Mundo de los Ciclos: Li Tian - Capítulo 24
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- Capítulo 24 - 24 ACTIVACION DEL GU
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24: ACTIVACION DEL GU 24: ACTIVACION DEL GU El polvo aún flotaba en el aire tras el impacto que había lanzado a Li Yue contra la pared.La casa de Li Li estaba parcialmente dañada, y el silencio parecía extenderse con un peso incómodo, como si el mundo contuviera el aliento.
Li Yue, desde el suelo, con su túnica rasgada y su respiración entrecortada, empezó a reír.
No era una risa ligera.Tampoco era de burla.Era una risa quebrada, descontrolada…una risa loca.
—¡Je… jejeje… HAHAHA!
—reía mientras se incorporaba lentamente entre los escombros.
Li Li la miraba con el ceño fruncido, sin entender qué la había llevado a semejante estado.Pero algo se rompió en ese instante.Y Li Yue, con la mirada encendida por una oscuridad desconocida, pronunció una sola palabra: —Activar.
Li Li sintió de inmediato un escalofrío recorrerle la espalda.
Su cuerpo, que un momento antes había estado preparado para el combate, se volvió rígido como una estatua.Sus músculos dejaron de responder.Sus brazos cayeron.Sus piernas flaquearon.
Sus ojos, aún abiertos, buscaron a Li Yue con una mezcla de sorpresa y horror.
—¿Sientes que no puedes moverte, verdad?
—dijo Li Yue con una sonrisa cada vez más perturbadora.
Li Li entendió.El Gu.Aquella sensación que había ignorado por meses.Los cambios en su ánimo.
Los momentos de debilidad emocional.
Las dudas repentinas…No habían sido casualidad.
—Fuiste tú… —susurró con esfuerzo, apenas audible—.
Desde entonces… Li Yue no respondió.
Solo la miró con una sonrisa vacía.
Dentro de la casa, Li Tian había observado todo.Sabía que si no actuaba en ese momento, Li Li podía morir.
Y aunque ella no fuera su madre, aunque aún no le tuviera un cariño profundo, era la única que lo había protegido.Además, Li Tian era consciente de que, en el clan, Li Li seguía siendo una figura importante.Había tenido un hijo con un mortal, sí…Pero su talento, su sabiduría, y su belleza seguían siendo admiradas.
Los ancianos no se quedarían quietos si supieran que Li Yue intentaba asesinarla.Y menos si eso implicaba poner en peligro a un niño.
Li Tian, sin pensarlo más, salió por la puerta principal de la casa, exponiéndose.
—¡Madre!
Li Yue lo miró.Su expresión aún distorsionada por la locura.
Li Tian fingió temblar, dio un paso adelante, y con voz temerosa pero clara, dijo: —No te voy a permitir matar a la tía Li.
Por dentro, su corazón latía con fuerza.Pero por fuera…fingía miedo, fingía debilidad.
Sabía que cualquier error podía costarle la vida.Pero también sabía que Li Yue aún tenía una parte de ella que respondía a la palabra “hijo”.
Li Yue entrecerró los ojos.
Por un instante, la espada en su mano bajó.Sus dedos temblaron.Dudó.
—¿Pequeño Tian…?
—susurró.
Pero entonces…una voz resonó en su mente.Oscura.Lejana.Familiar.
—Señorita Yue… jamás dudes en tus objetivos.
Li Yue abrió los ojos con violencia.El color normal de su aura espiritual se distorsionó.Una energía oscura, demoniaca, empezó a emanar desde su cuerpo.
Su túnica ondeó hacia arriba, sus cabellos se elevaron por la presión.Sus ojos se tornaron rojizos.
Li Tian la observó con atención.No era la primera vez que veía esa energía.Era energía demoniaca.Y no venía de ella sola.Había… otra presencia.
Li Yue alzó su espada.
—Pequeño Tian —dijo con una sonrisa cruel—.
Te amo…Pero no me detendrás.
Se preparó para atacar.
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