Mundo Bestial Las joyas de la Sirena - Capítulo 4
- Inicio
- Todas las novelas
- Mundo Bestial Las joyas de la Sirena
- Capítulo 4 - 4 Capítulo 4 Un año fuera del océano
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
4: Capítulo 4 Un año fuera del océano 4: Capítulo 4 Un año fuera del océano El océano soñaba…y Merea con él.
En su sueño no había agua ni palacios de coral.
Caminaba sobre tierra firme, bajo cielos inmensos, rodeada de figuras que no lograba distinguir del todo.
Solo sabía una cosa: eran hombres.
Hombres de presencia abrumadora, miradas intensas, y una belleza salvaje que hacía latir su corazón con una fuerza desconocida.
No eran tritones.Eran sus joyas.
Despertó con el pulso acelerado, una sensación cálida recorriéndole el cuerpo.
Permaneció inmóvil unos instantes, con una mano apoyada sobre su pecho, intentando comprender aquella emoción persistente.
No era miedo.
Era anhelo.
En Abyssara, el tiempo no se medía como en la superficie.
El océano no seguía calendarios estrictos, sino estaciones marinas.
Cuatro grandes periodos marcaban el ritmo de las corrientes, las mareas y la energía del reino.
Aun así, Merea conocía bien el valor de un año en el mundo exterior.
Y tomó una decisión.
—Un año… —susurró—.
Solo uno.
Un año fuera del reino.Un año para ver el mundo.Un año para entender aquello que su corazón insistía en buscar.
Sus hermanos no estaban en el palacio.El príncipe Eldric había partido semanas atrás como representante del reino, supervisando las fronteras profundas donde las corrientes se tornaban inestables.
Kaelis, fiel a su naturaleza, lideraba una expedición para eliminar bestias abisales que amenazaban las rutas comerciales.
No regresarían pronto.
Por primera vez en mucho tiempo, Merea estaba libre de su constante vigilancia.
La oportunidad perfecta.
Se dirigió a sus aposentos privados, donde artefactos antiguos descansaban tras sellos reales: talismanes de protección, perlas de comunicación, cristales marinos capaces de ocultar su aura.
Sin embargo, el objeto más valioso brilló en su mano con una luz discreta: un anillo de magia espacial.
Una reliquia ancestral que había estudiado en secreto durante años, dominando su uso con paciencia y disciplina.
Ropa para la superficie.Pergaminos.Joyas discretas.Artefactos defensivos.Libros.
Todo desapareció en el anillo con suaves destellos de luz.
Merea inhaló profundamente.
No estaba huyendo.
Estaba eligiendo.
Observó su reflejo en una superficie de cristal marino.
Sus cabellos rubios dorados flotaban con suavidad, y sus ojos —herederos de un linaje antiguo— brillaban con una determinación silenciosa.
Su cuerpo, delicado pero lleno de fuerza, parecía irradiar confianza y misterio, una promesa de secretos que nadie más podría comprender.
—Si el océano me dio un corazón curioso —murmuró—, entonces debo escucharlo.
Con un último vistazo a su hogar, Merea se lanzó a las corrientes profundas en su forma de sirena.
Su cola cortó el agua con gracia y velocidad, siguiendo rutas que solo la realeza de Abyssara conocía.
Las corrientes se abrieron ante ella; el mar reconocía a su princesa.
Criaturas antiguas la observaron pasar.Santuarios sumergidos parecieron inclinarse en silencio ante su paso.
Cuando la salinidad comenzó a cambiar y la arena apareció bajo ella, Merea redujo la velocidad.
Desde las sombras de una ensenada solitaria, contempló la costa por primera vez sin escoltas ni deberes.
La brisa que acariciaba la superficie le recordó que existía un mundo diferente, vasto y lleno de posibilidades.
Entonces, sin palabras ni gestos, con solo un pensamiento, su cuerpo respondió a su voluntad.
La magia fluyó de manera natural, como si siempre hubiera sido parte de ella.
La transformación fue silenciosa.
Merea dio un paso hacia la orilla, sintiendo cómo sus piernas humanas tocaban la arena con delicadeza, cada movimiento armonioso, con gracia y fuerza contenida.
Su corazón latía con fuerza mientras sentía la textura de la tierra bajo sus pies por primera vez.
La libertad que antes solo existía en sueños ahora estaba al alcance de su mirada.
Porque con cada movimiento lejos de Abyssara…Se acercaba al mundo que había visto en sus sueños.
Al mundo donde la esperaban hombres de belleza impactante.
Al mundo donde sus joyas comenzarían a reclamar su lugar a su lado.
Sus pensamientos se llenaron de curiosidad y emoción.
Cada sombra de árbol, cada murmullo de las olas parecía un recordatorio de que su vida estaba cambiando para siempre.
La princesa de Abyssara, la sirena más especial del océano, ahora caminaba entre mundos, lista para descubrir no solo a sus joyas, sino a sí misma.
Sin saberlo aún, aquel año fuera del océano cambiaría el destino de todas las razas.Y el de Merea…para siempre.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com