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[Multiverso]: La travesía de un héroe [ES] - Capítulo 80

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  4. Capítulo 80 - 80 Capítulo 80 Separación y destrucción Parte final
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80: Capítulo 80: Separación y destrucción (Parte final) 80: Capítulo 80: Separación y destrucción (Parte final) Ares se lanzó con todo lo que tenía, siendo esquivado con una simpleza increíble.

A diferencia de antes, Dante ya no está usando su haki para mirar a los demás; está totalmente en su oponente, por lo que puede ver lo que hará con bastante facilidad.

Todo lo contrario a su oponente, que, al estar tan alterado, su haki de observación casi ni lo puede controlar; si no fuera por su semiinmortalidad, él ya hubiera escapado de este combate.

Se detuvo de golpe para volver a lanzarse, pero Dante ya está a su lado y, con gran fuerza, lo arrastró consigo mismo a otro lugar, lo más alejado de las personas que aún seguían vivas.

Ambos volaron en los cielos, chocando espadas y repeliéndose continuamente.

Para los pocos espectadores que aún veían todo, solo se dislumbraba un cometa rojo y azul chocando entre sí.

En el aire, Dante doma la cara de Ares y, usando su fuerza, lo estrella a gran velocidad, generando un enorme cráter, pero este no soltó su rostro, por lo que empezó a arrastrarlo por todo el suelo.

Ares no perdió la oportunidad y le enterró su espada a Dante en donde debería estar el diafragma.

Este otro lo soltó y, aprovechando esto, usó una gran cantidad de energía en sus brazos e intentó mandarlo al espacio.

Dante solo fue arrastrado unos cuantos metros, solo para repeler la energía con solo sus brazos.

Ares, aún en el suelo, volvió a lanzar una cantidad absurda de misiles, los cuales Dante esquivó uno por uno a máxima velocidad hasta llegar a Ares, quien con toda su fuerza le dio un puñetazo en el estómago, atravesándole el cuerpo, creándole un agujero.

Dante saltó atrás inmediatamente, solo para ver cómo Ares se paraba.

Estaba lleno de sangre, se veía increíblemente agotado; puede que se cure de cualquier herida con una rápida regeneración, pero eso no quita todo lo mental.

Ares extendió su mano convirtiéndola en una ametralladora, la cual disparó miles de balas en cuestión de segundos, pero Dante solo creó una espada normal, la cual empezó a girar repeliendo todas las balas.

Dante vio que su oponente ya estaba agotado, por lo que deshizo su espada y creó unas manoplas.

Tenían el mismo diseño que él usaba cuando peleaba con las pandillas en su vida pasada, teniendo unos puños que deberían estar oxidados, pero al ser creados con su energía, no podía darles esas propiedades.

Vio cómo en el cuerpo de Ares, de las 8 líneas de vida que tenía intactas, ahora solo tenía 5, inconscientemente mientras se estaban cortando mutuamente; antes, pasó a cortar 3 de estas líneas.

Así como iba todo esto, no sabía si podía terminar haciendo que Ares se suicidara, por lo que tendría que usar esa habilidad tarde o temprano.

Dante: ‘Que sea lo más tarde posible entonces’, pensó mientras imaginaba otras formas de golpear brutalmente a su padre.

Y con ese pensamiento se lanzó contra Ares.

Este intentó darle un corte, pero lo esquivó con gracia, y en ese momento, Ares se convirtió en un saco de boxeo certificado.

Primero le dio un golpe a las costillas, rompiéndolas todas en un solo lado con un solo movimiento, para pasar a golpear su brazo, rompiendo también, y así continuamente.

Ares pasó una tortura eterna; mientras se regeneraban la carne y los huesos rotos de su cuerpo, Dante rompe dos o tres más en el proceso.

Pisando el piso firmemente, lanza un golpe que le llega directamente al rostro de Ares y, en el momento que le toca, la transformación de su fruta del diablo desaparece, pero lanzando a los escombros a su oponente.

Su cabello, rostro, ojos y vestimenta volvieron a la normalidad, como si nunca hubiera pasado nada, pero con las consecuencias de lo que pasó entre ese tiempo.

Dante cae de una rodilla al suelo, agarrándose el pecho, donde Ares le había atravesado hace un rato; ahora había una herida con sangre saliendo de ahí.

Dante: “Ya veo, el dios de la muerte no puede morir, pero ahora mismo no lo soy”.

Tras la desinformación, Dante sufrió una pequeña presión sobre su cuerpo.

Pero no era nada comparado con la presión de su mente y espíritu al abusar de un poder que nunca había usado antes.

Dante: “No puedo transformarme por completo, pero aún puedo hacer otra cosa”.

Con eso dicho, le aparecieron las alas negras en su espalda nuevamente, y uno de sus ojos se volvió azul.

Ese era su límite en ese mismo instante.

Aun con un solo ojo podía ver las líneas de vida; por defecto, aún podía cortarlas.

No podía invocar armas o su armadura, pero aún tenía sus alas, así que no era tan malo.

Ares salió de los escombros; se veía físicamente y mentalmente, pero dentro de lo que se veía estaba ileso.

Dante: “Por mucho que me guste verte sufrir, tenemos que terminar con esto; con verte así ya me siento conforme”, le dijo a Ares con una sonrisa vacía y cansada.

Ares no contestó, pero sus intenciones de seguir peleando no se desvanecieron.

Dante invocó a Murasama en su mano con la ayuda del sistema y, usando soru, llegó a la guardia de Ares.

Al ver esto, Ares lanzó un ataque, el cual Dante no esquivó.

En menos de 5 segundos, ambos ya habían dado varios cortes.

Dante dio 4 cortes en específico.

Dante, con una patada, mandó lejos a Ares, quien ya se estaba regenerando de los cortes.

Invocando la funda de su espada, habló.

Dante: “Perdóname, pero quiero hacer esto con la compañera que estuvo conmigo con todos mis combates desde el nuevo mundo”.

La katana reaccionó a esto apagando su color, sus rayos que emitía con furia como si se apagara, y con esto la guardó en su funda.

Ares ya se estaba recuperando, así que debía actuar rápido, y extendiendo la mano, apareció la Fusion Sword, la cual le pasó la mano con su hoja como si la limpiara y con eso se lanzó contra Ares.

Este reaccionó a tiempo, bloqueando el ataque, pero no esperaba que Dante presionara un botón en su espada y las diferentes espadas de esta salieran volando por el alrededor.

Y con la mayor velocidad que se dispuso, Dante voló a cada espada que había en el aire.

A una le dio una patada, la cual terminó enterrándose en el muslo de Ares y enterrándose en el suelo.

El siguiente la tomó y se la enterró en el brazo; el otro en el torso, en el pulmón, en el otro pie, y el siguiente fue en el cuello.

Ares no podía reaccionar con este bombardeo de ataques, quedando en el lugar sin poder responder por el dolor que le daba cada ataque de Dante.

Él apenas podía pensar con claridad; las secuelas psicológicas de la paliza que le dio su hijo fueron bastante efectivas.

Vio cómo Dante estaba en el aire, con la última espada, siendo esta la principal y con un corte diagonal.

Él cortó el pecho, el cual sintió como su alma se separa de su cuerpo.

Intentó aferrarse, pero no pudo; solo vio una luz que lo llama al otro, siendo arrastrado a la nada.

Y con eso la batalla entre Dante y Ares terminó con Dante quitándole la vida a su oponente, de paso con muchas vidas perdidas en el conflicto.

En otro lado, se veía cómo Trini, Isis y Sulli se veían devastados por todo esto, junto a los cadáveres de Hun y Arthur, ya llorando su pérdida, pero eso no quita que sigan con pena y rabia con todo lo pasado.

Sulli estaba viendo las heridas de Isis, solo para ensombrecerse al ver que no podía arreglarla con las condiciones en que estaba.

En ese momento, Walt se despertó de su desmayo, mirando a su alrededor.

Walt: “Ustedes”, dijo con una rabia inmensa, como si le hubieran matado a toda su familia.

Sulli se paró poniéndose en frente de las dos mujeres; aun con un brazo faltante, podía seguir luchando.

“Ustedes sufrirán las consecuencias más graves de este mundo; no saben la pena capital que es que unos insectos como ustedes toquen a un ser superior como yo”.

En ese momento sacó un den den mushi que tenía en su bolsillo y marcó un número, el cual no se demoró en contestar.

???: “Walt, ¿qué pasa, pasó algo importante?”.

Walt: “Si estos tipos se atrevieron a…” No pudo seguir con su palabrería, ya que cayó un pedazo de escombro cerca de él, parando lo que estaba haciendo de lejos.

No porque casi le cayera eso encima, sino que de donde venía el objeto, se veía una persona caminando hacia donde estaba.

Sus ojos se abrieron de golpe al ver a Dante caminando tranquilamente con solo la cabeza de Ares en su mano.

Walt: “Tú mataste a Sir Ares, ¿cómo te atreves?, ¿sabes las consecuencias de eso, Dante?” ???: “¿Qué, qué acabas de decir?”.

Dante: “Ya no me interesa todo eso, y menos dar explicaciones a un muerto”.

Walt: “¿Qué quieres decir con que un mu—?”, la realidad de las palabras de Dante le llegaron de golpe.

“ALEJATE DE MÍ, AYUDA, COMANDANTE, ESTE TRAIDOR QUIERE MATARME, TIENE QUE”.

No pudo seguir, ya que recibió un puñetazo en el rostro, lanzándolo lejos, soltando el den den mushi.

???: “¿Aló?

Walt, ¿estás ahí?” Dante: “Sí que son molestos ustedes”, le dijo al den den mushi con frialdad, antes de destruirlo de un pisotón.

Dante dio una caminata lenta a donde estaba Walt, y este en el suelo se empezó a arrastrar, con lágrimas en sus ojos y un líquido amarillo saliendo de sus pantalones.

Trini y los demás veían todo esto con miedo en sus ojos, pero no podían apartar la mirada, ya que querían ver cómo Dante le hacía justicia a Arthur y a Hun.

Después de unos cuantos pasos, Dante llegó donde Walt, el cual empezó a rogar por su vida, llorando y diciendo que prometía nunca más salir de tierra santa.

Dante dejó la cabeza de Ares en el suelo, se tomó a Walt de su cabeza fuertemente desde atrás, quedando en su espalda.

Para después poder meter sus dos manos en la boca de Walt, dejando los dedos de una mano en los dientes de abajo y la otra mano en los dientes de arriba; ya con eso empiezo a abrirle la boca, forzando cada vez más y más.

Los gritos de desesperación de Walt inundaban todo el lugar; se veía como su boca se empezaba a abrir poco a poco, lentamente.

Para que Dante disminuyera su fuerza y diera un agarrón más fuerte, abriera la cabeza de Walt en dos, matándolo en el acto.

La sangre se deparramaba del cadáver de Walt, y Dante ahora sostenía la cabeza de Walt, pero sin la parte de la mandíbula, la cual estaba en la otra parte del cadáver tirada en el suelo.

Dante, al ver esto, solo miró al cielo, mostrando que apenas era mediodía aún.

Trini se acercó a él lentamente.

Trini: “Dante?”, pregunto.

Este solo se arrodilló en el suelo y miró a Trini.

Dante tenía lágrimas en sus ojos, mostrando un vacío en ellos que nunca habían visto.

Dante: “Perdón, les fallé”, dijo con una sonrisa forzada.

Ella, al ver esto, solo corrió a donde él para abrazarlo; este correspondió, rompiendo en llanto.

Ahora sabía que dolía más perder su familia que nunca haber tenido una en primer lugar.

* Momento de transición * El gobierno mundial mandó a varios marinos y otros agentes del gobierno a la isla donde había sucedido todo esto.

Ya estaba atardeciendo y en cualquier momento iba a anochecer.

Momonga estaba al frente; no hace mucho había sido ascendido a vicealmirante y estaba esa sensación de emoción al ser su primera misión como tal.

Puede que hubiera otros miembros como el CP9 o el CP8 que no podía mandar, pero no importaba mucho.

Marine: “O, por Dios”, dijo el marine que estaba a su lado con un binocular.

Momonga: “¿Qué sucede?”, dijo severamente.

Marine: “Véalo usted mismo”, le dijo temblando mientras le pasaba su binocular.

Momonga hizo eso mismo, y vio lo que su subordinado percibió, lo que lo dejó en shock.

En la orilla del mar, cerca del puerto de la isla, había 10 estacas enterradas en la arena, de las cuales todas tenían una cabeza enterrada.

En la cabeza del medio, estaba la cabeza de Ares y la mitad de la cabeza de Walt; el resto era de los miembros del CP0 que los habían acompañado.

Todos los que estaban en los barcos sabían que ellos se habían enfrentado al grupo de los héroes, pero nunca esperaron ver algo así.

Esto solo significa una cosa, un llamado de guerra contra el gobierno mundial.

El héroe Dante se rebeló contra el gobierno mundial y la marina.

* En Mary Geoise, Pangea * Warcury: “No podemos quedarnos sin hacer nada, debemos actuar contra él”.

Nasjuro: “Estoy de acuerdo, una recompensa por su cabeza y vetarlo permanentemente como un noble mundial”.

Peter: “¿Quién está en desacuerdo con esto?”, pregunto a los demás, sin recibir respuestas.

“Bien, haré esto con efecto inmediato; ahora, ¿qué recompensa le damos en su cartel?” Saturn: “Mato a 3 dragones celestiales si contamos al primer heredero de la familia Manmayer, sin contar que pudo matar a alguien que tenía la atribución de Imu-sama, por lo que su amenaza es muy elevada”.

Y así, el Gorosei se quedó hablando sobre la amenaza que representaba Dante para el gobierno mundial.

* Momento de transición * Pov Dante Desperté de golpe; mi cabeza aún daba vueltas, pero la sensación de presión en mí ya desapareció.

Conducir el barco de la isla a donde estábamos me dejó mal.

Cuando llegamos a nuestro destino, me desmayé de golpe.

Tenía que hacerlo, no podía dejar el cadáver de Arthur y Hun en cualquier lado.

No pude encontrar el cuerpo de Alfonso, por lo que se tuvo que haber quedado en cenizas con el ataque de Ares.

Cuando intenté levantarme, vi a una mujer peliblanca, acostada a mi lado, agrandándose como si fuera a desaparecer.

No me sorprendió la escena, ya que venía aquí esperando algo así.

Al sentir movimiento, ella despertó inmediatamente, y me miró con sus ojos amarillos dorados directamente a mis ojos.

Celestia me agarró la cara, me empezó a mirar y girar mi rostro.

Celestia: “Despertarte, cariño, no sabía qué iba a ser si te ibas de mi vida”.

Dijo casi llorando, como si viera un fantasma.

Dante: “Celestia, ¿cuánto tiempo estuve dormido?”, le pregunté.

Celestia: “Como un día entero”, me dijo inocentemente.

La miré y recién me di cuenta de que tenía un traje de enfermera.

Ella se dio cuenta de mi mirada y se sonrojó.

“Te gusta, se lo pedí a Tato, ya que ella pronto termina sus estudios y se unirá a la tripulación de mi padre como su enfermera personal”.

Dante: “A sí, te ves hermosa”, dije con un poco de desgana en mi ser.

Celestia: “En serio, si te casas conmigo, prometo usarlo todos los días solo para ti”, me dijo coquetamente, lanzando un beso con sus dedos.

Dante: “A sí, no gracias, no tengo pensado casarme, nunca”.

Y con eso me levanté, ignorando el pequeño dolor en mi diafragma.

Celestia: “¿Esperas a dónde vas?”.

Dijo siguiéndome.

Yo la ignoré, tenía algo que hacer.

Salí de su casa y caminé a la orilla del mar.

Las personas a mi alrededor me miraban y susurraban.

No me molesté en prestar atención a lo que decían.

Cuando llegué a mi destino, vi a Trini, Sulli e Isis, junto a algunas personas haciendo un ataúd ya casi listo.

Cuando vi a Sulli sin el brazo y a Isis en una silla de ruedas, me dio un gran dolor en el corazón.

Pero igual seguía acercándome a ellos.

Isis: “Dante, ¿estás bien?”, ella fue la primera en darse cuenta de mí.

Trini: “Dante”.

Sulli: “Menos mal despertaste, nos tenías algo preocupados, pero ya nos tienes algo acostumbrados a que pasen estas cosas”.

Yo solo le respondo con una sonrisa cansada fugaz.

Dante: “Veo que ya tiene todo listo”.

Trini: “Sí, ¿cuándo los enterraremos?”.

Dante: “En cuanto llegue Barbablanca y nos dé permiso para hacerlo”.

Todos asistieron y siguieron viendo los demás detalles de lo que pasaba.

Estuvimos un rato ahí, pero me fui al final; no tenía nada que hacer, y me dolía verlo así, a los tres.

Fui a conseguir un vino fuerte y unos cigarros y me fui a un lugar apartado de la isla.

Me quedé en un acantilado, prendí el cigarro y lo consumí.

La última vez que fumé fue el último día que estuve en la cárcel.

Quería abandonar todas esas cosas malas, y lo irónico es que si hubiese querido seguir con eso, no hubiera podido, ya que no tenía dinero para ello.

Destapé el vino y me senté en la orilla, y ahí me quedé.

No muy lejos llegó Celestia, la cual se quedó detrás de mí, sin decir nada.

Dante: “Sabes, fue mi idea hacer esa gira; quería que nuestros últimos momentos como equipo fueran inolvidables.

Si tan solo no hubiera dado esa idea, tal vez Arthur aún estaría con nosotros”.

Dije en sollozos mientras me bebía la botella de vino de un sorbo.

Sentí cómo Celestia me abrazaba desde atrás, me abrazaba el cuello y colocaba su cabeza al lado de la mía.

Celestia: “No es tu culpa, cariño, no podías ver el futuro y saber que pasaría esto”.

Dante: “Pero yo”.

Intenté hablar, pero ella colocó mi cara en sus pechos y me empezó a acariciar la cabeza.

Celestia: “Shuuu, no digas más, tú no tienes la culpa, déjame ayudarte a calmar tu corazón herido”.

Sentí como si una sirena me hablara al oído.

“Vamos a mi casa a hablar más calmadamente”.

Me dejé engatusar por sus palabras.

Y así me llevo a su casa en la noche.

Ella me tomó del brazo y me llevó a su habitación.

A este punto estaba tan deprimido que me daba igual lo que me pasara o lo que pasara, solo quería dejar de sentirme así.

Ya en la habitación, hizo que soltara el vino y la cajetilla de cigarros y me sentó en la cama, para que ella quedara en sancadilla encima de mí.

Celestia: “Déjame ayudarte a olvidar ese dolor”.

Algo dentro de mí me dijo que no debía dejar que siguiera haciendo lo que quiera conmigo, pero otra parte dentro de mí quería hacerle caso y olvidarlo todo lo malo.

Y con eso me dio un beso profundo en los labios, el cual corresponde un poco después.

Ella empezó a desvestirme, para después empezar a hacer lo mismo.

Vi cómo se quitaba la camisa y soltaba el sostén, dejando al aire su enorme pecho.

Ella agarró mi cabeza y la dirigió a su pecho; yo, por mero instinto, me acerqué a un pezón y lo empecé a lamer.

Inmediatamente empezó a gemir y, de paso, empezó a acariciarme el miembro.

Celestia: “Eso, hazme tuya y yo, de vuelta, haré que olvides todos esos malos recuerdos, cariño”.

Sonaba como el trato con un demonio, y lo era, solo que estaba tan mal mentalmente que ignoré todo eso.

POV tercera persona En la orilla de la isla, llegó un barco gigante.

Este era el Moby Dick; habían recibido la llamada de Trini diciendo la situación que enfrentaban; no estaban muy lejos, así que llegaron en menos de dos días.

Cuando llegaron, se sorprendieron de que no hubiera nadie esperándolos; habían llamado a Celestia diciéndole que estaba cerca de llegar a la isla.

Marcos le contó esto a Barbablanca mientras estaban bajando.

Este se preocupó un poco, pensando que algo le pudo haber pasado a su hija.

Uso Haki de observación para ver su casa y saber si estaba en casa.

Lo que vio heló su sangre; su piel palideció y abrió los ojos en shock.

Rápidamente volvió al barco, tomó su naginata y salió corriendo con furia a la casa de Celestio.

Marcos la vio; esto usó haki para ver qué pasaba, y cuando se percató de lo que pasaba, actuó de inmediato, sabiendo que esto sería un gran desastre.

En la casa de Celestia, en la cama de su habitación, estaban Dante y Celestia; tenían relaciones sexuales.

Dante estaba encima de ella embistiendo con golpes rápidos y constantes; ella tenía abrazado el cuello de Dante y con las piernas amarradas en las caderas de Dante, para que cuando se viniera, lo hiciera adentro y no afuera.

Pronto se corriera Dante, siendo la quinta vez que lo hace adentro.

Y justo cuando lo iba a hacer, siento un temblor en el lugar, deteniéndolo en el lugar.

Solo para que la casa sea derribada de un solo golpe.

Dante se dio vuelta para ver a un barbablanca furioso con su arma listo para atacar.

Barbablanca: “Aléjate de mi hija, malnacido”.

Dante soltó rápidamente a Celestia y bloqueó el ataque con sus brazos y haki, mandándolo a volar lejos.

Dante: “Sabía que sería mala idea”, dijo chocando contra una montaña de tierra enterrada y de paso desnudo.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES PancnHuebo Casi todos sabemos querer Pero pocos sabemos amar Es que amar y querer no es igual Amar es sufrir, querer es gozar El que ama pretende servir El que ama, su vida la da Y el que quiere pretende vivir Y nunca sufrir, y nunca sufrir

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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