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Mundo En Guerra - Capítulo 29

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  4. Capítulo 29 - 29 La Última Puerta
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29: La Última Puerta 29: La Última Puerta La guerra ya no era una amenaza.

Era un hecho.

— El mundo arde Asia se encendió primero.

China lanzó ofensivas simultáneas en el Pacífico y Asia Central.

Corea del Norte avanzó más allá de sus fronteras fortificadas.

Irán, restos del Medio Oriente y facciones radicales atacaron bases europeas y africanas.

El cielo del planeta se llenó de estelas de misiles.

Los mares, de flotas en movimiento.

Las ciudades, de miedo.

La Tercera Guerra Mundial había comenzado.

— Y aun así… Alemania eligió hablar Mientras el mundo disparaba, Berlín transmitió.

No fue una amenaza.

Fue una oferta.

Elias Hartmann apareció ante Europa entera.

—España —dijo—, esta es tu última puerta.

Silencio total.

—Europa no se construyó con cobardía —continuó—.

Se construyó con decisiones difíciles.

Italia estaba detrás de él.

Reino Unido también.

Los países nórdicos observaban atentos.

—Tienes una elección —sentenció—.

Volver a Europa.

O quedarte sola… cuando el mundo caiga.

— España recibe el mensaje En Madrid, el gobierno español estaba dividido.

—Si volvemos con Alemania —dijo un ministro— seremos enemigos de Francia… y de Asia.

Otro respondió: —Si no volvemos… no seremos nada.

Las calles estaban inquietas.

La gente sabía que el silencio ya no protegía.

El presidente español miró la transmisión una y otra vez.

—Alemania nos está dando lo que nunca da dos veces —susurró—.

Una oportunidad.

— Italia presiona Marco De Santis habló directamente.

—España —dijo—, Europa no necesita espectadores.

Necesita hermanos.

No hubo reproches.

Solo verdad.

—Cuando Berlín cayó —añadió— Alemania no preguntó quién dudó.

Solo quién se quedó.

— La guerra se intensifica Mientras tanto, el conflicto escalaba sin control.

China atacó rutas europeas Rusia presionó el norte Medio Oriente colapsó en ofensivas desesperadas África resistió, pero comenzó a sangrar Estados Unidos entró en combate directo junto a Alemania.

Daniel Reeves fue claro: —No luchamos por poder.

Luchamos porque si caemos… no quedará nadie para detenerlos.

— Alemania no dispara primero… pero responde Un misil impactó en una base europea del este.

La respuesta alemana fue inmediata.

No nuclear.

No masiva.

Precisa.

Objetivos militares.

Infraestructura bélica.

Nada más.

—No somos ellos —dijo Elias—.

Y por eso venceremos.

— España decide Horas después, Madrid transmitió.

El presidente español habló con voz temblorosa.

—España… vuelve a Europa.

El anuncio sacudió al continente.

—Reconocemos a Alemania como eje de estabilidad europea —continuó—.

Y lucharemos junto a ella.

Italia cerró los ojos.

Reino Unido asintió.

Los países nórdicos sonrieron por primera vez en meses.

— La puerta se cerró… para siempre Elias Hartmann respondió con una sola frase: —Bienvenida a casa.

Pero luego añadió algo más.

—Porque después de hoy… ya no habrá segundas oportunidades.

— “Escena” Elias observó un mapa mundial.

Asia en rojo.

Medio Oriente en llamas.

Europa unida… otra vez.

—No quería esta guerra —dijo en voz baja—.

Pero no huiré de ella.

Italia colocó una mano en su hombro.

—Nunca lo hiciste.

A lo lejos, las alarmas volvieron a sonar.

La guerra mundial estaba en marcha.

Y Europa… había elegido su lado.

Perfecto.

Continúo directamente, sin bajar intensidad, segundo volumen: Un despertar del infierno.

Aquí comienza el choque frontal definitivo: Asia vs Europa.

— No hubo declaración formal.

No hizo falta.

Cuando los primeros misiles cruzaron el cielo del este de Europa, el mundo entendió algo brutal: > Asia y Europa habían entrado en guerra directa.

— El primer golpe asiático China coordinó el ataque.

No buscó destruir ciudades.

Buscó romper Europa desde dentro.

Misiles hipersónicos impactaron: En centros logísticos del este europeo En nodos de comunicación En puertos estratégicos del Mediterráneo Rusia atacó al mismo tiempo desde el norte.

El Báltico se convirtió en un infierno de acero y fuego.

—Es una ofensiva de saturación —dijo un general alemán—.

—Quieren que colapsemos rápido.

Corea del Norte lanzó ataques simbólicos: no por daño real, sino para mostrar que estaba dispuesta a todo.

— Europa no cae Pero algo había cambiado.

Europa ya no era un bloque dividido.

Era una muralla.

Alemania tomó el mando operativo.

No como dictador.

Como estratega.

—Defensa en capas —ordenó Elias Hartmann—.

—Nada de pánico.

—Nada de venganza ciega.

Italia cerró el Mediterráneo.

Reino Unido selló el Atlántico norte.

España defendió el sur con una ferocidad inesperada.

Los países nórdicos convirtieron el norte en una trampa mortal para Rusia.

— La Batalla del Báltico Rusia intentó romper el frente norte.

Submarinos.

Aviones.

Drones.

Pero Europa estaba lista.

Alemania y Finlandia coordinaron ataques quirúrgicos.

Suecia y Noruega bloquearon rutas.

Reino Unido golpeó desde el mar.

Por primera vez en décadas… Rusia retrocedió.

No por derrota total.

Sino por sorpresa.

—No esperaban resistencia unificada —dijo un analista—.

—Esperaban miedo.

— China presiona el sur China cambió de táctica.

Presionó África aliada.

Intentó rodear Europa por el Mediterráneo y Medio Oriente.

Pero África resistió.

—No retrocederemos —dijo el líder africano en una transmisión—.

—Europa nos defendió cuando nadie más lo hizo.

Alemania envió apoyo inmediato.

—Si África cae —dijo Elias— Europa cae después.

— Italia y Alemania: el eje real Roma y Berlín operaban como uno solo.

Marco De Santis habló con voz firme: —No luchamos por territorio.

—Luchamos para que el mundo no vuelva a ser gobernado por el miedo.

Italia lanzó contraataques navales precisos.

Alemania neutralizó sistemas asiáticos sin tocar civiles.

La diferencia era clara.

— Corea del Norte cruza otro límite Desesperado, el régimen norcoreano lanzó un misil de prueba sobre el océano.

No impactó en nadie.

Pero el mensaje fue claro: —Estamos dispuestos a usarlo todo.

Estados Unidos respondió de inmediato.

—Un solo uso nuclear —advirtió Daniel Reeves— y Pyongyang dejará de existir como Estado.

El mundo contuvo la respiración.

— El momento más tenso En Berlín, Elias Hartmann observó el mapa.

Europa resistía.

Asia presionaba.

El equilibrio era frágil.

Italia estaba a su lado.

—Si caemos —dijo Marco— no será hoy.

Elias respondió con calma: —No caeremos.

Pausa.

—Porque esta vez… Europa sabe quién es.

— Última escena del capítulo El cielo de Europa estaba lleno de drones, aviones y fuego.

Pero las ciudades seguían en pie.

Berlín reconstruida parcialmente.

Roma intacta.

Londres firme.

Elias Hartmann habló por última vez en el capítulo.

—Que Asia lo entienda —dijo—.

No buscamos destruirlos.

Miró directamente a la cámara.

—Pero si quieren romper Europa… tendrán que hacerlo sobre nuestros cuerpos.

La transmisión se cortó.

Y la guerra… apenas comenzaba.

— FIN DEL CAPÍTULO 11

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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