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Mundo En Guerra - Capítulo 27

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  4. Capítulo 27 - 27 El Miedo De Los Gigantes
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27: El Miedo De Los Gigantes 27: El Miedo De Los Gigantes La noticia cayó como una bomba silenciosa.

Alemania y Estados Unidos.

No como enemigos.

No como rivales.

Como aliados en negociación.

En cuestión de horas, tres capitales entraron en pánico.

Pekín.

Moscú.

Pyongyang.

— China: el dragón duda En Pekín, el Comité Central fue convocado de emergencia.

Las pantallas mostraban imágenes de Berlín reconstruyéndose… y de Washington tendiendo la mano.

El presidente chino, Li Wei, golpeó la mesa.

—Esto no estaba en el cálculo —dijo—.

Un general respondió con frialdad: —Alemania sola era peligrosa.

Alemania con Estados Unidos… es equilibrio imposible de romper.

Los analistas fueron claros: —Si esta alianza se formaliza, China pierde margen en Europa, África y el comercio global.

Li Wei apretó los puños.

—Entonces debemos actuar… antes de que sea oficial.

Pero nadie respondió con seguridad.

Por primera vez en décadas, China no sabía qué hacer.

— Rusia: el temor al cerco En Moscú, el Kremlin estaba en silencio.

El presidente ruso, Viktor Malenkov, observaba un mapa.

Europa al oeste.

África aliada al sur.

Estados Unidos… acercándose.

—Nos están rodeando —dijo finalmente.

Un asesor militar fue directo: —Alemania no busca venganza.

Busca orden.

Y eso es más peligroso que el caos.

Rusia había apostado al colapso europeo.

Pero Europa no colapsó.

Se endureció.

—Si Alemania lidera junto a Estados Unidos —susurró Malenkov— Rusia deja de ser temida… y pasa a ser contenida.

Esa palabra era peor que guerra.

— Corea del Norte: paranoia absoluta En Pyongyang, la reacción fue inmediata.

Sirenas.

Movilización.

Discursos.

El líder norcoreano, Kim Jae-Ho, apareció ante cámaras con el rostro desencajado.

—¡El eje imperialista se reorganiza!

—gritó—.

¡Quieren destruirnos!

Los generales asentían, pero el miedo era evidente.

Corea del Norte ya había anexado el sur.

Ya había cruzado todos los límites.

Y ahora… —Si Estados Unidos vuelve al tablero con Alemania —dijo un general— seremos el primer objetivo simbólico.

Kim Jae-Ho ordenó elevar el nivel nuclear.

—Que sepan que no tenemos nada que perder.

Pero esa frase sonó más a desesperación que amenaza.

— Una reunión secreta China y Rusia activaron una línea directa.

Por primera vez, no fue por estrategia, sino por miedo compartido.

—Alemania ya no actúa como víctima —dijo Li Wei—.

Actúa como árbitro.

Malenkov respondió: —Y Estados Unidos… como garante.

Silencio.

—Si no hacemos algo ahora —continuó Li Wei— el mundo dejará de girar alrededor de nosotros.

Ambos sabían la verdad: Ya estaba ocurriendo.

— Europa observa Italia, Reino Unido y los países nórdicos siguieron cada movimiento.

Marco De Santis fue claro: —Cuando los tiranos entran en pánico, es porque el equilibrio cambió.

Elias Hartmann escuchaba los informes sin emoción.

—No celebramos su miedo —dijo—.

Lo entendemos.

Pausa.

—Porque yo también tuve miedo… cuando Berlín ardía.

— Estados Unidos mide el impacto En Washington, Daniel Reeves recibió reportes alarmantes.

—China ha elevado su nivel militar.

—Rusia mueve tropas.

—Corea del Norte amenaza con demostraciones nucleares.

Reeves respiró hondo.

—Entonces ya no es una alianza —dijo—.

Es una responsabilidad.

— El mundo contiene la respiración Mercados cerraron.

Fronteras se tensaron.

Satélites giraron.

No había disparos.

Pero el mundo sabía algo: El miedo había cambiado de bando.

— Última escena del capítulo Elias Hartmann se quedó solo en una sala oscura.

Frente a él, una mesa vacía.

Tres sillas… sin nadie sentado.

—China.

—Rusia.

—Corea del Norte.

—No quería esto —susurró—.

Pero luego recordó Berlín en llamas.

Y apretó los puños.

—Pero ya no huiré.

La luz se apagó.

— Fin del capítulo 9

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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