitaron la financiación, por lo que tuve que trabajar como una hechicera mercenaria hasta que fuera el momento de comenzar la guerra del Santo Grial.

El dinero no fue suficiente para poder comprar un pequeño lugar para resguardarme durante la guerra, así que tuve que robar algunos objetos alquímicos de otros hechiceros para venderlos a mejor postor.

Al final logré obtener una pequeña propiedad con una casa algo modesta para poder hacer un taller temporal.

Fuyuki no era un pueblo muy avanzado en comparación con otros lugares; creo que tiene que ver con la familia Tohsaka y mantener el misterio, pero a mí me sale bien, ya que ahora mismo estoy de incógnito.

Esto es una guerra, lo dice el nombre; que sepan de mi existencia puede ser hasta perjudicial y, sobre todo, que no hay nada que organice o supervise todo esto; básicamente, se puede hacer lo que quiera.

Al final le tuve que pedir ayuda a Elena para que me diera un poco de información, ya que mi investigación no fue suficiente como el día en que iba a suceder la guerra.

Por suerte, Elena, corazón de abuela, me dio toda la información sobre lo que tenía que hacer y lo que me faltaba.

Eso sí, lo más seguro es que Takeshi sepa que estoy acá haciendo esto, pero me da un poco igual; hay que matar a los servants, no a los masters; todo debería estar bien.

Me senté en el patio mirando el círculo mágico incompleto, a los pollos de los que iba a usar su sangre para hacer más efectivo el circuito; ojalá tener algún mineral líquido como mercurio o algo así, pero no se puede pedir más, y el catalizador en un altar improvisado que creé.

Mañana empezaría la segunda guerra del Santo Grial; me quité las vendas de las manos para ver los tres hechizos de comando que aparecieron en mi dorso de la mano.

Esto lo obtuve poco después de robarme el catalizador.

Y hablando de eso.

Me quedé mirando el brazalete.

Un constructo divino incompleto; se dice que si se obtienen los 10 brazaletes, obtendrás la inmortalidad perfecta y un poder inimaginable.

Solo ha habido una persona conocida por haber usado estos brazaletes, el gran héroe de la tragedia griega, Libra.

El segundo héroe más famoso de la mitología griega, solo por debajo de Heracles.

Si logro invocar a esta persona, lo más seguro es que gane esta guerra.

Solo espero que no me hayan ganado la invocación, ya que hay unos 7 más de estos que pueden servir también como catalizador.

Fui a donde estaban los pollos, ignorando sus cacareos; agarré una gallina, tomándola del cuello, y se lo rompí para usar un cuchillo y cortarle la cabeza.

Dejó que la sangre recorriera todas las líneas del círculo mágico.

Así estuve hasta llenar todo.

Una vez que terminé, tomé un balde con agua para lavarme las manos de sangre y paré frente al círculo mágico, quedando frente al catalizador, extendí la mano donde tenía el hechizo de comando y empecé mi cántico.

Podría hacerlo sin los cánticos, pero prefiero hacer todo de la manera clásica para que no haya problema con la invocación.

“Llena, llena, llena, llena, llena.

Que se repita cinco veces.

Pero cuando se llene, será destruido”.

Cante mirando el círculo mágico que empezó a brillar.

“Yo soy aquel que te llama; tú serás mi espada y mi escudo en mi cruzada para lograr mi objetivo, así que responde a mi llamado, ser que está más allá de la comprensión humana”.

Al terminar mi cántico, el círculo mágico se llenó de luz, la cual no podía seguir mirando, ya que seguramente quedaría ciego.

Tuve que usar mi antebrazo para tapar mis ojos y evitar quedar sin visión durante estos 7 días de guerra.

Una vez que terminó la luz, esperé ver a una hermosa guerrera con un arco, solo para quedarme quieta del miedo.

Frente a mí no había una mujer, sino un ser cubierto de una tica algo rota; era un hombre por su complexión, pero eso no fue lo que me provocó el miedo.

En vez de cara tenía una máscara de calavera con cuernos, ojos azules y una cabellera blanca como si fuera nieve, sin mencionar una presencia y aura que desprendía muerte por donde una viera.

“Qué situación más inesperada”, dije al sirviente que estaba frente a mí.

Él se quedó mirando, esperando algo, pero yo solo me quedé mirándolo, esperando que no me hiciera nada.

Ante esto, se dio la vuelta para mirar el catalizador.

“Je”, escuché cómo se rio al ver el brazalete.

El servant fue directamente al anillo para tomarlo; quise detenerlo, pero no pude.

“Viendo que usaste esto como catalizador, me imagino que no esperabas que apareciera aquí, ¿tú qué crees?”.

Lo primero me lo dijo a mí para después mirar su sombra.

“Yo también lo creo; debe ser mi aura, es como la Intimidación en Pokémon”.

Empezó a decir cosas que no entendí, además de hablar consigo mismo.

Antes de que me diera cuenta, el servant me había lanzado el brazalete, el cual casi se me cae al suelo.

“¿Tú eres mi sirviente?”, le pregunté después de un momento de coraje.

Pov Dante Qué raro se siente ser invocado en un ritual; es como si ahora yo fuera esos seres lovecraftianos; es algo nuevo en la vida.

“¿Tú eres mi sirviente?”, escuché la pregunta de mi maestra.

Pobre chica, creo que se va a mear en cualquier momento.

Pero es normal; al fin y al cabo, me acaba de invocar en mi forma de parca, la forma más infernal que tengo.

Caigo como descendiente y habitante del inframundo, sin mencionar ser príncipe de alguna manera de este mismo, al ser hijo de Hades.

“Asi es, mocoso, yo soy tu servant”, dije de forma dramática, pero ella no se inmutó.

“Cof, cof, déjame presentarme bien, maestro, soy tu sirviente para esta guerra del santo grial, clase assassin, a tu servicio”.

“¿Assassin?”, preguntó con algo menos de miedo.

“Sí, quizás no sea la mejor clase, pero esta vez te sacaste la lotería, ya que soy la mejor invocación de esta clase siendo invocada de manera normal, ya que el abuelo no pescará ninguna llamada a no ser que sea una emergencia”.

Vi que aún está algo temerosa, así que decidí destransformarme.

La máscara desapareció, volví mi hermoso rostro a la normalidad, mis ojos fueron rojos una vez más y mi pelo pasó de blanco puro a un rubio natural.

Me di una vuelta para que pudiera ver toda mi glamorosa presencia.

“¿Qué tal?

Ahora no doy tanto miedo, ¿verdad?”, le dije quedándome a centímetros de su cara, algo que hizo que se fuera para atrás, cayendo de culo con la cara roja.

Ella se dio cuenta al tiro y se para para limpiarse la suciedad de su trasero.

“Ignora lo que pasó”.

dijo mirando para otro lado.

O un cambio de 180 grados, además de tsundere.

Yo solo pasé de largo y entré a su casa.

“Oye, espera”.

Intento detenerme, pero no tenía muchas ganas de hacerlo, ya que si había algo que quería hacer, era buscar información.

Empecé a revisar por todo el pequeño taller, el cual era casi toda la casa.

“No tiene libros de historia, ¿qué clase de taller mágico y casa es esta?”, le pregunté buscando debajo de todo lo que había por ahí, solo para ser interrumpido por mi maestro, para no, frente a mí con los brazos extendidos.

“Detente, no sé qué buscas, pero acá no está; este es solo un taller provisional para la guerra del santo grial, nada más”, exclamo.

“Se nota”, le respondo simplemente para dejar de hacer lo que hacía y volver al patio.

Miré la luna para ver que aún faltaba mucho para que fuera de día.

“Espera un momento, quiero preguntarte algo: ¿cómo fuiste invocado?, ya que, por lo que veo, el catalizador no funcionó”.

Me cuestiono.

Eso me dejó pensando un poco, ya que el catalizador debió haber invocado a mi hija Libra, no a mí.

“El catalizador funcionó, ya que yo fui quien ‘creó’ esos brazaletes”, le respondí para tirarme en el suelo.

“Entonces eres alguien de la mitología griega”, esa fue su conclusión para empezar a mirarme de pie a cabeza alrededor mío.

Yo me senté con las piernas cruzadas y me puse a meditar.

“Pero eso no me explica quién eres”, dije algo molesta.

Creo que debí seguir en mi forma de muerte; hacía menos preguntas.

“Si quieres un nombre, puedes llamarme simplemente Parca; pero me puedes reconocer por otros nombres: hijo del caos, hijo de Hades, príncipe del inframundo, campeón del Olimpo”.

“Mi nombre es Akane Aozaki, que no se te olvide”, declaró como si se tratase de una ojou-sama.

“No lo olvide, Maestro Akane Aozaki”, dije con una sonrisa.

“Espera, ¿eso significa que eres esa Dante y la parca a la vez, no que eran entidades distintas?”, me preguntó con duda.

“Eso cree la gente, pero son la misma persona, solo que la mitología está un poco separada y algo incompleta”.

Dije mientras intentaba concentrarme.

“Creí que no se podían invocar espíritus divinos”.

Habló sentándose en el altar mal hecho.

“Y no se puede, tuve que restringir mi poder para ser un candidato a ser invocado”; básicamente no puedo ser traído con el kamigami no gigan, pero lo puedo usar; eso sí, cuesta muchísimo de maná usarlo solo unos pocos segundos.

Esto es una restricción por parte del trono de héroes, al igual que mi hoz, ya que esa arma está hecha para asesinar espíritus.

“Mmm, ya veo, al final no pude invocar a Libra, pero sí invoqué a su padre, pero ¿por qué no vino ella?”, me cuestiono.

“Hay dos posibles razones para eso; la primera es que ya haya sido invocada”, dije, a lo que vi cómo se alteraba un poco.

“Tranquila”, le dije con un gesto con la mano, “acabo de revisar todo Fuyuki y no sentí ninguna presencia que sea parecida a la mía, por lo que ella no fue invocada; si fuera así, ya lo sabría.

Eso la tranquilizó un poco.

“Entonces, ¿cuál es la segunda?”, preguntó.

“Fácil, ya se invocó a un servant de clase archer; lo más seguro es que sea así”, declaré, levantándome del suelo.

“Bueno, ¿nos vamos?” ————————————————————- Buenas, comentar que, mientras aparezcan los Servants, los pondré en el apartado del arco de Fate: Guerra del Santo Grial.

También me acordé de que tenía que poner los stats de cada clase y de los dos en el capítulo 22.5; lo más seguro es que lo haga mañana.

Por si acaso, la actitud de Akane es para aparentar elegancia y estatus acorde a su familia, pero eso es solo una máscara para Dante; mientras pasen los capítulos, esta desaparecerá.

Bueno, eso sería todo; espero que le haya gustado este capítulo.

Nos vemos.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES PancnHuebo Can we go back?

This is the moment Tonight is the night, we’ll fight till it’s over So we put our hands up like the ceiling can’t hold us Like the ceiling can’t hold us Can we go back?

This is the moment Tonight is the night, we’ll fight till it’s over So we put our hands up like the ceiling can’t hold us Like the ceiling can’t hold us Can’t Hold Us (feat.

Ray Dalton) – Macklemore & Ryan Lewis

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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