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[Multiverso]: La travesía de un héroe [ES] - Capítulo 83

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  4. Capítulo 83 - 83 Capítulo 83 Comandante general de Wano
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83: Capítulo 83: Comandante general de Wano 83: Capítulo 83: Comandante general de Wano No sé por qué decidí usar un yukata; son tan molestos, sobre todo cuando tengo que lavarlos.

Ahora mismo estoy en un río refregando mi vestimenta con mucha frustración.

A mí no me gusta andar sucio, y aldea que entro, aldea en donde me ensucio de alguna u otra manera.

Después de enojar por tener que esperar a que ese conjunto de algodón se secara, siendo casi todo un día si es que tengo suerte, decidí tirarlo al río para que la corriente se lo llevara.

Abrí el sistema y compré ropa nueva, usando unos 10.000 PL.

Tenía unos pantalones de kendo tipo falda, junto a una polera larga sin mangas, los cuales me ven todo el brazo, desde las manos hasta los hombros; si levanto los brazos, se ven hasta las axilas.

También me compré un poco de ropa de repuesto junto a una máscara estándar sin ninguna particularidad, solo era negra y ya.

Al final me quedé con la máscara que me dio Hitetsu junto al sombrero.

Antes de partir, me cubrí toda la piel con venda para que no se percataran de mi apariencia.

Eso sí, me quedé con las sandalias; como que me combina con la estética de todo esto, eso sí, sin calcetines; me tenían aburrido las texturas de algodón.

Con todo eso, seguí con mi viaje.

…

Han pasado 3 meses desde que estoy en Wano y por fin llegué a la capital de las flores, un lugar muy bonito, muy diferente a los otros lugares en los que he estado en este país.

Es como si fueran dos países diferentes, pero esto no es algo que ha pasado más de una vez.

Que la capital se vea llena de vida y el resto de aldeas se vea como si hubiera pasado un huracán.

A este punto llega a ser casi la norma.

Durante ese tiempo me he enfrentado a puros NPC de un lado para otro; aún nada que me haga usar mis habilidades como lo hice con Ashura.

Espero que aquí en la capital la cosa cambie; si sigue así, nunca podré usar el haki de armamento en su forma avanzada en su totalidad.

Pero estos tipos no estuvieron sin hacer nada.

Durante una de mis paradas en uno de los pueblos, vi cómo la gente me miraba raro, como si tuvieran miedo de mí, y eso que no habían visto mi apariencia.

Todo se esclareció cuando vi un papel pegado en una pared.

Era yo, al cual me sabían caza; me trataba como un criminal que iba en contra del régimen actual, dándome una amenaza peligrosa que podría generar catástrofe en cualquier villa que fuera.

Después de pensarlo un rato, me di cuenta de que escribían esto para mantener a la gente común lejos de mí, para que me vieran como su salvador.

A mí me da igual cómo me vea esta gente; no tengo pensado estar tanto tiempo aquí, eso espero.

Apenas entré al lugar, vi cómo la gente me volvió a mirar raro; ya estoy acostumbrado, pero se está volviendo bastante molesto.

Según entendí, aquí no hay piratas bestia; para eso tendría que ir a la base de Kaido, pero no tengo pensado hacerlo hasta que consiga el haki avanzado.

Decidí caminar como si nada de eso me afectara; fui a comprar un poco de mochi en una tienda con el dinero que les quité a los bandidos que me encontré.

Cuando terminé de hacer mi compra, vi cómo unos tipos estaban frente a mí con sus katanas listas para atacar.

Samurai: “Tu estas-“, no pudieron terminar su perorata, ya que corté sus katanas aún enfundadas.

Los tres samuráis me miraron en shock, al no pensar esa forma de actuar mía.

Dante: “Piérdanse”.

Les dije a los cuales en silencio caminaron lejos de mí hasta una cierta distancia, en la cual empezaron a correr.

“Estos samuráis hoy en día, ¿no dejan ni comer a uno, verdad?”, le dije al vendedor, quien asintió con un poco de miedo.

Yo solo suspiré; esto es lo que pasa a los piratas, cada vez que te ven se cagan de miedo y no piensan.

Con eso, me fui a caminar a mirar el lugar como si fuera turista.

…

Han pasado dos días desde que llegué aquí, y mucho no ha pasado; de hecho, ya me estoy aburriendo de estar aquí; siento que ha sido una pérdida de tiempo.

Aprender emisión, pude haberlo hecho con alguien del nivel de Marcos.

Lo único que me sirvió esto fue ver la tierra natal de mi madre, pero de ahí, nada más.

Mientras meditaba debajo de un árbol de sakura, sentí cómo llegaba alguien caminando lentamente a donde estaba.

Dante: “Si quieres problemas, mejor vete, no estoy de humor, ya me aburrí de derrotar a samuráis sin una pizca de fuerza”.

Dije simplemente.

???: “Te aseguro que yo no soy como ese montón de samuráis que has enfrentado, pero tampoco busco problemas contigo”.

En ese momento giré mi mirada a donde estaban las personas de enfrente.

Dante: “Qué peinado más feo tiene; dime dónde hacen ese corte de pelo, para no ir nunca”.

Ahí había un tipo de pelo azul, un copete muy largo que tapa parte de su cara, una sonrisa en su cara como si fuera feliz siempre, algo que no transmitía.

???: “Había dicho que no quería problemas, pero ahora me estoy arrepintiendo”, dijo con su gran sonrisa.

En ese momento sentí su intención de pelea, lo suficientemente fuerte para darle otra mirada más de cerca, y me di cuenta de que este tipo era Denjro, pero en su disfraz de perro faldero de Orochi.

Al ver esto, solo sonreí, imaginariamente.

Desenvaine mi espada mostrándola en todo su esplendor.

???: “Había oído que tu espada era rojo color sangre, pero pensé que era así por estar ensangrentada por la sangre de tus enemigos”.

Dante: “No he matado a nadie aún, y no tengo pensado hacerlo por ahora; solo busco personas fuertes con quienes enfrentarme, no una masacre”.

???: “Espero que me reconozcas como una de esas personas, Kyoshiro el Dormitante”.

Dijo, nómbrense a él mismo mientras desenvainaba su katana.

Dante: “Senji Murasama”, dije diciendo mi nombre falso.

Y con dicho nos lanza uno contra el otro, chocando katanas.

…

Kyoshiro: “Eres bueno”, decía sentado en el suelo, lleno de sudor y sangre en su cuerpo.

Dante: “Sí, tú también eres algo fuerte; me hubiera gustado que usaras toda tu fuerza y no solo un poco”.

Dije yo también algo cansado y con una herida grave en el brazo al tanquearme un ataque sorpresa de su parte.

Kyoshiro: “No puedo destruir todo este lugar; además, tampoco usaste toda tu fuerza, algo que igual agradezco”, dijo y se levantó lentamente.

Tenía muchas heridas por el cuerpo, no al nivel que me logró hacer él, pero sí lo suficiente para sangrar mucho.

Tengo que decir que no usé ningún tipo de haki, algo que me di cuenta que tampoco hizo.

Dante: “¿Y para qué viniste?”, le dije directamente.

Kyoshiro: “Bueno, vengo directamente de mi señor, el daimyo actual Orochi-sama; él ha escuchado muchas cosas de usted y quiere invitarlo a una fiesta para que una a sus hombres”.

Con que estoy a la vista de ese cobarde, me parece bien; quiero ver cómo actúa y ver qué hace conmigo; esta puede ser una oportunidad nunca antes vista.

Además, quiero pelear con todas mis fuerzas con este tipo; debe saber cómo usar el ryou a su máximo potencial, o eso quiero creer.

Hacerme “amigos” de estos tipos no puede ser tan malo.

Igual son meras especulaciones, capaz me estoy viviendo una película nada que ver, pero no cuesta nada intentarlo.

Dante: “Bien, acepto su invitación a su fiesta; respecto a ser parte de su guardia, lo decidiré cuando vea qué me ofrece primero”.

Si puedo quitarle la forma de desarrollar la destrucción interna, puedo crear un gran caos e irme sin ninguna consecuencia.

…

Qué relajante es esto.

No había entrado a ningún baño de aguas termales, ya que no quería que alguien me viera destransformado, pero con la ayuda de Denjrio, a mi error Kyoshiro, pude conseguir el baño para mí solo.

Limpié mi herida del brazo.

Me sorprendió la táctica de esta vaina roja para poder atacarme; si hubiera usado haki, no me hubiera dañado, pero quería un enfrentamiento de espadas, por lo que ambos decidimos no usar nada de haki.

Esto solo demuestra que aún me falta algo para llegar al nivel más alto en el arte de la espada; hasta el momento solo he usado la ventaja de tener mayor fuerza y velocidad.

Sé un estilo de espada, pero es algo de los caballeros sagrados, y no tengo pensado usarlo nunca, así que técnicamente, no tengo técnicas de espada.

Salí del baño ya nuevamente transformado; había un yukata para la fiesta; yo lo ignoré olímpicamente y me puse la misma vestimenta que he usado estos días, solo que uso la de repuesto, que es lo mismo, solo que en tonos menos oscuros.

Por lo que seguí con el sombrero y la máscara.

Allí afuera estaba Kyoshrio esperándome, todo vendado, casi igual que yo, solo que él está cubierto de heridas; yo no.

Kyoshiro: “Pensé que te habías quedado dormido con lo que te demoraste”, dijo burlonamente.

Dante: “Hace tiempo que no tomo una buena ducha, no pude evitarlo”.

Kyoshiro: “Bien, vamos, que la fiesta ya debe estar por empezar y debo estar ahí cuanto antes como jefe yakuza”, dijo mientras se daba vuelta y me guiaba por el camino al castillo de Orochi.

Vi cómo varias personas me miraban raro; un criminal caminando con el jefe yakuza es como si un presidente caminara con un criminal.

Aunque eso pasó siempre, hasta se convierten en ministros algunos, pero no digamos la verdad ahora mismo, sigamos mi situación actual.

Vi un gran castillo lleno de alcohol en el alrededor; los subordinados de Orochi no pudieron aguantar y se pusieron a beber inmediatamente.

Kyoshiro: “Entremos”, dijo simplemente; yo solo lo seguí.

No sé si era porque no creían que no habría ningún problema en este lugar o por su borrachera, pero nadie prestó mucha atención a mi presencia; estaban más absortos en el sake y las geishas.

Después de unas cuantas vueltas, llegué a donde estaba el salón principal: mucha comida, mujeres y alcohol, algo muy pirata, pero en este contexto, algo muy de diamsho de una nación tradicional japonesa.

En medio de todo esto, había un hombre bajo, calvo, de pelo morado y feo.

No sé cómo de esa familia salió alguien tan feo, y justo ese obtuvo poder.

Desde lejos huelo su cobardía, ni una pizca de encanto ni carisma.

Solo la conexión con Kaido lo mantiene en el poder.

Podría simplemente matarlo rápidamente y esconderse en este país; el problema sería que Kaido usaría a alguien menos débil, cobarde y totalmente leal a él como reemplazo.

Algo que no sería lo ideal.

Si se quiere encargarse de Orochi, se necesita hacerlo con Kaido a la mano, o si no, mucho cambio en el país no habrá.

Orochi: “Por fin llegaste, Kyoshiro, y veo que trajiste al invitado especial”, dije alegremente, como si nada malo le fuera a pasar en la vida.

“Vamos, siéntate frente a mí, conversemos”.

Mientras nos sentamos, unas geishas se colocaron a nuestro alrededor mientras nos servían sake y comida a nuestro placer.

Dante: “No, muchas gracias, no bebo alcohol”.

Los que estaban a mi alrededor me miraron raro, como si hubiera dicho que podría cortarle la cabeza a Kaido con solo un corte de un palo de madera.

Kyoshiro: “No pensé que no te gustara el sake”.

Dante: “No es que no me guste, pero la última vez que bebí tuve muchos problemas y terminé de alguna forma encarcelado”.

Kyosirod solo se rio, mientras que Orochi no tomó mucha importancia de lo que decíamos; estaba más pendiente de las geishas que nos servían.

Orochi: “Gufufufufufu, veo que estás con bastantes heridas.

¿Estuviste jugando mientras buscabas a nuestro invitado?” Kyoshiro: “Se podría decir que fue un simple juego, pero en realidad me enfrenta nuestro invitado mientras lo invitaba a la fiesta”.

Orochi: “¿Y es fuerte?”, preguntó recibiendo un asentimiento por parte de Kyoshiro.

Dante: “No sé si saben que estoy aquí, así que podrían preguntarme cualquier cosa, solo lo digo por si acaso”.

Orochi: “Gufufufufufu, ¿cómo se me llegó a olvidar algo así?”, solo rio un poco nervioso ante mi comentario.

Obviamente, sin desatender a las mujeres que lo rodeaban.

Dante: “La verdad es que vine más que nada porque me dijeron que tenía un trato que quería conmigo”.

Orochi: “Exactamente, la verdad es que la mayor fuerza militar que tengo actualmente son la yakuza, y son personas que cuidan la capital, y no puedo mover de posición a él por el simple hecho de que no tengo alguien mejor que lo reemplace”.

Dante: “¿Quiere que reemplace a Kyoshiro como jefe yakuza?” Orochi: “No, quiero alguien que sea comandante de mi fuerza samurái, que mande todo Wano; actualmente, mi mayor fuerza está en la capital de las flores, pero si sucede algo allá afuera, son los piratas bestias quienes se encargan de todo eso”.

Dante: “En otras palabras, ¿quiere que me convierta en el comandante general de las fuerzas samurái de Wano?” Orochi: “Exactamente, he estado escuchando cosas sobre ti, el cómo le hiciste frente al líder de los bandidos del monte Atama y ganaste, el cómo derrotaste a todo el que se te hizo de frente, incluyendo a los mismos piratas bestia, y ahora me das más la razón de convertirte en mi general al ser capaz de hacerle frente a Kyoshiro y salir sin ningún rasguño”.

Ya veo, este tipo quiere salir un poco de la dependencia de Kaido; este tipo es bastante codicioso.

Si sucede algo, ya sea con Kaido o alguien más, quiere un gran muro que lo pueda defender.

Desde que murió el anterior usuario de Bari Bari no mi, quien servía a Orochi, se ha sentido desprotegido y algo de miedo invade su corazón.

Ahora mismo tiene a Kyoshiro, pero de ahí, nada más.

Él no puede estar todo el tiempo a su lado.

Ahí entraría yo, como comandante de Orochi, siguiendo sus órdenes directamente, de paso, entrenando nuevos samuráis para que le sirvieran y pueda ser esa fuerza que lo haga sentir seguro.

Dedujo que terminé hiriendo a Kyoshiro sin ningún rasguño, ya que en sus vendas aún se ve sangre encima, mientras que en la mía, no hay nada.

Una ventaja de las zoan míticas.

Orochi debe estar seguro de conseguirme, ya que debe saber que quiero un trato y que estaba interesado, por lo que me está dando un gran estatus para que le sirva directamente.

Dante: “Suena interesante”, realmente interesante; veamos hasta dónde llega esto.

Orochi: “Verdad, Gufufufufufu”, dijo con su risa molesta.

“Bueno, ahora hagamos el trato, ¿qué quieres a cambio de servirme como comandante general de mi ejército, Murasama?

¿Dinero, fama, mujeres?

Puedo darte todo eso”.

Dijo con una gran sonrisa.

Yo solo lo miré directamente.

Dante: “Bueno, yo vine aquí a mejorar mis habilidades, tanto en la esgrima como en el haki; actualmente estoy muy deficiente en el uso del ryou, por lo que si pudiera alguien poder enseñarme el nivel más alto de ryou, yo no tendría ningún problema en servirle”.

Orochi: “No hay problema, puedo conseguirte personas que puedan enseñar y convertirme en el samurái más fuerte de todo Wano”.

Puedo ver en sus ojos cómo pensaba que si esto sería así, tendría al samurái más fuerte de Wano en la palma de su mano, uno capas de superar a Oden.

Superar a Oden, obviamente, pero en su palma de la mano, ni de locos.

Vi cómo me extendía la mano para confirmar el trato.

Si pudiera servirme todo lo que me dice, perfectamente puedo aprender, derrotar a todos estos pelmazos e irme.

No sé qué come este hombrecito, pero debe tener caca en la cabeza si cree que la lealtad se compra.

Yo me quité el gorro de paja que tenía, que me tapa la mitad de la cara, mostrando mi pelo blanco amarrado en un moño junto a mis ojos azules oscuros.

Perdón, esa esencia azul que están las cuencas de mis ojos que reemplazan mis ojos.

Vi cómo se tensaba al ver mi rasgo, y cómo el miedo incrementaba al ver cómo me quitaba la máscara y veía que no tenía ni nariz ni boca junto a una piel tan oscura que es capas de absorber toda la luz que llega a tocar mi piel.

[Imagen ilustrativa, para que tengan una idea del negro oscuro del que hablo] Orochi quedó en shock al ver mi apariencia; no esperaba que me viera así, y los demás a mi alrededor tampoco.

Vi cómo Kyoshiro abría mucho los ojos.

Las geishas temblaban al verme.

Dante: “Tenemos un trato, Orochi-dono”.

Dije estrechandole la mano, haciendo que despertara de sus divagaciones y temores.

Solo para responder con una sonrisa malvada, y empezará a reír, haciendo que la fiesta siguiera como si nada, pero la gente seguía viéndome como si fuera un bicho raro.

Yo me volví a acomodar, agarrando a la cintura a la geisha, acercándola a mí, y a otra en los hombros, haciéndole lo mismo.

Dante: “¿Acaso les doy miedo ahora?”, les dije a las dos mujeres.

Estas también salieron de su shock, intentaron negar, pero podía sentir sus sentimientos de miedo e incertidumbre.

No tenía pensado abusar de estas dos chiquillas, pero tenía que interpretar bien mi papel de comandante corrupto para que Orochi bajara su vigilancia en mí y confiara en mí.

De esa manera podré obtener información valiosa que les puedo vender a las vianas rojas en el futuro.

Soy todo un genio.

La fiesta siguió, pero pude seguir sintiendo la mirada sobre mí, de dos personas específicamente.

La primera es de Kyoshiro, que me miraba de manera rara.

Intentaba ver mis verdaderas intenciones, ya que algo dentro de él no esperaba que aceptara trabajar con Orochi, pero dentro de lo que cabía, él hacía lo mismo, así que no estaba seguro y consideraba un posible aliado o enemigo.

Y la otra mirada era una de las geishas que estaba junto a Orochi, una mujer que llamaba la atención de todo el mundo, una que Orochi no dejaba de mirar en ningún momento.

Una mujer en yukata, bien maquillada y hermosa, que me miraba fijamente.

Una mujer de pelo verde agua que me miraba como ninguna otra mujer me había mirado antes, una mezcla entre decepción y odio.

No esperaban nada menos de la princesa de la familia Kozuki; debe tenerme como una gran amenaza a su familia, la alirme con la familia de su enemigo, quien la mira con lujuria.

Yo solo pude reírme de la situación, solo pude hacer eso, mirarme, nada más.

El día que las miradas mataran, Orochi hubiera muerto 100.000 veces.

Yo me paré haciendo que las dos mujeres que tenía a mi lado me siguieran.

Dante: “Orochi-dono, me iré a mi cuarto que me diste para disfrutar de este momento a solas y descansar tranquilamente, ya sabes”.

Le dije mientras acercaba más a las dos mujeres a mi cuerpo mientras la toqueteaba un poco.

Orochi: “Gufufufufufu, no hay problema, Murasama-dono, es algo que todo hombre está en su derecho, no hay problema con que te vayas”.

Yo solo le asentí y me fui a donde me dijeron que podía quedarme.

Uno de los guardias me ayuda a llegar a donde debía dormir.

Dante: “Piérdete, no quiero que estés cerca escuchando, a no ser que quieras perder una oreja y todo lo que te hace hombre”, le dije al hombre, que solo se inclinó con miedo y se fue corriendo.

Les indiqué a las dos mujeres que se sentaran; se veían tensas y asustadas.

Yo solo me senté al frente suyo, para del mi atuendo (sistema), una baraja de cartas, la cual revolví rápidamente.

Las dos mujeres no sabían qué estaba haciendo; esperaban todo, menos esto.

Les repartí tres cartas a cada una, y puse 4 en el medio de nosotros.

Dante: “Dígame, ¿sabe jugar a la escoba?” REFLEXIONES DE LOS CREADORES PancnHuebo Ahora que terminó To be hero X, y siendo que es el único “anime” que vi de este año en emisión, quiero hacer un ranking de los 11 protagonistas de la serie, del que más me gustó al que menos me gustó, como protagonista, ya que ranking de arcos es algo diferente.

1.º Lin Ling 2.º X 3.° Lucky cian 4.º Queen 5.° The Johnnies 6.° Ghost Blade 7.° Ahu (Tuve muy poco de él; si hubiera más de este personaje, hubiera estado más alto).

8.

° E-soul 9.º Loli (Mucha intervención de otros héroes, no sentí que brillara bien en su arco; eso le baja mucho por mi parte).

10.º Nice (Nada malo con Nice, pero de lo que vi, puras cosas malas; por mucho que no sea un villano, sino una marioneta).

11.° Dragon Boy (nada que decir aquí, a mí me gustaba Smile).

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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