Mundo En Guerra - Capítulo 32
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
32: Un Adiós 32: Un Adiós La alianza global había cambiado el rumbo de la guerra.
Asia ya no avanzaba con facilidad.
Europa resistía con firmeza.
América empujaba desde todos los frentes.
Y entonces… Rusia decidió romper el mundo.
— Moscú toma la decisión final En el Kremlin, el presidente Viktor Malenkov sabía la verdad.
Rusia estaba perdiendo influencia.
Europa no se quebraba.
Estados Unidos y Alemania coordinaban con precisión brutal.
—Si no imponemos miedo ahora —dijo—, Rusia dejará de existir como potencia.
Los generales guardaron silencio.
Sabían lo que venía.
— La bomba que nunca debió usarse El arma no tenía nombre oficial.
Solo un apodo interno: “Perun”, el dios del trueno eslavo.
La bomba nuclear más poderosa jamás construida por Rusia.
No diseñada para ganar una guerra.
Diseñada para terminarla.
—Objetivo —ordenó Malenkov—: Reino Unido.
No por estrategia militar.
Por símbolo.
— La advertencia que llegó tarde Satélites europeos detectaron el lanzamiento.
—¡Objeto no identificado, trayectoria atlántica!
—¡Confirmado… nuclear!
En Londres, las sirenas comenzaron a sonar.
El primer ministro británico apareció brevemente en televisión.
—Mantengan la calma —dijo—.
—El Reino Unido no se rendirá.
Pero el tiempo ya no existía.
— Impacto El cielo sobre Londres se volvió blanco.
Luego… nada.
La explosión no fue solo física.
Fue histórica.
Una onda expansiva arrasó con la ciudad.
Infraestructura colapsó.
El corazón político y cultural del Reino Unido fue silenciado.
No desapareció por completo.
Pero cayó.
— El mundo se congela No hubo gritos inmediatos.
Solo incredulidad.
—Han usado… esa bomba —susurró un analista alemán—.
Italia quedó muda.
Estados Unidos entró en DEFCON absoluto.
África lloró.
— Reino Unido cae… pero no se rinde Horas después, una señal débil salió desde un búnker.
El primer ministro británico, herido, cubierto de polvo, habló.
—Londres ha caído —dijo—.
—Pero el Reino Unido… sigue vivo.
Levantó la mirada con dificultad.
—Y jamás perdonará esto.
La transmisión se cortó.
— Berlín reacciona Elias Hartmann cayó de rodillas.
No por debilidad.
Por peso.
Italia lo sostuvo.
—Esto es culpa mía… —susurró Elias— —Los traje a esta guerra.
Marco De Santis lo miró con furia y dolor.
—No.
—Esto es culpa de quien decidió borrar una ciudad del mapa.
— Estados Unidos rompe todas las líneas Daniel Reeves habló con voz helada.
—Rusia ha cruzado el último límite.
Pausa.
—A partir de este momento, Rusia es un Estado enemigo existencial.
No amenaza.
No advertencia.
Una sentencia.
— Asia entra en caos China no celebró.
Japón no habló.
Incluso Corea del Norte quedó en silencio.
Porque todos entendieron algo: > Si Rusia usó eso… nadie está a salvo.
— Alemania toma una decisión que cambiará la historia Elias Hartmann se levantó lentamente.
Sus ojos ya no temblaban.
—Detengan toda ofensiva secundaria —ordenó—.
—Concentren todo.
Italia lo miró.
—¿En qué…?
Elias respondió con voz baja.
—En que el mundo nunca vuelva a ver algo así.
Miró el mapa.
Rusia parpadeaba en rojo.
—Se acabó la contención.
— Última escena del capítulo Las ruinas de Londres ardían bajo un cielo gris.
Campanas caídas.
Puentes rotos.
Silencio.
En Berlín, Elias Hartmann habló por última vez ese día.
—Hoy murió una ciudad.
—Hoy murió una ilusión.
Respiró hondo.
—Y mañana… el mundo decidirá si permite que vuelva a ocurrir.
La cámara se apagó.
El infierno… había mostrado su rostro completo.
— FIN DEL CAPÍTULO 14
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com