Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

[Multiverso]: La travesía de un héroe [ES] - Capítulo 142

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. [Multiverso]: La travesía de un héroe [ES]
  4. Capítulo 142 - 142 Capítulo 29 Tiempo de descanso
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

142: Capítulo 29: Tiempo de descanso 142: Capítulo 29: Tiempo de descanso Pov Akane Escondida en una de las montañas cercanas al templo, rezando para que esos servants nunca se acercaran a este lugar, miraba cómo Berserker era enviado al espacio exterior ante el desastroso fallo de Assassin al intentar matarlo.

“Nunca en mi vida esperé ver a un vampiro en mí; menos mal que es un servant”, escuché hablar a Wright-san mientras miraba el lugar con unos binoculares.

La vampiresa que vive en la sombra de Assassin, si mal no estoy, se llama Kiss-Shot.

Sabía que estaba ahí; el mismo Assassin me lo había dicho, pero no pensé que pudiera aparecer.

“Entonces nuestra alianza se terminó”, le dije a Wright-san; no me preocupaba que terminara la alianza, ya que ya estaba siendo de día, y tanto su servant como el mío no estaban en condiciones de combatir.

“Ojalá, sinceramente, no sé si mandarlo a la luna sirva de algo; conociéndolo, al rey de los monos, por el momento descansemos; después veremos sobre nuestro combate más adelante”.

dijo el enviado de la torre del reloj.

“Entiendo, nos vemos”, dije despidiéndome con un gesto de la mano, algo que él también hizo.

Su servidor aún podía estar de pie; el mío no, así que mejor irme antes de que llegue el suyo, solo por si acaso.

…

Una vez que llegué a mi taller, me pude relajar.

Puede que este lugar no sea tan seguro, pero con las barreras que puse, sabía que si llegaba algún enemigo, estaría avisado y podría reaccionar a tiempo, lo que me permitía descansar.

Mientras caminaba por el pueblo, sentí una sensación de infelicidad, como si hubiera sido maldito, pero esto era algo superficial y sinceramente estaba cansada como para ver eso.

Una vez llegué al lugar donde estaba mi cama improvisada, vi a un ser acostado en él, envuelto en la cubrecama como si de una oruga se tratase.

Me quedé frente a él, escuchando sus quejidos y, siendo sinceros, no lo culpo.

Había dicho que solo aguantaría dos golpes del enemigo y así fue.

Al segundo golpe, quedó tirado en el suelo y tuve que pedir ayuda a la vampira.

Hablando de eso, miré por todos los lados, mirando si la vampiresa estaba en algún lugar del taller.

“Está en mi sombra; invocarla consume maná, algo que necesito para poder curarme”, escuché la voz de Assassin debajo del cubrecama.

“Está vivo, pensé que este era tu ataúd”, le dije para tomar el cubrecama y, con una fuerza que no supe de dónde saqué, lo quité de ahí, haciendo que cayera afuera de la cama improvisada.

“Auch”, dijo Assassin al caer al suelo, “así es como tratas a tu servant, eres una master malevola, mandando a tu servant a pelear contra un enemigo básicamente invencible, qué aterrador”.

“No quedaba opción; al menos logramos quitarnos a Berserker del camino”, le dije a regañadientes.

“Yo no creo que sea tan así”, me explicó levantándose del suelo; yo le quedé mirando raro, algo que él notó.

“Sun Wukong fue hasta el mismo infierno y volvió; los budas y dioses chinos tuvieron que engañarlo o sellarlo.

El tipo tiene varias inmortalidades; mandarlo al espacio no lo mataría, y como funciona el planeta, el tipo eventualmente caería y, cuando eso pase, caos y destrucción volverán a Fuyuki”.

“¿En serio?”, le pregunté algo preocupado.

“No”, dijo secamente, pasando al lado mío; yo solo le di una mirada muerta.

“Cuando vuelva, ya la cuida habrá muerto, ya que Caster lanzó una maldición esta antes de morir.

Al menos sí que el máster de Saber no hace nada al respecto”.

Al escuchar las palabras de Assassin, recordé la sensación de maldición en las calles del pueblo.

Se me olvidó al no sentirlo dentro del taller; las barreras tuvieron que haber detenido la maldición.

Me pregunto si es necesario que yo haga algo para ayudar a la gente.

“No te preocupes, la maldición no es tan fuerte, ya que lo lanzó cuando se estaba dispersando y volviendo al trono de héroes, por lo que deshacerse de esta no es tan difícil, solo tomará tiempo, y siendo sincero, si Tohsaka piensa bien, puede ser de ayuda a su situación”.

Me explicó Assassin mientras volvía con una manzana semicomida y volvía a la cama.

“Oye, esa es mi cama, sal de allí”, me quejé tomando el brazo de Assassin y tirándolo afuera.

“Camaron que se duerme se lo lleva la corriente”, me contestó Assassin.

“¿Qué significa eso?

Habla con sentido, y de paso sal de mi cama”.

…

Pov tercera persona.

*Un día antes de la guerra del Santo Grial.* En un lugar no muy apartado de la ciudad de Fuyuki, se podía ver una cueva, la cual había sido modificada con magecraft y múltiples barreras para que esta fuera más grande y más cómoda en su uso.

En un lugar del taller mágico había un círculo mágico de invocación; no muy lejos, sentado, había un hombre.

Si pudiera categorizarlo de alguna manera, se podría decir que es un hechicero oscuro.

Este hombre había oído sobre el ritual del santo grial, la capacidad de invocar a un ser de un tiempo pasado y, sobre todo, tener la posibilidad de conseguir un deseo.

Un deseo: qué mejor que desear traer la destrucción y el caos al mundo; al fin y al cabo, para eso existía y vivía.

Ahora, junto con sus subordinados, hechiceros que solo querían ver el mundo arder, cubiertos de capas que les cubrían todo el cuerpo, rondaban y preparaban para cuando empezara la guerra del Santo Grial.

Para lograr ganar el ritual del santo grial, se necesitaba un servant de alto poder, uno que fuera de acuerdo a sus afines, y qué mejor que intentar invocar a Satanás o a algunos de sus secuaces.

Este hombre se quedó mirando con impaciencia el dorso de su mano.

Aún no aparecían los sellos de comandos, por lo que aún no podía invocarlo; si lo hubiera tenido, ya hace rato hubiera traído a la vida a Sanatas.

En la parte más oculta del taller, había varios niños entre 7 y 17 años de edad; eran hijos de magos no herederos vendidos por sus familias.

Estos niños estaban aquí para ser sacrificados para la invasión del servant del hombre que los compró.

Ellos lo sabían, pronto iban a empezar la guerra del santo grial, por lo que en cualquier momento serían sacrificados, pero ellos no serían tratados como ganado de algún ser vil.

El mayor de todos, ya estaban haciendo los cánticos para romper las cerraduras de su celda, ya que, como habían planeado, hoy escapaban de este lugar.

Con un sonido de cerradura rompiéndose, hizo que el guardia se diera la vuelta solo para ver cómo una bola de fuego iba en su dirección para consumirlo y convertirlo en cenizas.

La barrera donde estaban las celdas tenía un detector de maná, así que si se usara algún hechizo en el lugar, el líder lo sabría.

Y, como se esperaba, se sentó en su silla; apenas abrieron la cerradura y este se quedó quieto.

“Los sacrificios intentan huir, no los maten a todos”, le dijo a su mano derecha, quien asintió y empezó a guiar a los demás subordinados a donde estaban los sacrificios.

Y así empiezo la masacre.

La zona empezó a ser cubierta de sangre, prana y otros olores no muy agradables.

El mayor de los niños hacía todo lo posible para salvar a los que podían, pero estas personas tenían armas que podían hacer frente a magos.

Todos los niños eran magos, y tenían conocimiento del uso del Magecraft en algún nivel, pero eso no significaba que fueran buenos en el combate.

En una esquina vio cómo una niña de 16 años cubría el ataque de uno de sus secuestrados con su cuerpo al niño de 7 años para que ambos sean empalados por el arma del sujeto, muriendo ambos.

“Maldito”, dijo el joven de 17 años, pero miró; al mirar a otro lado fue su error, ya que un sujeto le cortó la mano en un movimiento.

El líder se quedó en su asiento; era el único mago de su grupo; todos los demás eran no magos, así que enfrentarse ante niños magos era algo ya complicado.

Terminando con su paciencia, se puso su máscara de cabra y fue hacia allá.

Cuando vio la masacre, este se llenó de furia y rabia; sin contenerse, se cortó las venas, de las cuales empezó a salir sangre, pero esta era controlada.

“Sanguis fortis, sanguis obscurus, sequere imperium meum et omnes interfice.” Con sus palabras, la sangre de sus venas se convirtió en espadas, las cuales empezaron a matar a todos sus sacrificios, sin quedar ni uno vivo.

Una vez terminó esto, el líder dio un suspiro, ya con sus ansias de sangre y su rabia saciadas.

“Señor, sus sacrificios”, le comunicó uno de sus subordinados en shock.

“Aún queda uno, una rata que se escapó”, le dijo este mirando a dónde debería estar su trono.

Chiaki era la tercera hija de una familia maga japonesa.

Ante la pobreza de su familia, fue vendido por un sectario, esperando una muerte horrorosa.

Nunca habló con nadie, no era buena para eso; su timidez nunca fue buena para hacer amigos ni aliados.

Apenas empezó la fuga, esta usando hechicería, logró ocultarse y escapar sola.

Su corazón, lleno de remordimiento y arrepentimiento de dejar a todos detrás, le llenó de autodesprecio a sí misma, pero su intención de sobrevivir era mucho más grande.

Para su mala suerte, no sabría dónde está la salida, haciendo que terminara en el trono del líder sectario.

Vio como en el lugar había un círculo de hechicería, seguramente para invocar algún demonio con la sangre de niños y mujeres vírgenes.

En el momento en que iba a girarse para irse de aquí, un ataque hizo que perdiera la concentración, disipara su hechizo de camuflaje y, de paso, la hiriera.

Esta caería al frente del círculo, quedando a unos pies de un hombre con una máscara de cabra, una máscara hecha de una cabra real.

“Pequeña ratita, traicionaste a tus compañeros para escapar tú sola, solo para que te terminaran atrapando; ellos deben estar retorciéndose en la muerte”.

La niña de 14 años abrió los ojos al escuchar eso, ya que sabía lo que implicaban sus palabras.

“¿Por qué?”, dijo la niña.

“¿Por qué haces esto, monstruo?” “No lo entenderías, y no vale decírselo a un cadáver, últimas palabras”.

Dijo el líder sectario.

“Te maldigo, te maldigo, te maldigo, te maldigo, te maldigo, que los dioses sintoístas caigan sobre ti y se haga justicia sobre las personas que has matado”.

Mientras decía todo eso, en el dorso de la mano de la niña aparecían tres sellos de comandos y empezó a brillar el círculo de invocación.

El líder sectario se dio cuenta de esto e intentó detenerlo, pero ya era tarde.

“KAMISAMA VENDRÁ Y TE MATARÁ, TRAZANDO JUSTICIA PARA LOS NIÑOS QUE TÚ Y TUS SECUACES ACABAN DE MATAR, MONSTRUO”, con su último grito, el círculo de invocación de un brillo que cegó a ambos.

Una vez que terminaron la luz y el humo, se vio a una mujer vestida de kimono que sostenía una katana y un pincel, acompañada de un lobo negro, el cual irradiaba energía espiritual.

“Te escucho fuerte y claro, niñita”, dijo la mujer que acaba de aparecer de la nada.

“Pero dime cuál es tu deseo”.

La repentina aparición de la mujer dejó a los dos momentáneamente en silencio y sin moverse.

“Mi deseo”, se dijo la Chiaki saliendo de su estupor.

“Es sobrevivir y vivir una vida tranquila”.

La mujer invocada se dio la vuelta para ver al líder sectario.

Este también logró darse cuenta de la situación atacando a su enemigo con su hechicería de sangre.

Esta, solo uso la katana que tenía, destruyendo el ataque enemigo con mucha facilidad.

“Qué simple, creo que no es necesario que lo hagas tú, Yatsufusa”, el lobo asintió ante las palabras de la mujer.

En ese momento, 8 perritos, asemejándose a cachorros, aparecieron alrededor de la mujer, que, sin pensarlo, atacaron al hombre, menos el que estaba en la cabeza de la mujer.

Aunque fueron unos cachorros que parecían que era superfácil pisarlos y matarlos, empezaron a destruir al líder sectario de manera brutal.

El servant invocado, tomó el cachorro que tenía en la cabeza, se acercó al hombre y se lo lanzó en la cara.

Este destruyó la máscara de cabra y empezó a destruir la cara del hombre.

En menos de 5 minutos el hombre ya estaba muerto.

Sufriendo una muerte brutal a manos de los pequeños perritos, cumpliendo el deseo de la niña más pequeña.

“Ahora vayan por el resto”, indicó el servant, a lo que los cachorros asintieron, yendo a matar a los demás subrudos del hombre.

Chiaki, ignorando los gritos del dolor, se paró y se acercó a la mujer.

“¿Quién—quién eres?”, preguntó esta.

“Ah, perdón por no presentarme, Master, mi nombre Kyokutei Bakin, clase Rider, o si quieres puedes llamarme Fusehime, pero con otra persona deberías llamarme Rider para no confundir a los demás.

Mucho gusto, Master”.

…

*En la actualidad* “Veo que se deshicieron de ese monstruo”, comentó Rider mientras escribía en su libreta.

“Todo esto me da mucha inspiración para mi siguiente obra maestra”.

Detrás de ella, apareció Chiaki saliendo de su camuflaje; esta miró a lo lejos el templo donde estaban peleando los 4 servants.

A ella no le interesaba esta guerra del Grail; mientras antes terminara, mejor, pero por miedo no podía separarse de Rider.

“¿Por qué no fuiste a ayudarlos a matar a ese servant?”, le preguntó el master a su servant.

“A mí tampoco me interesa esta guerra del santo grial; solo me importa completar mi nueva obra y que no se cometa ninguna injusticia, nada más, y para lo primero necesito estar viva el mayor tiempo posible.

Además, 3 contra uno ya es lo suficientemente injusto”.

Le explicó a Rider a su maestra.

“Entonces, ¿vas a hacer algo contra esa maldición que lanzó sobre el pueblo?”, le cuestionó a Rider.

Chiaki puede que no sea muy versada en la hechicería, pero cualquiera que forme parte de este mundo podía sentir la maldición dada por Caster.

Esto hizo que Rider dejara de escribir y se quedara mirando su pincel.

Dando un suspiro, siguió escribiéndome.

“Tal vez, pero es de día; esperemos que sea de noche para hacer cualquier cosa.

Ahora, con Berserker fuera del juego, es un poco más seguro caminar por ahí, incluso con maldición”.

…

Pov Akane Estaba parada en un lugar que pareció un palacio; era increíblemente hermoso, pero por mucho que por fuera se sintiera así, no me podía sentir conforme parada en este lugar.

“Hermano, vas a enseñarnos a pelear”, escuché una voz de un niño muy pequeño.

Me di la vuelta para ver a tres niños, uno de cuatro, uno de seis y uno de diez años.

De los tres, solo reconocí a uno de ellos, el de seis años; era imposible no hacerlo.

Cabezo corto rubio, ojos rojos; este era Assassin cuando era pequeño.

“Enseñarles, no tengo tiempo”, dijo el mayor de los tres.

“Pero si quieren, pueden ver cómo combato con esos esclavos y ven mi grandeza como su hermano mayor”.

Vi cómo el más pequeño asentía, pero Assassin se veía algo dudoso.

Después de unos pocos segundos, este daría un asentimiento.

En respuesta, el hermano mayor le acaricia la cabeza a los rápidamente.

“Síganme, y tal vez puedan aprender de mí”.

Con eso dicho, los tres se fueron, pero Assassin caminaba lentamente, como si no quisiera ir y solo fuera para un objetivo en específico.

El espacio cambió para ver cómo Assassin le daba una paliza a su hermano mayor usando una espada que era casi dos veces más grande que él; esta vez, Assassin tenía unos 10 años.

De un salto hacia su hermano, dio un corte diagonal hiriendo a su oponente.

Assassin abrió los ojos al ver lo que sucedió, ya que no esperaba algo así.

En el momento que fue hacia su hermano, este solo lo apuntó con los dedos.

Assassin se detuvo en seco para tirarse al suelo, solo para que las personas de atrás con armaduras fueran partidos a la mitad repentinamente.

“¿Qué te crees al venir a ayudarme?”, escupió el hermano mayor, con un resentimiento y odio a Assassin.

La mirada de hermano mayor en la anterior escena ya no estaba; solo era la mirada de un enemigo al cual debía eliminar.

Assassin se quedó mirando solo para levantarse e irse rápidamente.

La escena cambió para ver a Assassin caminando por un pasillo junto a su hermano menor y una niña pequeña de pelo azul en sus brazos, que deduzco que debía ser su hermana menor.

Justo cuando iba a doblar la esquina del pasillo, se escuchó un sonido de golpe; los dos hermanos se detuvieron.

“Eres una decepción, Ramsés”.

Cuando escucharon la voz, Assassin y su hermano quedaron quietos de golpe.

Justo cuando la más pequeña iba a hablar, Assassin le tapó la boca.

“No sirves para nada, eres mi heredero, pero cada vez más pienso que debería darle el puesto a Dante en vez de a ti”.

Se escuchó la voz de un hombre adulto.

“No pasas hablando de él como si fuera mejor que yo.

Yo soy el mayor, el que debería mandar, no el estúpido de Dante”, se escuchó la voz del hermano mayor, alegándole al adulto, solo para que se escuchara otro golpe.

“Te atreves a hablarme de esa manera; creo que te mereces un castigo”.

Cuando se dijo eso, Assassin le indicó a su hermano menor que retrocediera y se fueran de ahí rápidamente.

La escena volvió a cambiar, pero esta vez se podía ver a Assassin ya más grande, aún joven, pero ya no era un niño, enfrentándose a su hermano mayor en un castillo.

El hermano apuntó con sus dedos, haciendo cicatrices en todo el castillo.

Assassin, usando su velocidad, esquivaba los cortes y, usando dos espadas, se lanzó contra su hermano.

Se podía ver a simple vista que este no era un simple combate, sino que era uno de vida y muerte, donde uno de los dos sobreviviría, y justo cuando iba a chocar espada uno con el otro…

Desperté.

Vi el techo de mi taller; estaba en mi cama.

Esto fue un sueño, pero era demasiado real.

¿Por qué soñaría con Assassin?

Hablando de él.

Lo busqué con la mirada solo para que también estuviera en mi cama, pero dado que estaba de vuelta, le tenía un pie en toda la cara; tenía cara de incomodidad y se escuchaban sus quejas en susurros.

Sin perder el tiempo, reforcé mi puño y le di un golpe en el estómago.

“¡¡¿Qué está haciendo en mi cama, estorbo?!!”, le grité a Assassin.

Este dio un escupitajo mientras se le salía el aire de sus pulmones.

“Mujer loca, ¿qué diantres haces?

No tienes que pegar; con razón estás soltera a los 40 años”, se quejó Assassin.

Apenas escuché eso de su boca, no lo pensé en un instante y me lancé con la intención de quitarle la cabeza.

…

“Soñaste conmigo, qué linda, pero estoy casado, no puedo tener algo contigo”, dijo Assassin, intentando lucir ruborizado.

Yo solo lo miré con una cara de asco y desagrado, algo que notó al tiro.

“Bueno, es normal que pasen esas cosas, es por la conexión del contrato que tenemos, nada más”.

Me explicó de manera bastante simple.

Yo me quedé pensando un poco sobre eso.

“Pero no entendió por qué vi a tu yo más joven en un castillo, no en el inframundo y otros hermanos; si mal no estoy, uno se llama Ramsés”.

Assassin iba a hablar, pero se quedó quieto sin decir nada, como si no supiera qué decir, mirándome; me vació.

“Bueno”, dijo sin saber bien qué decir, “eso fue antes del Olimpo; te voy a confesar que yo antes de eso tuve otra vida, no como una reencarnación, sino en otro lugar.

Lo que soñaste fue esa vida; una vez que me fui de ahí, casi me controló y me manipuló, mandándome al inframundo, y el resto es historia”, me explicó.

No lo entendí muy bien, pero, sinceramente, no importaba.

Pero lo que se quedó en mi mente fue otra cosa, la reacción de hermano, que por alguna razón me recordaba a mi hermano; no tan brutal, al menos no por ahora.

“¿Y qué pasó con tu hermano Ramsés, peleas con él o no?”, le pregunté con dudas.

Él no me dijo nada al principio.

“Sí tuve que hacerlo para ser libre, o al menos eso me había dicho, pero uno nunca es libre realmente, sobre todo de las cadenas que te impones tú mismo, pero su odio era tanto que no me dejó otra opción; era él o yo, y por mucho que no quisiera matarlo, tuve que hacerlo”.

Las palabras de Assassin me dejaron pensativa.

“Bueno, ¿y qué va a pasar esta noche?”, le interrogué.

“Por ahora nada, ya estoy algo recuperado de mis heridas, pero falta reponer maná y un poco de descanso; esta noche no hagamos nada, podemos usar algunos familiares para ver qué pasa con los demás servants”.

“¿Qué familiares?”, le cuestioné.

Eso hizo que decayera un poco Assassin para dar un suspiro.

Ninguno de los dos dijo nada después de eso.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES PancnHuebo Ahora mi top de servants de clase Caster.

1.

Artoria Caster 2.

Solomon 3.

Gilgamesh (Caster) 4.

Merlin 5.

Nitocris HM.

Xuanzang Sanzang y Asclepius

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo