[Multiverso]: La travesía de un héroe [ES] - Capítulo 89
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- Capítulo 89 - 89 Capítulo 89 Viejos conocidos y no conocidos
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89: Capítulo 89: Viejos conocidos y no conocidos 89: Capítulo 89: Viejos conocidos y no conocidos POV tercera persona.
Se podía ver a un barco lleno de piratas celebrando su encrucijada.
Venían de asaltar un pueblo y quitarle comida, dinero, alcohol y aprovecharse de algunas mujeres.
Estaban felices en su fiesta hasta que, de la nada, su barco fue cortado en cuatro partes.
Algunos de los piratas murieron por los cortes, otros cayeron al mar, pero al estar en un lugar sin ninguna isla a su alrededor, estaban condenados a morir.
Pov Dante Volví a dejar mi espada en la orilla del barco al ver desde el cielo cómo ese otro barco se hundía junto a toda su tripulación.
Yamato: “Era necesario hacer eso”, dijo al ver lo que hice.
Dante: “No me gustan mucho los piratas, y ya no soy un héroe como para andar preocupándome de la vida de las personas”.
Dije, volviendo al timón, haciendo que el barco volador siguiera su curso.
Balesca: “Yo concuerdo con Dante, esos piratas tenían varios delitos graves y horribles, merecen el destino que les depara”.
Dijo con unos binoculares y unos carteles de recompensa en su mano.
“Pero hubiera sido bueno conseguir aunque sea sus cabezas, al menos para la recompensa”.
Dante: “Me da igual, hay tantos piratas en el mundo, como una hidra, destruyes uno y salen 10 más”.
Y ahí dejé la conversación respecto a la caza de piratas.
Yamato: “Oye, Balesca, ¿por qué vistes como una persona religiosa?”, dijo con inocencia.
Balesca: “Bueno, nunca conocí a mi padre y mi madre usaba esta vestimenta; era una sacerdotisa respetada en una iglesia.
Cuando tenía 10 años, el lugar donde vivía fue atacado por piratas.
Mi madre me defendió y logró que viviera a cambio de su vida; para nunca olvidarla, uso este atuendo.
Era menos revelador, pero con la constante que se rompía, decidí modificarlo con lo que ya tenía”.
Dante: “Oye, ahora que estamos haciéndonos preguntas, ¿cuál es tu fruta del diablo?
Tengo una idea de qué puede ser, pero no tengo la idea definitiva de esta misma”.
Balesca: “Claro, si vamos a estar juntos, debería decirles”.
Dante: “¿Quién dijo algo de estar juntos?”, repliqué sin que me tomara en cuenta, como si fuera aire.
Balesca: “Mi fruta del diablo es la cancelación, soy una mujer cancelación, puedo cancelar muchas cosas y entre ellas ataques o habilidades de mis contrincantes, además de mecanismos o cosas parecidas”.
Dante: “Entonces, ¿cuándo me tocaste?
¿Cuándo peleábamos, cancelaste mi fruta del diablo?”.
Balesca: “Exactamente, también pudo cancelar haki; lo único que nunca he podido cancelar son los efectos del kairoseki, ya que me afectan antes de poder usarla.
También pudo cancelar otras cosas con tan solo apuntarlas, como pueden ser ataques a distancia o algo que salga del cuerpo o se genere en el aire”.
Yamato: “¿Entonces podías cancelar la fruta del diablo de Dante con solo apuntarlo?”.
Balesca: “No, tenía que tocarlo sí o sí”.
Dante: “Tu fruta suena a ser muy fuerte”.
Balesca: “En teoría sí, pero solo cuando mi oponente es más débil que yo; te hubiera logrado vencer cuando peleamos”.
Yo solo asentí ante lo que decía, ya que tenía razón; alguien que sea más fuerte o rápida físicamente que ella puede destruirla.
Balesca: “Por eso mismo era la guardaespalda de Hades; yo le cubría las espaldas cuando peleábamos.
Si no fuera porque me encontré con el almirante Aokiji y hubiera terminado mal herida como para tener que escapar, capaz las cosas hubieran sido diferentes”.
Algo de razón tiene, pero eso nunca pasó, así que no tiene sentido pensarlo mucho.
Yamato: “Oye, Dante, ¿y dónde vamos ahora?”.
Dante: “Quiero hacerle una visita a un viejo conocido y a la hija de un viejo amigo”.
Yamato: “¿Y dónde queda eso?”.
Dante: “En el East Blue”.
…
Estaba sentado en un sillón que yo mismo había traído para esperar al anfitrión de este lugar, que, siendo sincero, era feo y de mal gusto, más si se piensa que es un parque, y más todavía si se piensa que es un intento de un parque de diversiones; no hay nada para divertirse.
Había dejado a Balesca y a Yamato en otro lugar haciendo y hablando cosas de chicas, y cuando me refiero a eso, me refiero a eso, ya que Yamato se cree hombre, por lo que cosas como de cuántos novios engaño en un mes no cuentan como cosas de chicas para ellas.
???: “Ese humano inútil, no se puede comparar con nosotros, la raza superior”.
Se escuchó la voz de un tipo.
???: “Tienes razón, Arlong, tuvimos que haberle hecho algo más por intentar ir contra nosotros”.
En ese momento se abrió la puerta de este lugar deprimente; en la entrada estaba mi viejo amigo, Arlong, el pez narigón; a su lado estaba su séquito; no sé si eran todos, pero eran unos 7 peces además de él.
En cuanto me vio, se quedó quieto, mirando en shock, como si se quedara quieto evitaría ser visto por un depredador.
???: “¿Qué hace aquí un humano?”.
???: “Qué insolencia”.
Se escuchaba la voz de los hombres pez; yo solo les respondí haciendo un gesto de saludo con una mano y sonriendo.
Dante: “Mi querido y viejo amigo Arlong, el hombre pez deserebrado, ¿cómo te ha tratado la vida?”, dije con simpleza y con un poco de burla.
???: “maldito”.
???: “Cómo te atreves a decirle eso a Arlong”.
???: “Sí, ponlo en su lugar, Arlong”.
Arlong no dijo nada, ni se movió; es como si se hubiera detenido el tiempo en ese lugar.
Algunos se dieron cuenta de eso y miraban raro.
Arlong: “Dante”, dijo secamente, “¿qué haces aquí?”.
No sonaba arrogante, ni superior.
A diferencia de sus compañeros, que decían cosas sin saber, él estaba pendiente del mundo, y sabía lo que había hecho y mi recompensa.
Una muy superior al suyo; compara a los Yonkou actuales; eso solo demostraba mi nivel de amenaza.
Dante: “Nada, solo pasaba por aquí para ver a la hija de una vieja amiga; me imagino que la conoces, ya que, según entendí, vive en esta isla.
Si quieres, te doy una descripción más detallada, mujer, pelo naranja, ¿te suena?”.
???: “¿Nami?”, dijo uno de los hombres pez.
Dante: “Así que la conocen, eso me ahorra tiempo o no”.
Arlong: “No me digas que…”, dijo casi en un susurro, con sudor en su piel.
Dante: “No te preocupes, la mujer que mataste no era mi amiga, sino que hablo de su madre biológica, así que no te preocupes por esas repercusiones, eso ya pasó hace tiempo, y no tiene sentido un castigo por algo que ya pasó hace mucho”.
La verdad, me daba igual Bellemere; ella ya había muerto, y no se podía cambiar nada ante eso.
Arlong: “¿Entonces para qué viniste?”.
Dijo.
Dante: “¿Acaso no escuchas?
No sabía que los hombres de raza superior no escuchan, ¿o es que acaso solo escuchan cuando se están autochupando entre ustedes mismos?
(Nota: Autochupando se refiere a que es lamebotas, pero dicho de otra manera más vulgar).
???: “Eres un…”, dijo uno intentando golpearme.
Arlong: “Espera”.
No alcanzo a decir nada más, ya que le di un golpe en la cabeza al hombre pez que intentó golpearme; usé toda mi fuerza junto al haki y destrucción interna solo con la intención de destruirle la cabeza, lo cual hizo.
Ahora dirán, ¿por qué?, y es simple.
Para demostrar lo débiles y fáciles de matar que son ante alguien como yo.
El golpe hizo que todo el resto diera unos pasos hacia atrás, menos yo.
Se quedaron viendo el cadáver de su compañero tirado en el suelo, los ojos tirados por ahí, los restos de los sesos esparcidos por el suelo.
No era una escena bonita de ver.
Dante: “Veo que aquí no se puede sociabilizar con ustedes; hasta un mono entendería más que no deberían ser tan arrogantes y aprender a bajarse de las nubes de vez en cuando”, dije para mirar al cadáver.
“A no ser que quieran terminar igual o peor que él”.
Arlong no dijo nada, pero podía ver su furia y resentimiento creciendo, y lo más gracioso es que no podía hacer nada; no era tan estúpido para arriesgar su vida por nada.
Dante: “Bien, vayamos al punto, mi querida amiga, que en paz descanse, no le gustaría que le hicieran nada malo a su hija, ¿verdad?”, vi cómo algunos asentían con miedo.
“Por lo tanto, espero que no le hagan nada, de hecho, que no le toquen ni un solo pelo, o si no, le esperará algo, pero que su compañero con los sesos abiertos ahí en el suelo”.
???: “¿Algo peor?”, dijo uno.
Dante: “Exacto, ustedes dentro de lo que cabe son peces, y los peces se comen”.
En cuanto dije eso, vi cómo la piel de cada uno se volvía blanca de alguna manera.
“Los encerraré y los mutilaré poco a poco para hacer comida con sus partes, además de una gran tortura tan física como mental.
¿Se imaginan verse sin sus extremidades y otras partes de su cuerpo sabiendo que van a ser arrojados a una gran olla para ser hervidos hasta morir y ser servidos a los reyes marinos?”.
Reinaba el silencio; vi cómo a algunos les tiritaban las piernas; otros estaban casi yendo al otro mundo con los rostros pálidos que son.
Dante: “Obviamente no deben preocuparse por eso mientras no le hagan nada malo a Nami; puedes seguir cobrándole esos 100.000.000 de belly, con tal de que no la toquen; a mí me da igual”.
El rencor que tenía Nami con Arlong era bastante grave; no sé si era solo por la muerte de Bellemere o por la mentira.
Sé que a los hombres pez no les interesan las mujeres, pero uno nunca sabe; además de los marinos que hay por aquí, prefirieron evitar algo que nunca se supo.
Podría llevármela, pero tendría que llevarme a su hermana mayor también y no tengo dónde dejarlas después.
Si cuidara niños, entonces me hubiera traído a mis otros hijos conmigo a mis viajes, y hay una razón por la que no lo hago.
Sin contar que conozco menos de la mitad.
Además, yo creo que será más feliz con la vida que le trajo el destino de este mundo que conmigo, el hacer verdaderos compañeros y amigos.
Dante: “Eso es lo que tenía que hacer, sin mencionar que tengo espías en la isla, así que sabré si le pasa algo, sea de tu mano, las manos de tus hombres o de alguien más, solo para que sepas”, le dije a Arlong mientras pasaba a su lado y le palmeaba su hombro.
“Fue un gusto, espero que no tenga que volver acá a hacer sushi, sería una pena”.
Respecto a tener espías en la isla, es mentira, al igual que cocinarlos; solo era para meter presión en sus mentes y que no se atrevieran a hacer locuras.
Ya había visitado a Nami en secreto sin que me viera; vi que estaba bien dentro de lo que cabe; aún le falta para ser esa gata ladrona y codiciosa en el futuro, pero viendo su comportamiento, al menos del tiempo que miré, no le falta mucho.
Y así, con esa amenaza silenciosa, me fui del lugar, dejando a los hombres pez descolocados y con un cadáver que ya se estaba pudriendo en su feo parque.
…
Dante: “Como que está embarazada de nuevo”, le dije a Trini, que estaba en el otro lado del den den mushi llamándome.
Trini: “Sí, de hecho, lo descubrimos poco después de que saliste de viaje; solo decidí decírtelo para que no te tomaras tanto tiempo en volver esta vez”.
Dante: “Yo justo había pensado darle un regalo a Luna ahora mismo; tendré que proponerlo”.
Trini: “Por fin estás haciéndote responsable de tus hijos, ya era hora”.
Dante: “No es que no quisiera hacerme responsable de mis hijos, estaba ocupado y ellos tienen madre, al menos la mayoría”, dijo lo último en voz más baja.
Trini: “Miéntete todo lo que quieras, ya da igual, ¿qué piensa hacer con las que están en el territorio de Big Mom?” Dante: “Aún lo estoy pensando, y viendo con el nuevo embarazo de Celestia, tendré más tiempo para tener un plan para ellas”.
Trini: “Vuelve rápido, Isis no está muy apurada en volver a caminar, y más que eso, hace que Marco vaya seguido con ella”.
Y con eso colgó.
Balesca: “Oye, Dante, ¿cuántos hijos tienes?”.
Esa pregunta me irritó.
Dante: ‘Sistema, ¿cuántos hijos tengo hasta ahora?’, le pregunté al sistema.
Sistema: [Hasta ahora tienes 10 hijos si contamos al que se está gestando en el vientre de Celestia ahora mismo].
No es tan malo; he tenido algún desliz, y de eso no he tenido hijos nuevos, más los últimos dos, que casualmente vienen de Celestia, así que está todo bien.
Dante: “Más de un hijo”, le dije simplemente.
Ella solo infló los cachetes de la cara con molestia.
Yamato: “Oye, Maestro, llevamos días en el barco, ¿por qué no bajamos?
Tengo hambre”.
Balesca: “Si yo quiero limpiar la ropa que ya usamos, olemos todos mal”.
Yamato: “También quiero entrar un poco”.
Balesca: “Y yo quiero estirar las piernas”.
Yamato: “Quiero ir al baño”.
Balesca: “Tengo que ir al médico”.
Yamato: “Tengo que ver tierra firme cada 24 horas o si no me deprimo”.
Balesca: “Tengo unos familiares aquí cerca, podemos visitarlos”.
Yamato: “Tengo que hacer mi oración diaria y mi religión no me lo permite hacer en el mismo lugar”.
Balesca: “Tengo un cupón de lotería para ir a canjearlo”.
Dante: “¡¡¡YA CÁLLENSE LAS DOS, YA NOS VAMOS A ABAJAR A LA SIGUIENTE ISLA QUE ENCONTREMOS!!!”.
Les grité a las dos para que dejaran de molestarme e inventar excusas.
Sentí cómo los dos celebraban y chocaban los cinco.
Nunca debía acertar a Balesca en el barco, o mejor, no debí haberme traído a Yamato conmigo.
Solo puedo lamerme las heridas en un rincón en silencio.
…
Al final llegamos a un reino lleno de fábricas y desechos por todo el lugar; era como si la Revolución Industrial hubiera llegado, pero solo con los puntos negativos.
Balesca: “Me arrepentí, ¿qué tal si buscamos otra isla?”.
Dante: “Debemos esperar que el reloj mágico, que no da la hora, sino lugares en el mundo, se vuelva a recargar; averigüemos cuánto se tarda en recargarse; si son pocos días, podemos aguantar”.
Y así seguí con la caminita con las dos mujeres siguiéndome.
El lugar era horrible a su manera.
Contaminación, corrupción, asesinato, prostitución; me dolió ver a niños como del porte de mi hija dando servicios sexuales para sobrevivir.
Y eso no era lo peor.
En ese momento, una niña que estaba jugando con una lata de metal chocó conmigo, haciendo que se cayera.
Ella me miró con pánico y se arrodilló frente a mí.
???: “Lo siento, señor, no volverá a ocurrir, solo no me haga nada a mí o a mi familia”.
Dijo en sollozos.
Yo solo la miré con lástima; verla así, tenía gasas y vendas en el cuerpo; algunas estaban sucias o con sangre residual.
Dante: “¿Dónde están tus padres?”, pregunté.
???: “Mi madre está en casa cuidando de mi abuela”, dijo temerosa.
Dante: “¿Y tu padre?” ???: “En la fábrica, hace meses que no lo veo”.
Y ahí estaba el gran problema de este lugar, y todo se puede decir que es culpa del gobierno mundial.
Este reino genera ingresos a base de la producción de sus fábricas, de ahí y de sobreexplotar a sus trabajadores.
De ahí sacan la mayoría del dinero para pagar el tributo celestial; el resto se lo quedaba la realeza y de un poco le pagan a sus trabajadores.
Lo peor son las personas que grababan moviendo la maquinaria.
Aquí no hay máquinas de vapor; se mueve con recursos humanos, no muy diferente a los esclavos.
Muchos hombres mueven mecanismos de diferentes lados para hacer funcionar toda la fábrica.
Por el peso y la cantidad de mecanismo, hay muchos hombres ahí que trabajan y no salen.
Muchos mueren empujando el mecanismo.
Y son la gente más sobreexplotada quienes tienen menos dinero y tiempo libre para ver a sus familias.
Solo podía sentir ira en mi interior.
Dante: “Tranquila, niñita, yo traeré a tu padre a casa”, dije acariciándole la cabeza.
…
Gerente: “No podemos liberarlo por unos días, eso detendrá la maquinaria, tendremos pérdidas millonarias”, dijo temeroso, ya que esta persona se dio cuenta de mi identidad, pero a pesar de eso no quiso dejar a las personas que están haciendo este sobretrabajo descansar un poco.
Yo me acerqué al tipo rápidamente.
Balesca y Yamato me miraban sin decir nada.
El tipo se cayó, y pudo ver el miedo esperando que yo le hiciera algo malo.
Eso significa que la propaganda de mi cartel de recompensa sirvió de algo.
Si no hubiera pasado eso, esta persona no me miraría con tanto miedo, como si de un gran y peligroso pirata se tratase.
Dante: “7 días”.
Gerente: “¿Qué?”, dijo confundido, pero aún con miedo.
Dante: “Dale 7 días de descanso, pagados, que puedan estar con sus familias; mientras tanto, yo voy a mover todo el mecanismo”.
Gerente: “¿Tú solo?”, dijo como si yo estuviera loco.
Yo solo asentí.
Dante: “Hacemos esto por las buenas o por las malas”.
Él solo me quedó mirando.
…
???: “Paren todo”, se escuchó la voz de una persona gritando a unas 60 personas que giraban un mecanismo de un engranaje gigante.
Este movía gran parte de todos; los otros engranajes en otras partes de la fábrica eran para alivianar un poco el trabajo de los demás, pero el principal era este.
Con solo mover este, podía mover todo lo demás.
???: “Nos dieron 7 días de descanso si el reemplazo puede mover todo el mecanismo por sí solo; abran paso”.
Los trabajadores estaban confundidos; creían haber escuchado mal que una persona moviera todo esto solo por 7 días seguidos.
En ese momento entró el que estaba detrás de una puerta escuchando todo.
Entró casi desnudo, solo unos pantalones cortos hasta la mitad del pie.
No muy lejos me siguieron Yamato y Balesca.
Nadie sabía quién era, ya que ha pasado casi toda su vida aquí, además de que no tiene dinero para comprar periódicos, así que soy un extraño para ellos.
En el momento en que llegué, aún había personas ahí; no movían el mecanismo, pero aún seguían en su posición.
Dante: “Muévanse”, dije simplemente.
Todos hicieron lo que dije, esperando ver un milagro.
Me posicioné, agarré bien el pedazo de madera que pedía mover el engranaje y empecé a empujar.
Poco a poco el engranaje empezó a moverse, y por defecto toda la fábrica volvió a funcionar.
Los trabajadores se miraron incredulos ante lo que estaba en frente de ellos, solo para empezar a celebrar su semana de descanso.
Los demás engranajes de otros lugares también fueron liberados.
Y en ese momento, el único que hacía funcionar toda la fábrica, que era tan grande como la isla entera, era solo yo.
Y así empezaron los días en los que estaba todo el rato moviendo el engranaje solo, sin nada de ayuda.
Balesca y Yamato estaban ahí, pero solo me daban comida y agua y lo menos posible para tener que evitar ir al baño.
Reducía mi fuerza, pero eso no importaba; lo importante no era cuánta fuerza estaba usando, sino cuánto podía aguantar.
Esto no estuvo fuera de problemas; las personas que sí estaban informadas por el mundo avisaron inmediatamente de mi presencia, pero al llegar se dieron cuenta de todo, y como algunos marines aún me respetaban enormemente, sin contar la presencia de Baleca y Yamato, decidieron no hacer nada para detenerme, pero eso no significaba que no llamaran desde el cuartel general en Marienford avisando todo lo que pasaba.
Al tercer día ya estaba cansado; mi cuerpo empezó a sudar y la energía se estaba agotando poco a poco.
Pero no me detuvo; hice los menos movimientos necesarios, no hablé, no gasté energía fuera de lo necesario.
Balesca, por mucha vergüenza que me da, se encargó de algunas necesidades mías, todo menos ir al baño a hacer del dos; ese aún podía aguantar.
Al quinto día llegó un barco directamente de Marineford, y según lo que oí de Balesca, traían a un marine muy fuerte para encarcelarme, pero aún no hacen nada.
Deben estar esperando que pasen los 7 días, algo que puedo agradecer, muy poco, ya que viene a llevarme a Impel Down, algo que no iba a permitir.
Eso era para dos días más; déjaselo al Dante de ese día.
Yo me concentro en mover el engranaje.
…
POV tercera persona.
Marine: “Aquí te traigo el informe de lo que está pasando”, dijo entregándose a su superior y yéndose a hacer otro trabajo.
Esta persona miró los papeles y expresó su opinión.
???: “Qué miedo, no creo que ninguno de los actuales almirantes pueda hacer algo como eso, con razón tiene una recompensa tan alta, no puedo dejarlo pasar”.
Dijo con un tono de voz algo desprecupado.
???: “Almirante Kizaru”, se escuchó una voz a su lado.
El identificado como Kizaru miró a su lado.
Kizaru: “¿Qué sucede, Doll?”.
Doll: “¿Cuáles son sus órdenes?”, dijo la ya identificada.
Kizaru: “Mmmm”, sonó pensativo.
“Deja que termine el trabajo; después de eso lo capturaremos”.
Doll: “¿Está seguro?”, dijo.
Kizaru: “Él no se moverá de ahí, no hay de malo esperar unos días, así puedo descansar de las órdenes de Sengoku”.
Dijo tomando un periódico y caminando hacia una silla de playa.
Doll se quedó viendo a Kizaru, para después mirar el reino y apretar sus puños con fuerza, mirando directamente la fábrica donde debería estar Dante.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES PancnHuebo Now it’s time to say goodbye To the things we loved and the innocence of youth With a doubt in our minds Why we chose this life and at times we can’t help wondering Were we born to fight and die?
Sacrificed for one huge lie?
Are we heroes keeping peace?
Or are we weapons?
Pointed at the enemy So someone else can claim a victory?
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com