Mundo En Guerra - Capítulo 26
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- Capítulo 26 - 26 Entre Ruinas Y alianzas
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26: Entre Ruinas Y alianzas 26: Entre Ruinas Y alianzas El mundo no se había detenido.
Ni siquiera después de Berlín.
— Berlín: la ciudad que se niega a morir Berlín ya no era una capital.
Era una herida abierta.
Columnas de humo aún se elevaban semanas después del impacto nuclear.
Barrios enteros habían desaparecido, pero algo inesperado comenzó a surgir entre los escombros: vida.
Ingenieros trabajaban día y noche.
Soldados quitaban escombros con las manos.
Civiles regresaban, aunque no quedara nada.
Elias Hartmann caminaba entre ruinas sin escolta.
—No reconstruimos edificios —dijo a su gabinete—.
Reconstruimos dignidad.
Se activó el Plan Fénix: una reconstrucción acelerada, financiada por Italia, Reino Unido, África aliada y países nórdicos.
No era solo Alemania.
Era un símbolo.
— Italia no se mueve ni un centímetro Marco De Santis llegó a Berlín destruida.
Abrazó a Elias frente a cámaras.
—No estás solo —le dijo—.
Nunca lo estarás.
Italia envió recursos, médicos, arquitectos, soldados de paz.
—Si Berlín se levanta —dijo De Santis—, Europa aún tiene alma.
— Francia: el país sitiado Mientras Berlín reconstruía, Francia se encerraba.
París levantó defensas antiaéreas en cada ciudad importante.
Las fronteras se militarizaron.
La población entró en pánico.
El presidente Luc Moreau apareció en una transmisión grabada.
—Francia no se arrodillará —dijo—.
Resistiremos al mundo entero si es necesario.
Pero su voz ya no convencía.
Francia no tenía aliados.
No tenía comercio.
No tenía respaldo diplomático.
Solo armas… y miedo.
— España: el silencio incómodo España no habló.
No condenó a Francia.
No apoyó abiertamente a Alemania.
No emitió comunicados.
Ese silencio pesaba más que cualquier discurso.
En Bruselas se murmuraba: —España está esperando ver quién sobrevive.
Italia no olvidó ese silencio.
Alemania tampoco.
— Estados Unidos observa… y decide Durante semanas, Washington no dijo nada.
El nuevo presidente estadounidense, Daniel Reeves, estudió cada movimiento.
Alemania había sido enemiga.
Luego víctima.
Ahora… líder.
En una reunión privada, Reeves fue directo: —Atacaron Berlín.
—Alemania no respondió con exterminio.
—Eso dice más que mil discursos.
El Pentágono habló claro: —Si Francia cae descontrolada, el mundo cae con ella.
— El mensaje inesperado Una noche, Elias Hartmann recibió una comunicación cifrada.
Solo dos palabras: “Washington solicita diálogo.” Italia estaba presente cuando la llamada se activó.
Daniel Reeves apareció en pantalla.
—Presidente Hartmann —dijo—.
No vengo a pedir perdón.
Vengo a proponer futuro.
Elias no respondió de inmediato.
— La alianza impensable Reeves fue directo: —Estados Unidos reconoce que Alemania actuó para evitar un colapso total.
—Reconocemos la expulsión de Francia como legítima.
Italia abrió los ojos.
—Queremos cooperar —continuó Reeves—.
No como líder.
Como socio.
Silencio absoluto.
—Una alianza de reconstrucción, defensa y contención nuclear —finalizó—.
Alemania y Estados Unidos… juntos.
— Elias responde Elias se levantó lentamente.
—Estados Unidos fue nuestro enemigo —dijo—.
Luego nos observó sangrar.
Reeves asintió.
—Y aprendimos.
Elias miró a De Santis.
Italia asintió sin dudar.
—Alemania no olvida —dijo Elias—.
Pero tampoco condena al futuro por el pasado.
Respiró hondo.
—Acepto conversaciones.
No sumisión.
No hegemonía.
—Igualdad —respondió Reeves—.
— El mundo se estremece La noticia explotó.
Estados Unidos y Alemania iniciaban negociaciones.
Mercados reaccionaron.
Ejércitos recalcularon.
Francia entró en pánico.
—Si Alemania y Estados Unidos se unen… —dijo un general francés— estamos acabados.
— Última escena del capítulo Elias volvió a caminar por Berlín.
Vio grúas levantarse.
Niños jugando entre ruinas.
Banderas italianas y alemanas juntas.
—No quería ser líder —susurró—.
Solo sobrevivir.
Miró al cielo despejado por primera vez en meses.
—Pero el mundo decidió otra cosa.
A lo lejos, las sirenas de Francia sonaban.
Y la historia… aún no había terminado.
— FIN DEL CAPÍTULO 9
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