Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mundo Bestial Las joyas de la Sirena - Capítulo 6

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Mundo Bestial Las joyas de la Sirena
  4. Capítulo 6 - 6 Capítulo 6
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

6: Capítulo 6 Primer saludo 6: Capítulo 6 Primer saludo La canción se extinguió poco a poco, como una ola que se retiraría sin prisa.

Merea dejó caer el peine sobre la roca y permaneció inmóvil, con los dedos aún temblando ligeramente.

El silencio que siguió no fue vacío; era denso, vivo.

…¿Me encontró alguien?.

El pensamiento cruzó su mente con suavidad, sin sobresalto.

No percibía hostilidad, ni peligro inmediato.

Solo una presencia firme, contenida, que la observaba desde más allá de la cortina de agua.

Su corazón latía con fuerza.

¿Es un hombre bestia terrestre…?

Era la primera vez que conocería a uno.

Aun así, no huyó.

Merea respiró hondo y se deslizó nuevamente al agua.

Su cola se movió con gracia natural, trazando destellos perlados entre las plantas fosforescentes de la laguna.

Nadó despacio, sin brusquedad, acercándose a la orilla donde sentía aquella mirada.

Cada movimiento suyo parecía una danza aprendida antes de nacer No debía mostrar miedo…Si este era el mundo que deseaba conocer, debía enfrentarlo.

Cuando emergió cerca de la orilla, el agua le cubría solo la parte baja del torso.

Su cabellera rubio dorado, larga y espesa, caía mojada sobre su espalda y hombros, cubriendo de forma natural su pecho.

No llevaba conchas, ni telas, ni adornos.

Para una sirena real, su propio cuerpo no era motivo de vergüenza; era un reflejo de su poder, de su libertad, de su esencia.

Levantó la vista.

Y lo vio.

El no estaba en su forma bestial.

Frente a ella se encontraba un hombre de apariencia humana con rasgos felinos no sentía hostilidad hacia mi .

Su apariencia me dejó impactada .

Era alto, de hombros anchos y cintura firme.

Su cuerpo estaba marcado por músculos definidos, esculpidos no para lucirse, sino para sobrevivir y dominar.

Su piel era de un tono bronceado , cálido, contrastando con su cabello negro azabache, largo hasta los hombros, ligeramente húmedo por la bruma de la cascada.

Sus ojos eran dorados, intensos, felinos.

Pupilas ligeramente rasgadas delataban su verdadera naturaleza.

Cada centímetro de su presencia emanaba fuerza y ​​peligro, pero también algo hipnótico, casi magnético.

La manera en que lo observaba, cómo su respiración se contenía, cómo sus dedos se tensaban apenas… todo lo hacía parecer un animal antiguo, preparado para proteger y reclamar.

Merea sintió un calor recorrer su torso, una mezcla de curiosidad y fascinación que no podía ignorar.

Su corazón, antes controlado, empezó a latir con un ritmo sensual, como si respondiera a un llamado primitivo que no comprendía del todo.

Él se tensó al verla tan cerca.Una sirena… no.

Algo más que eso , no parece una sirena común .El brillo de sus ojos y el color eran raros , la serenidad con la que se movía, la forma en que lo miraba sin bajar la cabeza… nada en ella era común .

Las sirenas de por si eran muy difíciles de ver casi nunca dejaban el océano-pensado.

Merea apoyó una mano delicada sobre la roca de la orilla y se incorporó un poco más, dejando que la luz revelara su rostro por completo.

Sus ojos —profundos, antiguos, dorados como la luz del sol sobre el océano— se encontraron con los de él.

—Hola… —dijo.

Su voz era suave, clara, cargada de una matiz seductora sin intención, como una corriente tranquila que se desliza entre rocas, acariciando el aire.

Él parpadeó, sorprendido por lo simple… y lo devastador que fue escucharla.

—Hola —respondió.

Su voz era grave, profunda, con una vibración que parecía rozar la piel de Merea, recorriendo cada centímetro de su cuerpo con una intensidad que la hizo contener la respiración sin darse cuenta.

Durante unos segundos, ninguno habló.

El agua siguió fluyendo.

La cascada cayó sin cesar.

El mundo no se detuvo, pero para ellos, el instante quedó suspendido.

—No quería asustarte —añadió ella, con una leve inclinación de cabeza, dejando que su cabellera mojada resbalara ligeramente sobre su hombro—.

Este lugar es tranquilo… pensé que estaría sola.

Él soltó una exhalación lenta, controlada.—Yo podría decir lo mismo —respondió—.

No suelo encontrar lagunas ocultas… ni sirenas cantando.

Sus ojos descendieron apenas un instante antes de regresar a los de ella.

No había lujuria en ellos, solo una curiosidad instintiva que lo obliga a observar cada movimiento, cada gesto.

Merea lo noto .

Se controla… eso me gusta- es interesante y curioso pensado .

—Me llamo Merea —dijo, dejando que un hilo de suavidad se colara en sus palabras, mientras un pensamiento atrevido cruzaba su mente: ¿Qué pensará de mi cabello mojado?

¿De mí?

Me verá extraña .—Estoy viajando.

Dudó un segundo antes de continuar.—Te molestaría… si nos volvemos amigos?

La palabra salió con inocencia, pero cargada de intención, un juego de acercamiento sin imposición.

Él la estudió, evaluando.

Sus ojos dorados se suavizaron apenas, aunque la tensión en sus hombros no desapareció.

La criatura frente a él no era vulnerable; era audaz, consciente de su poder, de su belleza, de su magnetismo.

—Mi nombre es Kael’thar , claro podemos —respondió finalmente—.

Soy de la tribu de la Pantera Negra.

Su nombre resonó en el aire, fuerte y seguro.

Una sonrisa que brillaba con curiosidad y encanto .—Mucho gusto, Kael’thar -dije con voz suave y seductora.

En ese instante, algo invisible se tensó entre ambos .No era un lazo.Pero sí el inicio de algo que no podría deshacerse con facilidad.

Y Merea, sin saberlo aún, acababa de dar el primer paso hacia un destino del que no habría retorno.

El aire entre ellos estaba cargado de electricidad, de deseo contenido y respeto silencioso.

Cada movimiento, cada mirada, cada respiración sentada en la laguna hablaba más que cualquier palabra que pudiera decir.

Y mientras el mundo observaba en silencio, la sirena y la pantera comenzaron un juego de acercamiento que definiría no solo su encuentro talvez el inicio de algo más.

Hola soy el autor soy nuev@ en esto espero te guste esta historia y los personajes.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo