Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mundo Bestial Las joyas de la Sirena - Capítulo 31

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Mundo Bestial Las joyas de la Sirena
  4. Capítulo 31 - Capítulo 31: Capítulo 31 Aprendiendo
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 31: Capítulo 31 Aprendiendo

El río estaba más animado de lo que Merea había imaginado.

Apenas llegó a la orilla con la canasta entre los brazos, se quedó completamente quieta. Había hembras arrodilladas sobre piedras planas frotando ropa, machos chapoteando cerca, algunos riendo, otros empujándose al agua como crías.

Mucha… gente, pensó.

Merea bajó la mirada a su canasta.

—Bien… —murmuró—. ¿Y ahora qué se supone que hago?

Se quedó de pie varios segundos, observando. Un macho levantó una prenda mojada y la sacudió con tanta fuerza que salpicó a todos alrededor. Las risas no tardaron en escucharse.

Merea dio un pequeño paso atrás.

¿Tengo que golpear la ropa? ¿O remojarla primero? ¿Y si la rompo?Su mente empezó a llenarse de preguntas absurdas.

—¿La sumerjo…? ¿La muerdo? No… eso no tiene sentido.

Estaba tan concentrada en su dilema que no notó la voz hasta que estuvo justo a su lado.

—¿Merea? ¿Qué haces aquí?

Ella dio un pequeño salto y giró de inmediato.

—¡Nerai!

La hembra avanzó hacia ella con una gran sonrisa, acompañada de un atractivo hombre bestia pantera de pelaje oscuro y ojos atentos. Merea casi suspiró de alivio.

Salvación.

Nerai llegó corriendo a su lado.

—Merea, ¿qué haces aquí tan sola?

Merea se sintió un poco incómoda. Bajó la mirada y señaló la canasta.

—Vine… a lavar mi ropa.

Nerai abrió un poco los ojos.

—Oh… entiendo. Entonces lavemos juntas.

Antes de que Merea pudiera responder, Nerai corrió de regreso al macho pantera y regresó con él.

—Merea, él es Solan. Mi pareja.

El hombre asintió con respeto.

—Mucho gusto —dijo Merea—. Mi nombre es Merea.

—Lo sé —respondió Solan—. Eres la hembra de Kael’thar.

Merea parpadeó.

—Oh… entonces me conoces.

Solan carraspeó, un poco incómodo.

—Nerai me ha hablado mucho de ti. Cuídala, por favor.

Nerai se sonrojó de inmediato y le dio un codazo.

—¡Solan!

—Ya que estaré con Merea —continuó ella—, ¿por qué no ayudas a Kael’thar?

Solan sonrió, entendiendo la indirecta.

—Claro. Nos vemos luego.

Se despidió y se marchó.

—Perdón —dijo Nerai—. Solan es muy sobreprotector.

Merea soltó una carcajada.

—Son una pareja perfecta.

Luego la miró con sinceridad.

—Tienes un buen macho, Nerai.

Nerai se sonrojó aún más.

—Tú también tienes un buen macho, Merea.

Merea solo sonrió, sin responder.

Después dudó un segundo, se acercó un poco más y bajó la voz.

—Nerai… te diré algo, pero no te burles.

Nerai se puso seria de inmediato.

—No lo haré.

Merea señaló la canasta.

—¿Podrías… enseñarme a lavar la ropa?

Nerai parpadeó.

—¿Qué?

—Nunca lo he hecho —confesó Merea, sonrojándose—. Nadie me enseñó.

Nerai la miró con asombro, pero luego, observando su porte delicado, lo entendió todo.

—Debieron tratarte como una princesa —murmuró.

Merea agachó la cabeza.

—Puedes… enseñarme ?

—Si —interrumpió Nerai—. Si quieres aprender, te ayudaré pero Kael’thar puede contratarte hembras de la tribu para ayudarte con esas cosas , pero vamos te ayudare .

La tomó del brazo y la llevó a otra orilla más tranquila.

—Aquí solemos lavar —dijo.

Sacó unas pequeñas nueces.

—Esto sirve para hacer espuma.

Merea las observó fascinada.

—¿Nueces… que limpian?

—Sí.

Lavaron juntas. Nerai le mostró cómo frotar, cómo enjuagar. Merea lo intentó con cuidado… demasiado cuidado.

—Así no —rió Nerai—. Más fuerza.

Merea obedeció. Al poco tiempo, sus manos estaban rojas, con pequeños raspones.

—Ay —murmuró.

—Lo siento —dijo Nerai, apenada—. Tu piel es muy delicada.

Pero Merea sonrió.

—Estoy bien. Es… interesante.

Por primera vez, se sentía orgullosa. Había hecho algo sola.

Luego fueron al claro del bosque donde colgaban las prendas en largos troncos conectados.

—Aquí esperamos que sequen —explicó Nerai—. Si no secan hoy, no importa. Nadie roba ropa.

Merea se sentó bajo un gran árbol junto a Nerai, observando el sol.

Fue entonces cuando una voz interrumpió la calma.

—Veo que las forasteras están juntas.

Karessa apareció sonriendo.

Merea la ignoró.

Nerai abrió la boca para responder, pero Merea la tomó del brazo.

—No vale la pena.

Karessa frunció el ceño.

—¿Te crees superior?

Merea no respondió.

—Cuando Kael’thar se vaya —continuó Karessa—, veremos quién te cuida.

Merea se levantó.

—Nerai, mejor recojamos. Le diré a Kael’thar que me ayude en casa.

Nerai asintió rápidamente. Era mejor irse.

Karessa se burló una vez más, pero sin respuesta.

Cuando ambas se marcharon, Karessa quedó sola, roja de rabia.

—En unas semanas… —murmuró—. Me desharé de ti.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo