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Mundo Bestial Las joyas de la Sirena - Capítulo 46

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Capítulo 46: Capítulo 46 La ruptura

Merea estaba a menos de dos metros del río cuando el errante la alcanzó.

La corriente bajaba fuerte por las lluvias recientes. Si lograba lanzarse, al menos tendría una oportunidad de desaparecer río abajo.

No llegó.

Un tirón brutal la hizo caer hacia atrás. El errante la sujetó del cabello y la arrastró sin cuidado. Su espalda golpeó contra el suelo. El aire salió de sus pulmones.

Intentó girarse, pero él ya la había sujetado por la cintura.

—Deja de resistirte —gruñó.

Merea apenas podía sostener la daga. Sus manos estaban débiles. Había perdido demasiada sangre.

Desde el bosque se escucharon pasos rápidos.

El errante tensó el cuerpo.

Varios hombres bestia salieron de entre los árboles, bloqueando la zona. Kei estaba al frente.

Nadie habló de inmediato.

El errante presionó su brazo alrededor del cuello de Merea.

—Si se acercan, la mato.

Kei observó la escena con calma. Sus hombres formaron un cerco amplio.

Merea entendió algo en ese instante.

Ninguno de los dos lados le garantizaba seguridad.

Si el errante la llevaba, sería vendida o usada.

Si Kei la capturaba, tampoco sabía cuál sería su destino.

No podía confiar.

Reunió la poca fuerza que le quedaba y movió la mano que aún sostenía la daga.

La hundió hacia atrás.

La hoja entró en el abdomen del errante.

El agarre se aflojó por reflejo.

Merea no dudó.

Giró el cuerpo y corrió hacia el río.

Solo dio tres pasos.

El suelo cedió bajo sus pies.

La corriente la tragó.

Kei avanzó de inmediato, pero era tarde.

El agua arrastró a Merea con violencia.

Al caer, golpeó una roca. El impacto le nubló la vista.

Su cuerpo cambió por instinto.

Escamas cubrieron su piel. Su cola sustituyó sus piernas. Las branquias se abrieron.

Bajo el agua podía respirar.

Pero no podía controlar la corriente.

El río no era el océano.

La arrastró contra otra roca. Sintió algo romperse en su hombro. El dolor fue intenso.

Intentó impulsarse hacia un lado, pero sus músculos no respondían bien. Había perdido demasiada sangre.

Entonces sintió el vacío.

La cascada.

No logró sujetarse a nada.

Cayó.

El impacto abajo fue peor que el primero. Su cabeza golpeó algo sólido bajo el agua. Todo se volvió oscuro por un segundo.

La corriente inferior la empujó hasta una orilla más tranquila varios metros más abajo.

Quedó atrapada entre raíces y barro.

Tardó varios segundos en reaccionar.

Seguía viva.

Intentó volver a su forma humana.

No pudo.

Su energía estaba casi agotada.

Respiró con dificultad.

El vínculo seguía ahí.

Débil.

Pero presente.

Cerró los ojos un momento.

Si la encontraban así, no sobreviviría.

No podía pelear.

No podía huir.

No podía sanar.

Y si moría con el vínculo activo…

Kael’thar pagaría el precio.

Dependiendo del nivel de cultivo, la muerte de una compañera podía causar daño en el núcleo, pérdida de poder o inestabilidad mental.

Ella no sabía cuánto le afectaría a él.

Pero sabía que no quería arrastrarlo.

Pensó que iba a morir.

No veía salida.

Tomó una decisión.

Concentró su energía espiritual en el vínculo.

No fue un proceso natural.

Empujó contra la conexión.

El dolor apareció de inmediato.

Interno.

Profundo.

Como si algo se estuviera desgarrando dentro de su pecho.

Su respiración se volvió irregular.

Sangre salió de su boca.

Siguió forzando.

El vínculo comenzó a fracturarse.

No fue limpio.

Fue brusco.

Como arrancar algo que no debía romperse.

El tirón final llegó de golpe.

El lazo se cortó.

Merea gritó.

El sonido fue débil.

Después, el vacío.

El silencio en su pecho fue peor que el dolor.

Ya no sentía nada de él.

°°°°°°

Muy lejos de allí, Kael’thar se detuvo.

No sintió debilitamiento en su energía.

No sintió daño en su núcleo.

Lo que sintió fue un golpe seco en el pecho.

Cayó de rodillas.

Frey se giró de inmediato.

—¿Qué sucede?

Kael’thar no respondió.

Se llevó la mano al tótem. Este brillaba de forma inestable.

Durante unos segundos, sintió algo.

Frío.

Desesperación.

Decisión.

No eran imágenes claras. Solo sensaciones.

Y entonces el tirón.

No fue como una muerte.

No fue un apagarse lento.

Fue una ruptura.

Violenta.

Directa.

Como si alguien hubiera cortado el vínculo desde el otro extremo.

El brillo del tótem se apagó.

Kael’thar respiró con dificultad.

Su energía seguía intacta.

No había daño.

Eso significaba algo importante.

Ella no había muerto con el vínculo activo.

Frey lo miró con preocupación.

—¿Te atacaron?

Kael’thar negó.

Tardó unos segundos en hablar.

—El vínculo… se rompió.

Rhazek frunció el ceño.

—¿Roto? ¿Cómo?

Kael’thar no tenía respuesta clara.

Solo sabía una cosa.

Había sentido una ruptura forzada.

Eso solo podía significar que ella lo había hecho.

Ella lo cortó.

El pensamiento le tensó la mandíbula.

¿Por qué?

¿Qué la llevó a hacer eso?

No respondió a las preguntas.

Se puso de pie.

Su energía estaba estable.

Su núcleo intacto.

Pero el vacío en su pecho era real.

No era dolor físico.

Era ausencia.

—Nos movemos —ordenó.

Su voz fue firme.

Nadie discutió.

°°°°°°°°°

Mientras tanto, río abajo, Merea logró abrir su anillo espacial.

Sus dedos temblaban.

Sacó la pulsera antigua.

La activó.

La transformación forzada a forma humana fue dolorosa.

Cayó de lado.

Su brazo izquierdo estaba dislocado.

Tenía cortes profundos en las piernas.

La herida de la cabeza seguía sangrando.

Se arrastró lejos del agua.

Cada movimiento dejaba rastro.

Se ocultó entre arbustos densos.

Respiró con dificultad.

Ya no sentía el vínculo.

No sabía si eso había sido lo correcto.

Pero estaba convencida de que iba a morir cuando lo hizo.

Miró hacia el cielo entre las ramas.

—Lo siento… —murmuró.

No sabía si él seguía buscándola.

No sabía si volvería a verlo.

Solo sabía que, al menos, el estaría bien solo eso importaba .

Cerró los ojos unos segundos.

No podía perder la conciencia.

Si lo hacía, cualquier depredador la encontraría.

Apretó los dientes.

Seguía viva.

Y mientras siguiera viva…

La historia no había terminado.

¿Te gusta? ¡Agrégalo a la biblioteca!

૮꒰˶ฅ́˘ฅ̀˶꒱ა

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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