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[Multiverso]: La travesía de un héroe [ES] - Capítulo 70

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  4. Capítulo 70 - 70 Capítulo 70 Celestia
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70: Capítulo 70: Celestia 70: Capítulo 70: Celestia Dante: “Sono chi no unmei, Jo, joooooo, jojo, tu tu tun, turu turu”.

Trini: “¿Qué estás cantando?”.

Dante: “Si te soy sincero, ni idea, algo que tenía en la cabeza hace tiempo”.

Estaba aburrido mientras piloteaba el barco volador, así que me había puesto a cantar mientras gastaba energía para hacer que el barquito se moviera como quería.

Sulli: “Deberías conseguirnos un músico para el barco, o que alguien aprenda a cantar”.

Dante: “Me están diciendo que no sé cantar”.

Todos: “Sí”.

Me quedé callado; nadie aprecia lo que hago, debería tirarme del barco y ahogarme.

Isis: “Ya estás grande, Dante, para deprimirte con estas pequeñas cosas; no tiene como 30 años ya”.

Dante: “Tampoco estoy tan viejo, solo tengo 25 años; quien está viejo es Trini, ella nació en la edad del hielo”.

Y en ese momento sentí como un objeto contundente me llegó a la cabeza, dejándome medio inconsciente, de paso soltando el manubrio del barco, provocando que empezara a caer rápido al agua.

No pude hacer nada, ya que no estaba en mis sentidos; escuché algunos gritos, pero qué decían, ni idea.

Solo sentí cuando el barco cayó al agua, y de paso yo también hundirme al agua.

Sentí cómo me hundía más y más hasta perder la consciencia.

…

De un momento a otro desperté, vi cómo Isis estaba frente a mí usando el viento para secarme.

Isis: “Despertaste, ya era hora”, dijo, parando su acción y yéndose del lugar.

Miré a mi alrededor, solo para ver que Trini estaba a mi lado, mojada y muy callada.

Sulli se estaba quitando la ropa para estrujarla y quitarse el agua.

Y Arthur tirado en el suelo, supercansado y exhausto.

El único que no había sufrido nada era Isis, quien tenía Hun en su hombro.

Nadie dijo nada, solo estábamos en un incómodo silencio.

Trini: “Perdón”, escuché sus palabras, pero no las registré, ya que era la primera vez desde que nos conocemos que me pide perdón; casi siempre es al revés.

“No importa lo que me hubieras dicho, no debí lanzarte el arma a la cabeza; gracias a eso perdimos el barco y estamos varados”.

Dante: “No pasa nada, solo necesitamos sacarlo y listo, no te culpes tanto”.

Podría sacarlo con el sistema, pero no tendría una explicación para realizar ese milagro.

Me dan ganas de comer una fruta que tenga un poder de almacenamiento, pero esa ya está consumida.

También podría tener la Puerta de Babilonia y decir que es una fruta del diablo, pero esa cosa cuesta como 1.000.000.000.000 PL, puntos que no tengo.

Esa cosa debería ser más barata, ya que me viene vacía.

Vi cómo Trini tenía los ojos un poco llorosos, así que me senté a su lado y la consolé.

Le agarré el cabello y le empecé a despeinarla suavemente.

Dante: “Ya te dije que no es para tanto, podemos estar unos días en esta isla tranquilamente, ya llamaré a alguien para que nos ayude, así que no llores”.

Ella solo asintió, así que la solté y me paré a buscar mi den den mushi.

Tenía a tres tipos que podía llamar; en realidad son 4, pero Tritoma no está disponible.

Hace unos pocos días, las piratas Kuja fueron atrapadas por los marines, más específicamente, por Akainu.

Las más veteranas se quedaron luchando para salvar a las jóvenes, y entre ellas estaba Tritoma.

Y de las veteranas, solo se salvaron 2, y Tritoma no estaba entre ellas.

(Nota: Al final daré mis razones de por qué tomé esta decisión).

Esto hizo que Boa tuviera que tomar el cargo de reina de Amazon Lily y, por defecto, capitana de las piratas kujas.

No he tenido el tiempo suficiente para ir allá, sin contar que estamos en el Nuevo Mundo y la isla se encuentra en Paradise.

Además, quiero ver cómo está Luna; hace años que no la veo.

Descontándola, tenemos a los marines, a quienes no quiero darles ningún favor, así que están descontados.

También tenemos a los piratas de Big Mom; tengo el número de Pekoms, podría llamarlo, pero no quiero que ellos sepan dónde estoy, así que descartado.

Por último, y creo que el que tomaré, los piratas Barbablanca.

Pero hay un problema con ellos.

*Escena retrospectiva* Guru guru, guru guru Dante: “Alo, ¿Marcos?”.

Marcos: “Sí, Dante, tanto tiempo”.

Dante: “Solo han pasado algunos meses, no es para tanto, ¿qué necesitas?”.

Marcos: “Necesito que vengas tú solo a un cierto lugar; te estará esperando papá para…”.

clank Se escuchó el sonido del den den mushi colgando, más específicamente, yo colgando.

Guru guru, guru guru Miré al den den mushi y me fui de la habitación sin mirar atrás; ya me hicieron ir para allá a extorsionarme.

Esto no es una emergencia, así que no iba a ir a seguir sus tonterías.

*Fin de la escena retrospectiva* Será buena idea llamarlos.

Bueno, es lo único que nos queda.

Así que marque y espere.

Solo tuve que esperar unos segundos antes de que me contestaran.

Marcos: “Que el señor muy importante ahora contesta, nos está llamando; espero que no se destruya el mundo por esto”.

Dante: “Oye, no era tan importante tu llamada, así que no jodas”.

Marcos: “Sí era importante, ya que la incluía a ella”.

Dante: “¿Y quién es ella?”.

Marcos: “¿Sabes qué?

No importa, no quita el hecho de que necesitamos que vengas”.

Dante: “Te tengo malas noticias, nuestro barco se hundió, así que necesitamos que alguien venga a traer un barco para recuperarlo”.

“Si lo hacen, voy a donde estaban pidiendo”.

Se escuchó un suspiro en el otro lado de la llamada.

Marcos: “Bien, manda la dirección, enviaré a alguien a ayudarte, y de paso te pasará a donde tiene que ir.

Te estaremos esperando, y más vale venir si no quieres que papá te persiga, capture y te amarre en la proa del Moby Dick por el resto de tus días”.

Y con eso colgó.

…

Veía cómo sacaban al Skíðblaðnir de las profundidades del mar; estaba todo mojado, pero no se veía en malas condiciones.

Dante: “Muchas gracias, Namur, te debo uno”.

Namur: “No pasa nada”.

Al final, Marcos llamó a Namur, un gyojin, comandante de la octava división, para que viniera a ayudar a cargar el barco.

Los dos nos tiras al mar, para amarrar el Skíðblaðnir y subirlo después con unas poleas.

Mientras movíamos el barco a la orilla del mar, Namur me dio un Eternal Pose, el cual tenía el nombre de Sphinx.

Namur: “Allí es a donde tienes que ir”.

Y con eso, se fue en su barco.

Yo solo me quedé viendo al tipo irse y después mirar el Eternal Pose.

Isis: “¿Sphinx?

¿Dónde queda eso?” Dante: “Ni idea”.

…

Después de unos 6 días, por fin llegamos a Sphinx.

Trini: “Ahi se ve el Moby Dick”.

Isis: “¿Cuántos días creen que han estado aquí?”.

Arthur: “Yo creo que han estado desde que Dante los llamó”.

Sulli: “Yo apuesto que desde que Marco llamó por primera vez a Dante y este le colgó”.

Dante: “Calmense un poco, ya estamos por llegar”, dije para que pararan sus tonterías.

Cuando la cosa no es seria, puede hacer el ridículo todo lo que quiera, pero ahora no.

Ya estábamos por llegar a la isla cuando siento que algo se acerca a nosotros.

Se elevaba en el aire a gran velocidad.

Trini: “Mierda, salten del barco, YA”.

Dijo con los ojos abiertos y lista para saltar.

Y vaya que tenía sentido lo que decía, ya que vi cómo Barbablanca venía a todo gas, saltando con su lanza a donde estábamos.

Yo solo chasqueé la lengua, tomé a la Fusion Sword y me preparé; no iba a dejar que destruyeran el barco ese, viejo loco.

Ya todos habían saltado, incluso Arthur, quien lo más seguro es que cayera al agua.

Pero yo no le tomé mucha atención.

Vi cómo estaba usando Haki y su fruta del diablo, listo para atacar.

En estos momentos me pongo a recapacitar si hubiera comido la fruta del diablo que me ofreció Ares en su momento, con toda la ayuda que me hubiera hecho.

Barbablanca: “Por fin te asomas, mocoso; esto te hará capacitar en ignorar a tus mayores”.

Dante: “Y si mejor vas a molestar a tus hijos, que ellos sí tienen tiempo para tus estupideces”.

Creo que mis palabras no fueron las correctas, ya que vi que se enojó mucho más.

Y así el choque de armas sucedió.

El contacto de las armas se agrietó en un instante.

Sentí las vibraciones en todo mi cuerpo, sin contar que una de las grietas en el aire me atravesó el pecho.

Sentí cómo toda esa área reverberaba a una velocidad inimaginable, casi destrozándola; si no fuera por el haki, capas ya no tendría pulmón e hígado.

El barco se tambaleó hacia abajo; la energía que le había depositado para que el barco se mantuviera en el aire se empezó a agotar rápidamente.

Vi la sorpresa de Barbablanca al soportar todo ese daño, junto a su fuerza.

Dante: “Ya no soy tan débil como antes, abuelito”.

Dije con sangre saliendo de mi boca.

No pude evitar burlarme de él, solo para que soltara una mano y, con la fuerza, haki y su fruta, golpeara el aire, agitando todo el lugar en mi dirección.

Si antes fue una grieta, ahora tenía 5 grietas que atravesaban mi cuerpo.

Eso hizo que disminuyera mi fuerza al intentar resistir el poder de la fruta del temblor.

Gracias a esto, Barbablanca logró desviar mi estada, dejándome con una gran abertura, la cual usó inmediatamente.

Y de un golpe a mi costado, con haki, fruta del diablo, una sobadita de trasero, de todo, me mandó volando al agua.

Sentí cómo todo en mi cuerpo era destruido.

Y al momento de caer al agua, perdí la conciencia.

…

Un dolor permanente se sentía en el costado izquierdo de mi pecho, haciendo que despertara de golpe.

Dante: “AAAAH”, di un pequeño grito entre el dolor que sentía; de paso me tapé la herida como si sangrara, pero solo tapé unas vendas que estaban tiñéndose un poco de rojo.

Me rompió varias costillas, me lastimó el pulmón, riñón y estómago, siendo solo lo que siento; puedo tener más daños internos sin saberlo.

En ese momento se me pasó por la mente lo que pasó después, para después pensar en dónde estaba.

Miré el lugar para mirar una habitación bastante bonita, un closet, un aparato para ver la presión, una joven que estaba viendo con estrellas en los ojos, una canasta de frutas.

Dante: “…” Una mujer joven mirándome con estrellas en los ojos.

Volví a desviar mis ojos a la mujer que tenía delante de mí y no la había notado.

Era peliblanca, ojos amarillos dorados, aparentaba tener unos 20 años.

Ella solo me miraba con admiración, y eso me incomodaba un poco.

Cambio la mirada al ver que mi herida volvía a abrirse y sangrar.

???: “Estás sangrando, tenemos que cambiar las vendas”, dijo sacando vendas nuevas de un cajón.

Se acomodó a mi lado izquierdo y empezó a quitarme las vendas; de paso me manoseó un poco el cuerpo.

Yo solo dejé que lo hiciera, ya que no sabía quién era, y dentro de lo que hacía, me estaba ayudando.

???: “Listo como nuevo”, dijo tirando las vendas a un basurero y volviendo a sentarse en donde estaba.

Dante: “Muchas gracias, eh”.

???: “Celestia, mi nombre es Celestia”.

Dante: “A, con que tú eras Celestia, yo pensé que los libros que firmé eran para Barbablanca y Celestia es un apodo”.

Celestia: “No, padre, hizo eso para mí, ya que soy tu más grande admiradora, tanto el gran héroe Dante como el magnífico escritor de cuentos y novelas Dante”.

Dante: “También eres una pirata; se me hace raro nunca haberte visto en nada”.

Ella solo rio de mí.

Celestia: “No soy pirata, yo soy botánica, también sé de primeros auxilios; de hecho, aprendí hoy solo para poder cuidarte”.

Ignoré un poco lo último que dijo, para centrarme en lo primero.

Dante: “Pero le dijiste padre, ¿en esta isla son igual que los piratas que le dicen padre a Barbablanca o qué?” Celestia: “Jijiji, no está ni cerca, yo le digo padre porque es literalmente mi padre, yo nacía al mezclar los fluidos de mi padre en el vientre de mi madre y de eso salí yo”.

Dante: “Espera, entonces eres hija legítima y de sangre de Barbablanca”.

Celestia: “Bingo”, dijo casqueando los dedos y haciendo el gesto de disparo.

Yo quedé en shock ante tal revelación.

Nunca se me pasó por la mente que Barbablanca tuviera descendencia real.

Celestia: “Verdad, me dijeron que avisara a los demás cuando despertaras”.

Dijo, parándose y arreglándose la falda larga que tiene.

“Voy y vuelvo, espera acá”.

Y guiñándome el ojo, salió de la habitación.

Vi cómo salía de la habitación para quedarme solo; bueno, no me queda de otra más que pararme y mirar la casa mientras no está.

Y así me paré; me dolía, pero no era algo insoportable, así que podía caminar, aunque un poco lento.

Salí de la habitación y miré que estaba todo ordenado y bien.

No sentía a nadie en la casa, por lo que estábamos los dos solos.

Miré el lugar más a detalle, no vi ninguna repisa con mis libros firmados, y eso me dio curiosidad, así que me puse a buscar.

De la nada me dio ganas de entrar a una habitación en específico, y en el momento que entré, sentí un miedo primario.

La habitación estaba llena de fotos mías.

Vi las que me habían sacado, de las que salgo en el periódico, y otras que nunca supe que me habían sacado.

En casi todas las fotos tenía corazones en mi rostro.

Había algunas editadas de tal manera que salía yo con Celestia a mi lado.

También había escrito en rojo la frase “Dante y Celestia por siempre”, “Dante mío para toda la vida” o “mío mío y solo mío”.

En medio de todo eso estaban los libros en un estante de corazones, y todo embargado de corazones.

Yo solo salí de la habitación en silencio, cerré la puerta y volví a la cama como si nada hubiera pasado.

Después de un rato llegaron todos, y de paso también llegó Marcos para ver cómo estaba.

Y cuando hablamos fueron muy vagos al momento de explicar lo que pasaba, pero lo que entendí es que el barco estaba dañado superficialmente por la fruta de Barbablanca.

Después de eso todos se fueron menos Marcos, que estaba con una sonrisa hasta que ya no había nadie para pasar a la seriedad.

Marcos: “No le has hecho nada a ella, ¿verdad?”.

Dante: “No, que yo sepa, Celestia pudo haberme hecho algo mientras estaba dormido”.

Marcos: “¿Acaso tú ya sabes qué…?” Dante: “Que es la hija de sangre del viejo, sí, ella me lo dijo”.

Vi cómo se masajeaba el puente de la nariz con frustración.

Marcos: “Mira, padre, la ha mantenido alejado de todo esto de la piratería, y es un gran secreto su mera existencia; gracias a esto, papá la tiene un poco malcriada, así que tiende a hacer lo que quiere sin importar lo que le digamos; si pudiera, ella saldría solo al mar a lograr sus objetivos.

Te pediría que mantuvieras el secreto por nuestra alianza; además, hazlo por ella, es tu mayor fan”.

Sí, lo noté mucho, solo que en vez de verla como una gran fan, la veo como una yandere.

Dante: “Si no hay problema, mantendré el secreto”.

Él asintió y se paró.

Marcos: “Te recomiendo que no le hagas nada; papá es muy celoso con ella, por lo que nadie, y cuando digo nadie, puede tocarla, así que si no quieres problemas, no le hagas nada”.

Y con eso se fue.

Déjenme solo en la habitación.

Yo me quedé procesando todo lo que dijo, hasta que se volvió a abrir la puerta.

De allí se asomó Celestia, con un cuchillo.

Celestia: “Dime, Dante, ¿viste esa habitación a pesar de que te pedí que te quedaras en cama?” Dante: “No, ¿cómo crees?”.

Celestia: “Mientes”, dijo con una voz más seria y un poco ronca.

“Se cómo está todo en posición en esa habitación y sé que alguien la abrió; solo estabas tú aquí, así que solo pudiste ser tú quien lo hizo”.

Y con eso se lanzó contra mí, quedando arriba de mí, sin soltar el cuchillo.

Dante: “No me hagas nada, aún estoy herido, no lastimarías a un enfermo”.

Celestia: “Tranquilo, nunca me atrevería a hacerte daño, solo voy a dejarte algunas marcas para que no vuelvas a mentirme otra vez”.

Dijo con la voz más tierna que he oído en mi vida.

Dante: “¡¡AYUDAAAAA!!”.

Grité con una voz aguda a los cielos.

…

Iba caminando por la playa para ir a ver cómo estaba el Skíðblaðnir, junto a Celestia, casi como una sombra.

Me recordó cuando estaba en Whole Cake con Galette.

Cerca del barco estaba Arthur, con unos lentes de sol y tomando jugo directamente en un coco, sentado en una silla de playa.

Arthur: “Ahi viene Dante, quien puede pelear contra grandes monstruos, pero no puede hacerle frente a una mujer”.

Dijo con un tono burlón.

Dante: “Cállate, ¿o quieres que te amarre con una cuerda afuera del barco cuando nos vayamos de aquí?” Y con eso se quedó callado de inmediato.

Dante: “Veo que el daño no es tanto como lo que esperaba, sabiendo cuánta fuerza hizo el viejo”.

Arthur: “Tanqueaste casi todo el daño, por lo que el barco casi ni sufrió; lo malo es que Barbablanca trajo muy poca gente aquí, por lo que no trajo a ningún carpintero; además, el que hay en esta isla no tiene los materiales para hacerlo”.

Dante: “A sí, no te preocupes, puedo hacerlo solo”.

Con eso me subí al barco, puse mi mano en la palanca que usaba como timón y usé mi energía.

Poco a poco el barco empezó a repararse, dejando a Celeste impresionada y a Arthur sin palabras.

Arthur: “¿Pero cómo?” Dante: “Magia”, y con eso dicho me fui dejándolo con la duda en el aire, siendo seguido por Celestia.

…

Ya era de noche y todos estábamos festejando y bebiendo, todos menos yo.

Barbablanca: “Gurarararara”.

Arthur: “Gurarararara”.

Así se veían Barbablanca y Arthur juntos, riendo y bebiendo codo a codo.

Trini y Sulli estaban conversando sobre cosas, ni idea de qué hablaban, yo no me meto en eso.

Isis estaba conversando con Marcos; él le estaba mostrando su fruta del diablo, ya que tenía toda su mano transformada en un ala de fuego azul claro tirando a celeste.

Yo estaba ahí, comiendo algo parecido a comida mexicana y un juego de piña, teniendo pegada en mi brazo a Celestia.

Barbablanca: “Gurarara, mocoso, más te vale no tocarle un solo pelo a mi princesa, o si no te haré pasar todo un infierno; ella debe ser virgen hasta que muera”.

Celestia: “Pero papá”, dijo levantándose de golpe.

“Yo ya estoy grande, quiero formar una familia, tener hijos, ser feliz”.

Barbablanca: “Pero tú ya eres feliz, me tienes a mí y no necesitas ningún hombre en tu vida”.

Celestia: “Buuu, papá, te odio, te odio mucho”, dijo inchando los cachetes como una ardillita y se fue caminando con pasos pesados a su casa.

Se podía ver a Barbablanca como si le hubieran dado la peor noticia de su vida, como si hubieran matado a su perrito favorito.

Sulli: “Oye, Dante, ¿cuándo nos vamos de aquí?”.

Dijo, acercándose a mí.

Dante: “Mañana, a primera hora, nos vamos antes de que me suceda algo malo en este lugar”.

Sulli: “Vamos, no exageres”, me dijo; yo solo lo miré como si de una mala broma se tratara, a lo que solo se quedó callado y se fue.

Siento que si me quedo aquí, me pasará algo muy malo.

Y todo eso gira alrededor de padre e hija.

———————————————————————————————————- Buenas, gente.

Respecto a lo de Tritoma, voy a ser sincero, no sabía qué hacer con ella, ya que está esa teoría de mierda y, si llega a ser verdad, tendría que cambiar el personaje por otro, y eso es una flojera.

No sabía cómo sacarla de todo esto, para que Hancock se volviera emperatriz y que cuando salga al mar no vaya tras Dante, ya que, según cómo la escribí, lo haría.

Solo espero que entienda.

Tenía planeado hacer otra cosa con el personaje, pero por circunstancias fuera de mi poder, mejor elegí esto.

Igual habrá un vacío, por lo que no sé si no llenarlo o ocupar otro personaje como la misma Hancock, otro personaje que exista, o inventarme otro.

Después, lo más seguro es que se me ocurrirá algo.

Bueno, eso.

espero que le haya gustado este capítulo; sinceramente, como que lo releí y estaba medio raro, pero es medio necesario para lo que planeo en el futuro, porque si no fuera así, directamente no lo hubiera escrito.

[Imagen] REFLEXIONES DE LOS CREADORES PancnHuebo There lived a certain man, in Russia long ago He was big and strong, in his eyes a flaming glow Most people looked at him with terror and with fear But to Moscow chicks he was such a lovely dear He could preach the Bible like a preacher Full of ecstasy and fire But he also was the kind of teacher Women would desire

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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