Mundo En Guerra - Capítulo 3
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3: Una Nueva Balanza 3: Una Nueva Balanza Pekín, año 2050.
Bajo una espesa capa de smog artificial —producto de sistemas de ocultación satelital— el **Gran Salón del Pueblo** permanecía cerrado al público.
No había cámaras, no había discursos para las masas.
Solo poder, miedo y cálculo frío.
El **presidente de la República Popular China, Li Zhengwei**, observaba una proyección holográfica del mundo.
Zonas rojas, azules y grises se superponían como una herida abierta en el planeta.
—Europa arde… América se atrinchera… —dijo con voz baja—.
Y Asia ya no puede fingir que esto no le concierne.
A su derecha estaba sentado el hombre más temido del hemisferio norte: **Viktor Sokolov**, presidente de la Federación Rusa.
—Fingir neutralidad es un lujo para los débiles —respondió Sokolov—.
Y ninguno de nosotros lo es.
### Rusia rompe el silencio Durante meses, Rusia había observado, moviendo piezas sin declararse.
Tropas en Siberia.
Flotas en el Ártico.
Maniobras “defensivas” cerca de Europa Oriental.
—Estados Unidos ha cruzado una línea —continuó Sokolov—.
Primero sanciones, luego cercos militares, ahora una guerra abierta contra Europa.
Si gana esta coalición, Rusia será la siguiente.
Li Zhengwei asintió lentamente.
—China tampoco puede permitir una victoria estadounidense.
No después de décadas de contención, bloqueos tecnológicos y provocaciones en el Mar del Sur.
Un asesor chino intervino con cautela.
—Pero unirnos abiertamente a la guerra significaría una ruptura total del orden mundial.
Sokolov sonrió apenas.
—Ese orden ya murió.
Solo no han enterrado el cuerpo.
### India: el dilema del gigante A miles de kilómetros, en **Nueva Delhi**, el primer ministro indio **Arjun Malhotra** caminaba nervioso en su despacho.
Frente a él, pantallas mostraban protestas en las calles, mercados colapsando y fronteras en tensión.
India estaba atrapada entre dos fuegos.
Estados Unidos había sido socio estratégico.
Rusia, proveedor histórico de armas.
China, rival regional… y ahora posible aliado circunstancial.
—Si entramos a esta guerra —dijo Malhotra a su gabinete—, perdemos algo sin importar el bando.
—Pero si no entramos —respondió la ministra de Defensa—, perderemos todo cuando otros decidan por nosotros.
Un general señaló el mapa.
—Pakistán se está moviendo.
Corea del Norte también.
Si Asia se alinea sin nosotros, India quedará aislada.
Malhotra cerró los ojos un segundo.
—Convocad a nuestros embajadores.
Es hora de hablar con todos… incluso con quienes no confiamos.
### Corea del Norte: la oportunidad del caos Pyongyang.
El líder supremo **Kim Jae-un** observaba con entusiasmo las noticias filtradas.
—Estados Unidos distraído… Corea del Sur expuesta… —rió—.
La historia nos ha regalado una oportunidad.
Un general norcoreano inclinó la cabeza.
—China y Rusia están considerando una alianza asiática formal.
Esperan nuestra respuesta.
—Diles que Corea del Norte no observa guerras —respondió Kim—.
Las aprovecha.
—¿Significa eso…?
—Movilización total.
Si el mundo se quema, nosotros elegiremos qué cenizas reclamar.
### Pakistán e Irak: decisiones forzadas En **Islamabad**, el presidente pakistaní **Farid Khan** enfrentaba presión interna y externa.
—India se moverá —dijo a su consejo—.
Si se alía con Estados Unidos, estaremos rodeados.
Si se alía con Rusia y China… debemos estar preparados.
Un diplomático fue directo: —China nos ha ofrecido protección económica y militar.
Pero espera lealtad.
Khan golpeó la mesa.
—Pakistán no puede permitirse quedar solo.
Acepten.
Mientras tanto, en **Bagdad**, el primer ministro iraquí **Hassan al-Rashid** enfrentaba una realidad distinta.
—Estados Unidos aún tiene presencia aquí —dijo—.
Pero su atención está en Europa y Asia.
Si elegimos ahora, definimos nuestro futuro.
Un asesor susurró: —Irán presiona.
Rusia ofrece armas.
China ofrece reconstrucción.
Al-Rashid respiró hondo.
—Entonces Irak no será un campo de batalla ajeno.
Elegiremos nuestro propio bando.
### La reunión secreta: nace una nueva alianza La reunión tuvo lugar en **Samarkanda**, lejos de miradas occidentales.
Representantes de **China, Rusia, India, Corea del Norte, Pakistán e Irak** se sentaron alrededor de una mesa circular.
No había banderas.
Solo intereses.
Li Zhengwei tomó la palabra.
—No hablamos de ideología.
Hablamos de supervivencia.
Sokolov fue más directo.
—Estados Unidos y su coalición buscan mantener un mundo unipolar.
Europa resiste.
Nosotros decidimos hoy si el mundo será multipolar… o estadounidense.
El delegado indio habló con firmeza contenida.
—India no será un peón.
Si entramos, será como potencia soberana, no subordinada.
—Eso es aceptable —respondió Li—.
Esta alianza no tendrá un líder.
Tendrá un objetivo común.
Kim Jae-un sonrió.
—Entonces hablemos claro.
Corea del Norte atacará si Corea del Sur lo hace.
Y Corea del Sur ya eligió bando.
Un silencio tenso recorrió la sala.
—Eso encenderá Asia Oriental —advirtió India.
—Asia ya está encendida —replicó Kim.
Pakistán apoyó a Corea del Norte.
—La disuasión es la única lengua que entiende Occidente.
Irak habló por último.
—Irak se unirá… pero no como frente principal.
Seremos apoyo logístico y energético.
Li Zhengwei asintió.
—Entonces queda decidido.
Activó un dispositivo y apareció un documento digital.
### El anuncio que sacudió al mundo Horas después, el mundo recibió la noticia.
**COMUNICADO CONJUNTO DE SAMARKANDA** > *La República Popular China, la Federación Rusa, la República de la India, la República Popular Democrática de Corea, la República Islámica de Pakistán y la República de Irak anuncian la formación de una alianza estratégica de defensa mutua frente a la agresión global y el colapso del orden internacional.* > *Esta alianza actuará para preservar la soberanía de sus Estados miembros y equilibrar el poder mundial.* Los mercados colapsaron en minutos.
La ONU, ya debilitada, quedó paralizada.
Estados Unidos elevó su nivel de alerta nuclear.
Europa comprendió que la guerra ya no era regional.
Era **mundial**.
### Epílogo del capítulo En Berlín, Hartmann recibió el informe y cerró los ojos.
—El mundo se ha partido en tres —susurró—.
América… Europa… y Asia.
En Washington, Ryder golpeó su escritorio.
—Esto ya no es contención —dijo—.
Es el principio del fin… o del dominio absoluto.
En Pekín, Li Zhengwei observó el amanecer.
—La historia no recordará quién disparó primero —dijo—.
Solo quién sobrevivió.
Asía está en su mejor momento, no lo desperdiciare.
Y mientras los ejércitos se movían, los misiles se armaban y las alianzas se sellaban con sangre futura, la humanidad entraba en su hora más oscura.
La guerra ya no tenía marcha atrás.
**CONTINUARÁ…**
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