Mundo En Guerra - Capítulo 31
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31: El Nuevo Mundo 31: El Nuevo Mundo Asia avanzaba.
Europa resistía.
Pero el mundo aún no había dicho su última palabra.
— El momento de América Durante meses, América había observado.
Había sufrido.
Había sido golpeada.
Había aprendido.
Desde Canadá hasta la Patagonia, los gobiernos comprendieron una verdad brutal: > Si Europa cae, América será la siguiente.
Y entonces ocurrió.
— Washington rompe el silencio definitivo El presidente estadounidense Daniel Reeves apareció ante todas las cámaras del continente.
No fue un discurso largo.
Fue directo.
—Esto ya no es una guerra europea.
—No es una guerra asiática.
—Es una guerra por la existencia del equilibrio humano.
Pausa.
—Y Alemania… es la última muralla.
El mundo contuvo la respiración.
—Estados Unidos se une totalmente a Alemania.
No como aliado temporal.
Como hermano de guerra.
— Canadá abre la frontera del acero Ottawa no dudó.
—Alemania defendió el orden cuando el mundo colapsó —declaró el primer ministro canadiense—.
—Canadá hará lo mismo.
Bases se activaron.
Flotas partieron.
El Ártico volvió a ser estratégico.
— América Latina despierta Lo impensable ocurrió.
País tras país habló.
México, marcado por su pasado de traiciones, fue el primero.
—Hemos cometido errores —dijo su presidenta—.
—Pero hoy elegimos el lado correcto de la historia.
Brasil movilizó fuerzas.
Argentina abrió puertos.
Colombia, Chile, Perú, todos declararon apoyo.
—Europa no está sola —dijo Brasil—.
—Alemania no está sola.
Desde Centroamérica hasta el Cono Sur, el mensaje fue uno solo: América entra en la guerra.
— El impacto global Los mapas se reescribieron en horas.
Asia ya no tenía ventaja absoluta.
Las rutas marítimas volvieron a disputarse.
Los cielos se llenaron de nuevos aliados.
Un analista lo dijo claro: —Esto ya no es Asia vs Europa.
—Es Oriente contra el mundo entero.
— Berlín escucha… y responde Elias Hartmann observó la transmisión americana en silencio.
Italia estaba a su lado.
Reino Unido también.
Cuando habló, su voz tembló por primera vez.
—Alemania agradece —dijo—.
Pero no pide sacrificios ciegos.
Respiró hondo.
—Si luchan con nosotros… luchen sabiendo que no habrá gloria.
Solo supervivencia.
— Italia sonríe por primera vez Marco De Santis soltó una risa amarga.
—Siempre supe que el mundo no te dejaría solo.
Elias bajó la cabeza.
—Durante un tiempo… lo estuve.
— Asia entra en shock En Pekín, el presidente Li Wei golpeó la mesa.
—Esto no estaba previsto.
Rusia se tensó.
Corea del Norte entró en alerta máxima.
Japón comprendió algo tarde: —Subestimamos a América.
— El nuevo frente Flotas americanas cruzaron océanos.
Aviones compartieron cielos con europeos.
Tecnologías se integraron.
Alemania ya no defendía sola.
Alemania coordinaba.
— Última escena del capítulo Elias Hartmann caminó entre soldados.
Uniformes distintos.
Idiomas distintos.
Pero un mismo símbolo en el brazo: Europa–América Unida.
Se detuvo.
Miró a la cámara.
—Hoy no luchamos como naciones —dijo—.
Luchamos como civilización.
El cielo rugió con el sonido de motores.
Y por primera vez en mucho tiempo… Asia dejó de avanzar.
— FIN DEL CAPÍTULO 13
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