Mundo de los Ciclos: Li Tian - Capítulo 54
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54: 2 MESES (2) 54: 2 MESES (2) El sol resplandecía con un brillo más puro de lo habitual aquel día.
Era como si los cielos mismos celebraran la culminación del tiempo de encierro.
Dos meses.
Sesenta días de espada, sudor, respiración y determinación.Sesenta noches de meditación, silencio y promesas interiores.
Y ahora, Li Tian, aún joven, pero ya más firme que nunca, se encontraba de pie en el centro del patio.
En sus manos, descansaba la espada real que le había entregado su maestro.Ya no era un objeto externo: era parte de él.
La técnica de espada que había practicado hasta el cansancio, “La Marea que Destruye Rocas”, ya no era un conjunto de movimientos mecánicos.Ahora fluía por su cuerpo como el qi que recorría sus meridianos.
—Ola Ascendente…—Cascada Partida…—Remolino Estático…—Estallido del Acantilado.
Cuando sus pies se deslizaban sobre la piedra, no levantaban polvo: parecían acariciarla.Cuando su espada cortaba el aire, las hojas de los árboles se inclinaban en reverencia.
Y sobre todo, una nueva sensación palpitaba en su interior.
Había sentido algo durante su meditación la noche anterior.Una ligera vibración en su dantian.Una expansión.Un eco silencioso.
No lo dijo en voz alta, pero sabía lo que era.
Había avanzado.
Ya no estaba en la cuarta etapa del Reino de Refinamiento Corporal…Había entrado a la quinta.
La diferencia no era explosiva, pero sí profunda.Su cuerpo ahora era más resistente, sus sentidos más agudos, su qi más estable.Si antes su cuerpo era como la madera tallada, ahora empezaba a volverse como hierro templado.
A un costado del patio, Yuan’er lo observaba.
Sentada con las piernas cruzadas, respiraba lentamente, absorbiendo el qi del entorno con una expresión calmada.
Aunque no había entrenado con una espada como él, también había cambiado.
Su presencia, antes tímida y reservada, era ahora tan suave como una brisa, pero con un núcleo firme como el jade.
En estos dos meses, había comenzado su propio camino de cultivo.
Desde que prometió proteger a Li Tian, una llama se encendió en su interior.Y esa llama la guió hasta la tercera etapa del Refinamiento Corporal.
Nada de eso se había logrado con ayuda de técnicas externas.Ni píldoras, ni artefactos, ni trampas.Solo esfuerzo.Solo corazón.Solo determinación.
Cuando Li Tian guardó su espada, Yuan’er se acercó con una sonrisa leve.
—¿Entrenando desde antes del amanecer otra vez?
Li Tian se secó el sudor con el brazo, sin perder la sonrisa.
—¿Y tú meditando bajo ese árbol otra vez?
Ambos se rieron.
Había una complicidad silenciosa entre ellos.No solo compartían techo, sino también el mismo camino: el de los cultivadores.
—He alcanzado la tercera etapa —confesó Yuan’er con voz suave.
—¿En serio?
—Li Tian abrió los ojos, impresionado—.
¡Eso es genial!
Ella asintió con una leve curva en los labios, algo tímida pero orgullosa.
—Y tú… —dijo luego, mirándolo fijamente—.
Siento que… tu aura cambió.
Es más… firme.
Li Tian se rascó la nuca.
—Tal vez… he llegado a la quinta etapa.
Yuan’er entrecerró los ojos como si estuviera escaneándolo con la mirada.
—Sí… eso explica por qué esta mañana tu estallido fue más fuerte que nunca.
—¿En serio lo notaste?
—¿Acaso no viste cómo salieron volando las hojas?
Rieron de nuevo.
El ambiente era liviano, pero ambos sabían que estos avances no eran cosa menor.Cada etapa era una montaña superada.Cada técnica dominada, una puerta abierta hacia el futuro.
Desde el jardín, Li Shen los observaba desde lejos, con los brazos cruzados.
No sonreía.Tampoco parecía severo.
Simplemente… evaluaba.
Sus ojos, como lagos profundos, analizaban cada movimiento, cada vibración de qi, cada gesto.
Después de unos segundos, se acercó.
Ambos niños se pusieron rectos de inmediato.
—Tío Shen —saludaron al unísono.
Él asintió.
—Parece que el encierro no fue en vano.
Li Tian agachó la cabeza, pero no en señal de vergüenza, sino de respeto.
—Gracias por la oportunidad, tío Shen.
Li Shen observó la espada envainada en su espalda.
—¿Cuántas veces completaste el ciclo de la Marea esta mañana?
—Siete veces —respondió Li Tian, casi sin pensarlo.
—Hazlo ocho, y que la octava sea la mejor —ordenó Li Shen, dándose la vuelta para irse—.
Luego, ve a bañarte y desayuna.
El castigo ha terminado.
Ambos niños parpadearon sorprendidos.
¿Castigo… terminado?
Yuan’er sonrió ampliamente.Li Tian, en cambio, cerró los ojos, respiró hondo, y desenfundó su espada una vez más.
—La octava será la mejor —susurró.
Y la técnica comenzó de nuevo.
Ola Ascendente.Cascada Partida.Remolino Estático.Estallido del Acantilado.
Y en ese corte final, incluso el aire pareció ceder.
El sol brillaba con un calor amable sobre el campo de entrenamiento, mientras las nubes flotaban como ovejas perezosas en un cielo azul.
En el centro del terreno, Li Tian y Yuan’er se enfrentaban en un duelo amistoso, aunque la intensidad con la que se miraban decía otra cosa.
Él sostenía una espada de madera, ya desgastada por el entrenamiento diario.Ella, como siempre, blandía dos dagas de madera, ligeras pero veloces como el viento.
No había espectadores esta vez.No era un evento oficial.Solo un duelo de práctica, decidido con una simple mirada tras el desayuno.
—Prepárate, hermano Tian —dijo Yuan’er con una chispa traviesa en los ojos.
—Siempre lo estoy —respondió él, sonriendo confiado.
Y entonces, empezó el combate.
Yuan’er fue la primera en moverse.
Sus pies se desplazaban con elegancia felina, y sus dagas danzaban como sombras al sol.El primer corte fue bajo, buscando la pierna de Li Tian, que logró saltar justo a tiempo.
—¡Eso estuvo cerca!
—gritó él mientras contraatacaba con un corte descendente.
Yuan’er giró su cuerpo en el aire, bloqueando la espada con una daga y contraatacando con la otra.Su estilo era fluido, veloz, como una corriente que nunca se detenía.
Li Tian, aunque más fuerte, se encontraba constantemente a la defensiva.Cada vez que trataba de usar la técnica “Marea que Destruye Rocas”, ella rompía el ritmo con fintas rápidas y ataques inesperados.
—¡No me dejas usar ni la Ola Ascendente!
—protestó él.
—¡Entonces inventa una nueva marea!
—respondió Yuan’er con una risa.
Durante varios minutos, los golpes se sucedieron con precisión casi artística.
El sonido de la madera chocando resonaba por todo el campo.Pies que giraban, rodillas que flexionaban, cuerpos que se deslizaban.
Y aunque Li Tian lograba algunos roces con su espada, no podía mantener una ventaja sólida.
Yuan’er era simplemente demasiado escurridiza.
Hasta que finalmente, tras un intercambio veloz de movimientos, ambos terminaron apuntándose con sus armas de madera.
La daga de Yuan’er estaba apenas tocando el pecho de Li Tian.Y la punta de la espada de madera de Li Tian rozaba el cuello de Yuan’er.
El silencio se hizo.
Ambos respiraban con fuerza, cubiertos de sudor.
—¿Un empate?
—dijo Yuan’er.
—Parece que sí —respondió Li Tian, bajando su espada con lentitud.
Ella también bajó sus dagas, aunque con una sonrisa satisfecha.
—Te dije que estaba entrenando en secreto —bromeó.
—Lo noté —gruñó él, entre molesto y divertido.
Se sentaron juntos bajo un árbol cercano, compartiendo una cantimplora con agua fría.
Pero mientras Yuan’er sonreía relajada, Li Tian miraba su espada de madera con el ceño fruncido.
—¿Pasa algo?
—preguntó ella, al notarlo.
Él dudó unos segundos, luego suspiró.
—No lo sé… es solo que… Bajó la mirada.
—… en las novelas, los protagonistas siempre vencen a enemigos que están en reinos más altos.Y yo estoy en la quinta etapa del Refinamiento Corporal… tú estás en la tercera… ¡y me empataste!
Yuan’er parpadeó, confundida.
—¿Y eso es malo?
—No es que sea malo —explicó Li Tian—, pero… eso significaría que tú podrías ser la protagonista de esta historia.
Hubo un momento de silencio.
Ella lo observó, como si tratara de descifrar si hablaba en serio.
Entonces, con una pequeña risita, se inclinó y le dio un golpecito en la cabeza con una de sus dagas de madera.
—Tonto —dijo.
—¿Eh?
—¿Por qué no podemos ser los dos protagonistas?
Li Tian parpadeó.
—¿Eso se puede?
—¡Claro que sí!
—respondió ella—.
No hay ninguna regla que diga que solo puede haber uno.Podemos ser… no sé… dos mitades de una misma leyenda.
Él miró al cielo un momento, dejando que la idea flotara como una nube entre sus pensamientos.
—Dos mitades, ¿eh?
—sonrió—.
Me gusta cómo suena eso.
—Igual, la próxima vez te voy a ganar de verdad —añadió ella, cruzándose de brazos.
—Eso también lo pensé —dijo él con una sonrisa astuta.
Ambos se quedaron en silencio, disfrutando de la sombra, del viento y de su extraña conexión.
Y aunque el duelo había terminado en empate…Li Tian supo que no todo tenía que ver con ganar o perder.
A veces, un empate podía enseñarte más que una victoria.
Y a veces, el verdadero protagonista no es quien vence a más enemigos…sino quien encuentra a alguien con quien caminar el mismo camino.
Li Tian permanecía en silencio, mirando al cielo desde su posición recostada en la sombra.
Las ramas del árbol se mecían sobre él, y las hojas crujían suavemente como si contaran un secreto milenario.
A su lado, Yuan’er lo observaba sin decir nada.No era una mirada curiosa ni interrogante.Era una mirada… tranquila.
Lo veía como uno ve algo querido, algo frágil, algo que antes no se podía tocar… pero que ahora, gracias al cultivo, podía protegerse.
Había algo nuevo en su corazón.Una emoción desconocida, pero cálida.La certeza de que su fuerza no era solo para sí misma.
Sonrió levemente, casi como una flor que se abre tímidamente con el amanecer.
—Te ves muy serio, hermano Tian —dijo con voz suave.
Li Tian apenas reaccionó, girando los ojos hacia ella, saliendo poco a poco de sus pensamientos.
—Estaba pensando… en todo lo que ha pasado.
Yuan’er asintió, sin perder la sonrisa.
—Mucho ha cambiado desde que llegamos a la casa del tío Shen.
Li Tian se incorporó, estirando los brazos mientras el sonido de sus articulaciones crujía levemente.
—Yo quería ser el más fuerte.
El protagonista.
El héroe… —Y lo eres —respondió ella de inmediato—.
Pero no estás solo.
Li Tian parpadeó, y luego bajó la mirada, sonriendo un poco.
—Sí.
No estoy solo.
Justo en ese instante, se escucharon pasos firmes acercándose por los corredores de piedra.
Unos aplausos resonaron lentamente en el aire, rítmicos y secos.
—No están nada mal —dijo una voz firme y familiar—.
Para dos niños que hace apenas unos meses no sabían ni cómo sostener un arma.
Li Shen apareció en el borde del patio, con las manos cruzadas a la espalda y una expresión que mezclaba orgullo y exigencia.
Li Tian y Yuan’er se pusieron de pie rápidamente, inclinando la cabeza con respeto.
—Tío Shen —dijeron al unísono.
Li Shen caminó lentamente hacia ellos, observando el campo con detenimiento, como si pudiera leer la batalla que acababa de ocurrir solo por el patrón de pisadas y marcas en el suelo.
—Vi el último cruce de ataques —dijo—.
Fue un empate.
Ninguno respondió.
Li Shen no parecía molesto, pero sus ojos estaban afilados como cuchillas.
—Un empate significa que ambos dieron lo mejor de sí.Y también… que aún tienen mucho por recorrer.
Li Tian apretó el puño, mientras Yuan’er se mantenía serena.
El maestro caminó en círculo alrededor de ellos, deteniéndose primero frente a Li Tian.
—Has mejorado tu técnica de espada.“La Marea que Destruye Rocas” fluye más naturalmente en tu cuerpo, pero aún tienes pausas mentales al ejecutarla.Dudas.Eso rompe el ritmo.
—Sí, maestro —asintió Li Tian, bajando la cabeza.
Luego, Li Shen se giró hacia Yuan’er.
—Y tú… estás cultivando tu propio estilo.Rápida, flexible, precisa.Pero te falta fuerza en el impacto final.Si tu daga hubiera sido real, no habría atravesado su defensa.
Yuan’er asintió con respeto.
—Gracias por su guía, maestro.
Li Shen se quedó en silencio unos segundos más.Entonces, su mirada se ablandó.
—Estoy orgulloso de ambos.
Ambos alzaron la vista, sorprendidos.
Li Shen no solía alabar con palabras.
—Cuando llegaron aquí, no sabían nada.Ahora, son cultivadores que ya pueden protegerse.Y más aún… protegerse mutuamente.
Yuan’er desvió la mirada ligeramente, sintiendo que el corazón se le aceleraba un poco.
Li Tian tragó saliva.
Algo se le movía en el pecho.
—Pero esto no es el final.Ni siquiera el comienzo real.
Li Shen se giró, mirando al cielo, como si pudiera ver algo más allá de las nubes.
—A partir de mañana, empezarán una nueva etapa.Entrenamiento dual.Misiones simples fuera de la residencia.Conocerán el mundo… y lo que hay más allá de estas paredes.
Ambos lo miraron con asombro.
—¿Vamos a salir del clan?
—preguntó Li Tian.
—A veces —respondió Li Shen—.
Guiados, acompañados o bajo pruebas.Han crecido.Ahora deben descubrir si su cultivo sirve solo para vencer…o para sobrevivir.
Un silencio profundo los envolvió.
El maestro les dio una última mirada y comenzó a alejarse.
—Coman algo.
Descansen.
Mañana al amanecer, empieza su nueva historia.
Y se fue, como había venido: con pasos firmes y seguros.
Cuando su figura desapareció entre los árboles del corredor, Li Tian y Yuan’er se quedaron de pie en el patio, uno al lado del otro, sin hablar.
—¿Vamos a salir del clan…?
—murmuró Li Tian, casi para sí mismo.
—Será emocionante —dijo Yuan’er, con los ojos brillando.
—Y peligroso.
—Por eso debemos seguir haciéndonos más fuertes.
Li Tian se giró hacia ella, viendo su sonrisa firme y su mirada resuelta.
—Gracias… por protegerme ese día —dijo, bajando un poco la voz.
—Ya te lo dije —respondió Yuan’er, cruzándose de brazos con falsa molestia—.
¡No necesito que me lo agradezcas!
Ambos rieron.
El cielo parecía más abierto.El mundo, más grande.Y sus pasos… apenas comenzaban.
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