Mundo Bestial Las joyas de la Sirena - Capítulo 50
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Capítulo 50: Capitulo 50 Resonancia
Merea no tenía idea de lo que estaba ocurriendo fuera de aquel pequeño refugio oculto.
Mientras su cuerpo permanecía inconsciente, muchas cosas estaban cambiando en distintos lugares.
Personas poderosas comenzaban a moverse.
En ese momento para Merea , lo único que existía era su cuerpo debilitado… y el alma dañada que luchaba silenciosamente por no romperse por completo.
Y alguien más estaba intentando evitar que eso ocurriera.
—
Hyun Ryu permanecía sentado junto a la cama.
Sus ojos rojos, profundos como rubíes oscuros, estaban fijos en el rostro pálido de la joven.
Había pasado bastante tiempo estabilizando su alma.
Incluso para alguien como él, el proceso no había sido sencillo.
La energía espiritual de la joven estaba fragmentada, como si hubiera sido golpeada desde dentro.
Finalmente retiró lentamente la mano que mantenía apoyada sobre su pecho.
Frunció ligeramente el ceño.
—Por ahora estará estable… —murmuró en voz baja.
A su lado, la anciana que lo acompañaba lo observaba con atención.
Ella era la única persona dentro de aquella residencia en quien Hyun Ryu confiaba completamente.
—¿Está fuera de peligro? —preguntó con calma.
Hyun Ryu negó con la cabeza.
—No completamente.
Exhaló lentamente.
—Su alma está dañada. Logré detener el deterioro… pero curarla llevará tiempo.
La anciana asintió con serenidad.
—Eso es suficiente por ahora.
Luego sonrió con una calidez casi maternal.
—Mi buen niño hizo un gran trabajo. Ella estará bien.
Hyun Ryu no respondió de inmediato.
Sus ojos regresaron al rostro de la joven.
Su piel era extremadamente pálida.
Incluso bajo la luz suave de la habitación parecía casi translúcida.
—Sí… nana.
La anciana se acercó unos pasos más a la cama.
—Ahora necesitamos limpiarla.
Hyun Ryu levantó la mirada.
—¿Limpiarla?
—Está cubierta de sangre y suciedad. También debemos aplicar medicina en sus heridas.
La anciana cruzó los brazos.
—Y no podemos hacerlo así.
Hyun Ryu entendió lo que quería decir.
Pero aun así frunció el ceño.
—Nana…
La anciana suspiró.
—Necesitamos bañarla.
Hubo un breve silencio.
Hyun Ryu apartó la mirada.
Un leve tono rojo apareció en la punta de sus orejas.
—No puedo.
La anciana lo miró fijamente.
—¿Por qué no?
—Porque es una hembra.
La anciana parpadeó.
Luego soltó una pequeña risa.
—Pequeño Ryu… ¿desde cuándo eres tan tímido?
Hyun Ryu frunció el ceño.
—No es eso.
Pero en realidad sí lo era.
Aunque era un macho adulto, nunca había tocado a una mujer de esa forma.
Las únicas mujeres cercanas en su vida habían sido su madre… y la anciana frente a él.
La nana suspiró con paciencia.
—Entonces dime qué hacemos.
Señaló a la joven inconsciente.
—Las telas no serán suficientes para limpiarla. Sus heridas necesitan agua.
Luego bajó un poco la voz.
—Y tampoco podemos llamar a un sirviente.
Hyun Ryu sabía exactamente por qué.
—Si alguien la ve… —continuó la anciana.
—La llevarán.
El silencio regresó a la habitación.
Ese lugar no era tan seguro como parecía.
Ni siquiera dentro de su propia residencia.
Había demasiados ojos.
Demasiadas personas que respondían directamente a su padre.
Si descubrían que estaba escondiendo a una hembra desconocida…
Las cosas se volverían muy complicadas.
Después de unos segundos, Hyun Ryu finalmente habló.
—Está bien.
La anciana levantó una ceja.
—Yo lo haré.
Una sonrisa satisfecha apareció en el rostro de la anciana.
—Buen niño.
—
Hyun Ryu cubrió el cuerpo de la joven con una sábana limpia.
Luego la levantó cuidadosamente entre sus brazos.
Era sorprendentemente ligera.
Demasiado ligera.
Su cuerpo estaba débil.
Frágil.
Hyun Ryu frunció ligeramente el ceño al sentirlo.
—Resiste… —murmuró sin darse cuenta.
Caminó hacia la parte más interna de su residencia.
Allí había un lugar que casi nadie conocía.
Un pequeño estanque de agua termal natural.
Era una antigua formación dentro de la montaña donde estaba construida su residencia.
El agua era clara y cálida.
Un vapor suave llenaba el aire.
Hyun Ryu siempre había usado ese lugar para meditar o recuperarse después de entrenamientos.
Ahora lo usaría para algo completamente distinto.
Se arrodilló junto al borde del estanque.
Luego descendió lentamente al agua.
El agua tibia llegó hasta su cintura.
La sábana que cubría a la joven comenzó a mojarse lentamente.
Hyun Ryu la sostuvo con cuidado mientras el agua cubría su cuerpo.
La tela húmeda se pegó suavemente a su figura.
Hyun Ryu apartó la mirada de inmediato.
Giró un poco la cabeza.
—Cálmate… —murmuró para sí mismo.
Respiró profundamente.
No era la primera vez que veía a una mujer.
Muchas hembras habían intentado acercarse a él antes.
Algunas incluso habían tratado de seducirlo.
Pero esto era diferente.
La joven estaba inconsciente.
Herida.
Y completamente indefensa.
Hyun Ryu respiró lentamente.
—Solo límpiala… y sal.
Comenzó a lavar con cuidado la sangre seca de sus brazos.
Su cabello era extraño.
Un color que rara vez se veía en aquellas regiones.
Sus dedos pasaron por los mechones largos mientras el agua los limpiaba.
Era dorado.
No rubio común.
Era un dorado cálido que recordaba a la luz del sol reflejada sobre el mar.
El cabello flotaba suavemente en el agua alrededor de su rostro.
Su piel era muy clara.
Demasiado.
Por eso mismo los moretones y pequeñas heridas resaltaban con mayor fuerza.
Hyun Ryu frunció el ceño.
—¿Qué te hicieron…?
Mientras limpiaba su brazo, algo se atoró en su túnica.
Miró hacia abajo.
La pulsera que llevaba en la muñeca se había enganchado en la tela.
Intentó separarla.
Pero no lo logró.
Pasaron varios segundos.
La pulsera seguía atrapada.
Hyun Ryu suspiró.
—Tendré que quitártela un momento.
Tomó la pulsera con cuidado.
La deslizó lentamente fuera de su muñeca.
Y entonces ocurrió.
El cuerpo que sostenía cambió.
Hyun Ryu se quedó completamente inmóvil.
Ante sus ojos, las piernas humanas comenzaron a desaparecer.
No fue un cambio brusco.
Fue como si la forma humana simplemente se disolviera.
La piel clara de sus piernas se cubrió lentamente de escamas brillantes.
En cuestión de segundos apareció una gran cola.
Una cola de sirena.
Las escamas brillaban con un color dorado luminoso, reflejando la luz del agua como si cada una estuviera hecha de metal pulido.
Cuando el agua se movía, las escamas cambiaban ligeramente de tono.
A veces parecía oro puro.
A veces un dorado más claro, como la luz del amanecer sobre el mar.
La cola era larga y elegante.
Mucho más grande de lo que su forma humana sugería.
Terminaba en una amplia aleta translúcida que se movía suavemente bajo el agua.
El contraste era impresionante.
Su piel pálida.
Su cabello dorado flotando alrededor de su rostro.
Y aquella cola brillante que parecía capturar toda la luz del estanque.
Era imposible confundirse.
Era una sirena pura.
Hyun Ryu retrocedió por instinto.
El movimiento hizo que el cuerpo de la joven se le escapara.
La sirena cayó al agua.
Su cuerpo comenzó a hundirse.
Hyun Ryu reaccionó de inmediato.
—¡Espera!
Se lanzó hacia adelante.
El agua salpicó cuando se sumergió completamente.
La sujetó contra su pecho antes de que se hundiera demasiado.
Cuando volvió a salir a la superficie, el cabello de la joven flotaba alrededor de ellos.
Ahora, completamente limpia, Hyun Ryu pudo verla con claridad.
Su rostro era delicado.
Rasgos suaves.
Pestañas largas.
Sus ojos estaban cerrados, pero incluso así parecía que brillaban bajo los párpados.
Su piel clara contrastaba con el agua tibia.
Se veía frágil.
Demasiado frágil.
Pero incluso en ese estado había algo en ella que era difícil de ignorar.
Una belleza tranquila.
Natural.
Hyun Ryu cerró los ojos un instante.
Algo dentro de él reaccionó.
No era deseo.
Era otra cosa.
Una vibración suave dentro de su núcleo espiritual.
Una resonancia.
La misma sensación que había sentido cuando estabilizó su alma.
Hyun Ryu frunció el ceño.
—¿Qué…?
Sacudió la cabeza.
Volvió a colocar la pulsera en su muñeca.
La transformación desapareció de inmediato.
Su cuerpo regresó a su forma humana.
Hyun Ryu tomó la sábana flotando cerca.
La envolvió nuevamente.
Luego salió del estanque.
—
La anciana estaba esperando afuera con ropa limpia.
Cuando vio a Hyun Ryu salir del baño termal se sorprendió.
Su cabello rojo estaba completamente empapado.
Los mechones largos se pegaban a su rostro y cuello.
Sus ojos rojos brillaban intensamente.
Su túnica estaba mojada y desordenada.
Parecía alguien que acababa de salir de una pelea en el agua.
La anciana levantó una ceja.
—Pequeño Ryu…
Hyun Ryu evitó su mirada.
—Nana… ayúdame.
Colocaron a la joven sobre la cama.
Ahora que estaba limpia, la diferencia era evidente.
Su cabello dorado caía largo sobre la almohada.
Su piel pálida parecía casi luminosa bajo la luz de la habitación.
La anciana observó su rostro con atención.
—Es una hembra muy bonita.
Sonrió con suavidad.
—Tiene rasgos muy delicados.
Luego miró a Hyun Ryu.
—Ahora que está limpia se ve mucho mejor.
Hyun Ryu permaneció en silencio.
Después habló.
—Nana.
—¿Sí?
—Ya sé qué tipo de bestia es.
La anciana levantó la mirada.
—¿En serio?
Hyun Ryu señaló la pulsera.
—Está usando una herramienta antigua.
La anciana observó el objeto.
—Eso explica muchas cosas.
Luego suspiró.
—Pobrecita… tan joven y en este estado.
Hyun Ryu habló con calma.
—Es una sirena.
La sonrisa de la anciana desapareció.
—¿Qué dijiste?
—Mientras la bañaba tuve que quitarle la pulsera.
—Y volvió a su forma bestia.
La anciana retrocedió un paso.
—Esto… es malo.
Su voz se volvió baja.
—Si el señor se entera…
No terminó la frase.
Hyun Ryu habló con firmeza.
—No pienso entregarla.
La anciana lo miró sorprendida.
Hyun Ryu observó nuevamente a la joven.
—Yo la cuidaré.
Luego frunció ligeramente el ceño.
—Cuando estabilicé su alma… sentí algo.
—Una resonancia.
Apoyó una mano sobre su pecho.
—Como si nuestras energías se reconocieran.
La anciana lo observó un momento.
Luego sonrió suavemente.
—Pequeño Ryu…
—¿Te enamoraste tan rápido?
Hyun Ryu negó de inmediato.
—No es eso.
Miró nuevamente a la joven.
—Solo siento que… debía encontrarla.
La anciana suspiró.
—Si esa es tu decisión…
—Esta anciana te apoyará.
Luego caminó hacia la salida.
—Pero ahora debo irme.
—Si me quedo demasiado tiempo comenzarán a sospechar.
Hyun Ryu asintió.
—Regresa mañana.
—Descansa un poco, pequeño Ryu.
—
Cuando la anciana se fue, el lugar quedó en silencio.
Hyun Ryu se sentó junto a la cama.
Observó el rostro tranquilo de la joven.
Pasaron varios minutos.
Entonces habló en voz baja.
—Kiu.
Silencio.
—¿Dónde estás?
Algo se movió.
La manga de la joven tembló ligeramente.
Dos pequeñas orejas rojas aparecieron lentamente.
Hyun Ryu entrecerró los ojos.
—Pequeño traidor.
Kiu salió solo un poco.
Luego volvió a esconderse.
Hyun Ryu bufó.
—Ni siquiera ha pasado un día…
—Y ya me cambiaste por una hembra bonita.
No hubo respuesta.
Kiu decidió ignorarlo.
Hyun Ryu suspiró.
Luego miró nuevamente a la joven.
Había algo extraño en ella.
Algo que lo atraía.
Como si su presencia tirara suavemente de él.
Y lo peor era que ella estaba completamente inconsciente.
Ni siquiera sabía que él existía.
Hyun Ryu se acomodó en el sofá cercano.
No pensaba dejarla sola.
Cerró los ojos lentamente.
Pero antes de quedarse dormido murmuró algo en voz baja.
—¿Quién eres…?
La joven en la cama no respondió.
Pero el vínculo invisible entre sus almas seguía allí.
¡La creación es difícil, anímenme!
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