Mundo de Artes Marciales - Capítulo 557
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Capítulo 557: Marionetas de Papel
—Creo que he oído hablar de eso.
Dijo Valeriano mientras metía la mano en el bolsillo interior de su abrigo y sacaba su libreta, la cual tenía todas las páginas llenas de notas.
—Creo que la Asociación Mundial de Detectives recibió noticias sobre los asesinatos de Rodero… La Fuerza Policial de Rodero parece muy preocupada por eso.
—¡Ah, aquí está!
Valeriano le dio la vuelta a la libreta, mostrando una página, y tocó el lugar que estaba resaltado con un círculo rojo.
—Los fallecidos, hombres de entre dieciocho y setenta y cinco años, han sido encontrados muertos todos de la misma manera.
—Desnudos, con una sonrisa en sus rostros y claros indicios de haber mantenido relaciones sexuales momentos antes de morir.
—Las esposas y novias de las víctimas han sido entrevistadas, y ninguna ha confesado que fue ella quien tuvo sexo con ellos antes de que murieran.
—Por lo tanto, la Fuerza Policial de Rodero llegó a la conclusión de que habían tenido una aventura, y creen que todo es obra de la misma mujer.
—Con la ayuda de los Rompementes, han intentado averiguar más sobre la culpable, pero las víctimas sufrieron un Bloqueo Mental.
—Por lo tanto, el poder de los Rompementes no ha logrado ahondar en sus recuerdos para ver el rostro de la culpable.
Dijo Valeriano. Luego miró a Kiernan y preguntó:
—Entonces, ¿la culpable es esa mujer, Evelyn Moritz? Creo que puedo llevar esto a la atención de la Asociación Mundial de Detectives y enviar a algunos detectives para que la detengan.
—No es solo ella. Son las mujeres de la Secta de la Flor Encantadora, cerca de un centenar, todas haciendo lo mismo.
—Le rezan a una tal Dama Amarelyn, creo que era, y me parece que su objetivo son los maridos y novios de mujeres hermosas, hacen que las engañen y luego reclutan a sus esposas para que formen parte de su secta.
—Sin embargo, a veces también se fijan en jóvenes al azar que encuentran cerca de la mazmorra. Me sorprende que no las hayan atrapado todavía, ya que tampoco es que sean muy cuidadosas.
Dijo Kiernan.
—El problema es que nadie ha confesado que podría saber algo sobre el caso.
Dijo Valeriano con expresión molesta.
Aunque había habido muchos testigos de que las víctimas pasaban el rato con las hermosas mujeres de la Secta de la Flor Encantadora y morían al día siguiente, nadie había aportado ninguna información sobre el caso.
Eso es porque la mayoría no creía que las hermosas mujeres de la Secta de la Flor Encantadora fueran capaces de hacer algo tan horrendo.
Y las mujeres de la Secta de la Flor Encantadora habían sido cuidadosas al seducir a alguien cerca de la mazmorra. A veces se acostaban con ellos dentro de la mazmorra para poder hacerlo pasar como que murieron a manos de algún Morador de Mazmorra de allí.
—¿Qué ayuda necesitas?
Preguntó Xerxus.
—Actualmente me tienen en el punto de mira, y no creo que pueda seguir escondiéndome de ellas por mucho tiempo. Ni siquiera puedo ir a la mazmorra sin que vengan a por mí.
Dijo Kiernan.
—Estaré allí en un par de días, así que puedes esperarme y yo me encargaré de ellas.
Dijo Xerxus.
—Agradecería la ayuda, pero han hecho de esto algo muy personal, y preferiría que supieran que fui yo quien las mató.
Dijo Kiernan con frialdad.
Lo que intentaron hacerle a Aoi lo enfureció sin medida, y ya había decidido que quería encargarse de ellas él mismo.
Por eso, aunque pidió ayuda, no iba a pedirle a nadie que se ocupara de ellas por él.
—Entonces, ¿qué quieres?
Preguntó Xerxus.
—Con mi rango marcial, no soy rival para ellas, y necesito algo que me dé ventaja. Amara, ¿todavía te queda algo de esa poción?
Preguntó Kiernan.
—No… Nos la llevamos toda en la Isla Divina, y conseguir esos ingredientes llevará al menos un par de años más.
Dijo Amara con aire de disculpa.
—Mmm…
Kiernan se frotó la barbilla con el ceño fruncido.
—¡Tengo una idea!
Genevieve levantó el brazo con expresión seria en el rostro y, mientras todos se giraban para mirarla, sacó un trozo de papel del bolsillo.
Lo lanzó al otro lado de la habitación y, mientras flotaba hacia el suelo, el trozo de papel se convirtió en una persona.
Se convirtió en Genevieve, con un aspecto exactamente igual al de ella, pero no tenía ningún tipo de expresión en su rostro, y ni siquiera parecía que estuviera respirando.
—Marioneta de Papel.
Dijo Pankratios con una sonrisa.
—¿Decías que han estado haciendo la Ceremonia de Arghman y que van a por ti? Tengo una forma de usar eso como tu arma.
Dijo Genevieve. Rodeó la mesa, arrancó un pelo de la cabeza de Kiernan y lo puso sobre la cabeza de la marioneta de papel.
La marioneta de papel pasó de ser una mujer a ser un joven de pelo gris, rostro apuesto y un cuerpo estupendo.
—Puedo añadir un hechizo de Magia Negra a la marioneta de papel, de modo que cuando alguien intente hacer la Ceremonia de Arghman con la marioneta, el hechizo se redirija a la persona que lo realiza.
—Así, en lugar de que muera la marioneta de papel, será la mujer de la Secta de la Flor Encantadora la que encuentre su fin.
Dijo Genevieve con una fría sonrisa.
«Desde luego, es un plan. No sé qué pensar al respecto, ya que esas marionetas de papel se parecerán a mí, así que es casi lo mismo que si yo tuviera sexo con esas mujeres.
»No puedo dejar que Aoi se entere, aunque no sea realmente yo quien tenga sexo con ellas, pero para ahorrarme algunos dolores de cabeza, tendré que hacer esto discretamente», pensó Kiernan y asintió.
—¿Cuántas marionetas de papel tienes?
—¿Cuántas necesitas?
—Unas cien.
—Hecho.
Genevieve aplicó rápidamente el hechizo de Magia Negra en la marioneta de papel, y luego lo copió y pegó en las otras cien marionetas de papel, que todavía eran solo trozos de papel.
—Ven aquí.
Dijo Genevieve, y Kiernan se acercó a ella.
—Habla.
—Hola, hola, hola.
Dijo Kiernan, repitiendo la misma palabra tres veces, y entonces la marioneta de papel dijo exactamente lo mismo con su voz.
—La marioneta de papel ahora podrá hablar igual que tú, pero debo advertirte que estas marionetas de papel no están hechas para luchar.
—Pueden realizar acciones básicas, pero si las mujeres de la Secta de la Flor Encantadora las atacan, se darán cuenta de que algo va mal.
—Entiendo. No creo que se llegue a ese punto, ya que ya sé lo que haré con estas marionetas.
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